Gremiales
Se agrava el conflicto en ALPAT: sin aumentos y con sueldos pagados en cuotas
La planta de ALPAT continúa bajo conflicto: los sueldos llegan tarde, no se actualizan y crece el malestar sindical ante la falta de respuestas.
Lo que tenés que saber
- ALPAT sigue sin actualizar los salarios básicos y paga en cuotas
- El gremio SPIQyP convocó a una asamblea formal para la próxima semana
- El crédito provincial de $710 millones aún no se transfiere a la empresa
- Algunos trabajadores piden medidas de fuerza, otros se resisten
- La Secretaría de Trabajo convocó a una audiencia clave para destrabar el conflicto
ALPAT acumula tensiones: sueldos en cuotas y paritarias sin actualizar
El conflicto en Álcalis de la Patagonia (ALPAT), la única empresa sudamericana que produce carbonato de sodio, no encuentra solución. A la falta de actualización paritaria se suman nuevos atrasos en el pago de salarios, lo que provocó una fuerte reacción sindical.
El secretario general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (SPIQyP), Ariel Castillo, confirmó que se convocará una asamblea general para analizar la situación. El dirigente explicó que “los salarios se pagan en cuotas, no se actualizan los básicos y con lo que se cobra apenas alcanza para pagar el alquiler o la tarjeta. Después, quedás en el aire hasta la semana siguiente”.
Asambleas, diferencias internas y medidas en análisis
Castillo detalló que el pasado viernes se realizó una primera reunión por turnos con 14 trabajadores que impulsaban iniciar una medida de fuerza, en el marco del incumplimiento en la llegada de un crédito provincial de $710 millones. Sin embargo, al lunes siguiente, con 40 trabajadores presentes —incluidas las guardias activas—, la mayoría se manifestó en contra de activar un paro en ese momento.
Por esa razón, el sindicato resolvió avanzar con una convocatoria formal: “Decidimos convocar a una asamblea formal, respetando los cinco días de antelación que indica el estatuto del sindicato. Será la próxima semana”, indicó Castillo.
Malestar creciente y advertencias del sindicato
La situación salarial mantiene en alerta a los trabajadores. El gremio ya expresó que, de no existir avances concretos, podría resolverse una acción gremial contundente. “Si no hay avances, ahí sí vamos a una medida de fuerza firme. No queremos llegar a eso porque la provincia está haciendo un esfuerzo, pero si la situación no mejora, no nos dejan otra opción”, advirtió Castillo.
Espera por el crédito y audiencia clave en la Secretaría de Trabajo
En paralelo, el gremio espera que en los próximos días se concrete la audiencia con la Secretaría de Trabajo y se destraben los fondos comprometidos por el gobierno provincial. De eso depende la posibilidad de una normalización en los pagos y el freno a una posible paralización de actividades.
Mientras tanto, la tensión continúa creciendo en la planta de ALPAT, ubicada en San Antonio Oeste, y se mantiene la incertidumbre respecto al futuro inmediato del salario y la estabilidad laboral del personal.
Energía
El gremio del gas declaró alerta nacional por despidos y tercerización en plena bonanza del sector
La Federación de Trabajadores de la Industria del Gas Natural (FETIGNRA) declaró el estado de alerta nacional y denunció que las empresas distribuidoras y transportadoras del sector están desvinculando a trabajadores con experiencia y reemplazándolos por empresas tercerizadas, en plena etapa de bonanza económica. La crisis institucional en el organismo regulador, con la renuncia sorpresiva del titular del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, agrava el cuadro.
Ganancias para las empresas, precarización para los trabajadores: la ecuación del gas bajo Milei.
★ En un contexto de rentabilidad extraordinaria para las empresas del sector gasífero, la Federación de Trabajadores de la Industria del Gas Natural de la República Argentina (FETIGNRA) declaró el estado de alerta nacional y repudió los despidos y la profundización de la tercerización que, según denunció la organización, se registran en distribuidoras y transportadoras de gas de todo el país.
