Consumo
El lujo del asado: comemos menos carne que en cualquier momento de los últimos 20 años
En julio de 2026 los argentinos consumieron apenas 46,3 kilos de carne vacuna por persona al año, el mínimo en más de dos décadas. La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA) relevó que la faena se contrajo casi un 10% y la oferta interna se desplomó, mientras las exportaciones crecieron un 8,8% y las ventas a Estados Unidos se triplicaron.
El asado del domingo, símbolo cultural e identitario de nuestro país, se volvió un lujo cada vez más difícil de sostener para las familias trabajadoras. Un nuevo informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) reveló que en julio de 2026 el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 46,3 kilos por persona al año, el nivel más bajo registrado en más de 20 años, con una caída de casi 5 kilos respecto de igual período de 2025.
Este medio publicó en junio pasado los datos correspondientes al período enero-mayo, cuando el indicador ya marcaba 47,5 kilos anuales. La tendencia no solo se mantuvo sino que se profundizó.
Menos faena, menos oferta: el ajuste llega a la góndola
La caída del consumo no es un fenómeno de preferencias sino de disponibilidad y precio. Según el relevamiento de la CICCRA, entre enero y julio de 2026 se procesaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en el mismo período de 2025. Esa contracción de la faena se tradujo en una oferta de apenas 1,202 millones de toneladas para el mercado interno, una caída del 12% interanual. Menos animales faenados significan directamente menos carne en carnicerías y supermercados, y precios más altos para lo que queda en el mostrador. El asado dejó de ser un bien accesible para convertirse en un gasto que requiere planificación.
Las exportaciones en alza: el negocio mira para afuera
Mientras la mesa de los argentinos se vacía, el puerto se llena. En los primeros siete meses de 2026 se exportaron 487.200 toneladas de carne vacuna, un 8,8% más que en igual período de 2025. Solo en junio, el ingreso de divisas por exportaciones de carne alcanzó USD 427,8 millones, un salto del 40,4% interanual, con un precio promedio de USD 7.880 por tonelada, casi el doble de lo que vale la carne importada.
El gran motor del crecimiento exportador fue Estados Unidos, que amplió su cupo de importación de carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas. En el primer semestre del año, el mercado norteamericano adquirió 54.150 toneladas, un incremento del 193,9% frente al mismo lapso de 2025. China sigue siendo el principal comprador en volumen, pero perdió terreno relativo frente al avance del mercado estadounidense como destino de mayor valor agregado y precio por tonelada.
¿El modelo uruguayo? Importar barato para exportar caro
El sector ganadero y frigorífico analiza abiertamente un modelo de negocios que tiene a Uruguay como referencia: importar carne de Brasil a precio bajo para abastecer el mercado interno, y destinar la producción nacional a mercados de exportación donde los precios son sustancialmente más elevados. La lógica es matemáticamente clara: la carne importada desde Brasil puede ingresar a alrededor de USD 4 por kilo, mientras que la tonelada de exportación se vende a cerca de USD 8. Con precios internacionales proyectados en niveles altos hasta 2033, el incentivo económico para priorizar el mercado externo es estructural y no coyuntural.
Esta orientación plantea una tensión política y social de fondo. El acceso a la carne vacuna no es solo una cuestión alimentaria sino cultural, y su retiro de la mesa popular es también un indicador del deterioro del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Las familias argentinas no dejaron de comer proteínas, como mostraron los datos de cobertura previa de este medio: migraron al pollo y al cerdo, que durante 2025 y 2026 acumularon subas de precios menores que la carne vacuna. Pero esa sustitución no es una elección libre sino una adaptación forzada al ajuste.
Un mínimo que no es casualidad
El desplome del consumo de carne vacuna a mínimos de 20 años se inscribe en una secuencia más amplia de contracción del consumo popular que este medio viene documentando. Los datos de la consultora Scentia mostraron caídas sostenidas en el consumo masivo durante 2025 y el primer semestre de 2026. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) relevó en julio siete meses consecutivos de baja en las ventas minoristas de pymes, con una caída del 3,8% interanual. La carne no es una excepción al patrón general: es su expresión más visible y culturalmente resonante.
Alimentación
Diez meses de consumo en baja: se come menos carne y se usa menos el auto
El consumo privado cayó 1% interanual en septiembre, según la Universidad de Palermo. El consumo masivo se hundió 3,2% y la carne vacuna suma 14 bajas seguidas, mientras sube el cerdo.
El gasto de los hogares argentinos encadenó en septiembre su décima caída interanual consecutiva. El consumo privado retrocedió 1% frente al mismo mes de 2025 y acumula una baja de 1,3% en los primeros nueve meses del año.
Los datos surgen del Índice de Consumo Privado (ICP-UP), que elabora la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP). En la serie desestacionalizada hubo un leve repunte del 0,5% respecto de agosto, aunque el propio informe aclaró que «el crecimiento de septiembre interrumpió las bajas registradas en los dos meses previos, aunque la suba no fue suficiente para recuperar el terreno cedido».
La mesa, la primera en ajustarse
El rubro que más sufre es el de primera necesidad. El Consumo Masivo, que representa alrededor de la mitad del gasto de los hogares, cayó 3,2% interanual, acumula una baja de 3,1% en el año y promedia una caída de 4% en los últimos tres meses.
La carne vacuna ya suma 14 caídas consecutivas, con una baja de 13,2% interanual en agosto. En sentido contrario, el consumo de carne porcina subió 14,3% interanual y lleva más de dos años de alzas, un reemplazo que habla de bolsillos que buscan opciones más baratas. Las ventas de combustible al público también cayeron 3,3% interanual.
Menos salidas y menos autos
Servicios de recreación y turismo bajó 6,4% interanual en septiembre. Los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registraron en agosto su sexta caída seguida (-7,1%) y los patios de comida de los shoppings retrocedieron 1,3% interanual, con una baja acumulada de 5,1% en el año.
Los bienes durables crecieron 3,2% interanual, pero los patentamientos de autos cayeron 12,6% en septiembre, su sexta baja consecutiva, mientras los de motos subieron 7,1%. Los semidurables avanzaron 4,3% interanual, aunque en julio las ventas de ropa y calzado en shoppings y supermercados cayeron 1,6% y las jugueterías, 4,1%.
El cuadro desmiente el relato oficial de la recuperación: diez meses de caída del consumo con salarios que no alcanzan. El dato llega un día después de que el INDEC informara una inflación de 1,9% en septiembre y de 33,4% en los últimos doce meses.
Lo que tenés que saber:
- El consumo privado cayó 1% interanual en septiembre, según el ICP de la Universidad de Palermo.
- Es la décima caída interanual consecutiva y acumula -1,3% en el año.
- El consumo masivo bajó 3,2% interanual.
- La carne vacuna suma 14 caídas seguidas, mientras la porcina sube hace más de dos años.
- Los patentamientos de autos cayeron 12,6%, su sexta baja consecutiva.
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