Organismos de derechos humanos criticaron el traslado de 19 genocidas a una unidad penitenciaria con beneficios, calificándolo como un “retroceso institucional”.
La serie de Netflix inspiró una ola de consultas en Abuelas, que multiplicaron por seis la búsqueda de personas con dudas sobre su identidad biológica.
La dirigente del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) Myriam Bregman condenó el hecho y exigió justicia.