DDHH
“Una memoria que arde”
Masivo festival en defensa del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.
Por Anna Lainez
Frente al cierre del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, miles de personas se movilizaron a un festival en la exESMA en el día de ayer para manifestar su rechazo al vaciamiento de la Secretaría de Derechos Humanos y el retroceso de sus políticas. “El Conti en guardia” y “Una memoria que arde” fueron algunos de los lemas de la convocatoria.





El lugar que una vez fue testigo de los horrores más aberrantes que ha sufrido la Argentina, volvió a llenarse una vez más de lucha, de arte, de cultura y de memoria. Y del grito: ¡30.000 compañeros detenidos y desaparecidos, presentes!
La tarde transcurrió con la presencia de diferentes artistas y referentes de derechos humanos, como Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz y referentes políticos y del ámbito de la cultura enviaron su apoyo.
Al caer la noche se reprodujo en el escenario un mensaje de audio enviado por la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, recordando aquel 24 de marzo de 2004 cuando acompañó a Néstor en el acto de recuperación de la ex ESMA. «Supe y sentí que en ese momento estábamos ante un doloroso pero necesario ejercicio de la memoria, de la verdad y de la justicia. En ese lugar funcionó durante la dictadura cívico-militar de 1976 un verdadero campo de concentración”.
A lo largo del festival también pasaron por el escenario voces como la del Tano Catalano, secretario general de ATE, Nana Gonzalez, trabajadora del centro cultural, Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo, quien recordó al expresidente Nestor Kirchner, años atras:
“¡Pensar que en ese momento, Nestor pidió perdón, por el estado cómplice!, y hoy yo sé querido Nestor, que de algún lado, también estás pidiendo perdón, por este Estado totalmente cómplice con los genocidas, negacionista. Mejor dicho, un Estado que tendría que estar al servicio del pueblo, y al pueblo lo está totalmente sacrificando.”
El Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti funcionó durante dieciséis años como un espacio de fotografía, música, teatro, danza, literatura y educación. Todo potenciado por su ubicación tan simbólica, en el Espacio de Memoria y Derechos Humanos ex ESMA. Ahora, cerrado por decisión de Alberto Baños, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, que dispuso que el personal quede en “guardia pasiva”.
“¡Miren lo que ha pasado con la Secretaría de Derechos Humanos! Baños, ¿en qué estás pensando?- Continuó Taty Almeida, acompañada de los vitoreos de la gente- Sos el responsable, junto con Milei, con la Villarruel, de todos estos crueles e inhumanos despidos. Pero acá te estamos demostrando, vaya que sí ha venido gente, acá estamos, demostrando, que un pueblo unido jamás será vencido.”
Junto a las palabras de la madre de Plaza de Mayo, cientos de velas comenzaron a encenderse en manos de la gente, iluminando el predio con una consigna imborrable: la memoria arde.
“Nosotros en dos días con estos compañeros y compañeras del centro cultural de la memoria Haroldo Conti , producimos, pensamos, creamos, debatimos e hicimos este festival porque es lo que sabemos hacer. Somos productores de cultura, esto es lo que sabemos hacer”- Anunció en el escenario Nana Gonzalez, trabajadora del centro cultural y delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
A no bajar los brazos y a seguir luchando, fue el mensaje final de cierre del Festival Una Memoria Que Arde.
DDHH
“El mal existe y debe ser sometido por la fuerza”: Milei reivindicó la represión y negó los crímenes de la dictadura en el acto por San Martín
En la ceremonia por el 176° aniversario de la muerte del Libertador, el presidente ensayó un discurso negacionista sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas durante la última dictadura cívico-militar, ponderó el rol represivo de las fuerzas de seguridad y llamó a «someter por la fuerza» a quienes «eligen el mal», sin mencionar las reiteradas represiones a jubilados y organizaciones sociales que ocurren cada miércoles bajo su propio gobierno.
Javier Milei encabezó este lunes el acto oficial por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín en el Monumento al Libertador de la Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro. Junto a él, la cúpula de su gabinete y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Lo que comenzó como una ceremonia de homenaje al prócer fundacional de la Nación derivó en uno de los discursos más reveladores, y más inquietantes, de su gestión.
Negacionismo en el Monumento al Libertador
El punto más grave del discurso presidencial fue el que pasó más inadvertido en la cobertura oficial. Milei aseguró que el «instrumento militar» del país «fue demonizado y desfinanciado por demasiado tiempo» y afirmó que ese «camino fue equivocado». La declaración, pronunciada frente a la plana mayor de las Fuerzas Armadas, no contiene ningún matiz ni contexto: borra de un plumazo los 30.000 detenidos desaparecidos, los vuelos de la muerte, los centros clandestinos de detención y los bebés robados que motivaron precisamente ese proceso de revisión crítica sobre el rol militar. Los juicios por crímenes de lesa humanidad, que continúan siendo sustanciados en los tribunales federales de todo el país, no merecieron ni una mención.
En ese mismo marco, el presidente reclamó «unas Fuerzas Armadas equipadas y bien formadas», en sintonía con la política de rearmado y rejerarquización castrense que su gobierno viene impulsando desde el primer día de gestión, incluyendo decretos de aumento salarial diferencial para las fuerzas y la firma de acuerdos de cooperación militar con los Estados Unidos.
