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El dólar se moverá al ritmo de la inflación: qué significa para tu bolsillo
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció este lunes una modificación sustancial en el sistema de flotación cambiaria que comenzará a regir desde el primer día del próximo año. Según el comunicado oficial, el techo y el piso de las bandas dentro de las cuales fluctúa el tipo de cambio se actualizarán mensualmente tomando como referencia el último dato de inflación del INDEC.
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★ El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció este lunes una modificación sustancial en el sistema de flotación cambiaria que comenzará a regir desde el primer día del próximo año. Según el comunicado oficial del organismo, el techo y el piso de las bandas dentro de las cuales fluctúa el tipo de cambio se actualizarán mensualmente tomando como referencia el último dato de inflación publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La resolución establece que «el techo y el piso de la flotación cambiaria evolucionarán cada mes al ritmo correspondiente al último dato de inflación mensual por INDEC», lo que implica un cambio respecto al esquema actual de bandas cambiarias, cuya actualización hasta ahora no seguía estrictamente el índice inflacionario.
Contexto de la medida y antecedentes
La decisión se produce en un escenario económico marcado por la volatilidad inflacionaria y la persistente tensión en el mercado cambiario. Históricamente, los esquemas de tipo de cambio administrado en Argentina han enfrentado el desafío del atraso cambiario cuando la inflación supera sistemáticamente la devaluación oficial, erosionando la competitividad de la economía.
Durante la última década, distintas administraciones implementaron diferentes mecanismos para administrar el dólar. El kirchnerismo mantuvo tipos de cambio controlados con fuertes restricciones, mientras que el macrismo intentó un esquema de flotación que derivó en crisis cambiarias recurrentes. El actual gobierno libertario de Javier Milei ha fluctuado entre promesas de dolarización y esquemas de bandas cambiarias, generando incertidumbre en los agentes económicos.
Interrogantes sobre la implementación
La medida genera diversos interrogantes sobre su aplicación práctica. En primer lugar, no se especificó en el comunicado oficial cuál será el nivel inicial de las bandas a partir del 1 de enero, ni tampoco se aclaró si existirá algún mecanismo de intervención del BCRA cuando el tipo de cambio se acerque a los límites establecidos.
Economistas consultados por medios especializados señalaron que la efectividad del esquema dependerá de la capacidad del Banco Central para mantener reservas internacionales suficientes que le permitan intervenir en el mercado cuando sea necesario. «Si la inflación sigue siendo elevada, las bandas se moverán constantemente hacia arriba, lo que puede generar expectativas de devaluación permanente», advirtió un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Impacto en sectores productivos y población
La indexación automática de las bandas cambiarias por inflación tendrá consecuencias diferenciadas según los sectores. Los exportadores podrían beneficiarse si el esquema permite sostener la competitividad del tipo de cambio real, evitando el atraso que caracterizó a períodos anteriores. Sin embargo, sectores importadores y la industria que depende de insumos externos enfrentarían costos crecientes.
Para los trabajadores y sectores populares, la medida implica que cualquier aceleración inflacionaria se trasladará automáticamente al tipo de cambio, lo que podría presionar sobre los precios de productos importados y de aquellos con componente dolarizado, como medicamentos, tecnología y ciertos alimentos.
Organizaciones sociales y sindicatos han manifestado en los últimos meses su preocupación por el deterioro del poder adquisitivo, en un contexto donde la inflación acumulada supera ampliamente la actualización de salarios. La nueva medida cambiaria podría profundizar esta brecha si no se acompaña de políticas de protección del ingreso.
Precedentes internacionales y riesgos
Esquemas similares de bandas cambiarias indexadas por inflación fueron implementados en distintos países de América Latina durante crisis económicas. En algunos casos, como Chile en los años 80, permitieron ordenar gradualmente la economía. En otros, como Brasil en los 90, derivaron en crisis cuando las reservas del banco central resultaron insuficientes para sostener el esquema.
