CABA
Vecinos de 20 barrios porteños piden por un freno a la ola inmobiliaria en la CABA
El pronunciamiento se dio en una marcha frente a la sede parlamentaria de Perú 160, para denunciar «las consecuencias negativas de la aplicación del nuevo Código Urbanístico en la Ciudad de Buenos Aires».
Vecinos de 20 barrios porteños exigieron hoy al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y al bloque oficialista en la Legislatura la declaración de la «Emergencia Urbanística Ambiental» provocada por el fenómeno inmobiliario en el distrito y exigieron una respuesta a su petición para poner un freno a la ola de nuevas construcciones que alteran la morfología urbana.
El pronunciamiento se dio en una marcha frente a la sede parlamentaria de Perú 160, convocada por la «Red Interbarrial Buenos Aires», un colectivo vecinal creado recientemente por movimientos barriales que se agruparon para denunciar «las consecuencias negativas de la aplicación del nuevo Código Urbanístico en la Ciudad de Buenos Aires».
La norma en cuestión fue sancionada por la Legislatura en 2018 con el propósito de ampliar los topes de altura de los futuros edificios en toda la Ciudad, sin distinciones de zonas, lo que ocasionó la aparición de construcciones en altura en barrios que tenían casas bajas.
Durante la movilización, los referentes barriales leyeron un documento, que posteriormente fue entregado en la Legislatura y a la Jefatura de Gobierno que planteó la declaración de la «Emergencia Urbanística y Ambiental», y exigió «la suspensión inmediata del otorgamiento de permisos de demolición, de obra nueva que superen los nueve metros de altura o invadan el pulmón de manzana y de certificados urbanísticos».
«La situación actual requiere de medidas extraordinarias, urgentes y transitorias, que impidan que la nueva normativa llegue tarde, resultado absolutamente ineficaz», indicaron en relación a la decena de proyectos elaborados por los colectivos barriales y elevados ante el Parlamento tendientes a cambiar el Código vigente.
Destacaron que «nuestros barrios pierden su memoria y su identidad mientras las obras destruyen casas y árboles y el espacio se lotea al mejor postor» y «los servicios básicos se convierten en escasos e insuficientes».
Entre los barrios cuyos residentes participaron de la marcha se encuentran Villa Ortúzar, Villa Del Parque, Villa Devoto, Villa Santa Rita, Colegiales, Chacarita, Palermo, Boedo, Parque Chacabuco, La Paternal, Caballito, Coghlan, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Saavedra y Almagro.
En declaraciones, Bárbara Rossen, arquitecta y candidata a vicejefa de Gobierno por Unión por la Patria (UxP), aseguró que el movimiento vecinal pidió «que se respete la calidad ambiental, rechazando el Código Urbanístico vigente, que es el que genera este modelo de especulación inmobiliaria que hace que cada día sea más difícil vivir en la Ciudad».
«Hay que construir una Ciudad en función de las necesidades y de manera participativa y esta movilización plantea, claramente, que los vecinos no se sienten parte, no fueron consultados y que la Legislatura tiene la obligación, como casa de la democracia, de ser el lugar donde las políticas se construyan por consenso», señaló.
Juan Chippano, referente del colectivo vecinal de Villa Ortúzar, sostuvo que la convocatoria fue «para manifestar frente al oficialismo de la Ciudad la necesidad que haya un proceso de revisión del Código Urbanístico y que se tome en cuenta la voz de los que vivimos en los barrios».
María Pía, del movimiento barrial de Chacharita, solicitó «la suspensión de nuevas obras y las de demolición hasta que se puedan tratar los proyectos de ley o se hagan las calibraciones al Código Urbanístico», y admitió que pese a la existencia de un canal de diálogo con el Ejecutivo «al día de hoy no tenemos garantía de nada, por eso seguimos manteniendo nuestro reclamo».
Una vecina de Flores, que también participó de la protesta en la Legislatura porteña, contó que frente a su vivienda «tiraron abajo una casa hermosa para construir un edificio con talleres de la industria textil arriba y una galería comercial abajo, lo que resulta muy angustiante porque salgo a caminar y veo que mi barrio ya no es mi barrio».
Por su parte, la legisladora de Unión por la Patria Claudia Neira, quien trabajó con los referentes vecinales en la elaboración de los proyectos parlamentarios, indicó que «hay que poner una fecha ya para el tratamiento» de las propuestas «porque esto tiene que tener un límite».
