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Dólares del agro y efecto rebote: a pesar de la baja de retenciones, el agro puso US$3.300 millones
El Gobierno proyectó alivios fiscales para el agro, pero el mayor volumen exportado terminó elevando los ingresos por retenciones. La soja sigue siendo la estrella de la recaudación, aunque los precios internacionales están lejos del boom de años anteriores.
El alivio que no fue: más toneladas, más dólares para el Estado
Pese a la reducción transitoria de las alícuotas de retenciones anunciada por el gobierno de Javier Milei en enero, el aporte del campo en concepto de derechos de exportación aumentó un 25% en el primer semestre de 2025, en comparación con el mismo período del año anterior. Así lo estimó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que proyectó una recaudación de US$3.300 millones entre enero y junio.
El dato rompe con la lógica que pretendía instalar el oficialismo: que menos impuestos necesariamente implican menos recaudación. Lo que se observó en cambio fue un crecimiento exponencial en el volumen declarado para exportación, que alcanzaría las 53 millones de toneladas (Mt), cerca de un 60% más que en 2024.
“La suba en la recaudación responde a un mayor volumen comercializado”, detalló el informe de la BCR. Aunque los precios internacionales se mantuvieron por debajo de los niveles récord de 2021 y 2022, el incremento en toneladas compensó la rebaja de alícuotas.
La soja, reina absoluta de la recaudación
El complejo sojero sigue siendo el principal generador de divisas para el Estado, incluso en un contexto de menor carga impositiva. Se estima que este sector aportará US$5.140 millones a lo largo de todo 2025, lo que representa el 80% del total recaudado en concepto de retenciones.
En ese universo, los subproductos de la oleaginosa (harina y pellets) lideran el ranking con US$2.760 millones, seguidos por el aceite (US$1.700 millones) y el poroto (US$600 millones). Según la BCR, el mayor incremento respecto al año pasado proviene justamente del aceite de soja, gracias a un repunte en los envíos al exterior durante los primeros meses del año.
Retenciones más bajas, pero sólo por un rato
La reducción en los derechos de exportación fue presentada por el Ministerio de Economía como un gesto hacia el campo. A fines de enero, se oficializó una rebaja de la alícuota para la soja del 33% al 26%, y de sus derivados del 31% al 24,5%. El trigo, el maíz, la cebada y el sorgo pasaron del 12% al 9,5%, y el girasol bajó del 7% al 5,5%.
Sin embargo, estas medidas tienen fecha de vencimiento: el alivio regirá sólo hasta el 30 de junio, salvo en el caso del trigo y la cebada, que mantendrán el beneficio hasta marzo de 2026. El gesto fiscal, además, se dio en un contexto de fuerte ajuste presupuestario, lo que hace prever que su extensión en el segundo semestre dependerá del desempeño de las cuentas públicas.
Más dólares, pero lejos del “boom” agroexportador
Aunque los US$6.500 millones proyectados para todo 2025 representan un salto de más de US$1.000 millones respecto a 2024, la cifra todavía está lejos de los niveles alcanzados en los años de bonanza agroexportadora. En 2021 y 2022, con precios internacionales en alza por la guerra en Ucrania y la recuperación post pandemia, el agro llegó a aportar más de US$9.000 millones anuales en retenciones.
A eso se suma la volatilidad del mercado internacional, con precios más estables pero por debajo de los picos anteriores, y una interna política local donde las medidas para el agro se cruzan con tensiones fiscales, inflación persistente y la presión del FMI para mantener el superávit.
El agro, entre promesas de alivio y realidad fiscal
El resultado fiscal de las retenciones muestra que, al menos por ahora, el supuesto “alivio” para el campo tiene más de gesto político que de impacto real. El aumento de las exportaciones —empujado por una buena campaña y condiciones externas moderadamente favorables— terminó beneficiando a las arcas estatales, incluso en un contexto de reducción impositiva.
Pero el dato deja también una advertencia para el segundo semestre: si se mantiene la baja de alícuotas y no se logra sostener el ritmo exportador, el efecto fiscal podría revertirse. En ese equilibrio entre recaudación y política, el campo vuelve a ser protagonista, con peso propio en el tablero económico de un gobierno que oscila entre el ajuste ortodoxo y los guiños al sector más dinámico de la economía argentina.
