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Trabajo

Crisis en Granja Tres Arroyos: Avex quedó en concurso y crece la incertidumbre por 350 empleos

La firma avícola arrastra un pasivo de US$350,9 millones y mantiene su fábrica cordobesa con actividad mínima. Hay haberes pendientes, producción frenada por falta de insumos y reclamos laborales mientras avanza la reestructuración judicial.

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La planta Avex de Río Cuarto quedó formalmente alcanzada por el concurso preventivo solicitado por el Grupo Granja Tres Arroyos. La empresa declaró un pasivo consolidado de US$350,9 millones y atraviesa una situación crítica, con producción paralizada por falta de insumos y trabajadores que acumulan salarios y aguinaldos pendientes.

Avex quedó incluida en el concurso preventivo de Granja Tres Arroyos

La planta Avex de Río Cuarto, una de las principales instalaciones avícolas de Córdoba, quedó incluida en la presentación judicial realizada por el Grupo Granja Tres Arroyos.

El concurso preventivo alcanza a cuatro sociedades del grupo: Granja Tres Arroyos, Wade, Avex y HAISA. El objetivo es reestructurar un pasivo consolidado de US$350,9 millones, luego de que fracasaran las negociaciones privadas con los acreedores.

Entre las alternativas analizadas antes de la presentación judicial figuraban quitas de capital de hasta el 75% y plazos de reprogramación de hasta siete años, señaló una publicación de INFOGREMIALES.

La planta de Río Cuarto está prácticamente paralizada

La situación productiva de Avex se agravó por la falta de insumos. La planta, que en su mejor momento llegó a faenar 760.000 aves por día, actualmente funciona con una capacidad mínima o permanece detenida.

Los 350 trabajadores fueron enviados a vacaciones forzadas ante la falta de actividad. La empresa abonó apenas el 10% de los haberes correspondientes a junio y también mantiene pendiente el pago del aguinaldo.

La situación salarial ya se había deteriorado en los meses anteriores. En mayo, los empleados habían percibido solamente la mitad de sus salarios y, para julio, la deuda acumulaba dos meses de sueldos atrasados.

Los trabajadores todavía esperan cobrar los salarios correspondientes a julio y agosto, además del aguinaldo. Decenas de empleados se dieron por despedidos y comenzaron reclamos judiciales para obtener las indemnizaciones correspondientes.

Avex acumula cientos de cheques rechazados y fuertes pérdidas

La situación financiera de Avex refleja el deterioro de la compañía. La empresa acumula 878 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $8.830 millones, según informó el mismo sitio.

La fecha de cesación de pagos fue fijada el 28 de enero de 2026, cuando la compañía no pudo afrontar cheques diferidos por $175,4 millones.

El balance también muestra un fuerte desequilibrio patrimonial: Avex registraba $18.011 millones en activos frente a $44.235 millones en pasivos. Al 15 de julio, las disponibilidades alcanzaban apenas $440,9 millones.

Durante 2025, las ventas netas llegaron a $117.371 millones, mientras que el resultado operativo fue negativo en $24.320 millones.

Granja Tres Arroyos vendió la planta a ACA mediante un leaseback

En un intento por conseguir liquidez, Granja Tres Arroyos vendió a comienzos de 2026 los activos de la planta Avex a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

La operación se realizó bajo la modalidad de leaseback. Mediante este esquema, la compañía avícola continúa utilizando las instalaciones a cambio del pago de un alquiler y conserva una opción de recompra.

ACA aceptó quedarse con la infraestructura como parte de la resolución de una deuda, pero no ingresó al negocio avícola ni asumió la operación de la planta.

La crisis de Avex se profundizó tras el cierre del mercado chino

El origen de la crisis se remonta a 2023, cuando China cerró su mercado a la carne aviar argentina a raíz de un brote de gripe aviar.

El impacto fue especialmente fuerte para Avex porque aproximadamente la mitad de su producción estaba destinada a ese mercado. A ese golpe se sumaron la caída del consumo interno, el ingreso de pollo desde Brasil y las dificultades para recuperar mercados como Chile y la Unión Europea.

Desde la empresa también fueron señaladas presiones adicionales derivadas de los costos laborales, tributarios y financieros.

Los trabajadores mantienen la incertidumbre sobre el futuro

Los empleados mantienen el estado de asamblea y reclaman respuestas ante la falta de pago y la paralización de la actividad.

