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Corte Suprema rechazó la prisión domiciliaria al autor material del crimen de Axel Blumberg

En el fallo de la Corte, los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti declararon «inadmisible» el recurso extraordinario presentado por la defensa del acusado.

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó este martes el pedido de prisión domiciliaria solicitado por el autor material del crimen de Axel Blumberg, cometido en marzo de 2004 en un descampado del partido bonaerense de Moreno tras haber sido secuestrado en la localidad bonaerense de Martínez, informaron fuentes judiciales.

Se trata de José Gerónimo Díaz, quien cumple una condena impuesta el 25 de octubre de 2006 a la pena de reclusión perpetua como coautor del delito de «secuestro extorsivo agravado por el número de intervinientes y por la participación de menores de 18 años».

En el fallo de la Corte, los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti declararon «inadmisible» el recurso extraordinario presentado por la defensa del acusado.

Anteriormente, el 2 de julio de 2020, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOCF) 2 de San Martín ya había rechazado la solicitud de prisión domiciliaria solicitada por la defensa de Díaz, lo cual fue confirmado por la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal.

La defensa había basado el pedido por la falta de contacto de Díaz con sus hijos, a raíz de las restricciones de visitas por la pandemia por Covid-19, pero en todas las instancias le fue denegado.

En tanto, a fines de junio último, su hermano Carlos Saúl Díaz (35), quien al momento del crimen era menor de edad, luego recibió una condena a 21 años de cárcel y actualmente está preso en la Unidad Penal 19 del Servicio Penitenciario Federal (SPF), fue beneficiado con salidas transitorias mensuales de ocho horas cada una para visitar a su familia y también un egreso semanal para asistir a un curso fuera de la cárcel.

Axel Blumberg (23), estudiante de Ingeniería, fue secuestrado la noche del 17 de marzo de 2004, cerca de la casa de su novia en la localidad bonaerense de Martínez.

Su padre recibió llamados en los que le exigieron un rescate inicial de 50.000 pesos y, luego, bajaron las pretensiones a 14.500, que nunca fueron entregados porque la banda fue interceptada por la policía, hubo un tiroteo y escapó en un auto blindado que le había robado a otro secuestrado.

Los secuestradores planeaban liberar a Axel luego de ese tiroteo, pero el joven escapó del lugar donde estaba cautivo, en Moreno, fue recapturado y, como les vio las caras a sus captores, decidieron asesinarlo.

Además de Carlos y «El Negro» Díaz, fueron condenados y continúan presos Martín «El Oso» Peralta (40), jefe de la banda, quien también cumple prisión perpetua; y Sergio Damián Miño (34), que era menor de edad al momento del crimen y fue sentenciado a 18 años de cárcel.

Según lo acreditado en el juicio oral y las confesiones de algunos miembros de la banda, Peralta y los dos hermanos Díaz fueron quienes llevaron a ejecutar a Axel al descampado de La Reja, en Moreno, donde fue hallado su cuerpo el 23 de marzo de 2004 con un tiro en la sien derecha efectuado con un arma calibre .38.

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Argentina

Doble parricidio: Del Río intentó aclarar y oscureció

Habló sobre la inactividad de su celular, su llamado al 911, una bolsa de basura en Colegiales y un control remoto. No le creyeron.

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Martín Del Río, detenido como presunto autor del doble parricidio de Vicente López, no solo volvió a declarar que es inocente sino que en su segunda indagatoria intentó atacar algunos puntos de la acusación, como la inactividad de su celular en el horario clave del crimen, su frialdad en el llamado al 911, lo que descartó en un contenedor de basura de Colegiales y el hallazgo en su auto de un control remoto que abre el garaje donde sus padres fueron asesinados.

Así lo indicaron fuentes judiciales al señalar que estas situaciones serán utilizados por el equipo de fiscales de Vicente López para pedir la semana próxima su prisión preventiva, luego de que ayer, en su ampliación de la indagatoria, Del Río (47) y su defensa intentaron justificar.

Una de ellas es la referido a la inactividad que el celular personal de Del Río tuvo en el horario clave de la tarde del 24 de agosto -entre las 16.50 y las 18.30 aproximadamente-, cuando, según la acusación, el imputado dejó «vivo» (encendido) dentro de su camioneta estacionada en Núñez su teléfono, mientras él iba y volvía caminando de asesinar a sus padres en Vicente López, para no ser geolocalizado en la escena y para despistar.

En su primara indagatoria, Del Río había dicho que en ese horario estuvo contestando mails y mensajes dentro de su vehículo, algo que los fiscales ya demostraron que no era cierto en una primera apertura que se hizo de su celular Samsung A80.

Ayer cambió la versión y para justificar que no usó el teléfono en ese horario dijo: «Estando en la camioneta escribí en ese período las pautas para que el Dr. Demarco redacte el convenio que el día 7 de septiembre secuestran en mi camioneta».

