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¿Bajar la edad de imputabilidad? Ofelia Fernández destrozó la “demagogia punitiva” del Gobierno

El debate sobre la baja de la edad de imputabilidad en Argentina volvió a la agenda política y genera tensiones entre quienes la ven como una solución a la inseguridad y quienes la critican como una medida punitiva que ignora las causas estructurales de la violencia juvenil. ¿Cuáles son las intenciones detrás de esta propuesta?

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El Argentino Diario-Ofelia Fernández.

¿Una solución real o una estrategia electoral?

La propuesta de reducir la edad de imputabilidad de 16 a 14 años fue presentada como una respuesta a la creciente preocupación por la inseguridad en nuestro país.

Sin embargo, para Ofelia Fernández, exlegisladora y actual columnista, esta medida no es más que «demagogia punitiva».

Durante su análisis en su columna «Las sospechas de Ofelia», transmitido en el canal de YouTube «Gelatina», Fernández afirmó que «la política ha dejado de pretender resolver problemas para enfocarse en construir estridencias electorales».

Pedro Rosemblat, quien acompañó a Fernández en el debate, coincidió en que esta propuesta refleja una desconexión entre la dirigencia política y las problemáticas reales de los adolescentes.

«Es más fácil endurecer penas que invertir en educación o en programas de contención social», señaló el conductor , quien también criticó la falta de voluntad política para implementar soluciones integrales.

La construcción del «monstruo» adolescente

Uno de los puntos más polémicos del debate es la narrativa que deshumaniza a los adolescentes en conflicto con la ley.

Fernández denunció que «la demagogia por derecha desinfantiliza a los jóvenes delincuentes, construyendo una imagen de ‘monstruo’ que impide comprender la complejidad del problema». Esta visión, según la exlegisladora, no solo estigmatiza a los adolescentes, sino que también dificulta la búsqueda de soluciones efectivas.

La construcción mediática de los jóvenes como «peligrosos» ha sido clave para justificar medidas punitivas.

Sin embargo, los datos muestran una realidad más compleja. Según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el 56% de los niños y adolescentes en Argentina vive en situación de pobreza, y muchos de ellos enfrentan barreras estructurales que los empujan hacia la marginalidad.

En este contexto, reducir la edad de imputabilidad no solo es insuficiente, sino que también podría agravar la exclusión social.

¿Qué dice la evidencia internacional?

La experiencia de otros países ofrece lecciones importantes sobre los efectos de bajar la edad de imputabilidad. En Brasil, donde la edad mínima de responsabilidad penal es de 12 años, los índices de reincidencia entre jóvenes encarcelados superan el 70%.

En contraste, países como Noruega, que priorizan medidas socioeducativas y programas de reinserción, tienen tasas de reincidencia inferiores al 20%.

Estos datos refuerzan la idea de que el enfoque punitivo no solo es ineficaz, sino que también puede ser contraproducente.

En Argentina, el sistema penal juvenil ya enfrenta serias deficiencias.

Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), los centros de detención para menores están sobrepoblados y carecen de recursos para garantizar condiciones dignas.

Reducir la edad de imputabilidad sin abordar estas falencias estructurales podría exponer a más adolescentes a un sistema que no está preparado para rehabilitarlos.

La dimensión educativa y social del problema

Fernández y Rosemblat también destacaron la importancia de abordar la crisis juvenil desde una perspectiva educativa y social.

«No se puede dejar a los docentes solos ante esta emergencia. Están quemados, al igual que los alumnos, y necesitan apoyo urgente«, afirmó Fernández, quien abogó por una «revolución educativa» que adapte las escuelas a los cambios culturales y priorice el bienestar de docentes y estudiantes.

La exlegisladora también criticó la falta de espacios de diálogo en las escuelas y la ausencia de políticas públicas que promuevan la inclusión social.

