Economía 💲
Endeudarse para vivir: qué hacen quienes no llegan a fin de mes
Un relevamiento nacional expuso las distintas formas de afrontar los gastos cuando los ingresos resultan insuficientes: cuotas pendientes, créditos, asistencia de allegados, operaciones informales y venta de objetos personales.
Llegar a fin de mes se convirtió en una situación diferente según el margen disponible después de pagar los gastos. Una encuesta de la Universidad de San Andrés mostró que una parte de los consultados directamente no consigue cubrir el período con sus ingresos habituales.
El relevamiento, realizado entre el 3 y el 9 de septiembre sobre 1.004 casos, forma parte de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública.
El 37% de las personas consultadas manifestó que no logra llegar a fin de mes y que debe recurrir a deudas, ahorros o recortes en sus consumos.
Otro 40% señaló que sus ingresos alcanzan para afrontar los gastos mensuales, aunque sin margen para ahorrar. Solo el 16% afirmó que puede cubrir sus obligaciones y conservar parte del dinero recibido.
La tarjeta de crédito, una de las principales vías de financiamiento
Entre quienes acumularon deudas, el pago mínimo de la tarjeta de crédito aparece como la alternativa más mencionada.
El 41% de ese grupo indicó que utilizó esta modalidad para afrontar sus compromisos. Al pagar solamente una parte del resumen, el saldo restante queda pendiente para períodos posteriores.
Los préstamos de bancos y entidades financieras ocuparon prácticamente el mismo lugar. El 40% de las personas endeudadas señaló que recurrió a este tipo de financiamiento.
Los datos no representan opciones excluyentes. Las personas consultadas pudieron utilizar más de una alternativa para afrontar sus gastos.
Familiares y amigos también aparecen como respaldo
Cuando el dinero disponible no resulta suficiente, otra de las vías mencionadas por los encuestados fue la asistencia de personas cercanas.
El 37% de quienes se endeudaron recibió ayuda económica de familiares, amistades u otras personas.
Esta respuesta aparece con una proporción cercana a la registrada para los préstamos y por debajo del pago mínimo de las tarjetas de crédito.
Vender pertenencias para conseguir dinero
El relevamiento también registró casos en los que las personas recurrieron a sus propios bienes para obtener recursos.
El 24% del grupo que contrajo deudas manifestó que vendió bienes o pertenencias.
La encuesta incluyó además una categoría vinculada con mecanismos informales de ayuda financiera. En este caso, el 20% señaló que recurrió a este tipo de alternativa.
Tres escenarios frente al cierre del mes
Los resultados permiten observar distintos niveles de disponibilidad económica entre los participantes:
- Un 16% consigue cubrir sus gastos y además ahorrar.
- Un 40% paga sus gastos, pero termina el mes sin capacidad de ahorro.
- Un 37% no llega a fin de mes y necesita recurrir a deudas, ahorros o reducción de consumos.
Dentro del grupo que contrajo deudas, las distintas herramientas pueden superponerse. Por ejemplo, una misma persona pudo utilizar el pago mínimo de una tarjeta y solicitar un préstamo.
Qué alternativas aparecen entre quienes se endeudan
La encuesta también permite identificar el peso de cada mecanismo dentro del grupo endeudado:
- 41%: pago mínimo de la tarjeta de crédito.
- 40%: préstamos de bancos o entidades financieras.
- 37%: ayuda económica de familiares, amistades u otras personas cercanas.
- 24%: venta de bienes o pertenencias.
- 20%: mecanismos informales de ayuda financiera.
Estos porcentajes corresponden al universo de personas que contrajeron deudas y reflejan respuestas que pueden combinarse entre sí.
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El drama de la vivienda: millones de jóvenes argentinos no logran independizarse
El 37% de las personas de entre 25 y 35 años permanece en su hogar de origen. Según OFAVA, el 46% de ese grupo habita inmuebles deficitarios y Tucumán registra la mayor proporción de quienes todavía no lograron emanciparse.
El acceso a una vivienda propia se convirtió en una dificultad central para millones de argentinos en edad de independizarse. Cerca de 2,5 millones de personas de entre 25 y 35 años permanecen en su hogar de origen porque no pueden acceder a una propiedad ni sostener de manera estable el costo de un alquiler.
La cifra representa al 37% de la población de esa franja etaria y surge de un relevamiento del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (OFAVA), elaborado a partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
El problema no se limita a la imposibilidad de formar un hogar independiente. El mismo relevamiento muestra que una parte considerable de quienes continúan viviendo con sus familias también enfrenta condiciones habitacionales deficitarias.
El 46% de los jóvenes que no se emanciparon vive en viviendas deficitarias
Entre las personas de 25 a 35 años que todavía permanecen en el hogar de origen, alrededor de 1,2 millones viven en viviendas que presentan algún tipo de déficit habitacional.
Ese universo representa el 46% de los jóvenes que no lograron emanciparse.
De esta manera, las dificultades para acceder a una vivienda independiente se superponen con problemas dentro del propio hogar familiar. La falta de una solución habitacional no solo posterga la posibilidad de vivir de manera autónoma, sino que también puede mantener a las nuevas generaciones en viviendas que requieren mejoras, ampliaciones o soluciones vinculadas con sus condiciones de habitabilidad.
