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Nafta y gasoil más caros: el Gobierno posterga, otra vez, el ajuste impositivo completo

El Decreto 562/2026 aplicó un incremento parcial en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono para julio, mientras el resto del ajuste acumulado desde 2024 vuelve a postergarse, esta vez hasta agosto.

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Otra vez el mismo manual: cómo el Gobierno administra políticamente el impuesto a la nafta y el gasoil.

El Gobierno dispuso una actualización parcial de los impuestos a los combustibles para julio, con impacto directo en los surtidores, y volvió a diferir el resto del ajuste pendiente hasta agosto. La medida quedó formalizada mediante el Decreto 562/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial con las firmas de Javier Milei, Luis Caputo y el flamante Jefe de Gabinete, Diego Santilli.

La normativa determinó el incremento en los montos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), para los hechos imponibles que se perfeccionen entre el 1 y el 31 de julio de 2026. Se trata del mismo mecanismo de diferimiento que el Ejecutivo viene aplicando de forma sucesiva desde 2024 para evitar que la actualización plena de estos tributos impacte de una sola vez en los precios de los surtidores y, por efecto cascada, en la inflación.

Cuánto sube en nafta y en gasoil

Para la nafta sin plomo y la nafta virgen, el monto del impuesto a los combustibles líquidos trepa a $21,192 por litro, al que se suma un incremento de $1,298 por litro en el impuesto al dióxido de carbono. Con ese ajuste, el litro de nafta súper pasará de $2.030 a $2.051, según el relevamiento del portal especializado Surtidores.

En el caso del gasoil, el tributo sube a $18,959 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos, con un tratamiento diferencial de $10,266 por litro para las regiones alcanzadas por la alicuota especial, y $2,161 por litro en el impuesto al dióxido de carbono. Así, el precio por litro treparia de $2.115 a $2.133. El ajuste diferencial rige para el gasoil destinado a Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el Partido de Patagones en Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza.

Lo que no sube ahora, se traslada a agosto

El decreto estipuló que los incrementos remanentes de las actualizaciones correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026, para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, no se apliquen de manera completa en julio, sino que sean trasladados nuevamente en el tiempo. En sus considerandos, el Poder Ejecutivo argumentó que «con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario, para los productos en cuestión, diferir parcialmente los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones».

Es la más reciente de una larga serie de postergaciones: el esquema vigente proviene del Decreto 617/2025 y sus sucesivas modificaciones, que ya habían corrido estos aumentos de marzo a mayo, luego de mayo a junio, y ahora de julio a agosto. El Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono, administrados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), se actualizan trimestralmente en base al Índice de Precios al Consumidor que difunde el INDEC, según el mecanismo fijado por el Decreto 501/2018.

Un impuesto que sostiene el ajuste fiscal

El diferimiento reiterado de estos tributos expone la contradicción central del discurso oficial: mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene el relato de la «disciplina fiscal» y la baja de impuestos, en los hechos administra políticamente el momento en que traslada a los surtidores una carga tributaria que la propia ley establece de forma trimestral y automática. El ICL y el IDC son, además, impuestos que pagan por igual todos los usuarios de combustible sin distinción de ingresos, lo que los ubica entre los tributos más regresivos de la estructura impositiva argentina.

El decreto llega, además, con la firma de Diego Santilli como nuevo Jefe de Gabinete, en reemplazo de Manuel Adorni, quien dejó la función en medio de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que tramita ante el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.

Puntos clave

  • El Decreto 562/2026 dispuso un aumento parcial del ICL y el IDC para julio, con impacto directo en nafta y gasoil.
  • La nafta súper pasaría de $2.030 a $2.051 y el gasoil de $2.115 a $2.133, según Surtidores.
  • El resto de los aumentos acumulados desde 2024 se difirió nuevamente, ahora hacia agosto.
  • La medida busca evitar que el ajuste impositivo completo impacte de una sola vez en la inflación.
  • El decreto lleva la firma del nuevo Jefe de Gabinete, Diego Santilli, en reemplazo de Manuel Adorni.

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Los combustibles recaudan récord, pero los recursos siguen sin ir a las rutas

El impuesto a los combustibles se convirtió en el tributo que más recaudó en la gestión de Javier Milei, con un salto real del 240% desde noviembre de 2023. Sin embargo, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) expuso la contradicción: mientras los ingresos para vialidad crecieron 91,2%, el gasto de la Dirección Nacional de Vialidad se desplomó 82,3% y el consumo de nafta sigue en caída.

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El Argentino Diario-Combustible-Nafta-Gasoil.
Cobran más por la nafta, pero ejecutan menos: la contradicción vial del gobierno de Milei.