«El mal existe y debe ser sometido por la fuerza»
Hacia el cierre de su alocución, Milei pronunció la frase que sintetiza su visión sobre el orden público: «Un pueblo libre también requiere de fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias para proteger lo más preciado que tenemos, pues el mal existe y quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza.» La formulación no es casual ni inocente: coloca a las fuerzas de seguridad como árbitras del bien y el mal, y habilita la fuerza como respuesta legítima ante cualquier conducta que el poder de turno clasifique como transgresora.
El presidente completó ese razonamiento con una equiparación que merece ser leída con atención: «El ladrón es también un tirano del prójimo y defender la libertad de Argentina es oponerse con toda la fuerza pública a los criminales.» En un gobierno que ha aplicado gases lacrimógenos, balas de goma y detenciones a jubilados que reclaman por sus haberes frente al Congreso, la retórica sobre «criminales» y «fuerza pública» adquiere un significado político concreto y documentado.
El silencio sobre los miércoles de represión
Milei no hizo ninguna referencia a las represiones sistemáticas que las fuerzas de seguridad llevan a cabo cada miércoles frente al Congreso Nacional, donde jubilados, pensionados y organizaciones sociales protestan por el ajuste previsional y la destrucción del poder adquisitivo de sus haberes. Esos episodios, documentados semana a semana con imágenes de personas mayores siendo derribadas por policías con escudos, forman parte del registro público y periodístico de su gestión. Pedir más capacitación y herramientas para las fuerzas de seguridad, mientras esas mismas fuerzas reprimen a jubilados, configura una contradicción que el discurso presidencial ni siquiera intenta resolver.
La «batalla cultural» como sustituto de la política económica
En el único pasaje en que Milei reconoció la existencia de malestar social, lo hizo para instrumentalizarlo políticamente. «Internamente, la libertad para sobrevivir requiere de un pueblo próspero y pujante, pues los intentos de los tiranos de turno de sofocar la llama de la libertad siempre se apoyan en el descontento y la pobreza para romper con el orden», sostuvo. El reconocimiento implícito de que su gobierno no resolvió la pobreza ni el descontento no derivó en ningún anuncio de medidas concretas. Milei convocó, en cambio, a «dar la batalla cultural para explicar, una y otra vez, cómo esta prosperidad está basada y depende de los valores que nos hicieron grandes.»
También dejó en claro que para su visión política la necesidad económica del trabajador o del Estado no justifica ningún tipo de reclamo redistributivo: «Ellos nos quieren hacer creer que el pecado es justo y la justicia es pecado, y que el robo está justificado si es por un supuesto bien superior, sea este la necesidad económica del pobre o la necesidad fiscal del Estado.» En esa lógica, cualquier reclamo social queda subsumido en la categoría de amenaza a la libertad, habilitando la respuesta represiva que el propio discurso reivindicó minutos después.
Geopolítica, fronteras y el silencio sobre Huawei
El presidente también anunció la necesidad de «retomar la protección de nuestras fronteras, de elegir bien nuestras alianzas geopolíticas, de luchar contra todas las formas de terrorismo y de pararnos siempre del lado de la democracia.» Las palabras llegaron en un momento en que Milei mantiene un llamativo silencio sobre las presiones ejercidas por funcionarios de la Embajada de los Estados Unidos en la Argentina para que una cooperativa neuquina deje de contratar servicios de la empresa china Huawei, una señal que compromete la soberanía tecnológica y las capacidades industriales del país. El «buen posicionamiento geopolítico» que pregona el discurso y la subordinación a los intereses norteamericanos en materia de telecomunicaciones plantean, al menos, una pregunta incómoda.
Puntos clave
- Milei afirmó que las Fuerzas Armadas fueron «demonizadas» por «demasiado tiempo», sin mencionar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
- Llamó a «someter por la fuerza» a quienes «eligen el mal», en un discurso que pondera la represión como herramienta de gobierno.
- No hizo ninguna referencia a las represiones semanales a jubilados frente al Congreso, documentadas a lo largo de toda su gestión.
- Presentó la «batalla cultural» como respuesta al descontento social, sin anunciar medidas económicas concretas para revertir la pobreza y la caída del poder adquisitivo.
- Guardó silencio sobre las presiones de la Embajada de Estados Unidos contra la contratación de Huawei por parte de una cooperativa neuquina.
-
Géneros 🟣5 díasMilei se sumó a la coalición antiaborto de Trump y Bolsonaro con la adhesión de Argentina al Consenso de Ginebra
-
Buenos Aires2 díasPeregrinación a Luján 2026: cuándo es, a qué hora comienza y cuál será el recorrido
-
Gremiales5 díasEl despido de un delegado tercerizado en Aeroparque dispara un plan de lucha contra la precarización laboral
-
Economía 💲6 díasPlan nuclear en pausa: el Gobierno frena la privatización de Nucleoeléctrica
-
CABA2 díasEl 17 de agosto de Jorge Macri: entre la exaltación sanmartiniana y la campaña permanente contra Kicillof
-
Investigación 🔬1 díaEl “Big One” y las fallas activas en Córdoba: un geólogo advierte sobre el riesgo sísmico en Argentina
-
Espectáculos 🎭7 días“Un faro en este mundo”: Charly García sorprendió en la presentación del nuevo disco de Julieta Venegas
-
Femicidio1 díaQuién es Natalia Basil, la exsocia y expareja de Cerimedo, nombrada por la mujer atacada en Bolivia
