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Sociedad

El boom del pistacho: el “oro verde” argentino que ya supera los $100.000 el kilo

La moda de los chocolates premium y los alfajores con pistacho disparó la demanda de este fruto seco, que cuadruplicó su superficie cultivada en el país. Argentina importa más que nunca y las marcas buscan subirse al fenómeno gourmet.

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En apenas cinco años, el pistacho dejó de ser un fruto seco exótico y se convirtió en el ingrediente más codiciado de la pastelería argentina, impulsado por la moda del “chocolate Dubai”, alfajores premium y bombonería de autor. El fenómeno fue tan vertiginoso que el kilo de pistacho pelado ya supera los $100.000 en dietéticas y supermercados de todo el país, según confirmaron distribuidores mayoristas del rubro.

Con una oferta interna limitada y una exportación creciente, el mercado argentino vive un desequilibrio entre oferta y demanda. Según datos oficiales, en lo que va de 2025 se importaron 82,2 toneladas de pistachos sin cáscara, un 50% más que en todo 2024, y 17.000% más que en 2021.

De golosina gourmet a commodity estratégico

El pistacho ya no se consume solo como snack o en repostería de lujo. Hoy es insumo clave en bombones, helados, alfajores, cookies, budines, harinas y pastas dulces industriales. Y el fenómeno excede la moda: responde también a su valor nutricional, su color distintivo y su versatilidad en la gastronomía.

El caso más simbólico es el de los nuevos alfajores con masa kadaif y relleno de chocolate con pistacho, una mezcla que generó furor en redes y agotó stocks en semanas. La tendencia se consolidó con ediciones especiales lanzadas por Havanna y marcas regionales como Chocolezza, que ya anunció un alfajor helado de pistacho para fin de año.

Importar para abastecer: cifras récord

El déficit de producción interna llevó a triplicar las importaciones en apenas dos años. En 2021 ingresaron apenas 480 kilos de pistacho pelado. En 2023, la cifra ascendió a 35,4 toneladas. Y en 2025, ya se superaron las 82 toneladas, mayormente procedentes de Irán, donde el kilo CIF (costo, seguro y flete) osciló entre 14.500 y 20.600 dólares por tonelada, según registros de Aduana.

Este salto en la demanda externa elevó los precios locales. Hoy, el pistacho con cáscara tostado y salado se vende entre $32.000 y $55.000 el kilo, mientras que el pelado arranca en $70.000 y puede llegar a $120.000 en tiendas especializadas.

Producción local: oportunidades y límites

Según Manuel Viera Aramburú, presidente de la Asociación de Frutos Secos de Mendoza, en 2016 solo existían 30 hectáreas de pistacho cultivadas. Hoy la cifra supera las 1.000, aunque la mayoría aún no entró en producción, ya que el árbol necesita al menos siete años para rendir frutos de calidad comercial.

En total, se estima que hay unas 7.500 hectáreas de pistacho en el país, de las cuales 6.500 están en San Juan, la provincia que lidera el desarrollo. Mendoza y La Rioja completan el mapa productivo.

“Hace cinco años esto era una rareza. Hoy, grandes y pequeños productores están viendo que es un negocio viable. Incluso figuras como Abel Pintos invirtieron en tierras para cultivar pistachos en Lavalle, Mendoza”, sostuvo Viera Aramburú.

Condiciones exigentes y una cadena compleja

El pistacho exige un clima seco, suelos específicos y tecnología agrícola adecuada. Además, el proceso postcosecha es determinante: se cosecha con un 25% de humedad y debe secarse hasta bajar del 8% para evitar hongos. Luego se industrializa: pelado, tostado, salado o convertido en pasta o harina.

Toda esa cadena —que incluye logística, secaderos, procesamiento industrial e intermediarios— suma una carga impositiva que también incide en el precio final. Aun así, la exportación sigue siendo prioritaria, con destino a Europa, Medio Oriente y Brasil.

Argentina tiene una ventana de oportunidad, pero necesita consolidar la cadena con políticas de fomento, infraestructura y agregado de valor”, advierte Viera Aramburú. El mercado global del pistacho, dominado por Estados Unidos e Irán, aún es una frontera abierta para los productores cuyanos.

