Transporte
Guerrera dijo que la Ciudad debe «asumir responsabilidades» sobre el transporte
La propia ciudad de Buenos Aires asumió que tiene competencias en lo que hace al transporte automotor de pasajeros, eso queremos discutir», planteó el ministro de Transporte en referencia a la ley 26.740 de 2012.
El ministro de Transporte, Alexis Guerrera, sostuvo este jueves que la discusión con la ciudad de Buenos Aires sobre la jurisdicción del transporte público de pasajeros es «mucho más profunda» y va más allá de «una supuesta quita de subsidios», mientras que la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, pidió al Gobierno porteño que asuma «las responsabilidades» que le competen.
«La propia ciudad de Buenos Aires asumió que tiene competencias en lo que hace al transporte automotor de pasajeros, eso queremos discutir», planteó Guerrera en referencia a la ley 26.740 de 2012, en la que el distrito pasó a asumir «en forma exclusiva la competencia de los servicios públicos de transporte de pasajeros».
En este marco, la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, cuestionó al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por su rechazo a la posible quita de subsidios a la Ciudad en materia de transporte público y señaló que el titular del Ejecutivo capitalino tendría que defender la autonomía también cuando se trata de asumir «las responsabilidades» y no solo para hacer uso de «los beneficios».
«Me parece que sería importante que el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires no defienda la autonomía solamente cuando se trata de los beneficios, sino que la defienda también cuando se trata de las responsabilidades», criticó Cerruti en su habitual conferencia de prensa de los jueves en Casa de Gobierno.
Agregó que «suele suceder que Rodríguez Larreta quiere ser autónomo cuando tiene que recibir y no quiere ser autónomo cuando tiene que ser quien se haga responsable, por ejemplo, del transporte público”.
Larreta había indicado esta mañana, en una visita al Centro de Monitoreo Norte del Anillo Digital en la localidad de Villa Martelli, que la quita de subsidios implicaría «otro claro avance contra la autonomía» porteña.
«Tenemos que volver a ser un país federal, y esto supone respetar la autonomía de los distritos, especialmente en el tema movilidad», expresó el jefe de Gobierno porteño, y dijo que eventualmente tiene que hacerse «de forma coordinada».
Al respecto, Guerrera señaló en declaraciones radiales que «la Ciudad centra su discurso en una supuesta quita de subsidios», y sostuvo que el gobierno nacional quiere «dar una discusión mucho más profunda» que apunta a un ordenamiento de las atribuciones que coloque a la Ciudad en igualdad de condiciones con el resto del país.
En ese sentido, planteó que en la administración de Rodríguez Larreta «están abriendo el paraguas sobre una cuestión que no están dispuestos a absorber y negó que se trate de un «embate» del Gobierno nacional.
«Con 22 gobernadores que nos plantean la asimetría en las tarifas, ¿esto es un embate o es ir en la búsqueda de un país federal?», se preguntó el ministro.
Por su parte, Cerruti recordó que la ley 26.740 que dispuso en 2012 el traspaso del subterráneo “también incluía el transporte público en calidad de colectivos”, pese a que nunca se efectivizó este último cambio jurisdiccional.
“Se convocó a una mesa de diálogo y se va a llevar adelante en los términos que correspondan”, dijo la funcionaria.
También Guerrera insistió en la necesidad de encarar «sin chicanas» el debate sobre «un sistema que es necesario revisar en su conjunto» y en que la discusión va más allá de «una supuesta quita de subsidios» con el consiguiente incremento de tarifas.
Al respecto, señaló que eso podría no ocurrir «si el gobierno de la Ciudad quiere que los pasajeros de sus 32 líneas sigan pagando un boleto a $ 18», continuando con el subsidio tarifario que en la actualidad paga la Nación.
En la misma línea, el secretario de Transporte, Diego Giuliano, señaló que con la decisión de transferir a la Ciudad de Buenos Aires las 32 líneas del transporte urbano de pasajeros que tienen su recorrido exclusivamente en ese territorio, «se intenta generar una mayor paridad federal y fundamentalmente redistribuir un subsidio que en la Argentina generó una disparidad respecto del habitante de la provincia de Salta, o Tucumán, o Santa Fe o Río Negro en relación al habitante de la Ciudad».
El funcionario dijo que «esta discusión tiene que llevarse adelante” y destacó la importancia de “que esas asimetrías se vayan superando».
«Fundamentalmente, que la Ciudad reasuma su autonomía en lo que tiene que ver con la competencia, con los recorridos, con las paradas, con la tarifa y con el subsidio de su propio transporte automotor de pasajeros”, sostuvo Giuliano.
Deuda externa
EEUU confirmó que Argentina debe pagar US$ 390 millones por la expropiación de Aerolíneas
La Cámara de Apelaciones del Distrito de Columbia ratificó el fallo que condena al país a abonar ese monto al fondo Titan Consortium. La deuda acumula más de dieciséis meses de incumplimiento y el caso Webuild, que estaba suspendido, queda ahora reactivado.
