DDHH
Batalla parlamentaria por la SIDE: el oficialismo demora el debate y la oposición busca rechazar el DNU
LLA buscará demorar el tratamiento parlamentario para ganar tiempo, mientras la oposición exige la regularización de las bicamerales de control y planea abrir el recinto en febrero para derogar el decreto.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ La Libertad Avanza buscará demorar en el Congreso Nacional el debate sobre el DNU de la reforma de la ley de inteligencia, a fin de frenar la embestida de la oposición que buscará derogar ese decreto en el mes de febrero. Los bloques opositores de Unión por la Patria, Provincias Unidas y la izquierda quieren derogar el DNU 941/2025 y consideran que la ley no establece que no se puede debatir en el receso o extraordinarias, aunque es poco probable que puedan abrir el recinto de sesiones antes que comiencen el período ordinario.
El Gobierno tiene plazo hasta el 15 de enero para comunicar el dictado del DNU al Congreso y la Comisión Bicameral Permanente tiene luego diez días hábiles para emitir dictamen. Si la comisión no lo hace, se puede tratar sin despacho en el recinto de sesiones, según establece la Ley 26.122.
De acuerdo a la ley, el DNU se puede convalidar con el aval de una sola cámara, mientras que su rechazo se debe hacer con la votación de las dos cámaras del Congreso. Esta asimetría favorece al oficialismo en la disputa parlamentaria.
La estrategia opositora: abrir el recinto en febrero
Fuentes legislativas opositoras señalaron que varios especialistas en derecho constitucional consideran que se puede abrir el recinto en febrero para tratar la derogación del DNU, pero señalaron que no será «fácil» y que primero se debe garantizar los 129 diputados para tener quórum y los votos para voltear esa norma del Gobierno.
Hasta ahora, los opositores estarían reuniendo 120 legisladores, con lo cual necesitarían al menos nueve de los bloques provinciales o la UCR para alcanzar el quórum mínimo. Los opositores rechazaron con énfasis los puntos más polémicos del decreto, que incluye el carácter encubierto de las tareas y la posibilidad de aprehender personas en flagrancia.
Exigencia de regularización de las bicamerales
La primera reacción de Provincias Unidas fue reclamar a la vicepresidenta Victoria Villarruel y al presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem que se conformen las comisiones bicamerales de Trámite Legislativo y de Fiscalización de los organismos de inteligencia.
En una nota firmada por Maximiliano Ferraro y otros legisladores, le piden a Villarruel y Menem que se proceda a la «regularización y designación de los integrantes de las Comisiones Bicamerales Permanentes de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia y de Trámite Legislativo».
«Asimismo, solicitamos que, una vez cumplidos los plazos constitucionales y los previstos en la Ley 26.122, se convoque de forma urgente e inmediata a la Comisión de Trámite Legislativo a fin de considerar la validez del DNU y sus reformas en materia de inteligencia», dice la nota.
La Comisión Bicameral Permanente debe estudiar la validez del DNU, mientras que la comisión sobre inteligencia hace una fiscalización de las tareas que realiza la SIDE. La comisión que monitorea los DNU tiene 16 miembros (8 senadores y 8 diputados) y la presidencia este año le corresponde al Senado, ya que en 2025 la titularidad la ejerció el diputado del MID, Oscar Zago.
Posiciones dispares: PRO y UCR en la indefinición
El PRO prefirió la cautela y dejó trascender que un equipo especializado se encuentra analizando el Decreto 941/2025, mediante el cual el Poder Ejecutivo Nacional introdujo modificaciones a la Ley de Inteligencia Nacional 25.520. Señalaron que «la temática abordada es central para la seguridad y la defensa del país, por lo que nuestra postura inicial es actuar con responsabilidad institucional: ser prudentes y aguardar el dictado de los protocolos de aplicación y normativa complementaria, antes de fijar una posición definitiva».
La UCR y los bloques dialoguistas no expusieron su punto de vista sobre el DNU del Gobierno, lo cual le da margen al oficialismo para que pueda al menos convencer a esos legisladores que no den quórum cuando la oposición quiera derogar ese DNU, señalaron fuentes legislativas.
