Educación
El Nacional y el Pellegrini en pie de lucha: el ajuste educativo que Milei no puede esconder
Por segundo día consecutivo, los alumnos de los dos colegios preuniversitarios de la UBA mantienen la toma de sus establecimientos y exigen que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y promulgada en octubre de 2025, pero congelada por el Ejecutivo bajo el argumento del equilibrio fiscal.
#Señores jueces, que Milei cumpla la ley: el Nacional y el Pellegrini en pie de lucha
Los estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambas instituciones preuniversitarias dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cumplieron su segundo día consecutivo de toma este miércoles. La medida de fuerza, votada en asambleas realizadas en contraturno el martes 26, fue decidida por tiempo indeterminado y se inscribe en el conflicto más amplio que enfrenta al sistema universitario nacional con el Gobierno de Javier Milei desde 2024.
La protesta se produce apenas dos semanas después de la masiva Marcha Federal Universitaria del 12 de mayo y se suma a una cadena de movilizaciones, clases públicas y medidas de fuerza que ya acumulan cuatro marchas federales, sin que el Ejecutivo haya dado respuesta concreta al reclamo de aplicación de la Ley N° 27.795 de Financiamiento Universitario.
«Ya casi 100 profesores dejaron el colegio desde que asumió Milei»
Ona Morenfel, vicepresidenta del centro de estudiantes del Nacional Buenos Aires, describió desde la puerta del establecimiento tomado una situación que calificó de «muy preocupante a nivel país». La estudiante explicó que el impacto del desfinanciamiento educativo se siente con especial intensidad en ambas instituciones precisamente por su condición de colegios preuniversitarios dependientes de la UBA: el ajuste presupuestario a la universidad arrastra, inevitablemente, a sus colegios dependientes.
«Ya casi 100 profesores dejaron el colegio desde que asumió Milei», afirmó Morenfel, y agregó que muchos docentes se ven forzados a tomar varios empleos simultáneamente para sostenerse económicamente, lo que deteriora el funcionamiento cotidiano y el nivel académico de la institución. «Nos preocupa muchísimo como estudiantes y sentimos que este problema nos afecta directamente«, señaló.
Los datos aportados por los gremios docentes confirman la magnitud del desgaste: los salarios universitarios perdieron más del 52,1% de poder adquisitivo desde el inicio de la gestión de Milei, según informaron representantes del sector. El dirigente gremial Pitrola, en declaraciones a A24, precisó que «los profesores del Nacional Buenos Aires están cobrando un 30% menos que los docentes de las escuelas de la Ciudad«, una brecha que no tiene ninguna justificación pedagógica ni institucional y que refleja el efecto directo del ajuste sobre el sistema universitario.
Los alumnos permanecieron dentro del establecimiento durante toda la noche del martes y anunciaron que este miércoles a las 16 realizarán nuevas asambleas para definir la continuidad del plan de lucha. También adelantaron que las autoridades de los centros estudiantiles ofrecerán una conferencia de prensa frente al colegio.
La ley que existe pero no se aplica
El eje del conflicto es la Ley N° 27.795 de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso en primera instancia en septiembre de 2024 y ratificada por dos tercios de los votos de ambas cámaras luego de que el presidente Milei intentara vetarla mediante el Decreto 879/2024. Pese a la insistencia legislativa, el Poder Ejecutivo suspendió la aplicación efectiva de la norma argumentando que no se determinaron las fuentes de financiamiento, invocando el artículo 38 de la Ley N° 24.156 de Administración Financiera.
El Gobierno de Milei sostiene que aplicar la ley implicaría romper «el equilibrio fiscal», posición que la comunidad universitaria rechaza de plano y que los propios fallos judiciales contradicen: la Justicia emitió resoluciones de primera instancia y de Cámara que ordenaron aplicar los artículos centrales de la norma vinculados a salarios y financiamiento. El Ejecutivo apeló esas decisiones y el expediente permanece bajo revisión de la Corte Suprema de Justicia, sin definición hasta el momento.
Para 2026, el oficialismo envió al Congreso un proyecto que modifica las pautas de actualización, estableciendo que los fondos universitarios solo recibirán corrección real si el Índice de Precios al Consumidor supera el 14,3% anual, un umbral que, según los especialistas, podría limitar severamente la recuperación presupuestaria en un contexto de inflación decreciente pero acumulada.
Clases públicas frente a Tribunales: «Señores jueces, que Milei cumpla la ley»
El martes bajo la consigna «señores jueces, que Milei cumpla la ley», docentes, estudiantes y autoridades de distintas facultades de la UBA protagonizaron una nueva jornada de clases públicas frente al Palacio de Tribunales. La iniciativa tuvo como objetivo visibilizar el impacto del ajuste en salarios, becas, investigación y funcionamiento general de las universidades, y exigir una definición de la Corte Suprema sobre la constitucionalidad de la suspensión de la ley. «Reclamamos una respuesta urgente», sintetizaron los manifestantes.
