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Inflación

Mayoristas en pie de guerra: rechazaron aumentos de precios tras la apertura del cepo

La liberación del cepo cambiario generó movimientos especulativos en la cadena de abastecimiento. CADAM rechazó los aumentos de precios de proveedores y pidió evitar “distorsiones” que afecten al comercio y al consumidor final.

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La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) cuestionó los recientes incrementos en las listas de precios de proveedores, advirtiendo que no existen fundamentos económicos sólidos para justificar las subas tras la apertura del mercado cambiario.

El rechazo de CADAM y la polémica por los aumentos

La liberación del cepo cambiario, anunciada por el Gobierno nacional a fines de marzo de 2025, generó una ola de incertidumbre en el sector mayorista. CADAM denunció que las empresas proveedoras enviaron listas con aumentos de precios “injustificados”, y remarcó que la apertura del mercado no implicó una devaluación brusca, sino una convergencia de los tipos de cambio. “Ya de por sí las empresas operaban con el dólar MEP o Contado con Liqui, que incluso registraron una baja tras la apertura del dólar oficial, lo que refuerza la idea de que no hay fundamentos para remarcar precios”, sostuvo la entidad en un comunicado.

Según datos del Banco Central y de la consultora Ecolatina, el dólar financiero retrocedió un 8% en la primera semana tras la medida, mientras que el dólar oficial se estabilizó en torno a los 1.050 pesos. Sin embargo, la inflación mayorista de marzo superó el 12%, según el INDEC, y los precios en góndola reflejaron subas de hasta el 18% en productos básicos, de acuerdo a un relevamiento de la ONG Consumidores Libres.

Impuestos y costos ocultos: el otro lado de la ecuación

CADAM también apuntó contra la estructura impositiva y los “costos ocultos” que, según la entidad, distorsionan los precios finales. “El verdadero problema de la economía no es el dólar sino los impuestos (especialmente los distorsivos como son los IIBB y tasas municipales) y los costos ocultos que se trasladan a precios”, afirmó la cámara. Un informe de la Fundación Mediterránea calculó que la carga tributaria sobre alimentos y bebidas en Argentina supera el 40% del precio final, sumando IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales y contribuciones sociales.

El economista Santiago Manoukian, de Ecolatina, explicó a Página 12 que “la presión fiscal y la falta de previsibilidad en los costos logísticos y energéticos generan un terreno fértil para la remarcación preventiva, más allá de la evolución del tipo de cambio”. Por su parte, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) denunció que “los aumentos llegan antes de que se produzcan cambios reales en los costos”, y advirtió sobre el impacto en el consumo popular.

Especulación, incertidumbre y el rol del Estado

El llamado de CADAM a la “responsabilidad” de los proveedores se inscribe en un contexto de alta volatilidad y desconfianza. El Gobierno, a través de la Secretaría de Comercio, inició inspecciones en cadenas mayoristas y supermercados para detectar prácticas especulativas, aunque hasta el momento no se anunciaron sanciones concretas. Según la consultora LCG, la dispersión de precios en alimentos y bebidas alcanzó niveles récord en abril, con diferencias de hasta el 30% entre comercios de una misma zona.

El antecedente inmediato es la crisis de precios de diciembre de 2023, cuando la devaluación post-electoral disparó remarcaciones generalizadas y desabastecimiento en algunos rubros. Organizaciones de defensa del consumidor, como la Asociación de Defensa de los Derechos de los Usuarios y Consumidores (ADDUC), reclamaron mayor intervención estatal y transparencia en la formación de precios.

Claves para entender la disputa en la cadena comercial:

  • La liberación del cepo cambiario no implicó una devaluación abrupta, pero sí generó movimientos especulativos en la cadena de abastecimiento.
  • CADAM rechazó los aumentos de precios de proveedores y pidió evitar “distorsiones” que afecten al comercio y al consumidor final.
  • La presión impositiva y los costos ocultos explican parte de la suba de precios, pero la especulación y la falta de controles también juegan un rol central.
  • El Gobierno inició inspecciones, pero persiste la incertidumbre sobre la evolución de los precios y el abastecimiento en los próximos meses.

