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¿Qué está roto en la juventud? Ofelia Fernández y Pedro Rosemblat analizan “Adolescencia” y la crisis generacional

La serie de Netflix se convirtió en el disparador de un profundo debate en Gelatina sobre la crisis generacional, la desconexión entre adultos y jóvenes, y la falta de respuestas políticas. El diálogo expuso las grietas de una sociedad que parece incapaz de comprender y abordar los desafíos de las nuevas generaciones.

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El Argentino Diario-Ofelia Fernández y Pedro Rosemblat.

Una serie como espejo de una generación rota

En su columna «Las sospechas de Ofelia», transmitida en el canal de YouTube «Gelatina», la exlegisladora Ofelia Fernández y el streamer Pedro Rosemblat utilizaron la serie «Adolescencia» como punto de partida para reflexionar sobre una crisis que atraviesa a adolescentes y adultos por igual. La serie, que aborda temas como el ciberbullying, la violencia juvenil y la desconexión familiar, sirvió como excusa para analizar un problema que, según Fernández, «la política y la sociedad han decidido ignorar».

Fernández, quien se ha dedicado a estudiar las problemáticas de su generación desde que dejó la legislatura, describió la serie como un reflejo de algo «roto» en la juventud actual. «No se trata de definir si el protagonista es psicópata o víctima, sino de entender lo que revela: una fractura profunda en las relaciones humanas y en la capacidad de la sociedad para contener a los jóvenes», afirmó.

La desconexión entre generaciones: ¿un problema nuevo?

Uno de los puntos más destacados del análisis fue la discusión sobre la brecha generacional. Fernández citó a la escritora Tamara Tenenbaum, quien plantea que la adolescencia actual es radicalmente distinta debido al impacto del celular y las redes sociales. Según Rosemblat, la serie exagera la distancia tecnológica entre padres e hijos, pero Fernández insistió en que esta desconexión es real y alarmante. «Los padres creyeron que sus hijos estaban seguros en sus habitaciones conectados a la tecnología, pero no entendieron que ese mundo virtual es aún más peligroso», señaló.

La conversación también incluyó referencias al documental «Jamás tan cerca» de Agustín Valle y a la teoría de Jonathan Haidt en «La Generación Ansiosa», que explican cómo la sobreprotección en el mundo real ha llevado a una libertad sin supervisión en el mundo digital. Fernández criticó esta paradoja, afirmando que «el miedo a los peligros reales empujó a los jóvenes a entornos virtuales aún más riesgosos».

La política y su incapacidad para abordar la crisis

Uno de los momentos más críticos de la columna fue cuando Fernández cuestionó el rol de la política en esta problemática. Según la exlegisladora, la dirigencia política ha abandonado cualquier intento de resolver los problemas de fondo para enfocarse en «estridencias electorales». En este sentido, criticó la discusión en el Congreso Nacional sobre la baja de la edad de imputabilidad, calificándola como una «demagogia por derecha» que desinfantiliza a los jóvenes delincuentes y los convierte en «monstruos», sin abordar las causas estructurales de la violencia juvenil.

«El problema no es solo la gravedad de los delitos, sino lo que representan: un síntoma de una sociedad que no sabe qué hacer con sus adolescentes», afirmó Fernández. Rosemblat, por su parte, señaló que esta falta de respuestas es una constante en la política moderna, donde los problemas sociales se abordan de manera superficial y sin soluciones a largo plazo.

La escuela como epicentro de la crisis

Otro eje central del debate fue el rol de la escuela y la comunidad educativa. Fernández destacó la necesidad de una «revolución educativa» que adapte las instituciones a los cambios culturales y priorice el bienestar de docentes y estudiantes. «No se puede dejar a los docentes solos ante esta emergencia. Están quemados, al igual que los alumnos, y necesitan apoyo urgente», afirmó.

La exlegisladora también criticó la falta de espacios de diálogo en las escuelas y abogó por la democratización de las instituciones educativas. «Defender a los docentes no implica dejar de poner el foco en las escuelas. Es necesario repensar la educación para que sea un lugar de contención y no de abandono», concluyó.

Una generación sin «pulsión vital»

En la recta final de la columna, Fernández expresó su preocupación por lo que describió como una generación sin «pulsión vital». Según la exlegisladora, el aumento de casos de depresión, autolesiones e intentos de suicidio en los últimos 15 años es una señal alarmante de que algo está profundamente mal. «No se puede seguir ignorando esta crisis. Si no hacemos algo ahora, las próximas generaciones estarán aún más afectadas», advirtió.

