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Macri reduce 359 cargos gerenciales y alcanza la planta más baja de los últimos 10 años

El gobierno porteño anunció la eliminación de más del 20% de la estructura jerárquica del Estado de la Ciudad, en el marco de un proceso de digitalización que, según la administración de Jorge Macri, volvió prescindibles esas posiciones. El recorte se suma a la baja de 8.954 cargos desde el inicio de la gestión y se presenta como un hito de «eficiencia», aunque impone preguntas sobre las condiciones laborales del personal desplazado y el modelo de Estado que se construye detrás del discurso modernizador.

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Menos Estado, mismo discurso: Macri recorta 9 mil cargos y lo llama "deber moral".

El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires anunció la eliminación de 359 cargos gerenciales, lo que representa más del 20% del total de esa planta jerárquica. La medida se enmarca en un proceso de digitalización y modernización de trámites que, según la administración de Jorge Macri, tornó necesario «rediseñar y actualizar la estructura organizativa del Gobierno porteño», de acuerdo a un informe al que tuvo acceso la Agencia NA.

«Eliminamos 359 cargos gerenciales. Ya dimos de baja 9 mil cargos y alcanzamos la planta administrativa más baja de los últimos 10 años. La eficiencia del Estado no solo es una cuestión técnica: es un deber moral con los porteños que lo sostienen con su trabajo. Esto también es orden«, sostuvo el jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Un recorte que se acumula sobre otro recorte

La medida no es aislada. Durante la gestión actual, el Gobierno porteño registró una reducción del 15% de la planta administrativa total, equivalente a 8.954 cargos menos, con lo que la Ciudad alcanzó el mínimo histórico de empleados registrado en 2015. Para llegar a ese número, la administración apeló a una combinación de instrumentos: congelamiento de ingresos, planes de retiro voluntario, optimización de dotaciones y una nueva evaluación de desempeño.

En términos presupuestarios, el gasto en remuneraciones al personal pasó de representar el 44% del presupuesto total en 2023 al 41% en la actualidad. La reducción porcentual, que en el discurso oficial se presenta como un éxito de gestión, también puede leerse como la consecuencia de una contracción sostenida del empleo público, con las implicancias sociales que eso conlleva en materia de acceso a derechos y calidad del servicio a la ciudadanía.

Digitalización: la coartada tecnológica del ajuste

El Gobierno porteño presenta la reducción de cargos como una consecuencia inevitable de la modernización tecnológica, no como una decisión política de reducir el Estado. La narrativa oficial apunta a la digitalización de trámites como el motor de una transformación que habría vuelto innecesaria parte de la estructura burocrática preexistente. En esa línea, se destacan medidas concretas: la implementación de relojes biométricos en más de 1.200 escuelas para registrar la asistencia docente, el despliegue de un sistema de huella digital en establecimientos administrativos y la puesta en marcha de una hoja de ruta electrónica para trabajadores en la vía pública.

También se incorporó en 2025 un nuevo control de licencias médicas para toda la administración pública porteña. Según cifras oficiales, la cantidad de días solicitados bajo ese régimen disminuyó un 28% respecto al año anterior. La interpretación gubernamental lo presenta como un indicador de transparencia y eficiencia; una lectura crítica puede también ver en esos números el efecto de una presión adicional sobre los trabajadores públicos.

Capacitación y profesionalización: el otro flanco del relato

En paralelo al ajuste de la planta, la Ciudad exhibe inversiones en capacitación. Durante 2025 y lo que va de 2026, se formó a más de 15.000 agentes en calle (policías, agentes de tránsito y de prevención, inspectores) con herramientas para mejorar la atención al vecino. Asimismo, se lanzó el Programa de Especialistas Profesionales (PEP), del que participan actualmente 1.326 empleados, apuntando a jerarquizar al personal profesional dentro del Estado porteño.

El contraste entre la reducción de la planta y la inversión en capacitación refleja un modelo de Estado que el macrismo construye desde hace años: menos trabajadores, pero presentados como más calificados y mejor controlados. La pregunta que el discurso oficial esquiva es si la eficiencia en el gasto se traduce efectivamente en mejores servicios para los vecinos, o si encubre un achicamiento estructural del Estado que, a la larga, se paga con degradación de derechos.

El contexto político del anuncio

El anuncio llega en un momento político sensible. Jorge Macri confirmó su candidatura a la reelección como jefe de Gobierno para 2027 y disputa con La Libertad Avanza el liderazgo del espacio político opositor al peronismo en la Ciudad. En ese escenario, la reducción del Estado porteño no es solo una medida administrativa: es también un mensaje político orientado a posicionarse en el corrimiento conservador que el clima nacional impuso como agenda. El discurso de «orden» y «deber moral» que acompañó el anuncio abreva directamente en el lenguaje que Milei instaló como código hegemónico desde la Casa Rosada.

Lo que el relato oficial omite es el costo humano y social del proceso: los trabajadores desplazados por los planes de retiro voluntario, la presión sobre quienes permanecen en la planta ante una reducción de efectivos, y el interrogante sobre si la digitalización reparte sus beneficios de manera equitativa o si profundiza la brecha entre quienes pueden acceder a trámites en línea y quienes dependen de la atención presencial.