Puntos clave:
- El campo aportará US$3.300 millones en retenciones en el primer semestre, un 25% más que en 2024.
- El volumen declarado para exportación creció un 60%, compensando la baja de alícuotas.
- La soja representa el 80% de lo recaudado en el año, con el aceite como principal impulsor.
- El alivio fiscal rige hasta junio y podría no sostenerse si no mejora la recaudación general.
- Aun con el crecimiento, la recaudación proyectada queda lejos de los niveles de 2021 y 2022.
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Caputo amenaza al mercado con “arrancarle la cabeza” y promete blindar el dólar antes de 2027
El ministro de Economía lanzó una advertencia explícita a los especuladores financieros desde el streaming oficialista Carajo: si el dólar se tensiona antes de las presidenciales, el Gobierno volverá a aplastar a quienes apuesten contra el peso. La frase reaviva el debate sobre el uso de fondos del Estado y el apoyo de EEUU como herramienta electoral.
Las amenazas verbales como política financiera. En el streaming oficialista Carajo, el ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó una advertencia que mezcla fanfarria con mensaje de poder: si los inversores apuestan contra el peso en la previa a las presidenciales de 2027, el Gobierno los aplastará. «Si no pasa lo que yo creo que va a pasar, les vamos a arrancar la cabeza como en octubre del año pasado», dijo el funcionario el 5 de octubre de 2026, en referencia directa a quienes especulen contra el tipo de cambio de cara a las elecciones.
Caputo participó de su ya habitual espacio en el canal Carajo, el streaming libertario dirigido por el influencer Daniel «Gordo Dan» Parisini, donde el equipo económico despliega su narrativa sin mediación periodística. La frase no fue un desliz: se inscribió en una exposición deliberada sobre las herramientas con las que el Palacio de Hacienda planea defender el tipo de cambio en el año electoral. «Creo que en todos los escenarios gana el Presidente, en todos», afirmó el ministro, aunque aclaró que, como funcionario, debe prepararse para cualquier eventualidad. «Obviamente contemplo la posibilidad de estar errado y actúo como si pudiera estarlo, es mi responsabilidad», sostuvo.
El «escudo» de 72.000 millones y la advertencia a los especuladores
La referencia a «octubre del año pasado» tiene un anclaje preciso: durante la tensión financiera previa a las elecciones legislativas de 2025, el Gobierno recurrió a una intervención masiva en los mercados de futuros de dólar y bonos dólar linked para contener la presión cambiaria. En ese período, los operadores que apostaron contra el peso habrían perdido alrededor de US$2.000 millones, según el propio Caputo. El ministro deslizó que en 2027 la respuesta estará aún mejor armada.
Para sustentar esa certeza, el equipo económico construyó lo que internamente llaman un «escudo»: una suma de instrumentos financieros que incluye swaps, acumulación de reservas y capacidad potencial de intervención en futuros de dólar, que el propio Gobierno cuantificó en torno a los US$72.000 millones. La cifra, sin embargo, no equivale a dólares líquidos disponibles, sino a una combinación de instrumentos con condiciones de acceso disímiles. La estrategia apunta a responder a una eventual dolarización de carteras antes de los comicios, en un esquema que busca replicar lo que el Gobierno considera su gran victoria del ciclo electoral anterior.
La confesión sobre el rol de Estados Unidos
Pero la declaración más significativa de la noche fue otra. Caputo ratificó que el apoyo de Estados Unidos fue determinante para sostener el tipo de cambio en la previa electoral de 2025, y que ese respaldo fue explícito e intencional. «Debe haber sido la mejor inversión de Estados Unidos en décadas en términos geopolíticos», dijo el ministro, y agregó que ese país «ganó plata» con la operación. La afirmación equivale a reconocer que la política cambiaria argentina en período electoral estuvo, al menos en parte, coordinada con Washington, lo que reaviva el debate sobre la soberanía de las decisiones económicas del gobierno de Milei.
