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¿Murió la TV? El 65% de los argentinos ya se informa solo por Internet

Un estudio revela que el 64,8% de los argentinos prefiere informarse por medios digitales, mientras la televisión pierde su rol central en la construcción de la agenda pública. La polarización política se traslada al feed: libertarios en Instagram, peronistas en YouTube.

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🎙️ Resumen de audio generado por IA.

La televisión argentina perdió la batalla. Ya no ordena la agenda pública ni define el sentido común como lo hizo durante décadas. Un informe elaborado por Zuban & Córdoba junto a GoodPublics confirmó que el 64,8% de los argentinos prefiere informarse a través de medios digitales —redes sociales, portales web y plataformas de streaming—, frente a apenas un 34,3% que todavía elige los medios tradicionales.

El estudio «Medios de Comunicación y Noticias en Argentina – Noviembre 2025» describe este proceso como una «transformación estructural» del ecosistema informativo. La conclusión es contundente: la televisión ya no es el árbitro de la opinión pública.

Ocho horas y 44 minutos de pantalla por día

La migración hacia lo digital se da en un contexto de consumo masivo de Internet. Según el informe, Argentina se ubica entre los países con mayor uso de redes sociales a nivel mundial. El argentino promedio dedica 8 horas y 44 minutos diarios a Internet en cualquier dispositivo, y destina 11 horas y 15 minutos semanales específicamente a redes sociales, más que a cualquier otro medio.

El estudio señala que la competencia mediática ya no se juega en el rating televisivo, sino en lo que denominan «la pelea por el feed», que se define en los primeros dos segundos de cada publicación. El prime time dejó de ser un horario fijo frente al televisor para convertirse en un flujo constante de contenidos personalizados que los usuarios consumen en cualquier momento y lugar.

La polarización se lee en el feed

La masividad de lo digital configuró lo que el informe describe como «microesferas públicas segmentadas» por edad y, especialmente, por orientación política. Los votantes de distintas fuerzas políticas «no habitan los mismos espacios informativos», asegura el estudio.

Mientras una parte del electorado libertario concentra su consumo en Instagram y Facebook, los votantes del peronismo se inclinan en mayor medida hacia YouTube como fuente principal de información. Esta división evidencia que la polarización política que caracteriza al país también se expresa en los algoritmos y las plataformas que cada sector consume.

La brecha generacional también es notoria: el 74,9% de las personas de entre 16 y 30 años prefiere informarse por redes sociales que por televisión, consolidando una transformación que parece irreversible.

La inteligencia artificial, el nuevo desafío

El informe advierte sobre un nuevo riesgo para los medios digitales: la irrupción de la inteligencia artificial generativa. Herramientas como ChatGPT y Gemini están provocando caídas en el tráfico de los portales informativos, ya que los usuarios obtienen respuestas directas sin necesidad de ingresar a los sitios de noticias.

Según el estudio, se detectaron caídas cercanas al 80% del tráfico para ciertas consultas. El análisis del Score LLM —un índice que mide la visibilidad de los medios en las respuestas de inteligencia artificial— revela que Infobae y La Nación lideran la citación en estos sistemas, mientras otros medios aún no desarrollan estrategias claras para enfrentar este nuevo escenario.

Puntos clave:

• El 64,8% de los argentinos se informa por medios digitales, frente al 34,3% que elige medios tradicionales
• El argentino promedio dedica 8 horas y 44 minutos diarios a Internet
• El 74,9% de los jóvenes de 16 a 30 años prefiere informarse por redes sociales
• Votantes libertarios consumen principalmente Instagram y Facebook; votantes peronistas, YouTube
• La inteligencia artificial generativa provocó caídas del 80% en el tráfico de algunos portales

Mundo 🌐

Chat Control: la ley europea que convierte tu celular en un testigo

El Parlamento Europeo debate una normativa que obligaría a escanear mensajes privados para detectar abuso sexual infantil, incluso en aplicaciones con cifrado de extremo a extremo. El debate enfrenta la protección de la infancia contra el derecho a la privacidad de millones de usuarios y pone en cuestión el futuro de las comunicaciones digitales.

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La propuesta "Chat Control 2.0" plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.

Millones de conversaciones privadas, fotos, audios y textos intercambiados a diario en aplicaciones como WhatsApp o Signal podrían ser escaneados automáticamente antes de llegar a su destinatario. Eso es lo que prevé la normativa conocida como «Chat Control», una propuesta legislativa en debate en el Parlamento Europeo que divide a juristas, activistas digitales, gobiernos y organizaciones de derechos humanos en toda la Unión Europea.

