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Educación

Educación: Las clases presenciales volverán en argentina a partir de marzo

Con excepción de CABA y Jujuy, que retornarán en el mes de febrero de 2021. En julio de este año fueron aprobados los «protocolos para el regreso seguro».

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El ministro de Educación, Nicolás Trotta, aseguró este lunes que “la mayoría de las provincias están proyectando el regreso a las clases presenciales” a partir del primero de marzo de 2021 y destacó que más de doce jurisdicciones están en diferentes instancias de presencialidad.

“Para el año próximo la mayoría de las provincias están proyectando el regreso a las clases presenciales para el primero de marzo y en la primera semana de ese mes y algunas jurisdicciones en febrero, como la Ciudad de Buenos Aires y Jujuy”, señaló Trotta.

El funcionario destacó que “este año hay provincias que se siguen sumando a la presencialidad”, y que “la mitad de la Argentina está teniendo instancias de presencialidad, priorizando los últimos años del primario y del secundario”.

«SEGÚN marcan los especialistas, en marzo la realidad epidemiológica va a ser muy positiva», confirmó el ministro.

“Hay otras provincias en las cuales los gobernadores, que son los que tienen la decisión de poder dar el paso, consideran que aún no están dadas las condiciones epidemiológicas o la capacidad de respuesta de su sistema sanitario”, señaló.

Consideró que “es un paso importante de cara a lo que es el ciclo lectivo 2021, donde proponemos que la presencialidad sea el ordenador de nuestro sistema educativo, como este año lo fue la priorización del cuidado de la salud, y que la presencialidad también sea la regla”.

Consultado sobre por qué la presencialidad no se implementó antes, respondió que “en un país tan extenso como el nuestro hay realidades epidemiológicas diferentes”, y recordó que “la pandemia impactó muy fuerte en la región metropolitana».

«Recién hace un mes, un mes y medio, mejoró la realidad y es cuando la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires dieron pasos en actividades de revinculación educativa”, dijo.

“Hay organismos internacionales que plantean que hay que priorizar la apertura de las escuelas, pero son los mismos que en agosto y septiembre decían cosas diferentes. Hay que poner en valor la experiencia que están transitando los países del hemisferio norte que están recibiendo el impacto de la segunda ola”, explicó.

Recordó que “la primera provincia que regresó a la presencialidad fue San Juan, el 10 de agosto, y no la pudo sostener; luego se sumaro Formosa, Santa Fe, La Pampa y San Luis. Hoy son más de 12 provincias que tienen distintas instancias de presencialidad”, mientras que la propia Ciudad de Buenos Aires o el Gran Buenos Aires “están en instancias de revinculación educativa”.

Sobre el regreso presencial en marzo, Trotta indicó que “por lo que fue el comportamiento en el hemisferio norte, en septiembre, los indicadores epidemiológicos fueron mejores luego del verano”.

“Creemos, y así lo marcan los especialistas, que en marzo la realidad epidemiológica va a ser muy positiva. Eso también implica que en el verano nos cuidemos para que los indicadores sigan mejorando”, dijo.

De cara al comienzo del ciclo lectivo en marzo, el ministro sostuvo que “el gobierno tomó la decisión de priorizar la vacunación de los docentes, que nos va a permitir la presencialidad de cara al año próximo”, aunque “los cuidados los vamos a tener que sostener hasta un proceso de vacunación que nos permita superar la realidad de la pandemia”.

Luego resaltó que el proceso para la vuelta a la presencialidad comenzó en mayo y el 2 de julio fueron aprobados “los protocolos para el regreso seguro”, lo que “le dio a cada gobernador la posibilidad de avanzar de acuerdo a su realidad epidemiológica”.

“Hay un 10% en la Argentina que tuvieron poco o nulo contacto con la escuela”, durante la pandemia, dijo Trotta, y manifestó que “con cada una de las jurisdicciones se están estableciendo las instancias de revinculación educativa y el verano es clave”.

Sobre las dificultades económicas de los colegios privados, precisó que “el Estado invirtió más de 6.000 millones de pesos en el pago de salarios a docentes y no docentes, y asistió con el ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción) a los jardines maternales.

Educación

Deepfakes en las aulas: cuando la IA se convierte en una nueva herramienta de violencia de género

Estudiantes varones de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras alteradas con inteligencia artificial para mostrarlas desnudas. La justicia interviene ante un vacío legal mientras las comunidades educativas activan protocolos de género y las voces de quienes vienen advirtiendo sobre la violencia digital cobran nueva urgencia.

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"No vamos a parar de desnudarlas y venderlas": la violencia digital llegó a las escuelas de la UBA.

Las comunidades educativas de dos de los colegios secundarios más prestigiosos de la Argentina atraviesan una crisis sin precedentes. En el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambas dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se confirmó que alumnos varones circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras intervenidas con inteligencia artificial (IA) para mostrarlas con sus rostros reales y cuerpos desnudados de manera sintética. El escándalo expone, una vez más, la brecha entre el avance tecnológico y la respuesta del sistema legal y educativo frente a nuevas formas de violencia de género.

