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Argentina es el segundo país más caro del mundo, según el Índice Big Mac

El combo de McDonald’s alcanzó los US$ 7,37 en el país, superando a Estados Unidos y Europa. Solo Suiza registra un valor más alto. El dato expone el encarecimiento en dólares de bienes y servicios mientras los salarios locales permanecen rezagados.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ La última edición del Índice Big Mac, elaborado por la revista británica The Economist, ubicó a Argentina como la segunda econome freeía más costosa del planeta para adquirir el emblemático combo de McDonald’s. El menú alcanzó un precio de US$ 7,37, según el relevamiento publicado el 31 de enero de 2026.

El país quedó solo por detrás de Suiza, donde el mismo producto cuesta US$ 7,99. Este salto en el ranking evidencia un fenómeno que atraviesa la economía argentina: la inflación en dólares, que encarece los bienes y servicios locales en moneda dura incluso frente a naciones con ingresos per cápita notoriamente superiores.

Una hamburguesa más cara que en el norte global

El contraste con otras economías resulta contundente. Mientras en Argentina el combo supera los siete dólares, en Estados Unidos el mismo producto vale US$ 5,79, es decir, casi 1,60 dólares menos. La diferencia se profundiza al comparar con la Zona Euro, donde los valores promedian cifras inferiores.

Argentina superó en el listado a países históricamente reconocidos por su alto costo de vida. Uruguay quedó tercero con US$ 6,91, seguido por Noruega (US$ 6,67) e Italia (US$ 6,42). La comparación adquiere mayor gravedad al ponerla en perspectiva con el salario promedio argentino, que se mantiene muy por debajo de los niveles de esas economías desarrolladas.

El top 10 del ranking quedó conformado de la siguiente manera: Suiza (US$ 7,99), Argentina (US$ 7,37), Uruguay (US$ 6,91), Noruega (US$ 6,67), Italia (US$ 6,42), Costa Rica (US$ 5,90), Estados Unidos (US$ 5,79), Reino Unido (US$ 5,73), Suecia (US$ 5,67) y Dinamarca (US$ 5,64).

El termómetro de las distorsiones cambiarias

El Índice Big Mac, creado en 1986 como una herramienta informal para comparar el poder adquisitivo de las divisas, se transformó con el tiempo en un indicador de competitividad y desajustes cambiarios a escala global. Su metodología se basa en la teoría de la paridad del poder adquisitivo, que sostiene que el tipo de cambio entre dos monedas debería igualarse con el precio de una misma canasta de bienes en ambos países.

En el caso argentino, la posición en el ranking expone una contradicción estructural: mientras los precios en dólares se disparan, el poder adquisitivo de los salarios se deteriora en términos reales. Esta brecha entre el costo de vida dolarizado y los ingresos en pesos profundiza la pérdida de capacidad de consumo de amplios sectores de la población.

El dato del Índice Big Mac se suma a otros indicadores que reflejan el encarecimiento de la economía argentina en moneda dura, un fenómeno que impacta no solo en el consumo interno sino también en la competitividad del país frente al exterior.

Puntos clave:

• Argentina quedó segunda en el Índice Big Mac con un precio de US$ 7,37, solo detrás de Suiza (US$ 7,99)

• El combo es más caro que en Estados Unidos (US$ 5,79) y que el promedio de la Zona Euro

• El país superó a economías desarrolladas como Uruguay, Noruega e Italia en el ranking de precios

• El Índice Big Mac evidencia la inflación en dólares y los desajustes cambiarios de la economía argentina

• El encarecimiento en moneda dura contrasta con salarios locales que permanecen rezagados ★

Gremiales

Paro de colectivos: el ajuste en el transporte paraliza el AMBA y complica a los trabajadores

La retención de tareas de la UTA expone el desfinanciamiento estatal y la crisis de los subsidios. Miles de usuarios enfrentan esperas interminables mientras el Gobierno y las empresas mantienen una disputa por fondos que no llegan a los salarios.

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★ La Unión Tranviarios Automotor (UTA) inició desde las 00 horas de este jueves 9 de abril una medida de retención de tareas en un centenar de líneas de colectivos que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La paralización del servicio, que afecta de manera directa a los sectores más vulnerables que dependen del transporte público, es el resultado de la falta de pago íntegro de los salarios correspondientes al mes de marzo en múltiples empresas del sector.

El laberinto de los subsidios y el recorte de frecuencias

La crisis no comenzó hoy; durante las últimas 48 horas, las cámaras empresarias ya habían implementado una reducción del 30 por ciento en las frecuencias, bajo el argumento de que el esquema de costos actual es insostenible frente al aumento del 25 por ciento en el valor del gasoil. Según la carta enviada por las patronales al ministro de Economía, Luis Caputo, las empresas advirtieron que sin una actualización de la estructura de costos y el pago de subsidios adeudados, no pueden garantizar la prestación del servicio ni el cumplimiento de las obligaciones laborales.

Desde el sindicato, la conducción de la UTA emitió un comunicado donde explicó que la medida se toma como una autotutela de los trabajadores ante el incumplimiento salarial. «Encontrándonos en el cuarto día hábil del mes, y sin haberse dado cumplimiento íntegro al pago de los salarios en determinadas empresas, se resuelve la retención de tareas», señalaron fuentes gremiales. La medida de fuerza afecta a líneas troncales como la 1, 2, 10, 15, 17, 20, 22, 24, 28, 33, 37, 45, 53, 59, 60, 70, 86, 91, 100 y 152, entre otras.

Cruce de versiones y la inacción oficial

Mientras las paradas de colectivos exhiben filas interminables y malestar social, el Gobierno nacional intentó deslindar responsabilidades afirmando que ya giró los fondos correspondientes. Sin embargo, los representantes de las cámaras CEAP, CETUBA, CTBPA y CEUTUPBA sostuvieron que el dinero acreditado es insuficiente para cubrir la brecha generada por la inflación y el incremento de los insumos operativos.

Para este mediodía, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, convocó a una reunión de urgencia con el objetivo de acercar posiciones. Fuentes del ámbito de transporte consultadas por este medio indicaron que la gestión oficial ha evitado hasta el momento dictar la conciliación obligatoria, apostando a que la tensión entre el gremio y las patronales se resuelva sin comprometer partidas adicionales del presupuesto nacional, en el marco del severo plan de ajuste fiscal que lleva adelante la administración central.

Un sistema al borde del colapso

El conflicto pone de manifiesto la fragilidad de un sistema de transporte que se encuentra en el centro de la puja por la redistribución de recursos. El ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires, Jorge D’Onofrio, fue tajante al señalar que el que decide si se pone la plata o no es el ministro Luis Caputo. Según el funcionario bonaerense, si los costos no se actualizan, los trabajadores no aceptarán percibir un 30 por ciento menos de sus ingresos, lo que garantiza una escalada en la conflictividad.

Puntos clave:

  • La UTA inició una retención de tareas por falta de pago total de los salarios de marzo.
  • Más de 100 líneas de colectivos del AMBA se encuentran afectadas por la medida.
  • Las empresas denuncian un retraso en los subsidios y un fuerte aumento en el precio del gasoil.
  • El Gobierno nacional asegura haber enviado fondos, pero las cámaras empresarias lo consideran insuficiente.
  • Se realiza una reunión clave en la Secretaría de Trabajo para intentar destrabar el conflicto.
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