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Economía 💲

Inundaciones en Buenos Aires: pérdidas por más de U$S 2400 millones en el campo

Más de 5 millones de hectáreas anegadas en el centro bonaerense afectan cosechas, ganadería y economías locales con pérdidas superiores a U$S 2400 millones.

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Lo que tenés que saber

  • Se estiman pérdidas totales por U$S 2466 millones en el sector agropecuario.
  • Hay 5 millones de hectáreas bajo el agua, entre campos agrícolas y ganaderos.
  • El cálculo fue realizado por Ignacio Iturriaga, productor de Roque Pérez.
  • Autoridades nacionales y provinciales analizan medidas en 9 de Julio.
  • Las pérdidas incluyen inversión no realizada y margen bruto suspendido.

El impacto económico del exceso hídrico

Las inundaciones que afectan al centro de la provincia de Buenos Aires cubren actualmente más de 5 millones de hectáreas, provocando un golpe económico estimado en U$S 2.400 millones para el sector agropecuario.

El cálculo fue elaborado por Ignacio Iturriaga, productor de la zona de Roque Pérez, una de las más comprometidas por el exceso hídrico que persiste desde abril. Según su estimación, esos campos quedarán fuera de producción durante las actuales campañas agrícolas, en un momento en que se esperaba una cosecha récord de trigo debido a los buenos rendimientos proyectados.

Reuniones de emergencia en 9 de Julio

Ante la magnitud del fenómeno, este jueves se realizó un encuentro en el municipio de 9 de Julio con autoridades nacionales, bonaerenses y locales para abordar la situación. Participaron representantes de los Ministerios de Infraestructura y Servicios Públicos, Desarrollo Agrario y Seguridad de la provincia, junto a una delegación del Ministerio de Seguridad de la Nación.

El eje del encuentro estuvo en coordinar acciones y evaluar el estado de las zonas afectadas, tanto urbanas como rurales, con el objetivo de diseñar estrategias para facilitar el drenaje del agua.

Pérdidas millonarias y cadena de impactos

Mientras se discuten las medidas, Iturriaga detalló que la superficie anegada comprende 2,25 millones de hectáreas agrícolas y 2,25 millones ganaderas. Calculó costos directos de U$S 466 por hectárea en agricultura y U$S 50 en cría, con márgenes brutos estimados de U$S 400 y U$S 180 respectivamente.

El productor explicó que su análisis se basa en los costos publicados por Márgenes Agropecuarios y en los márgenes de maíz, soja, girasol y cría bovina. Su cuenta contempla dos efectos combinados:

  • U$S 1161 millones de inversión no realizada.
  • U$S 1305 millones de margen bruto suspendido.

El total asciende a U$S 2466 millones, cifra que refleja tanto las pérdidas directas del campo como el impacto económico sobre las comunidades rurales.

Efecto en las economías locales

Iturriaga advirtió sobre las consecuencias más amplias del fenómeno: “Lo que no se invirtió por estar tapado de agua no es plata que pierde el productor: es plata que pierde el de la estación de servicio por el gasoil que no vendió, el que vende insumos, el contratista. Es plata que no se invirtió en el pueblo y también plata que no va a haber en el pueblo para invertir de vuelta el año que viene”.

La extensión del agua, las demoras en los drenajes y la falta de condiciones para las próximas siembras configuran un escenario complejo para el agro y las economías regionales del interior bonaerense.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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