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El diario de Milei: negó el atraso cambiario e insistió con cerrar el Banco Central

“Están pretendiendo saber cosas sobre las que no tienen la más pálida idea”, dijo infantil el mandatario que promete “sabe cosas”.

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El presidente Javier Milei rechazó este miércoles que exista un atraso cambiario en la Argentina y cuestionó a los economistas que sostienen la necesidad de apreciar el dólar, mientras que sostuvo que se está “cada vez más cerca de abrir el cepo cambiario”.

Además, dijo que la Argentina va hacia un régimen de «competencia de monedas» en el que cada uno elegirá en que divisa hacer las transacciones.

Sostuvo que eso irá llevando a que «cada vez se utilice menos el peso, y cuando casi se deje de usar, iremos hacia una dolarización y a eliminar el Banco Central, para que los políticos corruptos no puedan volver a robar emitiendo dinero».

«No soy un comunista, soy un liberal libertario, y creo que ustedes son los creadores de riqueza», les dijo Milei a los empresarios que participaron de un almuerzo del consejo interamericano Cicyp.

Al hablar ante los empresarios del centro de producción Cicyp, Milei criticó el nivel de “fatal arrogancia» de los especialistas.

“Están pretendiendo saber cosas sobre las que no tienen la más pálida idea”, se quejó el presidente, en un almuerzo en el hotel Alvear en el que se encuentran los principales presidentes de las cámaras empresariales y medio Gabinete Nacional.

Milei cargó contra sus colegas de profesión que cuestionan el valor establecido y les dijo que hacen “análisis berretas” y son unos “chantas”.

“Si bien vengo en carácter de Presidente, dado lo intenso que está el debate sobre si hay atraso cambiario, no puedo dejar de ser economista. Así es que me parece relevante tener este debate porque desde mi punto de vista, sacando raras excepciones, lo que están diciendo la mayoría de los analistas está mal; por ende voy a mostrar por qué lo que dicen está mal”, dijo Milei.

“Porque la verdad que, si no se hacen las salvedades, en rigor son unos chantas. Pero si las hacen, ¿para qué hacen este análisis si está mal?”, enfatizó.

Además, Milei ironizó ante los empresarios, y dijo que “como verán, vine un poco más sangriento que de costumbre” “Estamos haciendo un ajuste del 15% del Producto Bruto, imposible, nada”, enfatizó Milei.

Gran parte del Gabinete acompañó al Presidente durante la exposición desde la mesa principal. 

Estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Guillermo Francos; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; la canciller Diana Mondino; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, para quien Milei pidió un aplauso por haber bajado el déficit de la autoridad monetaria.

«Parece interesante este debate porque desde mi punto de vista lo que están diciendo la mayoría de los analistas está mal», dijo Milei.

Además, aseguró que «unos cuantos han currado durante años con estos análisis berretas y ahora necesitan justificar, o como le erraron en diciembre y enero quieren forzar la realidad para clavar sus puntas».

«Si yo voy a definir atraso, quiere decir que estoy comparando contra algo, quiere decir que tengo que conocer el vector de precios completo», pero sostuvo que eso no es posible.

«¿Creen que pueden hacer esa cuenta y definir que hay atraso?», cuestionó y sumó una nueva pregunta: «¿Eso significa que no pueden hacer nada? No. Podrían haber formas o mecanismos indirectos para creer que hay un desequilibrio».

El libertario acusó a los economistas que dicen que hay un atraso cambiario de «deshonestidad intelectual» y denunció que «quieren que vaya mal, porque le pifiaron».

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Fuerte respuesta de los textiles a Milei: “El problema no es el sector, es el modelo”

Dirigentes y trabajadores de la actividad cuestionaron la comparación con China y señalaron diferencias en escala, financiamiento, impuestos y condiciones productivas. También defendieron el empleo local y pidieron que la apertura comercial contemple a las fábricas argentinas.

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La industria textil salió al cruce de los dichos del presidente Javier Milei, quien había cuestionado la posibilidad de que productores argentinos pretendan vender prendas a precios muy superiores a los de China.

Desde la Fundación Pro Tejer, la Agrupación Andrés Framini y la Asociación Obrera Textil (AOT) rechazaron ese planteo y sostuvieron que las dificultades de la actividad no pueden explicarse únicamente por las características del sector.

La respuesta fue sintetizada en una definición: “El problema no es el sector, es el modelo”, publicó Sonido Gremial.

El sector cuestionó la comparación con China

Los representantes textiles señalaron que no consideran comparable producir en Argentina y hacerlo en China bajo las condiciones actuales.

Según plantearon, el gigante asiático cuenta con una escala productiva muy superior, una inflación cercana al 3% anual y mecanismos de financiamiento productivo con tasas subsidiadas prácticamente en cero.

En contraste, las empresas argentinas enfrentan una estructura de costos que, según el sector, incluye una mayor carga tributaria y tasas financieras elevadas.

No se pueden comparar modelos que no tienen nada que ver”, señalaron los representantes de la actividad.

También respondieron al ejemplo de Italia

Los dirigentes textiles tomaron además el ejemplo de Italia mencionado por Milei para discutir el proceso de reconversión industrial.

Aníbal Lubaczewski, de la Agrupación Andrés Framini; Claudio Pedreira, de la AOT; y Luciano Galfione, de Pro Tejer, señalaron que la transformación de la industria italiana demandó aproximadamente 20 años y estuvo acompañada por políticas industriales.

En ningún país del mundo estos reacomodamientos o reconversiones fueron exitosos en dos años”, plantearon.

El argumento apunta a remarcar que los procesos de transformación productiva pueden requerir períodos prolongados y condiciones específicas para desarrollarse.

El reclamo por una “cancha nivelada”

Los representantes de la actividad aclararon que su planteo no consiste en reclamar subsidios o beneficios particulares.

Nos gusta competir de igual a igual, nos hace bien y nos hace mejores, pero la cancha tiene que estar nivelada”, sostuvieron.

En ese sentido, cuestionaron que una reducción de impuestos sobre productos importados no esté acompañada por una disminución equivalente de la carga que soportan las empresas nacionales.

Para el sector, la discusión sobre la apertura comercial debe contemplar las condiciones bajo las cuales producen las fábricas argentinas y aquellas que compiten desde otros países.

Qué dicen los textiles sobre el empleo y las importaciones

Los representantes de la actividad señalaron que la industria textil reúne aproximadamente 3.500 empresas distribuidas en distintas regiones del país y genera cerca de 500.000 puestos de trabajo.

También rechazaron la idea de que la producción local haya operado históricamente sin competencia externa. Según afirmaron, incluso durante los períodos en los que el sector era cuestionado por tener una posición privilegiada en el mercado interno, alrededor de la mitad de los textiles consumidos en Argentina ya eran importados.

Hay un gran relato, pero los datos públicos dicen otra cosa”, respondieron.

La caída del consumo también aparece en el diagnóstico

El sector vinculó la situación de la industria textil con un escenario más amplio de la economía argentina, caracterizado —según su planteo— por una caída del poder adquisitivo, menor consumo y pérdida de empresas y puestos de trabajo.

Los dirigentes sostuvieron que la discusión sobre la producción nacional excede a la industria textil y alcanza al modelo productivo del país.

Una Argentina con cerca de 50 millones de habitantes, sin una industria pujante, diversificada y federal, no va a tener trabajo para todos”, concluyeron.

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