Combustibles ⛽

La suba de combustibles rompe el acuerdo: hasta 5% de aumento con el Brent a US$105

Con el barril de petróleo Brent trepando a US$105, las principales petroleras que operan en Argentina, con excepción de YPF, comenzaron a aplicar aumentos de entre 2% y 5% en los precios de los combustibles, rompiendo el «buffer» de estabilidad que se venía sosteniendo desde mayo.

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Sin acuerdo ni amortiguador: las petroleras cobran la factura del Brent y el ajuste llega al surtidor.

El acuerdo que había frenado los precios en los surtidores se rompió. Las petroleras privadas que operan en el mercado argentino comenzaron a trasladar a precios la presión internacional del crudo, con aumentos que van del 2% al 5% según la región del país, acelerando la tensión sobre una economía que ya carga con una inflación interanual que supera el 30% en la canasta básica.

La empresa estatal YPF no se sumó de inmediato a los aumentos y mantuvo los valores en sus surtidores al momento del cierre de esta edición, aunque fuentes del sector no descartaron que la compañía se acople en las próximas horas a la decisión que ya aplican el resto de las compañías del sector.

El acuerdo que nadie pudo sostener

El denominado «buffer» de estabilidad de precios era el resultado de un acuerdo entre petroleras y refinadoras que había entrado en vigor en mayo, luego de un salto de hasta el 30% en los valores. El convenio establecía que, mientras el barril de petróleo se mantuviera por encima de los US$80, las empresas absorberían parte del costo adicional para no trasladarlo a los surtidores; a cambio, se garantizaba estabilidad hasta que los flujos de ingresos y costos se equipararan.

Ese equilibrio se volvió inviable cuando el Brent volvió a quebrar la barrera de los US$100 y trepó a US$105, empujado por declaraciones contradictorias entre Estados Unidos e Irán que reavivaron las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y generaron una nueva ola de presión alcista sobre el mercado internacional del crudo.

El impacto inflacionario en dos meses

El hecho de que el aumento se haya aplicado en la última semana del mes tiene una consecuencia técnica relevante: el impacto en el índice de precios quedará partido entre dos períodos de medición. Una parte se registrará en el mes en curso y el resto en el siguiente, diluyendo el golpe estadístico pero no el impacto real en el bolsillo de los hogares.

El costo de los combustibles es uno de los factores de mayor efecto multiplicador en la cadena de precios: incide directamente en el transporte de mercaderías, en la logística de distribución de alimentos y en el costo operativo de miles de pequeñas y medianas empresas. Según datos del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IIEP-UBA/CONICET) y análisis publicados por medios especializados en economía, el rubro transporte acumuló desde diciembre de 2023 una suba que roza el 900%, convirtiendo a los combustibles en uno de los principales vectores de la inercia inflacionaria que atraviesa al país.

El precio internacional y la política interna

La suba del Brent responde a factores externos, pero la velocidad con que se traslada a los precios domésticos es una decisión política y regulatoria. En ese sentido, el esquema de «pass-through» que opera en el mercado local, donde las variaciones internacionales se reflejan casi de inmediato en los surtidores, contrasta con la lentitud con que otros indicadores económicos se ajustan en beneficio de los trabajadores y consumidores.

La ruptura del acuerdo se produce en un contexto en el que el gobierno de Javier Milei impulsó la desregulación del mercado de combustibles como parte de su agenda de liberalización económica, eliminando mecanismos de control que, con sus limitaciones, habían funcionado como amortiguadores frente a la volatilidad internacional. La pregunta que emerge es si el Estado está dispuesto a intervenir para amortiguar el impacto o si la señal es que los precios encontrarán su nivel según la lógica del mercado, sin importar el costo social.

Lo que tenés que saber

  • Las principales petroleras privadas aplicaron aumentos de entre 2% y 5% en los precios de los combustibles a nivel nacional.
  • YPF, la empresa estatal, no se sumó de inmediato al aumento, aunque no se descartó que lo haga en las próximas horas.
  • El barril de petróleo Brent trepó a US$105 impulsado por tensiones entre Estados Unidos e Irán.
  • Se rompe el acuerdo de estabilidad de precios vigente desde mayo, que había sido pactado después de un alza de hasta el 30%.
  • El impacto inflacionario quedará dividido entre dos meses de medición por haberse aplicado en la última semana del período.
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