Según un informe de CIPPEC, los adolescentes que abandonan la escuela tienen un 40% más de probabilidades de entrar en conflicto con la ley. En este sentido, invertir en educación y programas de contención social es clave para prevenir la violencia juvenil.

Un llamado a la reflexión

El debate sobre la baja de la edad de imputabilidad no puede reducirse a una discusión sobre seguridad.

Como señaló Ofelia, «la gravedad de un delito no puede ser una excusa para ignorar las causas estructurales que lo generan». En este sentido, es fundamental que la sociedad y la política adopten un enfoque integral que priorice la prevención, la inclusión y la justicia social.

La pregunta que queda es si la dirigencia política estará dispuesta a abandonar la demagogia punitiva para enfrentar los desafíos de fondo. Mientras tanto, los adolescentes más vulnerables seguirán siendo las principales víctimas de un sistema que, lejos de protegerlos, los empuja aún más hacia la exclusión.

Libertad de prensa

Milei llamó “mierda humana” a Novaresio y ADEPA le recordó el límite

La entidad de editores rechazó una nueva serie de agravios presidenciales en X contra nueve periodistas de La Nación, Clarín, Infobae, TN, A24 y C5N. Recordó que quien gobierna puede replicar, incluso con dureza, pero no insultar.

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El Argentino Diario-Javier Milei.
Milei insulta, los periodistas callan y ADEPA lo dice claro: el agravio erosiona la democracia.

“Alguien debería explicarle a la MIERDA HUMANA de MIERDANECIO que un RT no te hace autor del tweet”. Así, en mayúsculas y desde su cuenta de X, el Presidente de la Nación se dirigió a un periodista. La respuesta institucional llegó un día después: para la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, quien gobierna tiene derecho a responder a la crítica, pero el insulto erosiona el debate democrático.

ADEPA difundió este martes un comunicado en el que lamentó y rechazó «una nueva serie de agravios proferidos por el presidente Javier Milei contra periodistas, columnistas y directivos de medios de comunicación a través de publicaciones en la red social X». El caso más resonante fue el de Luis Novaresio, conductor del canal A24, pero la entidad registró ataques contra otros ocho profesionales de la prensa en los últimos días.

Cómo empezó el cruce

El episodio arrancó el lunes, cuando Novaresio analizó en su programa de A24 unas declaraciones del canciller Pablo Quirno sobre el resultado de la primera vuelta en Brasil, en la que se impuso Flávio Bolsonaro, el candidato que respalda Milei. Mientras un columnista repasaba los dichos en los que el canciller celebró los triunfos de la derecha en la región, el conductor lanzó: «¿Tanto le piden Dr. Quirno? ¿Tanta obsecuencia le piden Dr. Quirno?».

Quirno le contestó en X: «No soy Doctor. No se peleen con los datos. Abrazo». Ya en el cierre del programa, Novaresio invitó al canciller a su espacio y aludió a los insultos de un posteo que el funcionario había compartido. Con ironía, sostuvo que «cuando uno retuitea hace propio lo que retuitea».

Ahí entró en escena el Presidente. «Alguien debería explicarle a la MIERDA HUMANA de MIERDANECIO que un RT no te hace autor del tweet. El imbécil se supone que es abogado y debería saber que el RT trabaja como cita. Si de lo que estudió el idiota no sabe, qué se puede esperar del resto de los temas», publicó. En otro mensaje, al citar el posteo de Quirno, escribió: «ATENDIENDO A LA MIERDA HUMANA DE MANDRILESIO Y SU DESPRECIO POR LA REALIDAD. PRIMERO LOS DATOS, ESTÚPIDO. CIAO!». El asesor presidencial Santiago Caputo también se sumó a los cuestionamientos contra el conductor.

Lo que dijo ADEPA

«ADEPA lamenta tener que volver a destacar algo que ha sostenido desde siempre. Quien gobierna, y es objeto de crítica, o considera que la información de un acto de gobierno es errónea, incorrecta o incluso pueda evaluarla como sesgada, tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano de nuestra república: ejercer su crítica, aclaración o desmentida, incluso en tono enérgico y vehemente», señaló la entidad.