Marco legal: la Ley 26.122
La Ley 26.122 establece que el jefe de Gabinete en un plazo de diez días debe comunicar a la Comisión de Trámite Legislativo el dictado de un Decreto de Necesidad y Urgencia. Fija que «en caso de que el Jefe de Gabinete no remita en el plazo establecido a la Comisión Bicameral Permanente los decretos que reglamenta esta ley, dicha Comisión se abocará de oficio a su tratamiento. Para ello, el plazo de diez días hábiles para dictaminar, se contará a partir del vencimiento del término establecido para la presentación del Jefe de Gabinete».
También dispone que vencido ese plazo sin que la Comisión Bicameral Permanente haya elevado el correspondiente despacho, las Cámaras «se abocarán al expreso e inmediato tratamiento del decreto de que se trate de conformidad con lo establecido en los artículos 99, inciso 3 y 82 de la Constitución Nacional».
Uno de los puntos que argumentan los opositores para tratarlo en febrero es que la ley establece que luego de vencido los plazos, el plenario de ambas cámaras «deben darle inmediato y expreso tratamiento».
Rechazo conjunto: Provincias Unidas, Coalición Cívica y Encuentro Federal
Los bloques de Provincias Unidas, Coalición Cívica y Encuentro Federal rechazaron el DNU que reforma la Ley de Inteligencia y exigieron restablecer el control parlamentario sobre las actividades de la SIDE. «El Decreto de Necesidad y Urgencia con el que el Poder Ejecutivo pretende reformar de manera integral la Ley de Inteligencia Nacional. No existe necesidad ni urgencia que justifique abordar un tema tan sensible por fuera del Congreso. Menos aún cuando continúan incompletas las comisiones bicamerales que deben controlar a los servicios de inteligencia y al propio uso de los DNU», coincidieron.
Los bloques señalaron que «el decreto introduce modificaciones de enorme impacto. Declara que todas las actividades de inteligencia pasan a tener ‘carácter encubierto’, ampliando la opacidad en un ámbito que la ley original diseñó para estar bajo límites estrictos y control parlamentario».
«Extiende, además, la lógica de la contrainteligencia a todo el Sector Público Nacional, una medida que abre la puerta a prácticas de vigilancia sobre áreas y trabajadores que nada tienen que ver con tareas sensibles. Y habilita al personal de inteligencia a aprehender personas en casos de flagrancia, una facultad propia de las fuerzas de seguridad que contradice el consenso democrático construido desde el retorno de la democracia: los servicios de inteligencia no pueden transformarse en una policía secreta», expresaron.
Las bancadas opositoras también expresaron que «el DNU avanza sobre ese consenso sin debate público, sin especialistas, sin organizaciones de la sociedad civil y sin escuchar la voz de las provincias». «Exigimos que el Congreso trate y rechace de inmediato el decreto en los términos de la Ley 26.122, y exigimos que cualquier reforma al sistema de inteligencia se discuta como corresponde: en el Parlamento, a la vista de la sociedad», agregaron.
Puntos clave
• La Libertad Avanza buscará demorar el debate parlamentario del DNU de inteligencia mientras la oposición planea abrir el recinto en febrero para derogarlo.
• El Gobierno tiene plazo hasta el 15 de enero para comunicar el DNU al Congreso y la bicameral tiene diez días hábiles para emitir dictamen.
• Los opositores necesitan reunir 129 diputados para tener quórum, pero hasta ahora cuentan con aproximadamente 120 legisladores.
• Provincias Unidas, Coalición Cívica y Encuentro Federal exigieron la regularización de las comisiones bicamerales de Trámite Legislativo y Fiscalización de Inteligencia.
• El PRO y la UCR mantienen posiciones indefinidas, lo que le da margen al oficialismo para evitar el quórum necesario para derogar el decreto.
Buenos Aires
A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta
El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.
Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».
El testigo que incomodaba al poder
La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.
Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.
La desaparición en democracia
El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.
Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.
Veinte años, cero respuestas
La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.
Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.
Lo que tenés que saber
- El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
- Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
- Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
- La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
- A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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