Soberanía alimentaria
Los alimentos subieron 16% en febrero en comercios de cercanía
La recesión y la caída del consumo marcan una leve desaceleración en el aumento de precios de los alimentos en pequeños comercios del AMBA, pero que aún así los niveles de inflación alimentaria siguen siendo muy elevados y afectan el acceso a una alimentación adecuada de las familias.
El Centro de Estudios por la Soberanía Popular Mariano Moreno (Cesopmm) realizó un informe sobre la evolución de los precios de los alimentos en comercios de cercanía en febrero 2024. Según el estudio, la canasta de alimentos que releva el Cesopmm registró un aumento promedio del 16% respecto al mes anterior, lo que representa una leve desaceleración en la inflación alimentaria, respecto a la suba de enero y la disparada de diciembre.
El Cesopmm elabora desde octubre de 2023 una canasta de alimentos que releva diariamente en comercios de cercanía del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con el objetivo de monitorear el impacto de la crisis económica y social en el poder adquisitivo de las familias.
La canasta está compuesta por 29 productos de primera necesidad, entre los que se encuentran aceite, sal, jugo en polvo, polenta, pan lactal, arvejas, dulce de leche, fideos, queso cremoso, leche, galletitas de agua, manteca, queso crema, lentejas, café, mayonesa, caldo, agua, vino, dulce de batata, cerveza, galletitas dulces, harina, huevos, yogur, azúcar, gaseosa cola, arroz y yerba. A partir de diciembre de 2023, el Cesopmm también incorporó a la canasta productos de verdulería y carnicería que se encuentran dentro de la canasta básica alimentaria.
El informe del Cesopmm muestra que en febrero 2024 todos los productos de la canasta registraron aumentos de precios, aunque con diferentes magnitudes. Los productos que más subieron fueron el aceite (46,42%), la sal (30,39%), el jugo en polvo (26,27%), la polenta (18,93%) y el pan lactal (18,06%). Por el contrario, los productos que menos subieron fueron el arroz (4,62%), la yerba (4,58%), la gaseosa cola (4,66%), el azúcar (5,74%) y el yogur (6,31%).
En cuanto a los productos de verdulería y carnicería, el informe del Cesopmm muestra que en febrero 2024 también hubo aumentos de precios, aunque menores que en los productos de almacén. El producto que más subió fue la lechuga (53,75%), seguido por la acelga (43,04%), la cebolla (26,80%), la banana (21,82%) y la mandarina (21,03%). El producto que menos subió fue el tomate perita (3,54%), seguido por el zapallo (6,25%), la zanahoria (7,29%), la manzana (7,37%) y la naranja (12,06%).
En cuanto a los cortes de carne, el informe del Cesopmm muestra que en febrero 2024 también hubo aumentos de precios, aunque menores que en los productos de almacén y verdulería. El corte que más subió fue la carne picada (13,18%), seguido por el pollo entero (12,90%), la paleta (11,09%), el asado (7,90%) y la nalga (6,95%). El corte que menos subió fue el espinazo (0,10%), seguido por la carnaza común (6,92%).
El informe del Cesopmm concluye que la recesión y la caída del consumo van marcando una leve desaceleración en el aumento de precios de los alimentos en comercios de cercanía, pero que aún así los niveles de inflación alimentaria siguen siendo muy elevados y afectan el acceso a una alimentación adecuada de las familias.
Como conclusión, es importante destacar que de este estudio se puede advertir que es necesario avanzar en políticas públicas que garanticen la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación de la población.
Consumo
Argentina comenzará a importar asado de Brasil: ¿Cómo llegamos a esto?
¿Cómo es posible que un gigante agropecuario como la Argentina termine comprando carne en el exterior? ¿Qué factores llevaron a esta situación y qué consecuencias tendrá para el futuro de nuestro país?
El gobierno de Javier Milei alcanzó un escenario que parecía imposible de imaginar: que la Argentina, un país históricamente agroexportador, ahora tenga que importar alimentos. Esta paradoja, que refleja una crisis profunda en la matriz productiva y una apertura de mercados sin restricciones, plantea preguntas inquietantes de cara al futuro de nuestra soberanía alimentaria.
El asado brasileño llega a las góndolas argentinas
Argentina, cuna del asado y uno de los mayores exportadores de carne vacuna del mundo, comenzará a importar cortes populares desde Brasil. Según fuentes del sector, al menos tres grandes cadenas de supermercados han iniciado consultas con frigoríficos brasileños ante la ventaja competitiva de sus precios. Entre los productos que se incorporarán a las góndolas figuran no solo el asado, sino también cortes como bola de lomo, nalga y paleta.
