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Energía

Tarifazo en luz y gas: se elimina la segmentación y cambian los subsidios

Desde enero rige un nuevo modelo tarifario que redefine beneficiarios, límites de consumo y bonificaciones en los servicios energéticos.

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Lo que tenés que saber

  • Se elimina la segmentación por niveles de ingresos.
  • Los hogares se clasifican solo con subsidio o sin subsidio.
  • El beneficio alcanza ingresos de hasta tres Canastas Básicas Totales.
  • La ayuda cubre un consumo mensual limitado.
  • Usuarios de ingresos medios quedan excluidos del esquema.

Se termina la segmentación por ingresos

Desde este mes entra en vigencia el nuevo esquema tarifario de luz y gas para usuarios residenciales. El sistema deja atrás la división en tres niveles —N1, N2 y N3— y establece solo dos categorías: hogares con subsidio y hogares sin subsidio.

La modificación se instrumentó mediante un decreto del Gobierno y redefine el criterio de asignación de los beneficios energéticos en todo el país.

Cómo calcular los nuevos costos de luz tras el aumentazo dispuesto por el  Gobierno

Nuevo criterio para acceder al subsidio

El acceso al subsidio queda limitado a hogares con ingresos mensuales de hasta tres Canastas Básicas Totales, equivalentes a unos $3,77 millones. El umbral anterior alcanzaba las 3,5 CBT, por lo que parte de los hogares que integraban el segmento de ingresos medios pierde el beneficio.

Quienes superen ese ingreso comienzan a pagar tarifa plena tanto en electricidad como en gas.

Límites de consumo en las facturas de luz

Los hogares que conserven el subsidio reciben una bonificación del 50% sobre la factura eléctrica, pero solo hasta un tope mensual de consumo. El esquema establece dos escalones según la época del año:

  • Hasta 300 kWh: enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre
  • Hasta 150 kWh: marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre

El consumo excedente se factura sin subsidio. En el régimen anterior, los ingresos bajos contaban con subsidios sobre hasta 350 kWh y los ingresos medios sobre hasta 250 kWh.

Cambios en el esquema de gas

En el servicio de gas, el subsidio del 50% se aplica únicamente entre abril y septiembre, cuando el consumo aumenta por las bajas temperaturas. Durante el resto del año, todos los usuarios abonan la tarifa plena, fijada en US$3,80 por millón de BTU.

Además, tanto en luz como en gas se incorpora una bonificación adicional durante el primer año de aplicación del nuevo sistema. Ese descuento comienza en 25% en enero y se reduce de manera gradual con el correr de los meses.

Programa Hogar y usuarios de garrafa

Las personas beneficiarias del Programa Hogar quedan incorporadas al nuevo régimen. El esquema contempla:

  • En invierno: una bonificación mensual equivalente al valor total de una garrafa de 10 kilos ($21.000).
  • El resto del año: un subsidio del 50% del costo mensual.

Los más de tres millones de beneficiarios deben inscribirse en el registro oficial de la Secretaría de Energía. El plazo para hacerlo es de seis meses y, durante ese período, el beneficio se mantiene vigente.

Valores estimados de las facturas

De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, en los meses de mayor demanda eléctrica:

  • El 35% de los usuarios pagará en promedio menos de $22.000.
  • El 66% abonará menos de $44.000.
  • El 81% quedará por debajo de los $67.000.

En gas, durante el invierno:

  • El 56% pagará menos de $14.000.
  • El 75% menos de $56.000.
  • El 83% menos de $73.000.

Registro de subsidios

No resulta necesario volver a inscribirse para conservar el subsidio. El Registro de Subsidios Energéticos Focalizados se arma con la base de datos creada en 2022. Los usuarios pueden actualizar su información si lo consideran necesario, pero no deben completar un nuevo trámite para seguir dentro del esquema.

Combustibles ⛽

Milei congela el impuesto a los combustibles para maquillar la inflación

El gobierno volvió a diferir la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos mediante el decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial. La medida, que ya tiene antecedentes desde mediados de 2024, apunta a evitar que el ajuste impositivo se traslade a los surtidores y presione sobre el Índice de Precios al Consumidor.