Del Río hizo referencia a un documento comercial que fue secuestrado entre los papeles que había en su auto y que, aclaró, lo hizo «a mano» porque en el auto no tenía computadora.

Pero además, en lo que para los fiscales Martín Gómez, Alejandro Musso y Marcela Semería fue una estrategia para justificar la inactividad del aparato, agregó que su celular «se encontraba prendido pero tildado, ya que, con la opción de Mercadopago, la huella, y todas las aplicaciones, se tildan».

«Lo apago, lo dejo descansar, y lo vuelvo a encender. El teléfono estaba prendido, pero tildado», dijo en la indagatoria, a la que accedió Télam.

Otro punto que quiso aclarar es el cruce de mensajes que tuvo con la empleada de sus padres, María Ninfa «Nina» Aquino, cuando el 25 de agosto a las 9.01 le informó que sus padres estaban «muertos» y su llamado posterior al 911, donde con tranquilidad dice: «Sí ¿cómo estás? Mirá… La mucama de mis padres me está diciendo que hay un problema en la casa de ellos. Que mis padres están muertos en el garaje».

«Sé que mucha gente me ha criticado en estos días, diciendo que soy frío, pero no todo el mundo reacciona de la misma manera, verán mi cara como la tengo del estrés que tuve todos estos días, de los ataques de presión que tuve», argumentó el imputado.

Y agregó: «Una novela de terror, nadie lo imaginaba, nadie lo pensaba, un drama familiar. Le digo, Nina estoy yendo para allá, está yendo la policía».

También dio una explicación sobre lo que fue a hacer entre las 20.02 y las 20.52 del 24 de agosto al departamento de la calle Virrey Arredondo 2465, de Colegiales, propiedad de su suegro pero que él usaba como oficina, y donde los fiscales creen que fue a bañarse y a descartar evidencia tras cometer el presunto parricidio.

Allí, Del Río quedó filmado saliendo con una bolsa de tela con algo pesado y 16 minutos después regresando con la misma vacía, en lo que creen que fue una maniobra de descarte de elementos clave como pueden ser el arma homicida y el DVR con las imágenes de las cámaras de seguridad que el autor del hecho se llevó de la escena del crimen.

«Siempre pasamos a ver si hay correspondencia y a hacer un poco de posta ahí. Había quedado basura en el tacho, y habían quedado unas bandejas de comida en la heladera. Como no se puede tirar desperdicios en los tachos, salgo a tirar esa bolsa de basura a uno de los contenedores del Gobierno de la Ciudad, y a darle las sobras de comida a una mujer y dos nenitas que, por lo general, están en la zona«, explicó Del Río sobre su salida del edificio.

Cuando le preguntaron dónde arrojó la supuesta basura, no dio precisiones y contestó: «En la zona. Todo lo tiré en los tachos, di una vuelta a ver si encontraba y volví porque no encontré a la mujer y a las nenas, volví con una bolsa en la mano de tela».

Otro elemento que lo compromete y en el que, según fuentes judiciales, ayer «Del Río mintió», es el control remoto que fue secuestrado oculto en el compartimiento de la goma de auxilio de su camioneta Mercedes Benz, que para los investigadores podría ser el que usaba su padre para acceder a la casa por una de las puertas del garaje donde se cometió el doble asesinato.

Del Río habló ayer de los tres controles remoto que le secuestraron: el «gris rectangular con un botón rojo y un botón verde» que era el suyo y que abría el portón derecho de la casa de sus padres, un segundo «de menor tamaño con un botón blanco que es de la cochera de Virrey Arredondo» -en referencia al departamento que usaba de oficina-, y un tercero hallado «en un buche» de «la parte trasera» de su camioneta.

«Es de un garaje que alquilamos hace ya un tiempo en el barrio de Villa Urquiza y que se utilizaba para poder ingresar por una puerta alternativa sobre la calle Roosevelt. Se guardó el control remoto por las dudas que en algún momento recuperemos ese garaje, no abre Melo. Eso es una alarma. Si van y hacen la prueba en Melo, no abre», le propuso Del Río a los fiscales.

Una fuente judicial confió a Télam que la prueba de ese control remoto ya se hizo y se documentó con un video que, efectivamente, abría una de las dos puertas del garaje donde las víctimas fueron asesinadas en su casa de la calle Melo 1101 de Vicente López.

José Enrique Del Río (74) y su esposa, María Mercedes Alonso (72), aparecieron asesinados -él de tres balazos y ella de uno-, el 25 de agosto en su casona de Vicente López y como presunto autor de un homicidio cuádruplemente agravado fue detenido el menor de sus hijos.

Los fiscales creen que el móvil fue económico, ya que Del Río no podía sostener la mentira de una mudanza que les había prometido a un departamento de Núñez valuado en más de un millón y medio de dólares que no había terminado de comprar.

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