El impuesto a los combustibles se disparó y se convirtió en la estrella recaudatoria de la gestión de Javier Milei, pero esa lluvia de pesos no aterriza sobre el asfalto. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), el tributo es el que más creció desde el inicio del gobierno, en paralelo a un recorte feroz del gasto en vialidad y una caída sostenida del consumo de nafta. La paradoja no podría ser más elocuente: se cobra más que nunca, se ejecuta menos que nunca y las rutas quedan a la deriva.

Un impuesto que se triplicó

El reporte del IAG detalló que, desde el inicio de la gestión presidencial, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) subió 1387% en términos nominales, frente a una inflación acumulada del 329%. Descontado el efecto inflacionario, la carga impositiva sobre las naftas se disparó un 240%, lo que significa que el tributo prácticamente se triplicó. El ajuste impositivo superó con creces el índice general de inflación.

Esa escalada se nota en el surtidor. El peso de los impuestos directos en el ticket de carga pasó de representar el 8,9% del precio total en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de este año. Así, de los $2045 que cuesta hoy un litro de nafta súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, $411 corresponden puramente a impuestos. En noviembre de 2023, a precios constantes de hoy, el litro costaba $1333 y la parte tributaria era de apenas $120. El precio real del combustible en el surtidor subió un 53,4% desde el cambio de gestión.

Recaudación récord, gasto en picada

El incremento impositivo engrosó las cuentas públicas: el impuesto a los combustibles es el tributo cuya recaudación real más creció respecto de 2023, con una suba del 91% en el período de enero a agosto. Solo los Derechos de Exportación acompañaron ese crecimiento (+3,9%), favorecidos por la baja base que dejó la sequía histórica del 2023. En contraste, la recaudación de la seguridad social sufrió caídas notorias a raíz de la pérdida de puestos de trabajo.

Ahí aparece la contradicción central que el informe del IAG no dejó pasar. Pese a que Javier Milei sostuvo públicamente que «una ruta en buen estado salva tantas vidas como un auto seguro», las inversiones reales caminan en sentido opuesto. Entre enero y agosto de 2026, los ingresos reales por el impuesto de asignación específica destinado a vialidad aumentaron un 91,2% frente a 2023. En simultáneo, el gasto real devengado por la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) sufrió un recorte del 82,3%. De todos los fondos recaudados por el impuesto que le corresponden a Vialidad, la DNV ejecutó tan solo el 32,7%.

El desbalance es brutal: el gasto de Vialidad por todo concepto, incluyendo créditos externos y transferencias del Tesoro Nacional, terminó siendo incluso inferior a la suma teórica que le correspondía por la asignación específica del impuesto a los combustibles. El Estado cobra la plata, pero se niega a ponerla donde dijo que la pondría.

Consumo en caída y fronteras en llamas

Mientras la recaudación se dispara, la demanda se apaga. El consumo de nafta en los primeros siete meses de 2026 acumuló una caída del 5,26% frente al mismo período de 2023, lo que equivale a una pérdida neta de 314 millones de litros volcados al mercado local. Respecto del año pasado, el descenso en las ventas alcanza el 1,84%, según el reporte basado en estadísticas de la Secretaría de Energía.

La baja golpea a todas las provincias, aunque no con la misma intensidad. Mientras Buenos Aires y Neuquén fueron las menos afectadas, el impacto más severo se concentró en las zonas de frontera: Misiones encabezó el derrumbe con una caída del 32,48%, seguida por Formosa con una baja del 26,26%. El IAG explicó que el precio local de la nafta aumentó por encima del valor de los países vecinos, lo que anuló la conveniencia que atraía a la demanda fronteriza y provocó un desplome de las ventas.

El derrumbe tampoco discrimina por tipo de producto: frente a 2023, la nafta premium registró una caída del 7,3% en el consumo y la nafta súper una disminución del 4,5%. Menos combustible vendido, más impuestos cobrados y menos obra pública ejecutada. El gobierno de Milei logró convertir al surtidor en una caja recaudatoria, pero se olvidó de que el camino también conduce a algún lado.

Puntos clave

  • El impuesto a los combustibles líquidos subió 1387% en términos nominales y 240% en términos reales desde noviembre de 2023; el tributo se triplicó.
  • Los impuestos pasaron de representar el 8,9% al 20,1% del precio de la nafta; de los $2045 del litro de súper en CABA, $411 son tributos.
  • El impuesto a los combustibles fue el de mayor crecimiento de recaudación real respecto de 2023, con una suba del 91% entre enero y agosto.
  • Los ingresos reales para vialidad subieron 91,2%, pero el gasto de la DNV cayó 82,3% y ejecutó apenas el 32,7% de lo recaudado.
  • El consumo de nafta cayó 5,26% en los primeros siete meses de 2026; Misiones lideró el desplome con 32,48%.
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