Claudio Moreno, secretario general del Sindicato de la Carne, cuestionó la situación de la compañía frente al desempeño general del sector avícola: “Es contradictorio porque el sector avícola tiene récord de producción. La compañía nuestra está en baja y todas las otras están en alza. Creo que Granja Tres Arroyos erró en todas las decisiones que tomó”.

Desde el sector sindical también describieron el impacto sobre las familias de los empleados: “Los empleados solo han percibido el 50% de sus haberes, situación que mantiene la preocupación e incertidumbre entre las familias afectadas”.

El abogado de los trabajadores, Juan Manuel Sanmartino, cuestionó el cumplimiento de las obligaciones laborales de la empresa y afirmó: “Avex es una metralleta de incumplimientos en el plano de la legislación laboral”.

El concurso preventivo deberá determinar cómo se reestructura la deuda del grupo y cuál será el futuro de las distintas unidades productivas, entre ellas la planta de Río Cuarto.

Elecciones

Lula promulgó la jornada de 40 horas y la Argentina de Milei la estira a 12

Con 75 votos contra 1, el Senado brasileño aprobó la enmienda que reduce la jornada de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial. Lula la promulgó este viernes, a nueve días del balotaje contra Flávio Bolsonaro.

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Seis días de trabajo y uno solo de descanso: ese fue durante décadas el régimen de millones de trabajadoras y trabajadores brasileños. Desde este viernes, es historia constitucional. El Congreso de Brasil promulgó la Enmienda Constitucional N° 141 de 2026, que elimina la escala 6×1, garantiza dos días de descanso remunerado por semana y reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas, sin rebaja de salarios. Mientras tanto, del otro lado de la frontera, la Argentina de Javier Milei recorrió el camino exactamente inverso.

La Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 221/2019 fue aprobada el miércoles 14 de octubre por el plenario del Senado Federal en dos turnos, con 75 votos a favor y uno solo en contra, el del exvicepresidente y senador Hamilton Mourão (Republicanos). Como los senadores mantuvieron la misma redacción aprobada por la Cámara de Diputados, el texto no volvió a la cámara baja y fue promulgado este viernes 16 en una sesión solemne encabezada por el presidente del Congreso, Davi Alcolumbre (União), y el titular de Diputados, Hugo Motta (Republicanos), con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Qué cambia y cuándo

La enmienda modifica el artículo 7° de la Constitución brasileña y establece una transición en dos etapas. Sesenta días después de la promulgación, las empresas deberán adoptar la escala 5×2 y la jornada máxima bajará a 42 horas semanales. Doce meses más tarde, el tope quedará fijado de manera definitiva en 40 horas, con un máximo de ocho horas diarias. El texto prohíbe expresamente que la reducción de horas se traduzca en una baja salarial y preserva los pisos de cada categoría.

Según un relevamiento del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), elaborado con datos de la encuesta nacional de hogares de 2025, la medida podría beneficiar a 26,8 millones de personas que hoy trabajan más de 40 horas semanales. Datos del Ministerio de Trabajo y del IBGE citados durante la votación indican que 36,2 millones de vínculos formales tienen una jornada contratada superior a ese límite.

En la ceremonia, Lula calificó la enmienda como una «victoria de la sociedad brasileña» y la comparó con la Constitución de 1988. Alcolumbre, por su parte, sostuvo que al aprobar el fin de la escala 6×1 «el Legislativo brasileño eligió el camino correcto, no el camino fácil», y afirmó que los impactos de la medida «son incalculables».

Una bandera que nació en la calle

La reducción de la jornada fue durante años una demanda histórica del movimiento sindical brasileño. El senador Paulo Paim (PT), que presentó a lo largo de su carrera diversos proyectos para llevar la jornada a 40 horas, estuvo entre los firmantes de la promulgación. El tema recobró fuerza a fines de 2024, cuando la diputada federal Erika Hilton (PSOL) lo instaló nuevamente en la agenda pública, y el gobierno lo convirtió en prioridad legislativa a partir del discurso de Lula del 1° de mayo de 2025.

La Central Única de los Trabajadores (CUT) celebró el fin de la «masacrante escala 6×1» como una victoria «mayúscula de la lucha, del sudor y de la organización de la clase trabajadora brasileña». En un comunicado, la central sostuvo que la aprobación marca un punto de quiebre en la superación de «un modelo arcaico y cruel que succiona las energías de quien realmente trabaja y produce la riqueza de esta nación». La Força Sindical, a través de su presidente Miguel Torres, destacó que la medida dará a millones de personas más tiempo para la salud, la familia, la formación y el ocio.