Policiales 🚨

Rosario sin frenos: el menor que mató al playero Bussanich, detenido por tercera vez

M.D.G., el adolescente declarado no punible por el asesinato de Bruno Bussanich en marzo de 2024, fue arrestado por segunda vez en menos de un año. Ahora tiene 17 años y fue interceptado junto a un mayor armado en el barrio donde opera el crimen organizado.

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El menor que mató al playero Bussanich en Rosario volvió a ser detenido

★ El adolescente identificado como M.D.G., quien en marzo de 2024 asesinó al playero Bruno Bussanich en una estación de servicio de la ciudad de Rosario, fue detenido por segunda vez en lo que va de su corta historia delictiva. Esta vez, las autoridades lo interceptaron en el cruce de las calles Colastiné y Blomberg junto a un joven mayor que portaba un arma de fuego ilegal.

Un menor con prontuario en construcción

La detención se produjo durante la madrugada del domingo, luego de que vecinos alertaran sobre detonaciones en la zona. La Policía desplegó un operativo que culminó con la aprehensión de tres personas: S.L.F., de 17 años; L.A.R., de 20; y D.M.G. (el mismo M.D.G. referenciado en la causa Bussanich), también de 17. Durante el procedimiento se secuestró una pistola marca Bersa calibre 380, número p06725, con el cargador colocado y municionado con ocho cartuchos, uno en recámara, y un cargador adicional con doce cartuchos más. El rastrillaje posterior en la zona no arrojó material balístico ni daños visibles por las detonaciones denunciadas.

Según informó el periodista Hernán Funes, este lunes la jueza Dolores Aguirre Guarrochena definirá el futuro procesal del menor por los delitos de abuso de arma de fuego, tenencia y portación ilegítima de arma de fuego.

El historial que la Justicia no pudo contener

La trayectoria del adolescente representa una de las evidencias más crudas del fracaso institucional frente al crimen organizado en Rosario. En marzo de 2024, siendo menor de 16 años, mató a Bruno Bussanich en una estación de servicio. La Justicia lo declaró no punible por su edad y ordenó su traslado fuera de la provincia de Santa Fe, medida que nunca se cumplió. El propio adolescente confesó haber cometido el asesinato por encargo del narco conocido como «Chuky Monedita», recibiendo un pago de $400.000 pesos. Declaró además que tenía la orden de disparar «a cualquiera» y que eligió a Bussanich por ser simplemente la primera persona con la que se cruzó.

En noviembre de 2025, el menor fue detenido por primera vez por una causa autónoma: un operativo le encontró 16 bochas de droga empaquetada lista para su comercialización. Ahora, a menos de seis meses de ese arresto, vuelve a quedar bajo custodia judicial.

El contexto: Rosario, laboratorio del narcocrimen y la impunidad estructural

El caso de M.D.G. no es una excepción sino una expresión concentrada de la crisis de seguridad que atraviesa Rosario desde hace años. El asesinato de Bussanich ocurrió en un período de recrudecimiento de la violencia narcocriminal que convirtió a la ciudad en símbolo nacional del colapso del Estado ante el crimen organizado. La declaración de no punibilidad, el traslado que nunca se ejecutó y las detenciones reiteradas sin consecuencias efectivas configuran un ciclo que las autoridades provinciales y nacionales no han logrado interrumpir.

El debate sobre la baja de la edad de imputabilidad resurge con cada caso así, aunque los especialistas en derecho penal y en derechos de la infancia advierten que criminalizar más temprano no resuelve las condiciones estructurales que empujan a adolescentes hacia el crimen organizado. Lo que el caso de M.D.G. expone, más que cualquier debate legislativo, es la ausencia de una política de contención real para menores que ya operan como instrumentos de redes narco.

Puntos clave

  • M.D.G., el adolescente que mató al playero Bussanich en 2024, fue detenido por segunda vez en Rosario.
  • Fue interceptado junto a un mayor armado; se secuestró una pistola Bersa calibre 380 con munición.
  • La jueza Aguirre Guarrochena definirá este lunes su situación procesal por portación y tenencia ilegal de armas.
  • En noviembre de 2025 ya había sido detenido por posesión de droga fraccionada para la venta.
  • Confesó haber matado a Bussanich por encargo del narco «Chuky Monedita» por $400.000 pesos; la medida de traslado provincial ordenada por la Justicia nunca se cumplió.

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