Puntos clave

  • El Gobierno de CABA eliminó 359 cargos gerenciales, más del 20% de esa planta, en el marco de la digitalización del Estado.
  • Desde el inicio de la gestión de Jorge Macri, la planta administrativa total se redujo en 8.954 cargos (15%), alcanzando el mínimo histórico de 2015.
  • El gasto en remuneraciones al personal bajó del 44% al 41% del presupuesto total de la Ciudad entre 2023 y 2026.
  • El control biométrico de asistencia se extendió a más de 1.200 escuelas y a todos los establecimientos administrativos porteños.
  • El relato de «eficiencia» encubre un achicamiento del Estado que genera interrogantes sobre la calidad de los servicios y las condiciones laborales del personal afectado.

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Macri en Washington: inversiones, PRO y el guiño al gobierno de Trump

El jefe de Gobierno porteño se reunió este lunes con Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos, en Washington D.C. El encuentro abordó seguridad, crecimiento económico e inversiones, y sirvió como plataforma para que el líder del PRO ratificara su respaldo al rumbo económico de la administración Milei frente a un alto funcionario del gobierno de Donald Trump.

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El Argentino Diario-Jorge Macri en EEUU.
"No vamos a volver al pasado": Macri llevó el relato libertario al corazón del Departamento de Estado.

Quince meses de gobierno libertario, una deuda con el FMI que supera los 57.000 millones de dólares y una economía que aún castiga los bolsillos populares: con ese telón de fondo, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llegó a Washington D.C. a vender confianza. Jorge Macri se reunió este lunes con Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos, para hablar de seguridad, inversiones y el «cambio de rumbo» que, a su juicio, atraviesa la Argentina.

El encuentro se realizó en la capital estadounidense y contó con la presencia del secretario General y de Relaciones Internacionales de la Ciudad, Fulvio Pompeo; el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; y el diputado nacional Cristian Ritondo. Landau, exembajador de Estados Unidos en México y actual número dos del Departamento de Estado en la gestión de Marco Rubio, es uno de los funcionarios clave en la relación bilateral de la administración Trump con América Latina.

«No vamos a volver al pasado»

Macri describió el encuentro como «muy importante» y sintetizó el mensaje que llevó al corazón de la diplomacia estadounidense: «Hablamos del cambio de rumbo que la Argentina viene llevando adelante y de la necesidad de sostenerlo: dar certidumbre, previsibilidad y garantías de que no vamos a volver al pasado.» La frase, más política que técnica, condensa el relato que el macrismo construyó para su identidad opositora y que ahora resignifica como sustento del proyecto libertario.

El jefe de Gobierno también destacó el rol de su espacio político en ese proceso: «Desde el PRO impulsamos y acompañamos ese cambio», subrayó, en una lectura que reafirma la orientación ideológica compartida entre el partido fundado por Mauricio Macri y el gobierno de Javier Milei, pese a las tensiones internas que no terminan de resolverse.

Seguridad, propiedad e inversión: el menú para Washington

En la exposición ante Landau, Macri puso el acento en la gestión de la Ciudad como modelo a ofrecer: «La importancia de la ley y el orden como condición indispensable para vivir en libertad, con seguridad, reglas claras y oportunidades reales para progresar.» El discurso se alineó con la agenda de inversión que la delegación porteña busca instalar: una región con más orden, respeto por el cumplimiento de la ley y condiciones que permitan atraer capitales externos.

La visita no se agota en el encuentro con Landau. La agenda prevé también una reunión con empresarios y referentes del sector financiero, en un encuentro organizado junto a Citi Bank, con foco en las transformaciones de Buenos Aires, las oportunidades de inversión y el escenario económico argentino. Además, Macri tiene pautado un encuentro con Muriel Bowser, alcaldesa de Washington D.C., para explorar el intercambio y la cooperación entre ambas capitales.

El PRO busca su lugar en la relación con Trump

La visita de Macri a Washington no es un hecho aislado: es parte de la disputa interna del PRO por ocupar un lugar propio en el vínculo que el gobierno argentino construye con la administración Trump. La llegada de Christopher Landau al Departamento de Estado, con su experiencia en México y su perfil pragmático en política latinoamericana, representa una ventana de oportunidad para los sectores del centroderecha argentino que buscan consolidar lazos directos con Washington más allá de la Casa Rosada.

En ese contexto, el mensaje de «certidumbre y previsibilidad» que Macri llevó al corazón del poder norteamericano tiene una doble lectura: hacia afuera, es una señal de estabilidad para inversores; hacia adentro, es un recordatorio de que el PRO sigue siendo un actor con agenda propia, capaz de moverse en los pasillos del poder global.

Lo que tenés que saber

  • Jorge Macri se reunió este lunes con Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos, en Washington D.C.
  • La delegación porteña incluyó al jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny, al secretario de Relaciones Internacionales Fulvio Pompeo y al diputado Cristian Ritondo.
  • Los temas centrales fueron seguridad, inversiones y el respaldo al «cambio de rumbo» económico de la Argentina.
  • Macri también tiene previstas reuniones con empresarios del sector financiero junto a Citi Bank y con la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser.
  • La visita forma parte del posicionamiento del PRO como actor con agenda internacional propia, en la órbita de la relación bilateral Argentina-Estados Unidos.
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