El comunicado, emitido este martes, fue suscripto bajo la conducción del secretario general Guillermo Mangone y marca un escalón en la tensión entre los gremios del sector energético y las empresas concesionarias en el marco de la política de desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Rentabilidad empresaria y ajuste sobre los trabajadores
Lo que torna especialmente grave la situación, según la federación, es la contradicción flagrante entre los indicadores financieros del sector y las decisiones de gestión de personal: las empresas atraviesan uno de sus mejores momentos económicos de los últimos años, con balances positivos, aumentos tarifarios autorizados y mejoras sostenidas en sus indicadores financieros, mientras reducen sistemáticamente su planta propia.
La FETIGNRA señaló que esas ganancias no se traducen en inversión en recursos humanos ni en capacitación, sino en la profundización de esquemas de tercerización que sustituyen trabajadores en relación de dependencia por contratistas externos. Según la federación, esta estrategia responde exclusivamente a una lógica de reducción de costos laborales que no tiene correlato en ninguna necesidad operativa ni económica real del sector.
Precarización en un servicio esencial
El gremio advirtió que numerosas tareas históricamente ejecutadas por personal especializado y con años de experiencia están siendo transferidas a empresas que, según la denuncia, emplean trabajadores en condiciones más inestables y, en muchos casos, sin la capacitación técnica adecuada para desempeñar funciones vinculadas a un servicio público esencial como es la distribución y el transporte de gas natural.
La preocupación no se limita al deterioro de las condiciones laborales. La FETIGNRA planteó que la reducción sistemática de personal propio pone en riesgo la calidad del servicio prestado a millones de usuarios y, especialmente, la seguridad de las instalaciones, aspecto crítico en una red cuya falla puede derivar en consecuencias graves para la población.
Control regulatorio en crisis
El alerta gremial coincide con un momento de inestabilidad en el organismo encargado de regular el sector. Néstor Marcelo Lamboglia renunció este lunes al frente del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE), menos de un mes después de haber sido designado. En su lugar asumió el vicepresidente Vicente Serra.
Según informó el medio especializado Econojournal, la salida de Lamboglia se produjo en el marco de una fuerte interna con Marcelo Nachón, vocal del organismo que hasta mayo se había desempeñado como interventor del Enargas. Los conflictos abarcaron la renovación de contratos, el lugar de trabajo, las condiciones edilicias y las marcadas diferencias salariales entre el personal proveniente del ex Enargas y del ex Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE): en el primero, los sueldos más altos llegan a 32 millones de pesos brutos, mientras en el segundo no superan los 8,5 millones. La situación se tornó insostenible cuando Nachón no se presentó a una reunión de directorio convocada para aprobar las subas tarifarias de junio.
En ese contexto, la FETIGNRA cuestionó explícitamente la «pasividad de los organismos de control» ante el avance de la precarización laboral. La disfunción interna del ENRGE, en plena transición institucional, refuerza esa lectura: el regulador que debería supervisar tanto las condiciones del servicio como las obligaciones laborales de los concesionarios está paralizado por disputas internas mientras las empresas avanzan con sus planes de reducción de personal.
Las exigencias del gremio
La FETIGNRA reclamó el cese inmediato de los despidos, la preservación de los puestos de trabajo, el respeto de los derechos laborales adquiridos y la implementación de políticas de capacitación, estabilidad y desarrollo profesional para los trabajadores del sector. En el cierre de su comunicado, la federación planteó que «defender el empleo registrado, la capacitación permanente y las condiciones dignas de trabajo es también defender la seguridad, la calidad y la sustentabilidad de un servicio público esencial para todos los argentinos».
El escenario que describen los trabajadores del gas no es aislado. En los últimos meses, el sindicato petrolero alertó por posibles cesantías en yacimientos convencionales ante la reversión de áreas de YPF, y la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) declaró alerta y movilización por el estado del sector. La lógica de tercerización como herramienta de ajuste laboral en servicios estratégicos se consolida como uno de los rasgos salientes del modelo energético libertario.
Puntos clave:
- La FETIGNRA declaró el estado de alerta nacional ante despidos y tercerización en distribuidoras y transportadoras de gas.
- El gremio denunció que los despidos se producen en un contexto de rentabilidad récord para las empresas del sector.
- Las tareas tercerizadas son realizadas, según el sindicato, por trabajadores sin la capacitación adecuada para un servicio esencial.
- El titular del ENRGE renunció a menos de un mes de asumir, en medio de una interna que paraliza al organismo regulador.
- La federación exigió el cese de los despidos y el respeto de los derechos laborales adquiridos.
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