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★ El gobierno de Javier Milei recurrió una vez más a una de sus herramientas predilectas para amortiguar el dato de inflación: postergar la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). La medida, formalizada a través del decreto 217/2026 publicado en el Boletín Oficial, desplazó hasta mayo el incremento que estaba previsto para el corriente mes de abril.

La decisión no es nueva ni aislada. La administración libertaria recurre a esta maniobra de manera sistemática desde mediados de 2024, cuando comenzó a desdoblar y diferir los ajustes sobre los impuestos fijados a los combustibles para evitar que se trasladen a los precios finales al consumidor. Lo que cambia esta vez es el escenario internacional: la guerra que protagonizan Estados Unidos e Israel contra Irán mantiene bajo presión al precio del petróleo y agrega incertidumbre sobre la evolución futura de los valores en los surtidores.

El decreto y sus fundamentos oficiales

El texto del decreto 217/2026 establece que el Ejecutivo definió «volver a diferir los incrementos remanentes en los montos de los Impuestos sobre los Combustibles y al Dióxido de Carbono», derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025. Los productos alcanzados por la postergación son la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.

El documento oficial justifica la medida con el argumento de que fue tomada «con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible» y agrega que consideró «necesario, para los productos en cuestión, volver a diferir los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones».

La retórica oficial choca con la realidad fiscal: según la estimación de la consultora Economía y Energía, las postergaciones de los aumentos impositivos a los combustibles dispuestas a lo largo de 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por un total de 2.326 millones de dólares. Una cifra que desmiente la narrativa del «sendero fiscal sostenible» y revela el costo concreto de sostener artificialmente el índice de precios.

Combustibles e inflación: una relación estructural

El precio de los combustibles no es un dato menor dentro del esquema de medición de precios del INDEC. Su impacto se extiende a lo largo de toda la cadena productiva a través del transporte, lo que lo convierte en un factor con capacidad de arrastre sobre prácticamente todos los sectores de la economía. No actualizar el impuesto es, en los hechos, una forma de atenuar artificialmente la medición de inflación sin atacar sus causas estructurales.

Desde septiembre del año pasado, el gobierno estableció que las actualizaciones del ICL se calculen en base a la variación de la inflación y se apliquen de forma trimestral. Al mismo tiempo, fijó un monto diferencial para el gasoil destinado a las provincias patagónicas, el Partido de Patagones en la provincia de Buenos Aires y el Departamento de Malargüe en Mendoza.

Una estrategia de cosmética fiscal

La postergación del impuesto a los combustibles se inscribe en un patrón más amplio del gobierno de Milei: la administración del dato de inflación como objetivo político antes que como resultado de una política económica consistente. La aceleración inflacionaria registrada en los últimos meses hace más urgente la necesidad oficial de evitar cualquier componente adicional que presione los precios, aunque eso implique resignar ingresos fiscales por miles de millones de dólares.

La situación en Oriente Medio suma una variable de incertidumbre que el gobierno no puede controlar desde Buenos Aires. El conflicto bélico que involucra a potencias con peso determinante en el mercado energético global mantiene los precios del crudo en un estado de volatilidad que el Ejecutivo prefiere esperar que se estabilice antes de aplicar los incrementos pendientes.

Lo que queda claro, sin embargo, es que cada postergación profundiza el rezago acumulado del impuesto; un rezago que más temprano que tarde deberá actualizarse, con el consiguiente impacto sobre los precios que el gobierno intenta hoy evitar a cualquier costo.

Puntos clave:

  • El gobierno oficializó la postergación del aumento del ICL mediante el decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial.
  • Los productos alcanzados son nafta sin plomo, nafta virgen y gasoil.
  • La medida se aplaza para mayo; el ajuste corresponde a actualizaciones pendientes de 2024 y 2025.
  • Las postergaciones de 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales por 2.326 millones de dólares, según la consultora Economía y Energía.
  • El conflicto bélico en Oriente Medio y su efecto sobre el precio del petróleo opera como factor adicional en la decisión oficial.
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