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Legislativo

¿Cómo es el proyecto de ley Penal Juvenil que Cúneo presentará en el Congreso?

El Ministerio de Justicia le está dando las puntadas finales al nuevo Régimen Penal de Minoridad y se trataría en conjunto con un paquete de leyes de seguridad.

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El Ministerio de Justicia le está dando las puntadas finales al nuevo Régimen de Minoridad, que tiene como uno de sus pilares centrales la propuesta de bajar la edad de imputabilidad a los 14 años para hacerlos penalmente responsables de sus actos.

El salvaje homicidio por parte de un adolescente de 15 años del playero de estación de servicio Bruno Bussanich, que conmocionó a Rosario y a todo el país, volvió a poner en el candelero un debate que divide a la opinión pública desde hace décadas.

Según anunció el viernes pasado el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, la nueva Ley Penal Juvenil, cuya redacción se nutrió de una treintena de proyectos presentados sobre la materia, está “en el último tramo” y la intención es «meterla” en el Congreso en la semana entrante.

«Ya la hice ver por fiscales, jueces, especialistas y demás, y está consensuada», aseguró el funcionario, que tiene línea directa con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre este tema.

Ambas carteras vienen generando instancias de coordinación ya que la idea sobre la que avanzaron durante toda la semana pasada es que la reforma del régimen de Minoridad pueda ser trabajada durante el presente mes de abril en las comisiones de la Cámara de Diputados en conjunto con el paquete de seis proyectos que impulsa Seguridad para combatir el crimen y los piquetes.

La maquinaria política para lograr los consensos políticos necesarios en ambas cámaras del Congreso ya está en marcha. Si bien desde el Gobierno dan por descontado que Unión por la Patria y la izquierda se opondrán a todos los proyectos, confían en que el PRO, la UCR, Hacemos Coalición Federal y los bloques provinciales colaborarán y habrá una mayoría importante para aprobar las normas.

La baja de la edad de imputabilidad
El nuevo Régimen Penal de Minoridad que impulsa Cúneo Libarona apunta a reformar la vigente Ley 22.278, sancionada y promulgada el 25 de agosto de 1980, y modificada en mayo de 1983.

En su artículo primero, esta ley de la dictadura establece que “no es punible el menor que no haya cumplido dieciséis años de edad” ni “tampoco lo es el que no haya cumplido dieciocho años, respecto de delitos de acción privada o reprimidos con pena privativa de la libertad que no exceda de dos años, con multa o con inhabilitación”.

«Nuestra ley es de 1980. Los chicos que tenían 14 o 15 años en ese entonces no son los chicos de 14 o 15 años de hoy. La droga, la violencia, han desencadenado un montón de caso de menores que han cometido un montón de delitos gravísimos. Entonces tiene que haber un cambio», fundamentó el ministro, para quien «el tema minoridad está en crisis desde hace al menos 50 años».

Un botón de muestra de esta realidad es el caso del playero en Rosario: con el régimen de minoridad que está vigente la Justicia no puede actuar penalmente contra el autor del crimen.

Otro eje del proyecto que está terminando de pulir la cartera que encabeza Cúneo Libarona tiene que la creación de un sistema de tratamientos para la resocialización de los menores que cumplan su condena.

Para ello, se apunta a disponer de instituciones que tengan la misión de “la reeducación, la resocialización, obligación de estudio y trabajo”.

El funcionario explicó que la apuesta del Gobierno es «adaptar la legislación a los estándares internacionales cuidando a las víctimas» y al mismo tiempo trabajar en la «reinserción social» de los adolescentes que delinquen.

En este sentido, la idea del ministro es construir un sistema procesal específico para los menores de edad, que incluiría la creación de un tribunal especializado con asistencia y defensa al menor, cuidado tutelar al imputado y a la víctima.

DDHH

Diputados: Pietragalla denunció que un hombre vinculado a Almirón tenía a Videla de fondo de pantalla

El diputado Horacio Pietragalla Corti denunció durante la sesión de este miércoles que un hombre deambulaba por el recinto con una foto del genocida Jorge Rafael Videla como fondo de pantalla de su celular, y lo vinculó con el legislador de La Libertad Avanza Lisandro Almirón. El episodio provocó un cruce a los gritos que casi interrumpe la sesión y generó una ola de repudios.

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La sesión de la Cámara de Diputados de este miércoles tuvo un momento que nadie esperaba: el diputado Horacio Pietragalla Corti, hijo de desaparecidos durante la última dictadura militar y restituido por las Abuelas de Plaza de Mayo, denunció ante el pleno que una persona ingresada al recinto portaba como fondo de pantalla de su celular una fotografía del genocida Jorge Rafael Videla. El legislador de Unión por la Patria señaló además que ese hombre mantenía contacto con el diputado de La Libertad Avanza Lisandro Almirón, lo que encendió un cruce verbal que sacudió la sala y puso en riesgo la continuidad de la sesión.

