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Caso de Pérez Algaba: hay «36 hipótesis» sobre el crimen

El joven desapareció entre el 12 y 19 de julio últimos. Días mas tarde, su cuerpo fue encontrado descuartizado en una valija arrojada a un arroyo de Ingeniero Budge. La autopsia determinó que previamente fue ejecutado de dos disparos por la espalda.

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Al menos once muestras de manchas que aparentan ser de sangre y huellas papilares que fueron halladas en el predio de General Rodríguez donde el empresario Fernando Pérez Algaba fue visto con vida por última vez cuatro días antes de que su cuerpo fuera encontrado descuartizado en una valija en un arroyo de Ingeniero Budge, son analizadas por peritos con el fin de determinar si son hemáticas y, en ese caso, si son humanas y pertenecen a la víctima.

Fuentes vinculadas a la pesquisa informaron que los rastros ahora sometidos a estudio fueron levantados durante el procedimiento realizado el 31 de julio último en el predio perteneciente al emprendimiento «Renacer», un loteo de terrenos ubicado en avenida de Las Américas, de General Rodríguez, donde hay montados tres contenedores que funcionan como oficinas y dos edificaciones de mampostería, una de ellas utilizada como galpón para guardar cosas, mientras que la restante está en estado de abandono.

Las inspecciones

En el primer contenedor inspeccionado, ubicado en el ingreso al predio, los efectivos de la Policía Científica levantaron tres rastros papilares en la puerta de entrada y secuestraron una alfombra de baúl de auto con manchas pardo rojizas y filamentos pilosos.

En tanto, de otro contenedor se procedió al levantamiento de dos muestras de presunto tejido hemático, uno en el marco de la puerta del baño y el otro en el inodoro, añadieron las fuentes, quienes agregaron que del tercer contenedor los peritos se llevaron cinco rastros papilares que ahora serán incorporados a un sistema de comparación de huellas para intentar identificar a quién pertenecen.

Todas esas muestras son ahora analizadas junto a unas manchas halladas en la camioneta Range Rover blanca que Pérez Algaba (41), apodado «Lechuga», empleó para movilizarse los últimos días que fue visto con vida y que le pertenece a su exsocio Maximiliano Pipelich, quien al entregó días después del crimen a la policía de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora.

Las muestras fueron halladas en el predio de General Rodrguez Foto prensa
Las muestras fueron halladas en el predio de General Rodríguez/ Foto: prensa.

El celular de la víctima y las 36 hipótesis del caso

El abogado de la familia de Fernando Pérez Algaba explicó que expertos tecnológicos de la policía bonaerense lograron hacer un “espejo” de uno de los teléfonos celulares que poseía la víctima y comenzarán a extraer información pese a que no fue hallado el dispositivo, al tiempo que aseguró que “hasta el momento hay 36 hipótesis” acerca del móvil del crimen.

El letrado Sebastián Queijeiro reveló al canal de noticias Crónica TV que los pesquisas lograron “hacer ´espejo´ de su celular, mediante otro chip».

De esta manera, el abogado señaló que “se está analizando el ´espejo´ del teléfono”, que no se ha encontrado, y que se trata de la línea telefónica argentina, ya que Pérez Algaba también tenía una línea con número telefónico europeo y otra americana.

Por otro lado, contó que “hasta el momento hay 36 hipótesis” en torno al móvil del crimen y que “van cambiando hora a hora con los resultados y lo que se va haciendo”.

Queijeiro dijo que aún queda pendiente el resultado del levantamiento de rastros de la camioneta Range Rover Evoque 2012 blanca en la que Pérez Algaba se movilizó dos días previos a su desaparición y que pertenecía a Maximiliano Pilepich, un hombre vinculado al rubro de la construcción.

El paso del empresario por el predio

La relevancia del análisis de esas muestras radica en que la víctima fue vista con vida por última vez cerca de las 18 del 18 de julio pasado en ese loteo de General Rodríguez, zona en la que también se activó por última vez su teléfono celular.

Ese día, «Lechuga» llegó al complejo «Renacer» junto a su examigo Nahuel Vargas a bordo de la Range Rover y ambos seencontraron allí con Pilepich, quien había arribado en una camioneta BMW.

Durante ese encuentro, al que el empresario fue con su perro bull dog francés, según contaron luego en su declaración testimonial los otros dos hombres, Pilepich le entregó a Pérez Algaba 60 mil dólares con los que saldaba una deuda de 150 mil que tenía con la víctima.

Tras esa transacción, el empresario le devolvió la camioneta a Pilepich, quien se retiró con Vargas en ese rodado -su BMW lo dejó en el campo-, mientras que «Lechuga» se quedó esperando que alguien pasara a buscarlo, según él mismo les dijo.

Al respecto, Pilepich contó que cuando se iba vio que en sentido contrario se acercaba un vehículo -aunque dijo no recordar marca y modelo- que supuso era el que iba a buscar a Pérez Algaba.

Esa fue la última vez que, en el marco de la causa, testigos dijeron haber visto a la víctima con vida, ya que entre el 22 y 24 de julio sus restos fueron encontrados en una valija y una mochila arrojadas a un arroyo de la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora.

La vctima fue vista con vida por ltima vez el 18 de julio pasado en ese loteo de General Rodrguez Foto prensa
La víctima fue vista con vida por última vez el 18 de julio pasado en ese loteo de General Rodríguez/ Foto: prensa.

Pérez Algaba fue amenazado por varias personas

Los pesquisas procuran esclarecer las motivaciones del asesinato y así dar con el o los autores, aunque en el transcurso de la pesquisa advirtieron que el empresario tenía varios enemigos y recibía amenazas de muerte por parte de numerosas personas a las que les debía dinero.

Entre ellas, se encuentran el señalado barra de Boca Gustavo Iglesias y su hijo, Nazareno, quienes aparecen en audios amenazantes que el propio Pérez Algaba grababa y en los que le reclamaban una deuda en dólares.

Ambos se presentaron a declarar como testigos ni bien se dieron a conocer públicamente esas pruebas y contaron cuál era la relación que mantenía con el empresario y las deudas que lo vinculaban.

Por el momento hay solo una persona detenida en la causa, una mujer identificada como Alma Nicol Chamorro, quien era la dueña de la valija en la que aparecieron parte de los restos del empresario el 22 de julio último y a quien se le imputa el delito de partícipe secundaria de homicidio.

La desaparición del empresario fue denunciada por la dueña del departamento que éste le había alquilado en Ituzaingó de manera temporal entre el 12 y 19 de julio últimos, quien al no tener noticias suyas y no recibir respuesta a sus mensajes, decidió acudir a la policía.

Los voceros dijeron que de la autopsia realizada al cuerpo surgió que Pérez Algaba fue ejecutado de dos disparos por la espalda y que fue descuartizado tras su muerte.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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