Ofelia cerró su análisis con un llamado a romper las inercias y buscar nuevas formas de abordar la problemática adolescente. «Estamos 15 años tarde en discutir los efectos de la humanidad creada con las pantallas. Es hora de que pase algo nuevo, de que revivamos la pulsión vital en las nuevas generaciones», concluyó.

Celebridades

“No he estado con esas personas”: Shakira denuncia que la IA la pone en situaciones que nunca ocurrieron

La cantante colombiana publicó un comunicado en sus redes sociales para alertar sobre la circulación de contenido sintético que la muestra en situaciones que nunca ocurrieron. Su equipo trabaja para eliminar las imágenes, que se usaron con fines publicitarios sin su autorización.

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Sin marcos legales, sin control: el caso Shakira expone la impunidad con que la IA manipula identidades digitales.

Shakira tomó la palabra esta semana para denunciar públicamente uno de los fenómenos más inquietantes de la era digital: la generación y difusión masiva de imágenes falsas de su persona producidas mediante inteligencia artificial. A través de un comunicado publicado en su cuenta personal de Instagram, en español e inglés, la artista barranquillera alertó a sus seguidores y al público en general sobre la existencia de este tipo de contenido sintético que circula sin su consentimiento.

«En las últimas semanas se han generado artificialmente algunas imágenes mías, colocándome en situaciones que no han ocurrido o con personas con las que no he estado», escribió Shakira en el comunicado. La artista precisó además el carácter instrumental de esa manipulación: «Muchas se utilizan para publicidad de marcas con las que no tengo contratos o para alimentar rumores falsos».

Uso comercial no autorizado y daño reputacional

La denuncia de Shakira pone en primer plano una práctica que se expande a escala global: la apropiación de la imagen de figuras públicas para fines comerciales mediante herramientas de generación de contenido sintético. En este caso, la artista señaló que las imágenes falsas se utilizaron para asociar su figura a marcas y productos con los que no tiene ningún vínculo contractual, lo que configura un uso no autorizado de su identidad con claros efectos sobre su reputación y su actividad profesional.

Este fenómeno no afecta únicamente a quienes tienen millones de seguidores: la facilidad con la que actualmente se generan imágenes sintéticas a partir de modelos de lenguaje visual convirtió a cualquier persona con presencia digital en un blanco potencial. En el caso de las figuras del espectáculo, el impacto se amplifica por la masividad de su exposición y la rapidez con que el contenido falso se viraliza antes de que pueda ser desmentido.

Respuesta activa y reconocimiento a sus fans

Lejos de minimizar la situación, Shakira confirmó que su equipo intervino de manera activa: «Actualmente, mi equipo se encuentra trabajando activamente para desmontar dichas imágenes», indicó en el comunicado. Al mismo tiempo, la cantante reconoció el rol de su comunidad de seguidores en la detección y desmentida del contenido falso. «Afortunadamente, me alivia saber que mis fans saben reconocer la realidad y distinguir lo que ha sido producido por inteligencia artificial. Estoy muy agradecida de ver cómo lo comunican de una manera tan eficiente», escribió.

La artista evitó hacer referencia directa a las imágenes concretas que circularon en semanas previas, una decisión deliberada para no amplificar su difusión. «Entiendo que es parte de convivir con la revolución tecnológica a la que todos estamos sujetos», señaló, en una frase que equilibra la denuncia con una mirada que reconoce el carácter estructural del problema.

Un problema legal y ético sin marcos claros

La situación planteada por Shakira expone la brecha entre la velocidad del avance tecnológico y la lentitud de los marcos regulatorios para contenerlo. En la mayoría de los países, la legislación vigente no contempla de manera específica y eficaz la generación y difusión de imágenes sintéticas no consentidas de personas reales, lo que deja a las víctimas, incluso a quienes cuentan con recursos legales y equipos profesionales, en una posición de desventaja frente a la escala y la anonimidad con que opera este tipo de contenido en las plataformas digitales.

El caso se suma a una serie de denuncias similares presentadas en los últimos años por artistas, deportistas y personalidades públicas de distintos países, lo que instala con urgencia el debate sobre la necesidad de marcos legales específicos para la protección de la identidad digital y la regulación del uso de herramientas de generación de imágenes con fines comerciales o de desinformación.

Puntos clave

  • Shakira denunció en Instagram la difusión de imágenes generadas con IA que la muestran en situaciones falsas.
  • Las imágenes se utilizaron para publicitar marcas con las que la artista no tiene contratos.
  • Su equipo trabaja activamente para eliminar el contenido sintético no consentido.
  • La cantante destacó el rol de sus fans en detectar y desmentir las imágenes falsas.
  • El caso renueva el debate sobre la ausencia de marcos legales específicos frente al uso de IA para manipular la imagen de personas reales.
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