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Premio Nobel de Economía quiere conocer cuál es el plan de Milei para Argentina
Se trata del economista estadounidense Thomas Sargent, quien ganó el galardón en 2011. Busca entender cuál es el programa de estabilización económica del Gobierno libertario.
El economista estadounidense Thomas John Sargent, reconocido con el Nobel de Economía en 2011, pidió una audiencia con el presidente Javier Milei para conocer el programa de estabilización implementado por el Gobierno argentino. La Casa Rosada informó que el mandatario “se sorprendió gratamente” al recibir el interés del prestigioso economista, especializado en macroeconomía, moneda y econometría, en visitar Argentina para dialogar sobre las recientes políticas económicas.
Un Nobel interesado en las políticas de Milei
La llegada de Sargent, académico de renombre y uno de los exponentes de la teoría de las expectativas racionales, despertó expectativas en el ámbito político y económico. El experto estadounidense, además de haber trabajado en universidades como la de Chicago, Stanford y Nueva York, escribió obras fundamentales como Recursive Macroeconomic Theory y Robustness. Su experiencia incluye el análisis de fenómenos inflacionarios y su relación con las políticas fiscales, tema que considera fundamental para comprender las crisis económicas.
Sargent expresó su interés en conocer el programa de estabilización que el Gobierno de Milei implementó para enfrentar la crisis económica que atraviesa el país. Fuentes cercanas al presidente afirmaron que Sargent “buscará interiorizarse en cómo se proyecta esta política y cuál es la visión de largo plazo”.
Una visión sobre la inflación y su impacto fiscal
El economista, nacido en Pasadena, California, en 1943, centró buena parte de su carrera en estudiar la relación entre las políticas económicas y sus impactos en el desempleo, la inflación y la inversión. La Academia Sueca destacó su contribución a los estudios de macroeconomía cuando le otorgó el Nobel en 2011, compartido con Christopher Sims, por “sus investigaciones en las causas y efectos en macroeconomía”. Una de sus obras más conocidas, “El final de cuatro inflaciones altas”, se adentra en el análisis de hiperinflaciones en Europa durante el siglo XX. En ese trabajo, sostuvo que “la inflación alta y persistente es siempre y en todo lugar un fenómeno fiscal, en el que el Banco Central es su cómplice monetario”.
Este antecedente cobra relevancia ante la situación económica actual de Argentina, ya que el país enfrenta altos niveles de inflación. Durante su última visita al país, en 2018, Sargent había afirmado en el Congreso Argentino de Fondos Comunes de Inversión (FCI) que la clave de un programa económico es su claridad y predictibilidad, dado que ayuda a la población a “formar sus expectativas”.
De los EEUU a la Argentina: un diálogo sobre expectativas y estabilización
Formado en la Universidad de California y con un doctorado en Harvard, Sargent también se desempeñó en el Ejército estadounidense antes de desarrollar su carrera académica. Desde 2002 es parte de la Universidad de Nueva York, donde continúa investigando cómo las políticas y eventos inesperados afectan las economías. Su enfoque, centrado en entender los efectos de la política monetaria y fiscal sobre el comportamiento económico, se alinea con los desafíos actuales de la economía argentina, marcada por un alto déficit fiscal y la falta de previsibilidad.
La visita del Nobel a Argentina podría marcar un diálogo significativo entre el pensamiento económico teórico y las políticas en implementación, en un contexto de crisis y expectativas encontradas. Si bien se desconocen los detalles de la conversación, el encuentro podría aportar una visión crítica sobre las perspectivas de estabilización de la economía argentina en el corto y mediano plazo.
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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.
Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos
★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.
El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.
El petróleo como motor de la aceleración
El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.
La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.
El relato oficial y la cadena de costos
El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.
Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.
Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada
El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.
La vulnerabilidad energética del modelo
La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.
Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.
Puntos clave
- El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
- La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
- El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
- El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
- Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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