Cómo comenzó el escándalo

El caso tomó estado público a fines de junio, cuando alumnas de segundo año del Carlos Pellegrini encontraron un archivo compartido en Google Drive que contenía sus nombres, fotos intervenidas y hasta un precio asignado a cada imagen. Las fotos mostraban los rostros reales de las estudiantes sobre cuerpos generados o «desnudados» mediante aplicaciones de IA, muchas de ellas tomadas sin consentimiento de sus redes sociales. Luego se supo que estudiantes del Nacional Buenos Aires también estaban involucrados y que existían indicios de que el fenómeno se extendía a otras instituciones. La mayor parte de los alumnos señalados cursan segundo año y tienen alrededor de 14 años.

La magnitud del hecho quedó subrayada por el cinismo con que fue respondido dentro de las propias aulas: tras el estallido del escándalo, apareció escrito en un pupitre de una de las instituciones la frase «Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas». La frase condensa la naturaleza del problema: no se trata de una travesura tecnológica sino de una práctica sistemática de cosificación, violación de la privacidad y comercialización del cuerpo ajeno.

La Justicia frente a un vacío legal

La fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI), fue contundente al describir la situación: «Nosotros constantemente estamos recibiendo este tipo de denuncias». Al mismo tiempo, advirtió que la investigación enfrenta un obstáculo central: el ordenamiento jurídico argentino no tipifica con precisión estos delitos. «Debemos impulsar a los legisladores a que de una buena vez lo incorporen en sus legislaciones penales», señaló la funcionaria. Para Dupuy, el delito se consuma cuando una imagen real de una persona es llevada al desnudo mediante IA, porque «afecta el bien jurídico protegido, que es la libertad en el desarrollo de la sexualidad».

En ambas instituciones se activaron los protocolos de violencia de género para contener a las víctimas y regular la convivencia, pero las estudiantes afectadas enfrentaron la situación extrema de tener que compartir aulas con quienes las victimizaron. La ausencia de un marco penal claro convierte a la respuesta institucional en el único muro de contención inmediato, y ese muro es notoriamente insuficiente.

La cultura que lo habilita: el análisis de Laura Sánchez

La voz de Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk (la adolescente que se suicidó tras la difusión no consentida de imágenes de su intimidad), adquirió en este contexto una resonancia particular. Sánchez, quien milita desde entonces por la sanción de legislación específica sobre violencia digital, lo dijo sin rodeos: «Es doloroso y pone a la vista que la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».

Para Sánchez, el caso del Nacional y del Pellegrini no es un hecho aislado protagonizado por adolescentes fuera de control. Es el síntoma de algo más profundo: «El problema no son sólo los chicos que difundieron, es la cultura que lo habilita». Desde la Guía Ema, el documento pedagógico que lleva el nombre de su hija y está diseñado para abordar la violencia digital en el ámbito escolar, Sánchez propone que las instituciones adopten «un convenio de corresponsabilidad digital firmado por estudiantes, institución y familias», con un trabajo que involucre a toda la comunidad educativa.

Un fenómeno que no para de crecer

La alteración de imágenes reales mediante IA para producir contenido de desnudez no consentida es una modalidad de deepfake que se expande a nivel global. En Argentina, el caso del Nacional y el Pellegrini se suma a una serie de denuncias similares que se acumulan en fiscalías, escuelas y organizaciones de acompañamiento a víctimas de violencia digital. La UFEDyCI ya viene procesando este tipo de planteos de manera recurrente, según confirmó la propia fiscal Dupuy.

El marco normativo vigente en Argentina incluye la Ley Olimpia, aprobada en 2023, que reconoció la violencia digital como modalidad específica de violencia de género. Sin embargo, la tipificación de los deepfakes pornográficos como delito autónomo aún espera tratamiento legislativo en el Congreso Nacional, donde iniciativas como la denominada Ley Belén buscan avanzar en esa dirección. La demora tiene un costo concreto y humano: cada día que transcurre sin legislación específica, las víctimas quedan desprotegidas y los responsables se mueven en un limbo jurídico que facilita la impunidad.

Lo que revelan las aulas del Nacional y el Pellegrini

Que esto haya ocurrido en dos de las escuelas con mayor nivel académico del país no es un dato menor. No porque las instituciones sean las responsables directas, sino porque desmiente el argumento de que la violencia digital es un problema vinculado exclusivamente a la marginalidad o a la falta de educación formal. Ocurre en cualquier entorno donde la cultura patriarcal no sea confrontada explícitamente y donde el cuerpo de las mujeres y adolescentes siga siendo tratado como un bien apropiable, transable y punible.

Las organizaciones especializadas en la materia, entre ellas Faro Digital, Ley Olimpia Argentina y Defensoras Digitales, vienen advirtiendo desde hace tiempo que el abordaje de la violencia digital en las escuelas no puede limitarse a reaccionar ante los casos sino que debe integrar la educación digital con perspectiva de género como contenido curricular obligatorio. La urgencia es hoy más evidente que nunca.

Puntos clave

  • Alumnos varones del Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini circularon y vendieron imágenes de compañeras «desnudadas» con inteligencia artificial.
  • La fiscal Daniela Dupuy confirmó que la UFEDyCI recibe este tipo de denuncias de manera constante y alertó sobre el vacío legal existente.
  • Los protocolos de violencia de género se activaron en ambas instituciones, pero las estudiantes debieron seguir compartiendo espacios con los denunciados.
  • La Ley Olimpia (2023) reconoce la violencia digital como modalidad de género, pero la tipificación de deepfakes pornográficos aún no tiene legislación específica en Argentina.
  • Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk, advirtió que «la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».
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