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Lunes negro: el riesgo país fue el mayor en 5 meses y cayeron los bonos

El Merval terminó casi neutral, y el riesgo país alcanzó su nivel más alto en cinco meses.

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Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street y las que operan en la plaza local y los bonos en dólares cayeron de manera moderada este lunes, en medio de la crisis financiera global.

Los ADR argentinos comenzaron la jornada con fuertes bajas en Nueva York, que llegaron a alcanzar descensos de hasta el 11%, pero con el correr de la operatoria recuperaron terreno y algunos finalizaron positivos.

Las caídas del inicio estaban repartidas entre el sector bancario y el energético, lo cual exhibía una debacle generalizada. En el caso del Grupo Financiero Galicia (GGAL) perdía más de 10 puntos en el inicio de la jornada, pero culminó con una baja menor a 0,2% mientras que las acciones finalizaron casi sin variaciones en Buenos Aires.

En tanto, YPF se hundía más de 9% en el comienzo, pero también revirtió la situación y finalizó con una pérdida de sólo 0,4%, mientras que sus acciones en Buenos Aires (YPFD) también ganaron más de 0,5%.

El Merval, por su parte, volvió a caer en el comienzo de la semana, arrastrado por las bajas en la bolsa de Nueva York. El índice comenzó la rueda con fuertes bajas, pero finalizó casi neutral y se estableció en torno a 1.420.000 puntos. En dólares, cedió en torno a 1% y finalizó la jornada en la zona de US$1.065.

El mercado de bonos también comenzó la jornada con fuertes bajas en los precios, pero recuperaron terreno durante la rueda. El AL30D finalizó levemente por debajo de US$47, mientras que GD30D cedió en torno a 1% y finalizó levemente por debajo de US$50. Los que más cedieron fueron el Global 2029 (-3,4%), el Global 2041 (-3,3%), y el Bonar 2035 (-2,5%).

A pesar del recorte en el declive inicial, el riesgo país avanzó hasta los 1.639 puntos y alcanzó el mayor nivel en los últimos cinco meses, como consecuencia de la caída de los bonos soberanos afectados por la situación global.

Por la aversión al riesgo, los inversores optaron por desprenderse de los activos locales y empujaron la cotización del indicador que elabora el JP Morgan, que llegó a dispararse hasta lo 1.712 puntos durante este lunes, pero terminó recortando la suba hasta los 1.639 puntos, el mayor registro desde mediados de marzo.

En cuanto a las cotizaciones del dólar, se registró una baja de $5 del blue para cerrar a $1.390 tras subir fuerte en el comienzo de la operatoria a $1.420 y las variantes financieras tuvieron una jornada con leves alzas, en torno al 1%.

De esta manera, el dólar MEP se estableció en torno a $1.346, mientras que el CCL finalizó en $1.338 con un avance de 1%. La brecha cambiaria entre el oficial y el financiero finalizó en 41%.

En medio de este escenario, el Gobierno argentino minimizó el impacto de la crisis en la conferencia que brindó en la mañana del lunes el vocero presidencial, Manual Adorni, al asegurar que “tenemos claro dónde está nuestra tranquilidad: en las cuentas públicas y que la inflación está bajando”.

Asimismo, remarcó que “no nos es ajeno lo que está pasando”, ya que “siempre miramos este tipo de eventos pero tenemos claro lo que estamos haciendo y nada afectará nuestro camino”.

De esta forma el Gobierno sigue alejándose de la situación de los trabajadores y trabajadoras y el mercado también da cuenta la falta de consumo y la crisis.

CABA

Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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