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Un exjefe de inteligencia que quiso quemar archivos, designado en el Senado por Villarruel

Juan Manuel Gestoso Presas será subdirector de Control de Auditoría y Gestión a partir del 1 de junio. Desde el entorno de la Vicepresidencia no ofrecieron explicaciones públicas sobre la designación.

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La vicepresidenta Victoria Villarruel oficializó en las últimas horas la designación del exmilitar Juan Manuel Gestoso Presas como subdirector general de Control de Auditoría y Control de Gestión del Senado, pese a su implicación en un caso vinculado con la destrucción de pruebas de crímenes de la dictadura militar.

Gestoso Presas, que asumirá el 1 de junio, fue jefe de la Compañía de Inteligencia 5 y en 2008 ordenó quemar dos libros de guardia del Hospital Militar de Salta, donde se registraban nacimientos entre los años ‘70 y mediados de los ‘90. Según fuentes judiciales consultadas por Noticias Argentinas, los documentos fueron considerados material probatorio clave en causas de lesa humanidad relacionadas con apropiaciones de bebés.

El intento de destrucción de pruebas

El hecho se remonta al 15 de mayo de 2008, cuando Carlos Fernando Tozzeto Arias, entonces director del hospital, encontró los libros en mal estado y se los entregó a Gestoso Presas. Este último ordenó al capitán Silvio Manino su quema, pero el oficial simuló cumplir la orden y los ocultó en su domicilio. Más tarde, los entregó al Ministerio de Defensa, que en ese momento encabezaba Nilda Garré, quien impulsó la denuncia penal.

Ambos militares fueron investigados por encubrimiento de crímenes de lesa humanidad, pero en 2014 el Tribunal Oral Federal de Salta determinó que el delito no era imprescriptible y declaró prescripta la acción penal, por lo que ambos quedaron sobreseídos.

Perfil vinculado a la inteligencia militar

La designación fue oficializada a través del Decreto 0306/25 y circuló previamente en ámbitos judiciales con pedido de reserva, según revelaron fuentes al tanto del expediente. Gestoso Presas ya había sido pasado a retiro tras conocerse su participación en el hecho.

La decisión generó fuertes cuestionamientos en sectores de derechos humanos, especialmente porque Villarruel cuenta en su entorno con otros asesores vinculados a la inteligencia militar, como Claudio Gallardo, ex colaborador del ex jefe del Ejército César Milani.

Desde el entorno de la Vicepresidencia no ofrecieron explicaciones públicas sobre la designación.

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«Fallido experimento de sufrimiento humano»: cierra la cárcel migrante de Trump

Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Litigios judiciales, denuncias de tratos inhumanos y un gasto superior a los mil millones de dólares forzaron el cierre del experimento más emblemático de la política migratoria trumpista.

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Cierra «Alligator Alcatraz»: el fracaso del campo de detención migrante de Trump

El gobierno del estado de Florida confirmó esta semana el cierre del centro de detención para migrantes conocido como «Alligator Alcatraz», emplazado en la pista del Aeropuerto Dade-Collier, en plena zona de los Everglades. El desmantelamiento se producirá a principios de junio, según la notificación oficial cursada a las empresas operadoras. En la actualidad, el predio alberga a casi 1.400 personas que serán reubicadas progresivamente en otras dependencias gubernamentales.

El símbolo de la política antimigrante que no pudo sostenerse

Inaugurado el 3 de julio de 2025 bajo el impulso directo de Donald Trump, «Alligator Alcatraz» se convirtió rápidamente en el emblema de la política migratoria más agresiva del gobierno republicano. El nombre, una combinación del reptil que habita los Everglades y la célebre prisión de la Bahía de San Francisco, condensaba la lógica punitiva del proyecto: aislar, humillar y disuadir a quienes intentaran ingresar o permanecer en el territorio estadounidense sin documentación.

La decisión de cerrarlo no respondió a un cambio de criterio político, sino a la acumulación de tres factores que terminaron siendo insostenibles: los litigios judiciales impulsados por organizaciones de derechos civiles, la escalada de costos operativos que superaron los mil millones de dólares, y las sistemáticas denuncias por condiciones inhumanas que se multiplicaron desde el primer día de funcionamiento.

El gobernador republicano Ron DeSantis, uno de los principales aliados de Trump en materia migratoria, admitió el cierre en conferencia de prensa con una frase que resume la lógica del proyecto más que cualquier crítica opositora: «Si cerramos mañana, podremos decir que cumplió su propósito».

Un legislador demócrata: «Fallido experimento de sufrimiento humano»

El legislador demócrata Alexander Frost fue uno de los más duros en su evaluación. Cuestionó el impacto ambiental del centro, su emplazamiento en una zona ecológicamente sensible y el dispendio de recursos públicos que implicó. «Ahora, tras malgastar millones de dólares de los contribuyentes y enfrentar constantes demandas ambientales, este fallido experimento de sufrimiento humano finalmente cierra sus puertas», afirmó Frost.

La definición no fue retórica. Las organizaciones de derechos civiles que litigaron contra el centro documentaron desde sus primeros meses de funcionamiento condiciones que incluyeron temperaturas extremas, falta de acceso a sueño y alimentación adecuada, y tratos degradantes en la rutina cotidiana de los detenidos.

El caso argentino que expuso la crisis humanitaria

Entre los miles de casos que transitaron por «Alligator Alcatraz», el del argentino Fernando Artese tuvo especial repercusión. Detenido por su estatus migratorio vencido, Artese fue derivado al centro de los Everglades, y su esposa denunció públicamente las condiciones a las que fue sometido: frío extremo, duchas forzadas de madrugada y privación de sueño por falta de alimento.

La pareja expuso además el régimen de seguridad interna del predio. «Deben caminar con las manos en la nuca para salir de su celda, como si fueran criminales peligrosos. Muchos no cometieron delitos. En el caso de Fernando, creó una empresa y contribuyó al país, pero hoy está encerrado como si fuera lo peor», declaró.

El caso de Artese no fue una excepción: fue la cara visible de un sistema diseñado para castigar la condición migratoria con métodos propios de los regímenes penitenciarios de alta seguridad, aplicados en su mayoría a personas sin antecedentes penales.

La lógica del miedo y sus límites

El cierre de «Alligator Alcatraz» no implica un abandono de la política migratoria represiva de la administración Trump. Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Sin embargo, la clausura del centro más emblemático del proyecto expone sus límites concretos: inviabilidad económica, vulnerabilidad judicial y costo humanitario insostenible.

Lo que quedó en evidencia es que la lógica del miedo tiene un precio que, en este caso, los propios impulsores del proyecto no estuvieron dispuestos a seguir pagando.

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