«Estamos en condiciones de aprobar una ley con un 10% de las manzanas de la Ciudad modificadas y que ponga las restricciones adecuadas al Código», precisó Neira.
CABA
Zivals no se va: abrazo contra su demolición por la Línea F del subte
La histórica disquería y librería de Corrientes y Callao convoca este sábado 31 de octubre a las 17 a un abrazo simbólico. El Gobierno porteño confirmó que el edificio será demolido en enero de 2027 para construir la Línea F, y el local reclama que se corra 20 metros el acceso a la estación.
El Gobierno de la Ciudad confirmó que Zivals, la disquería y librería que funciona desde hace 55 años en Corrientes y Callao, será demolida en enero de 2027. La respuesta del local no fue un comunicado sino una convocatoria: un abrazo simbólico este sábado 31 de octubre a las 17, en la misma esquina que quieren expropiar.
El anuncio lo hizo el ministro de Movilidad e Infraestructura porteño, Pablo Bereciartua, y alcanza a un inmueble que el Ejecutivo de la Ciudad considera necesario para la construcción de la futura Línea F del subte. Del otro lado está la familia propietaria, representada por Fernando Laviz, dueño de la disquería, que sostiene que la obra puede hacerse sin tocar el edificio.
“Zivals no se expropia, Zivals no se va”
Con esa consigna, Zivals convocó a vecinos, artistas, músicos, escritores, lectores y referentes culturales a una “manifestación colectiva, pacífica y abierta”. El objetivo es plantear que el desarrollo urbano y la preservación del patrimonio cultural pueden convivir.

Laviz advirtió que lo que está en juego excede lo comercial: son 55 años de historia, decenas de puestos de trabajo y un proyecto cultural vigente en un lugar que, dijo, “pertenece a la memoria afectiva de la ciudad”. Desde la cuenta oficial del local agradecieron el acompañamiento de estos días y aseguraron que lo que empezó en su esquina ya es de una comunidad que va más allá de sus bateas y vidrieras.
Veinte metros de diferencia
Desde Zivals aseguran que existe una salida sencilla: correr 20 metros el acceso proyectado a la estación. Según plantean, eso permitiría preservar el edificio sin expropiar a nadie y sin modificar el trazado de la línea ni el proyecto general. Insisten en que “Zivals no está en contra del subte” y sostienen que la obra eligió hacerse sobre el local teniendo alternativas más económicas y más funcionales.
Bereciartua respondió que hubo varias reuniones con la familia propietaria y que se les ofreció que el local funcione arriba, en dos pisos. También habló de “diálogo” para encontrar una solución. Lo que no se explica es cómo se concilia ese diálogo con una fecha de demolición ya anunciada.
Zivals no es el único caso: el Gobierno porteño detalló que otros 11 inmuebles están alcanzados por expropiaciones para la Línea F, porque los considera indispensables para estaciones, accesos e instalaciones de la nueva traza.
Placa, mural y una ley en carpeta
En los últimos días, Zivals celebró a Charly García y recibió la placa que lo reconoce como Sitio de Interés Cultural de la ciudad. Desde el local anunciaron además que ahora se suma la posibilidad de una ley nacional para protegerlo. Según trascendió en la prensa local, un proyecto presentado en la Cámara de Diputados propone declarar de Interés Histórico Nacional el edificio para evitar su demolición.
El homenaje a Charly tiene además una huella física sobre la esquina: un mural de 195 metros cuadrados del artista Martín Ron, pintado en la terraza del local para celebrar sus 55 años, que traslada a Buenos Aires la postal neoyorquina de la tapa de Clics Modernos. Charly García visitó la disquería para respaldar el proyecto antes de que se terminara la obra.
La paradoja es evidente: el mismo espacio que recibe un reconocimiento cultural de la ciudad tiene fecha de demolición. La convocatoria de este sábado busca que esa contradicción se vea en la calle, con la esquina rodeada de gente.
Lo que tenés que saber:
- El Gobierno porteño confirmó que Zivals será demolida en enero de 2027 para construir la Línea F del subte.
- El local convoca a un abrazo simbólico este sábado 31 de octubre a las 17 en Corrientes y Callao.
- Zivals propone correr 20 metros el acceso proyectado a la estación para evitar la expropiación.
- El ministro Pablo Bereciartua ofreció que el local funcione arriba, en dos pisos, y habló de diálogo.
- Zivals recibió la placa de Sitio de Interés Cultural y se impulsa una ley nacional para protegerlo.
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