El lobby empresario ya pide marcha atrás

La reacción patronal no tardó. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) calificó la enmienda como un «retroceso» y su presidente, Ricardo Alban, pidió al Congreso que revise la medida «tras la constatación, por ejemplo, de la pérdida de competitividad y de la alta inflacionaria». La entidad estimó que la reducción de la jornada elevaría los costos de producción hasta en 267.000 millones de reales, con una caída de 0,7% del PIB. La Confederación Nacional del Comercio (CNC) lamentó que el tema se discutiera «en pleno período electoral».

Las proyecciones catastróficas, sin embargo, no son unánimes. Un estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) estimó que el impacto sobre el costo total de las empresas rondaría el 1% en sectores como el comercio y la industria, con un máximo de 6,6% en vigilancia y seguridad. Una vez más, el argumento de la competitividad aparece como escudo para defender jornadas extenuantes que el propio mundo desarrollado abandonó hace décadas.

El bolsonarismo, entre el voto a favor y la letra chica

La oposición bolsonarista, que resistía la enmienda e intentó frenar su tratamiento esta semana, terminó liberando a su bancada cuando Alcolumbre puso el tema en el orden del día, y votó mayoritariamente a favor. El propio Flávio Bolsonaro anticipó que acompañaría el fin de la escala 6×1, una propuesta que se convirtió en una de las principales banderas de la campaña de Lula para el balotaje.

Pero el doble discurso quedó expuesto pocas horas después. En una entrevista con el canal de noticias Jovem Pan, el líder del Partido Liberal (PL) en Diputados, Sóstenes Cavalcante, afirmó que, si Flávio Bolsonaro gana la presidencia, debería impulsar la PEC 12/2026, que prevé un contrato «por hora trabajada». El voto favorable del bolsonarismo en el recinto convive así con una agenda de precarización que espera su turno en el cajón. El senador Randolfe Rodrigues reclamó a los legisladores contrarios al fin de la 6×1 que retiren sus firmas de esa iniciativa para permitir su archivo.

Un balotaje abierto a nueve días de las urnas

La promulgación llega en el momento más delicado de la campaña. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro se impuso con el 47,03% de los votos contra el 45,16% de Lula. Las encuestas difundidas este viernes muestran, sin embargo, un escenario de empate técnico: la de la Confederación Nacional del Transporte con el instituto MDA ubica a Flávio con 50,5% y a Lula con 49,5%, mientras que PoderData/AYA registra 48% contra 46%, una diferencia dentro del margen de error. En su medición anterior, PoderData había dado a Flávio una ventaja de 53% a 47%.

El segundo turno se celebrará el 25 de octubre. Lula llega a la recta final con una conquista concreta para el bolsillo y el tiempo de vida de la clase trabajadora, y con la ultraderecha obligada a votar una medida que combatió hasta último momento.

El espejo argentino: 12 horas y banco de horas

El contraste con la Argentina es brutal. En febrero de 2026, el Congreso aprobó la llamada Ley de Modernización Laboral impulsada por Javier Milei, que en el Senado obtuvo 41 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, con Patricia Bullrich como jefa del bloque de La Libertad Avanza al frente de las negociaciones. La norma habilita extender la jornada diaria de 8 a 12 horas sin pago de horas extras, compensadas mediante un «banco de horas»; reduce las indemnizaciones por despido y restringe el derecho a huelga en sectores considerados esenciales, con prestaciones mínimas de entre el 50% y el 75%.

La CGT definió esa reforma como «regresiva e inconstitucional». Mientras Brasil discute cómo devolverle tiempo de vida a quienes trabajan, el gobierno libertario legisló para que ese tiempo quede a disposición del empleador. Dos modelos de país, dos ideas opuestas sobre quién debe pagar el costo del desarrollo.

Lo que tenés que saber:

  • El Senado de Brasil aprobó el 14 de octubre, por 75 votos contra 1, la PEC 221/2019 que elimina la escala 6×1.
  • La jornada máxima baja de 44 a 40 horas semanales sin reducción salarial, con dos días de descanso remunerado por semana.
  • La transición fija 42 horas a los 60 días de la promulgación y 40 horas doce meses después.
  • Lula participó este viernes de la promulgación, a nueve días del balotaje del 25 de octubre contra Flávio Bolsonaro.
  • En la Argentina, la reforma laboral de Milei aprobada en febrero de 2026 habilita jornadas de hasta 12 horas con banco de horas.

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