En ese mismo marco, Caputo descartó que la eventual llegada de Flávio Bolsonaro a la presidencia de Brasil, luego de que el senador quedara primero en la primera vuelta frente a Lula, pudiera desplazar a Argentina del favor de Washington. «Es un verdadero disparate», dijo el ministro, y aseguró que la relación con Estados Unidos continuará «independientemente» de los resultados en Brasil. Atribuyó a Milei el giro político regional y celebró la afinidad ideológica con el bolsonarismo, señalando que eso «mejora el diálogo» y «las ganas de cooperar mutuamente».
Una economía que crece menos y promesas de recuperación
En el mismo streaming, Caputo reconoció que «se está creciendo a un ritmo menor» y atribuyó la desaceleración al aumento de las tasas internacionales y al shock petrolero. Para compensar el diagnóstico con optimismo, apeló a indicadores de tendencia en lugar de los datos mensuales desestacionalizados del EMAE, que muestran una volatilidad que el ministro prefiere no subrayar. «Estamos viendo en agosto y septiembre buenas señales de recuperación», afirmó, y proyectó un crecimiento anual de entre 2% y 2,5% para 2026. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA, publicado el mismo 6 de octubre, recortó sin embargo la proyección de crecimiento del PBI a una mediana del 1,5% para ese año, mientras que la inflación mensual proyectada para septiembre se ubicó en 1,9%.
El contexto en el que Caputo lanzó sus advertencias no es de calma financiera sino de presión acumulada. El riesgo país se ubicó en los días previos en niveles máximos de los últimos meses. La City recalcula el precio del dólar: la diferencia entre el tipo de cambio actual y los contratos de futuro de diciembre se achicó a alrededor del 6%, similar a la inflación proyectada para ese lapso, lo que sugiere que el mercado no espera grandes sobresaltos de corto plazo, pero sí mantiene expectativas de deslizamiento cambiario creciente hacia 2027. Los vencimientos de deuda que enfrenta el país en ese año superan los US$24.900 millones, según el propio Gobierno, lo que convierte la disputa por el tipo de cambio en algo mucho más que una pelea simbólica con los especuladores.
El streaming como herramienta de gobierno
Las declaraciones de Caputo se producen en el marco de la ya consolidada estrategia de comunicación económica del Gobierno, que apuesta al streaming como canal directo para transmitir señales al mercado y construir relato sin pasar por la prensa tradicional. El programa «Las tres anclas», conducido por los asesores del ministro Federico Furiase, Martín Vauthier y Felipe Núñez, y emitido todos los jueves por Carajo, fue diseñado con ese objetivo: «evangelizar» en materia económica, como lo describió la propia producción del canal al momento del lanzamiento del ciclo. Caputo participa regularmente de esas emisiones, usando el streaming como tribuna para lanzar advertencias, hacer anuncios y disputar la narrativa sobre el rumbo económico.
La frase sobre «arrancar la cabeza» no es la primera de tono agresivo que el ministro dirige a quienes no acompañen el plan oficial. En julio de 2026, en el mismo canal, había dicho que a quienes apostaron al dólar «la batalla está ganada, perdieron» y advirtió: «Bueno, esta vez sí, no los traten de cambiar, porque los voy a reventar a todos». El patrón es consistente: Caputo combina advertencias de intervención con discurso de invencibilidad, en un guión que el mercado escucha pero que los datos desafían cada vez que la presión cambiaria se renueva.
Todo lo que tenés que saber:
- Caputo amenazó a los especuladores con otra intervención masiva si el dólar se tensiona antes de las presidenciales de 2027, citando las pérdidas de US$2.000 millones que sufrieron en octubre de 2025.
- El ministro reconoció que Estados Unidos colaboró en sostener el tipo de cambio en la previa electoral de 2025, una afirmación que abre interrogantes sobre la autonomía de la política económica argentina.
- El Gobierno contabiliza un «escudo» de US$72.000 millones en instrumentos financieros para defender el peso, aunque no equivale a dólares líquidos disponibles.
- El REM del BCRA, publicado el 6 de octubre, proyecta un crecimiento del PBI de 1,5% para 2026, por debajo de la estimación de 2% a 2,5% que ofreció Caputo en el mismo streaming.
- Los vencimientos de deuda en 2027 superan los US$24.900 millones, lo que convierte el control cambiario en la próxima elección en una necesidad financiera, no solo política.
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