Y marcó la diferencia: «Lo que erosiona el debate público y el diálogo democrático son el insulto y el agravio, que afectan no sólo al destinatario identificado, sino al conjunto del cuerpo social». Para cerrar, recordó que «la libertad de expresión protege especialmente la circulación de opiniones sobre quienes ejercen el poder» y que «la réplica ha sido concebida para responder pero no para avalar los ataques personales».

El comunicado enumeró a los destinatarios de los agravios presidenciales de los últimos días: Fernán Saguier, Carlos Pagni, Jorge Liotti y Joaquín Morales Solá, de La Nación; María Eugenia Duffard, de Infobae; Jesica Bossi, de TN y Clarín; Luis Novaresio, de A24; Eduardo van der Kooy, de Clarín; y Gustavo Sylvestre, de C5N. Son nueve periodistas de seis medios distintos, con líneas editoriales muy diferentes entre sí: el blanco no es un medio, es la prensa que no aplaude.

Novaresio eligió no contestar

El conductor evitó responder en los mismos términos. En su columna del programa De boca en boca, por Radio 2 de Rosario, reflexionó: «La escasez de ideas para una pelea y la falta de respeto es terrible. No me quiero hacer el interesante y todo esto, pero no tengo ningún comentario para hacer». Y explicó su criterio: «Yo habitualmente he tomado una posición que es que cuando hay algo muy personal o algo que se dice exclusivamente a mí, no me gusta refutar».

Un patrón, no un exabrupto

No es la primera vez que Novaresio queda en la mira presidencial. En febrero de este año, Milei ya lo había atacado en X con el apodo «Ensobraresio» y lo acusó de mentir. Y hace pocos días, el mandatario trató de «zurda inmunda» y «basura corrupta» a María Eugenia Duffard tras una entrevista que la periodista le hizo a Máximo Kirchner, lo que llevó a la exdiputada Elisa Carrió a denunciarlo penalmente por abuso de autoridad y a pedir la intervención de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM).

En septiembre, durante su 64ª Asamblea General en San Miguel de Tucumán, ADEPA presentó su Informe de Libertad de Prensa, que documentó entre otros episodios una exposición de Milei ante alumnos de la Escuela ORT en la que el Presidente alentó un abucheo colectivo contra los periodistas presentes. «El jefe del Estado no se limitó a cuestionar una cobertura o a discutir una información: incentivó a menores de edad a manifestar hostilidad hacia una actividad indispensable para la democracia», señaló entonces la entidad.

El contexto suma otra señal de alarma. El proyecto oficial de «Defensa de la Soberanía Nacional», que se debate en Diputados, propone penas de 5 a 12 años de prisión para quienes, por cuenta o con financiamiento extranjero, busquen «manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva». El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) advirtió que esa figura «presenta un riesgo cierto para el ejercicio del periodismo y de la libertad de expresión». Un gobierno que insulta a los periodistas desde la cuenta presidencial impulsa al mismo tiempo penas de prisión por campañas de desinformación, con una figura que las entidades del periodismo consideran ambigua.

Lo que tenés que saber:

  • Milei insultó en X a Luis Novaresio, conductor de A24, tras sus críticas al canciller Pablo Quirno.
  • ADEPA rechazó una nueva serie de agravios presidenciales contra nueve periodistas de La Nación, Infobae, TN, Clarín, A24 y C5N.
  • La entidad sostuvo que quien gobierna puede criticar, aclarar o desmentir, pero que el insulto y el agravio erosionan el debate democrático.
  • Novaresio evitó responder: «No tengo ningún comentario para hacer», dijo en Radio 2.
  • Hace pocos días, Elisa Carrió denunció penalmente a Milei por sus insultos a la periodista María Eugenia Duffard.
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