Inicialmente, esta carne será más visible en la Patagonia, región donde los precios locales son más altos, lo que hace que la oferta brasileña resulte “muy apetecible”. Sin embargo, si la diferencia de costos persiste, no se descarta que esta tendencia se extienda a nivel nacional. Este fenómeno no es aislado: Argentina está experimentando una ola sin precedentes de importaciones de alimentos, lo que plantea serias interrogantes sobre la viabilidad de su entramado productivo.
Un panorama generalizado: la lista de alimentos importados crece
La carne brasileña es solo la punta del iceberg. Según un informe del Instituto de Desarrollo Agroindustrial, entre diciembre de 2023 y julio de 2024, las importaciones de alimentos en Argentina aumentaron un 87%. Esta cifra incluye productos clave como pollo y bondiola desde Brasil, naranjas y pomelos desde Egipto, leche desde Uruguay, galletitas desde Paraguay y hasta fideos desde Albania.
Este despliegue de importaciones refleja una realidad preocupante: la producción local enfrenta dificultades cada vez mayores para competir. «Argentina es un país en el que cada vez es más difícil producir», afirmó una fuente del sector agroindustrial. Los problemas estructurales, como los altos costos internos, la inestabilidad cambiaria y las políticas económicas actuales, están erosionando la capacidad del país para abastecerse a sí mismo.
¿Qué factores impulsan esta tendencia?
El aumento vertiginoso de las importaciones tiene múltiples causas. Uno de los principales factores fue la brutal devaluación del 118% anunciada por Luis Caputo en diciembre de 2023, junto con la liberación indiscriminada de precios, lo que generó descalabros y productos que aumentaron por encima de la inflación real, generando incluso inflación en dólares, mientras los sueldos no acompañaron la corrida de precios.
Claro está que cuando la evolución del tipo de cambio quedó “atrasada” ningún sector formador de precios en la Argentina retrocedió con los aumentos, o sea, se apuraron en aumentar los precios pero cuando todo comenzó a estabilizarse nadie los bajó, y el supuesto “sinceramiento de precios” lo único que provocó fue pérdida de poder adquisitivo y que haya un “atraso cambiario” inducido, generado principalmente por las grandes compañías alimenticias.
Este escenario, más la eliminación de aranceles a las importaciones y la apertura anti proteccionista a todo tipo de insumos que se producen de manera local, favoreció la entrada de productos extranjeros más baratos y accesibles que los locales, principalmente desde el segundo semestre de 2024.
Así es que, la política económica implementada bajo el gobierno libertario de Javier Milei priorizó la apertura irrestricta de mercados, argumentando que la competencia internacional beneficiará a los consumidores. Sin embargo, esta estrategia ignoró los efectos devastadores sobre la industria nacional. «Es una apertura salvaje e irresponsable», sostuvo un analista económico. «Estamos viendo cómo sectores estratégicos colapsan sin haber tenido tiempo de adaptarse».
Impacto social y político: ¿quién paga el costo?
Más allá de los números, esta situación tiene consecuencias profundas para la sociedad argentina. Por un lado, los productores locales enfrentan una competencia desleal que amenaza miles de empleos. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en los últimos meses se registró un aumento del 15% en los cierres de pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector agroalimentario.
Por otro lado, aunque los consumidores pueden acceder a productos más baratos hoy, existe el riesgo de dependencia externa a largo plazo. «Estamos sacrificando nuestra soberanía alimentaria por decisiones de corto plazo», advirtió una especialista en políticas agrarias. Este escenario podría exacerbar tensiones políticas, especialmente en un año electoral donde el descontento social ya es palpable.
Una encrucijada histórica: ¿qué sigue para Argentina?
El ingreso de carne brasileña y otros productos importados marca un punto de inflexión en la historia económica del país. Tradicionalmente orgulloso de su capacidad para alimentar al mundo, Argentina enfrenta ahora la posibilidad de convertirse en un importador neto de alimentos. Este giro no solo expone las fisuras de su modelo productivo, sino que también plantea preguntas fundamentales sobre el rumbo de su desarrollo.
Para muchos, la solución pasa por un replanteamiento integral de las políticas económicas. «Necesitamos equilibrar la apertura comercial con medidas que protejan a nuestros productores», señaló un economista. Sin embargo, con la administración actual, empecinada con el libre mercado extremo, este debate parece destinado a intensificarse en los próximos meses.
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