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Capital Humano rechazó una denuncia de la UTEP y el CELS por asistencia alimentaria para comedores

El Ministerio que conduce Sandra Pettovello respondió ante la Justicia una presentación y negó que esté en riesgo la asistencia alimentaria y afirmó que hubo demoras atribuibles a las propias organizaciones.

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★ El Ministerio de Capital Humano negó este miércoles ante la Justicia que exista riesgo en la continuidad del giro de fondos y de la asistencia alimentaria a comedores comunitarios, en respuesta a una denuncia presentada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). La cartera nacional sostuvo que los planteos “contradicen de manera contundente los discursos de urgencia y emergencia alimentaria utilizados con fines políticos y mediáticos”.

La posición oficial quedó plasmada en un escrito judicial y fue difundida a través de un comunicado del propio Ministerio, que encabeza Sandra Pettovello.

La presentación judicial y la respuesta oficial

Según informó Capital Humano, el martes 6 de enero la UTEP y el CELS solicitaron la habilitación de la feria judicial con el argumento de que existían “riesgos graves e inminentes” para sectores vulnerables vinculados a la asistencia alimentaria. En ese marco, el Ministerio cuestionó que las organizaciones se arrogaran la representación de esos sectores.

En su descargo, la cartera explicó que el 5 de enero convocó a representantes de la Asociación Civil El Amanecer de los Cartoneros, organización agrupada en la UTEP, para la firma de convenios correspondientes a merenderos y comedores. De acuerdo con el Ministerio, la firma de esos acuerdos resulta “indispensable para garantizar la continuidad de los fondos y la asistencia alimentaria”.

La firma de convenios, en el centro del conflicto

Capital Humano afirmó que, pese a haber solicitado ser incluida en programas alimentarios, la Asociación Civil El Amanecer de los Cartoneros rechazó el 7 de enero una convocatoria para firmar los convenios de renovación. Según el comunicado oficial, el rechazo se realizó por correo electrónico y se fundamentó en que las autoridades de la entidad se encontraban de vacaciones.

Para el Ministerio, esa decisión “contrasta con el relato de urgencia y crisis alimentaria” que las organizaciones denunciantes expusieron tanto en los medios de comunicación como ante la Justicia.

Acusaciones cruzadas y cuestionamientos políticos

En el texto difundido, Capital Humano calificó de “inadmisible” que, mientras se acusa al Ministerio de demorar trámites y se solicita la habilitación de la feria judicial para agilizar procesos, las propias organizaciones beneficiarias no prioricen la firma de los convenios necesarios para acceder a los recursos estatales.

Además, sostuvo que esta conducta evidencia que “detrás de los reclamos de urgencia no hay una real voluntad de resolver”, sino una estrategia orientada a “generar conflicto, desprestigiar institucionalmente al Ministerio y personalmente a su titular”.

El comunicado también incluyó críticas a “algunos actores —expertos en lucrar con la intermediación de la pobreza— y sus medios afines”, a quienes acusó de priorizar la confrontación política por sobre la resolución de las necesidades urgentes.

El cierre del Ministerio

En el tramo final de la comunicación oficial, el Ministerio de Capital Humano reafirmó su rol en la gestión de políticas sociales y sostuvo que su objetivo es “garantizar los derechos de la población en situación de vulnerabilidad” mediante una administración que calificó como eficaz.

Puntos clave

  • Capital Humano negó ante la Justicia que esté en riesgo la asistencia a comedores.
  • La denuncia fue presentada por la UTEP y el CELS, que pidieron habilitar la feria judicial.
  • El Ministerio afirmó que convocó a firmar convenios el 5 de enero.
  • Según la cartera, una asociación ligada a la UTEP rechazó la convocatoria por estar de vacaciones.
  • El Gobierno sostuvo que los reclamos tienen un trasfondo político y mediático.

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Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna

Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.

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Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna

★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.

La chispa que encendió el debate

Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.

En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.

La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.

De socialista a ideólogo del autoritarismo

El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.

En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.

Un historial que no engaña

La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.

La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.

La pregunta que no debería sorprender

Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.

La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.

Puntos clave

  • Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
  • Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
  • El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
  • Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
  • El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».

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