Los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años tienen el mayor déficit
La situación también queda reflejada al analizar el déficit habitacional según la edad de quien encabeza cada hogar.
Los hogares con jefes de entre 25 y 34 años registran un déficit habitacional del 52%, el nivel más elevado entre las franjas relevadas por el OFAVA. El promedio nacional se ubica en el 40%.
Entre los hogares encabezados por personas de 18 a 24 años, el indicador alcanza el 46%. En el grupo de 35 a 44 años se ubica en el 44%, mientras que entre los mayores de 65 años desciende al 31%.
Los datos muestran una mayor incidencia del problema habitacional entre las generaciones más jóvenes.
El allegamiento obliga a distintos hogares a compartir una misma vivienda
Otro indicador utilizado para analizar la situación es el denominado “allegamiento”, que identifica aquellos casos en los que más de un hogar comparte una misma vivienda.
El fenómeno alcanza al 13% de los hogares encabezados por personas de entre 18 y 24 años y disminuye progresivamente a medida que aumenta la edad.
Entre los mayores de 65 años, el indicador llega al 1%.
En los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años también tienen un peso importante las viviendas que podrían recuperarse mediante mejoras y las situaciones de hacinamiento. Este último componente alcanza al 29%, el nivel más elevado entre las edades analizadas.
Tucumán tiene la mayor proporción de jóvenes que no lograron independizarse
La posibilidad de abandonar el hogar familiar también presenta diferencias marcadas según la provincia.
Tucumán encabeza el ranking de personas de entre 25 y 35 años que todavía no lograron emanciparse, con el 56%. Le siguen Santiago del Estero y Jujuy, ambas con el 53%.
Luego aparecen Salta, con el 52%, y Catamarca, con el 49%.
En el extremo opuesto se encuentra la Ciudad de Buenos Aires, donde la proporción de personas de esa edad que continúa en su hogar de origen baja al 24%.
La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de jóvenes no emancipados
En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires reúne poco más de un millón de jóvenes que todavía no se independizaron.
La cifra representa cerca del 40% del total nacional de personas de esa franja etaria que permanecen en su hogar de origen.
El peso de la provincia de Buenos Aires está relacionado, a su vez, con la elevada proporción de la población argentina que reside en ese territorio.
El dato permite observar una diferencia entre la incidencia relativa del fenómeno en cada provincia y la cantidad total de personas afectadas.
Casi 6 millones de hogares presentan algún tipo de déficit habitacional
La situación de las generaciones más jóvenes se inscribe dentro de un problema habitacional que alcanza a una parte importante de los hogares del país.
De acuerdo con el relevamiento del OFAVA, 5.983.241 hogares presentan al menos una dimensión de déficit habitacional. El número equivale al 40,3% del total.
Dentro de ese universo, alrededor de 2 millones de hogares necesitan una vivienda nueva.
Otros más de 4 millones podrían resolver o mejorar su situación mediante refacciones, ampliaciones o la incorporación de conexiones adecuadas a servicios básicos.
Argentina necesita aproximadamente 2,5 millones de viviendas nuevas
El relevamiento estima que el país necesita aproximadamente 2,5 millones de viviendas nuevas.
La cifra contempla unas 1,5 millones de unidades destinadas a resolver el déficit cuantitativo, alrededor de 430.000 vinculadas con situaciones de allegamiento y, como mínimo, otras 500.000 destinadas a atender la demanda potencial de jóvenes que todavía no lograron independizarse.
El cálculo incorpora así no solamente a los hogares que ya presentan una necesidad habitacional, sino también a quienes permanecen en sus viviendas de origen y podrían formar un nuevo hogar si contaran con condiciones para hacerlo.
El déficit habitacional bajó respecto de 2016, pero volvió a crecer
El escenario actual representa una mejora respecto de 2016, cuando el déficit habitacional alcanzaba al 43,8% de los hogares.
El indicador descendió al 41,5% en 2019 y volvió a subir hasta el 43,1% durante la pandemia. Posteriormente llegó a un piso del 39,3% en 2023.
Desde entonces, el porcentaje volvió a incrementarse hasta alcanzar el 40,3% registrado en el relevamiento actual.
Los datos muestran que la evolución del déficit habitacional no fue lineal y que las dificultades de acceso a la vivienda continúan teniendo una incidencia significativa entre los hogares más jóvenes.
La falta de vivienda independiente también modifica la forma de construir un hogar
El problema del acceso a la vivienda excede la posibilidad de comprar una propiedad.
Para millones de personas, la dificultad habitacional implica permanecer durante más tiempo en el hogar familiar, compartir una vivienda con otros hogares o continuar viviendo en espacios que presentan condiciones deficitarias.
En el caso de las generaciones más jóvenes, los datos del OFAVA muestran que la falta de emancipación y el déficit habitacional aparecen estrechamente vinculados: una parte importante de quienes todavía no pudieron formar un hogar independiente también vive en viviendas que requieren algún tipo de solución habitacional.
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