La Cámara de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia falló en contra de la Argentina en el litigio que el Estado mantiene con el fondo Titan Consortium por la expropiación de Aerolíneas Argentinas. El tribunal confirmó la sentencia que obliga al país a pagar más de US$ 390 millones a ese fondo de inversión. La información fue dada a conocer por Sebastián Maril, director de Latam Advisors, especialista en el seguimiento de los litigios que enfrenta la Argentina en el exterior. Maril advirtió además que «esta decisión también reactiva el caso Webuild, que estaba suspendido hasta que se decidiera el caso Aerolíneas».
Un conflicto con décadas de historia judicial
El origen del pleito se remonta a 2008, cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner resolvió la reestatización de Aerolíneas Argentinas y Austral, que en ese momento operaba el grupo español Marsans. Tras la expropiación, los antiguos accionistas iniciaron un reclamo internacional que llegó al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), el tribunal arbitral dependiente del Banco Mundial. En 2017, el CIADI dictó un primer laudo contra el país a favor del grupo Marsans. Dos años después, en 2019, el organismo emitió una sentencia firme que fijó la indemnización en US$ 320 millones más intereses, monto que Argentina nunca abonó.
El litigio estuvo originalmente en manos de Burford Capital, el estudio jurídico-financiero británico conocido también por impulsar la millonaria demanda contra la Argentina por la expropiación de YPF. En 2018, con la sentencia a su favor pero consciente de que el país continuaría apelando, Burford decidió vender los derechos del caso a Titan Consortium por US$ 107 millones. Desde 2021, Titan litiga ante la justicia estadounidense para lograr el cobro efectivo de la condena.
La estrategia del Estado y su fracaso ante el tribunal
La defensa argentina intentó bloquear la ejecución de la sentencia argumentando que el reclamo había prescripto. El tribunal de primera instancia rechazó ese argumento, considerando que los plazos invocados «no son convincentes». El Gobierno apeló esa decisión ante la Cámara, pero el tribunal superior ratificó el criterio del juzgado inferior y dejó firme la obligación de pago. Según Maril, la Argentina lleva más de dieciséis meses sin abonar un solo dólar de esa sentencia, situación que llevó a Titan a intensificar su estrategia de cobro mediante mecanismos de embargo de activos soberanos en territorio estadounidense.
En 2024, las partes parecían encaminarse a un acuerdo extrajudicial: se llegaron a acordar los términos y condiciones de pago, fijándose la deuda en US$ 389,5 millones incluyendo intereses, que acumularían a una tasa variable del 5,11% desde la fecha del fallo. Sin embargo, Argentina cambió de estrategia judicial, no caucionó la sentencia y Titan retomó el camino del embargo. El propio Maril señaló que un acuerdo extrajudicial previo hubiera reducido los costos del caso en más del 50%, y lamentó que ninguna administración, independientemente del signo político, haya podido cerrar estos litigios de manera oportuna.
Activos soberanos en la mira y el caso Webuild
Tras el fallo de apelaciones, Titan Consortium avanza con medidas concretas para ejecutar los bienes del Estado argentino en jurisdicción estadounidense. El fondo busca establecer prioridad por sobre otros acreedores para cobrarse con los colaterales de bonos Brady depositados en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, los mismos activos que el Gobierno de Milei había comprometido para cancelar el litigio con los fondos Attestor y Bainbridge por sentencias impagas del default de 2001. Esa superposición de reclamos sobre un mismo colateral genera una complicación adicional para la gestión financiera internacional del Ejecutivo.
El otro flanco que se abre con la confirmación del fallo es la reactivación del caso Webuild, que permanecía suspendido a la espera de la resolución de la apelación en el expediente Aerolíneas. Con la sentencia ya firme, ese litigio retoma su curso, sumando otro frente judicial al ya complejo panorama de deudas soberanas que enfrenta el Estado argentino en el exterior.
El costo político de los litigios no resueltos
El fallo del tribunal de Columbia expone una paradoja que atraviesa todos los gobiernos desde 2008: ninguna administración, peronista, macrista ni libertaria, logró cerrar este expediente antes de que los intereses y costas lo convirtieran en una deuda aún más onerosa para el Estado. Desde la oposición, el diputado Rodolfo Tailhade y sectores del kirchnerismo señalaron que la responsabilidad de no haber pagado o negociado a tiempo durante los últimos tres años recae sobre la gestión de Javier Milei, que heredó el litigio con posibilidades de acuerdo y optó por el camino de la apelación fallida. La suma actual supera ampliamente el monto original de la condena arbitral de 2019, precisamente por los intereses devengados durante años de incumplimiento.
Puntos clave
- La Cámara de Apelaciones del Distrito de Columbia ratificó la condena a la Argentina por más de US$ 390 millones a favor de Titan Consortium.
- El litigio se origina en la expropiación de Aerolíneas Argentinas en 2008 y en un laudo del CIADI de 2019 que el país nunca pagó.
- La Argentina acumula más de dieciséis meses de incumplimiento y el fondo avanza en el embargo de activos soberanos en EE.UU.
- El fallo reactiva el caso Webuild, que permanecía suspendido a la espera de esta resolución.
- En 2024 hubo un acuerdo de términos de pago que Argentina no honró, lo que derivó en la actual ejecución judicial.
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