El principal riesgo identificado por especialistas es que, ante una aceleración inflacionaria, el ajuste automático de las bandas genere un círculo vicioso donde devaluación e inflación se retroalimenten, dificultando la estabilización macroeconómica.
Reacciones políticas y opinión pública
Hasta el cierre de esta edición, no se habían registrado declaraciones oficiales de la oposición política respecto a la medida. Sin embargo, referentes del espacio nacional y popular han cuestionado sistemáticamente la política económica del gobierno libertario, señalando que las medidas de ajuste y desregulación han impactado negativamente sobre los sectores más vulnerables.
El anuncio del BCRA se produce en medio de un debate más amplio sobre el modelo económico y el rol del Estado en la economía. Mientras el gobierno de Milei sostiene su discurso de reducción de la intervención estatal, la implementación de bandas cambiarias implica necesariamente un rol activo del Banco Central en la determinación del tipo de cambio.
Puntos clave:
• El BCRA actualizará mensualmente las bandas de flotación del dólar según el índice de inflación del INDEC a partir del 1 de enero de 2026
• La medida busca evitar el atraso cambiario, problema recurrente cuando la inflación supera la devaluación oficial
• No se especificaron los niveles iniciales de las bandas ni los mecanismos concretos de intervención del organismo
• Economistas advierten sobre el riesgo de círculo vicioso entre devaluación e inflación si no hay reservas suficientes
• El impacto será diferenciado: potenciales beneficios para exportadores y costos crecientes para sectores dependientes de importaciones y para el poder adquisitivo popular
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El dólar que promete Milei: $1.847 en 2027 según el Presupuesto, más de $2.000 según el mercado
El Gobierno proyecta un tipo de cambio mayorista de $1.847,6 para diciembre de 2027, con inflación del 18% y crecimiento del 4%, en un Presupuesto que economistas califican como «optimista pero no irrealista». Las consultoras privadas ya ubican el dólar entre $1.980 y $2.015 para ese mismo período.
Mientras el Gobierno de Javier Milei presenta un escenario de relativa estabilidad cambiaria para 2027, el mercado privado ya proyecta un dólar bastante más alto que el oficial. El proyecto de Presupuesto 2027, enviado al Congreso, establece un tipo de cambio mayorista de $1.847,6 para diciembre del año próximo, basándose en una inflación punta a punta del 18%. Pero ese número se aleja considerablemente de los $1.980 que proyecta FocusEconomics y de los $2.015,7 que anticipa el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).
El proyecto fue presentado por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados y comenzará a debatirse en octubre. Las cifras incluidas no constituyen una garantía oficial, sino supuestos macroeconómicos utilizados para confeccionar las cuentas públicas del próximo ejercicio.
Las proyecciones del Presupuesto, en números
El esquema oficial para 2027 contempla un dólar promedio anual de $1.728 y un valor de $1.847,6 para el cierre de diciembre. La diferencia entre ambas cifras refleja que el tipo de cambio seguiría moviéndose a lo largo del año, con una variación implícita del 15,4%, inferior a la inflación punta a punta proyectada del 18%. En términos prácticos, eso implica una apreciación real del peso durante 2027, un dato que la oposición ya señala como uno de los flancos más cuestionables del proyecto.
El resto del cuadro macroeconómico oficial para el año próximo incluye los siguientes supuestos: crecimiento del PBI del 4%; inflación promedio anual del 21,1%; suba del salario medio del 25,4%; exportaciones por US$133.984 millones; importaciones por US$118.424 millones; y un saldo positivo de balanza de bienes y servicios de US$15.560 millones.
El mercado no acompaña el optimismo oficial
Las estimaciones privadas marcan una brecha significativa con los números del Ejecutivo. El informe de septiembre de FocusEconomics, elaborado a partir de proyecciones de bancos y consultoras internacionales, ubica el dólar mayorista en $1.980 para diciembre de 2027, aproximadamente un 7% por encima de la proyección oficial. Más alejado aún está el consenso del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que proyecta un dólar de $2.015,7 para ese mes, luego de comenzar 2027 en torno a $1.661,1, con una inflación interanual esperada del 20,5%.