«Esto no se puede permitir en la casa de la democracia»

Pietragalla relató que se encontraba en el ingreso al hemiciclo cuando un hombre se le acercó para preguntarle por el paradero de Almirón. «Y justo tenía el celular prendido y se le veía como fondo de pantalla una foto del dictador y genocida Rafael Videla. Estamos en la casa de la democracia. El muchacho me dijo que lo tenía porque es militar», sostuvo el legislador ante el recinto, y pidió de inmediato que el hombre fuera expulsado del lugar.

Las palabras de Pietragalla no se quedaron en la denuncia formal. «Para mí no es militar, sino que es un flor de hijo de p… Pido que por favor sea expulsado de esta casa. Acá al que le gusta Videla se va a la calle, le guste a quien le guste», afirmó. Y luego pronunció la frase que más repercutió en redes sociales: «Si quieren, en la casa de ustedes, hasta mastúrbense con Videla, pero acá se lo reprime.»

El diputado también apuntó directamente contra Almirón: «Yo dije lo que vi. Usted lo saludó», le reprochó durante el intercambio en el recinto. El episodio derivó en un cruce a los gritos entre ambos legisladores que obligó al presidente de la Cámara, Martín Menem, a intervenir para pedir que se bajara el tono.

Almirón negó todo y habló de maniobra para levantar la sesión

El legislador libertario rechazó las acusaciones punto por punto. «Yo no saludé a nadie, no sé por qué dijo eso. Y yo no acredité a nadie. Me parece muy fácil querer romper una sesión imaginando cosas. Después empiezan a inventar cosas, yo no vi ninguna pantalla», respondió Almirón desde su banca. El diputado agregó que, «si tuviera algo que reivindicar o defender, lo haría en este preciso instante«, y anunció que pedirá acceso a las cámaras del Congreso para respaldar su versión, además de solicitar una sanción contra Pietragalla por lo que calificó como una «imputación falaz».

Desde el bloque de La Libertad Avanza sostuvieron que el episodio fue una maniobra de la oposición para interrumpir la sesión, en la que el oficialismo tenía previsto aprobar varios proyectos clave, entre ellos la llamada Inocencia Fiscal II. La hipótesis del peronismo y los bloques aliados apunta en sentido opuesto: que la presencia del hombre con la imagen de Videla respondía a una intención de provocación deliberada en el ámbito más sensible para la memoria colectiva argentina.

Grabois: «La ratita cobarde llamada Almirón»

La repercusión del episodio no se limitó al recinto. El dirigente social y político Juan Grabois salió a cruzar al legislador libertario a través de sus redes sociales con lenguaje directo: «La ratita cobarde pasada de coraje, llamada Almirón, andaba a los besos en la Cámara de Diputados con un señor que se metió ilegalmente en el recinto, mostrando una foto de Videla para provocar. Luego se dio a la fuga. Cuando le preguntamos a Almirón quién era su amiguito, se…», publicó Grabois, denunciando además una presunta falla de seguridad que habría permitido el ingreso sin la identificación correspondiente.

El desafío no terminó ahí. Grabois exigió que se identificara al hombre, que se revisaran los registros de ingreso y que se determinara si existió o no un vínculo formal con algún legislador. Que alguien pueda entrar al Congreso con la foto de un genocida condenado a prisión perpetua en la pantalla de su celular no es un detalle menor en un país donde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo llevan décadas exigiendo justicia.

El contexto: una sesión con agenda cargada y un clivaje de fondo

El episodio ocurrió en una sesión que el oficialismo consideraba estratégica. La Cámara aprobó durante la noche proyectos como la Inocencia Fiscal II, la adhesión al Tratado de Patentes y la Ley Joaquín de seguridad en actividades deportivas, todos con el respaldo de los aliados provinciales del Gobierno. Sin embargo, la imagen de Videla en el recinto sobrevoló toda la sesión como un símbolo de la disputa cultural y política que LLA y el kirchnerismo libran en torno a la memoria, la dictadura y los derechos humanos.

Para Pietragalla, que fue apropiado de bebé por militares durante el terrorismo de Estado y recuperó su identidad gracias a las Abuelas, la presencia de esa imagen no es una anécdota sino una afrenta directa. Su reacción evidencia una grieta que el gobierno de Milei, con figuras como Victoria Villarruel y su historial de visitas a represores condenados, no solo no cerró sino que profundizó contra la democracia.

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