La regulación apunta a detectar contenido de explotación sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés) en las comunicaciones digitales. En su versión vigente, una normativa temporal prorrogada hasta 2028 permite a las plataformas identificar de manera voluntaria ese tipo de material en mensajes privados, imágenes y videos. Pero la propuesta de largo plazo, denominada «Chat Control 2.0», plantea extender esa capacidad de detección también a los servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que representa un salto cualitativo de enorme magnitud en términos de vigilancia digital masiva.

Un escudo que también puede convertirse en una red de arrastre

El cifrado de extremo a extremo, tal como funciona hoy en aplicaciones como Signal o WhatsApp, impide que ni siquiera el proveedor del servicio pueda leer los mensajes en tránsito. Es, en términos prácticos, el equivalente digital del secreto postal. Cualquier sistema de detección que pretenda operar sobre mensajes cifrados tendría que actuar antes de que ese escudo se active, es decir, en el dispositivo del usuario, justo antes de que el mensaje sea enviado. Esta técnica se denomina «client-side scanning» y consiste en examinar el contenido mientras aún es legible, antes de que se aplique el cifrado.

Las herramientas técnicas propuestas funcionan transformando cada archivo en una especie de huella digital que se compara con bases de datos de material ilegal ya identificado. Además, utilizan modelos de aprendizaje automático capaces de reconocer contenido nuevo o modificado y analizan los textos en busca de patrones lingüísticos asociados al grooming o acoso sexual a menores.

El fallo humano en la cadena de verificación

En plataformas sin cifrado, cuando un sistema automático detecta una coincidencia, la alerta es enviada a revisores humanos expertos que examinan el material antes de informarlo a las autoridades. Empresas como Google sostienen que este proceso garantiza una verificación responsable. Sin embargo, según señaló el ex eurodiputado alemán Patrick Breyer, jurista y activista por los derechos digitales, es precisamente en esa etapa de verificación donde el sistema comienza a fallar cuando se utiliza a gran escala.

Los empleados encargados de revisar las alertas aplican criterios legales diversos, no siempre logran discernir la intención detrás del contenido y, con frecuencia, confunden situaciones de sexting consensuado entre jóvenes o imágenes enviadas como bromas en chats grupales. En muchos casos, los adolescentes involucrados nunca tuvieron intención de enviar ni recibir material ilegal, simplemente reenviaron un archivo dentro de una conversación diferente.

Breyer no se opone a la detección en sí misma. Su argumento es más preciso: el escaneo debería permitirse solo cuando un tribunal independiente confirme que hay motivos razonables para sospechar de una persona específica, tal como ocurre con una orden judicial para revisar la correspondencia de un ciudadano. Extender ese control a toda la población «por si acaso» representa, en sus términos, un tipo de intervención de naturaleza completamente diferente.

Una regulación que depende de la app que uses

Por el momento, lo que sucede con un mensaje depende enteramente de la aplicación que se use. En servicios sin cifrado, el contenido puede recibir una identificación digital o ser examinado por algoritmos antes o justo después de ser enviado, revisado luego por expertos y comunicado a las autoridades ante una coincidencia confirmada. En servicios con cifrado de extremo a extremo, la legislación europea actual no se aplica de la misma forma y el contenido permanece inaccesible para los proveedores.

Esa asimetría está en el centro del debate parlamentario. Si «Chat Control 2.0» finalmente incluye a los servicios cifrados, la arquitectura de privacidad digital que millones de personas dan por garantizada quedaría radicalmente transformada. La pregunta que el Parlamento Europeo no puede eludir es hasta dónde está dispuesta la sociedad a ceder privacidad en nombre de la seguridad, y si esa cesión puede hacerse sin abrir una puerta que, una vez abierta, sea prácticamente imposible cerrar.

El debate no es solo técnico. Es político, filosófico y tiene implicancias directas para las nuevas generaciones que crecen en un entorno donde la comunicación digital es constitutiva de su identidad. La decisión que tome Europa en los próximos años marcará un precedente global sobre los límites del Estado en las comunicaciones privadas.

Lo que tenés que saber

  • La normativa «Chat Control» vigente, prorrogada hasta 2028, permite a las plataformas detectar voluntariamente contenido de abuso sexual infantil en mensajes privados.
  • La propuesta «Chat Control 2.0» plantea extender ese escaneo a servicios con cifrado de extremo a extremo, lo que implicaría revisar mensajes en el dispositivo del usuario antes de que sean enviados.
  • El ex eurodiputado Patrick Breyer advierte que el sistema falla a gran escala y que el escaneo solo debería habilitarse con orden judicial previa, no de manera masiva e indiscriminada.
  • Las herramientas de detección combinan huellas digitales de archivos conocidos, inteligencia artificial para contenido nuevo y análisis de patrones lingüísticos vinculados al grooming.
  • La decisión del Parlamento Europeo sobre si incluir o no a los servicios cifrados en la regulación definitiva tendrá impacto global en el futuro de la privacidad digital.
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