La divergencia no es menor. Un dólar más alto que el previsto en el Presupuesto implica mayores presiones inflacionarias, menor poder adquisitivo de los salarios en términos reales y posibles desequilibrios en las cuentas públicas. El Gobierno apuesta a que el esquema cambiario vigente se sostenga; el mercado, con distintos matices, descuenta que habrá más ajuste del tipo de cambio que el que proyecta el oficialismo.
Los economistas: «optimista pero no irrealista»
Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que «las proyecciones de inflación y tipo de cambio resultan razonables, aunque observamos un mayor optimismo en la estimación de crecimiento». Señaló que su fundación maneja una proyección de inflación anual del 21%, cercana a la oficial, y que en materia de tipo de cambio los cálculos son similares. «En materia de inflación, alcanzar el 18% anual implica una suba mensual promedio de aproximadamente el 1,4%. No parece un escenario descabellado: en agosto, la inflación fue del 1,7% y es posible que antes de fin de año se registren valores inferiores», agregó.
Nadin Argañaraz compartió una lectura similar pero marcó diferencias en el componente de actividad. «El crecimiento proyectado es de 4%, cuando el consenso del REM está en 3%, con lo cual hay una expectativa optimista», sostuvo, y estimó que la inflación real estaría entre el 20% y el 22% anual, por encima del 18% oficial. «Son hipótesis optimistas, pero no irrealistas», concluyó en diálogo con la prensa local.
El economista Gabriel Caamaño fue más incisivo respecto del equilibrio general del proyecto. «Aceleración de la actividad con inflación anual bajando 10 puntos y tipo de cambio real relativamente estable en pleno año electoral. Luce bastante optimista el balance de esas tres variables», escribió en su cuenta de X. Caamaño también cuestionó la revisión del crecimiento para 2026, fijada en el 2,5%: «Sigue pareciendo muy optimista en actividad a juzgar por cómo viene el EMAE».
El trasfondo político del Presupuesto
El debate sobre el dólar 2027 no puede separarse del contexto político en el que se presenta el Presupuesto. El oficialismo necesita proyecciones que muestren un escenario de estabilidad y mejora para llegar a las elecciones legislativas de ese año con cierto margen de maniobra. Un tipo de cambio contenido, inflación bajando y crecimiento sostenido son los tres pilares del relato económico que el Gobierno quiere instalar de cara a la disputa electoral.
Sin embargo, el propio historial reciente del Ejecutivo compromete la credibilidad de esas proyecciones. El Presupuesto 2025, según datos verificados en su momento por el organismo Chequeado, proyectaba una inflación acumulada del 24,5% para todo ese año, pero los datos a noviembre de 2025 ya marcaban un 27,9%, superando la meta antes de cerrar el ejercicio. La brecha entre lo proyectado y lo real es una constante de la gestión Milei.
A eso se suma que el acuerdo vigente con el FMI, suscripto en abril de 2025 por USD 20.000 millones y con un desembolso inicial de USD 12.000 millones, exige acumular al menos USD 8.000 millones en reservas netas durante 2026 y sostiene presión por un tipo de cambio con mayor recorrido alcista. Esas condiciones difícilmente se concilien con un dólar que sube apenas un 15,4% durante 2027.
Lo que tenés que saber
- El Presupuesto 2027 proyecta un dólar mayorista de $1.847,6 para diciembre del año próximo y un promedio anual de $1.728.
- El mercado privado diverge: FocusEconomics estima $1.980 y el REM proyecta $2.015,7 para el mismo período.
- La variación implícita del tipo de cambio en el Presupuesto (15,4%) es inferior a la inflación proyectada (18%), lo que implica apreciación real del peso.
- Economistas de distintas corrientes coinciden en que las proyecciones son optimistas, especialmente en el componente de crecimiento, fijado en el 4% cuando el consenso del REM se ubica en el 3%.
- El Presupuesto 2025 ya mostró la misma tendencia: la inflación real superó la meta oficial antes de cerrar el ejercicio.
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