El reclamo universitario no es nuevo ni aislado. Desde 2024, el sistema universitario nacional viene denunciando un deterioro sistemático que abarca salarios, infraestructura, investigación y becas.
Las propias notas de este medio han documentado el recorte real acumulado en los fondos destinados a universidades: según datos del Foro Economía y Trabajo, desde el inicio de la gestión Milei las transferencias a universidades sufrieron una caída real del 20%, en el marco de un ajuste del gasto primario total que supera el 31% y un derrumbe del gasto de capital del 86%.
El propio Gobierno, en su Presupuesto 2025, previó recortes reales del 31,6% en el financiamiento universitario, cifra verificada por organismos de seguimiento presupuestario.
Un conflicto que no cede
El enfrentamiento entre el sistema universitario y el Gobierno libertario lleva ya más de dos años y no muestra señales de resolución. La comunidad educativa viene sosteniendo medidas de fuerza escalonadas, con paros semanales en las universidades nacionales, jornadas de clases públicas en distintos puntos del país y, ahora, la incorporación de los colegios preuniversitarios al mapa de la protesta.
La toma del Nacional y el Pellegrini tiene un valor simbólico particular: son instituciones de alta tradición académica, con egresados que nutren las filas de la ciencia, la cultura y la política argentina, cuya propia existencia está anclada a la suerte de la universidad pública.
Que sus estudiantes lleguen a tomar los edificios no es un dato menor ni puede leerse como un acto de rebeldía adolescente: es el termómetro de un sistema educativo que el ajuste libertario está llevando al límite.
Educación
Deepfakes en las aulas: cuando la IA se convierte en una nueva herramienta de violencia de género
Estudiantes varones de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras alteradas con inteligencia artificial para mostrarlas desnudas. La justicia interviene ante un vacío legal mientras las comunidades educativas activan protocolos de género y las voces de quienes vienen advirtiendo sobre la violencia digital cobran nueva urgencia.
Las comunidades educativas de dos de los colegios secundarios más prestigiosos de la Argentina atraviesan una crisis sin precedentes. En el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambas dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se confirmó que alumnos varones circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras intervenidas con inteligencia artificial (IA) para mostrarlas con sus rostros reales y cuerpos desnudados de manera sintética. El escándalo expone, una vez más, la brecha entre el avance tecnológico y la respuesta del sistema legal y educativo frente a nuevas formas de violencia de género.
Cómo comenzó el escándalo
El caso tomó estado público a fines de junio, cuando alumnas de segundo año del Carlos Pellegrini encontraron un archivo compartido en Google Drive que contenía sus nombres, fotos intervenidas y hasta un precio asignado a cada imagen. Las fotos mostraban los rostros reales de las estudiantes sobre cuerpos generados o «desnudados» mediante aplicaciones de IA, muchas de ellas tomadas sin consentimiento de sus redes sociales. Luego se supo que estudiantes del Nacional Buenos Aires también estaban involucrados y que existían indicios de que el fenómeno se extendía a otras instituciones. La mayor parte de los alumnos señalados cursan segundo año y tienen alrededor de 14 años.
La magnitud del hecho quedó subrayada por el cinismo con que fue respondido dentro de las propias aulas: tras el estallido del escándalo, apareció escrito en un pupitre de una de las instituciones la frase «Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas». La frase condensa la naturaleza del problema: no se trata de una travesura tecnológica sino de una práctica sistemática de cosificación, violación de la privacidad y comercialización del cuerpo ajeno.
La Justicia frente a un vacío legal
La fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI), fue contundente al describir la situación: «Nosotros constantemente estamos recibiendo este tipo de denuncias». Al mismo tiempo, advirtió que la investigación enfrenta un obstáculo central: el ordenamiento jurídico argentino no tipifica con precisión estos delitos. «Debemos impulsar a los legisladores a que de una buena vez lo incorporen en sus legislaciones penales», señaló la funcionaria. Para Dupuy, el delito se consuma cuando una imagen real de una persona es llevada al desnudo mediante IA, porque «afecta el bien jurídico protegido, que es la libertad en el desarrollo de la sexualidad».
En ambas instituciones se activaron los protocolos de violencia de género para contener a las víctimas y regular la convivencia, pero las estudiantes afectadas enfrentaron la situación extrema de tener que compartir aulas con quienes las victimizaron. La ausencia de un marco penal claro convierte a la respuesta institucional en el único muro de contención inmediato, y ese muro es notoriamente insuficiente.
La cultura que lo habilita: el análisis de Laura Sánchez
La voz de Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk (la adolescente que se suicidó tras la difusión no consentida de imágenes de su intimidad), adquirió en este contexto una resonancia particular. Sánchez, quien milita desde entonces por la sanción de legislación específica sobre violencia digital, lo dijo sin rodeos: «Es doloroso y pone a la vista que la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».
Para Sánchez, el caso del Nacional y del Pellegrini no es un hecho aislado protagonizado por adolescentes fuera de control. Es el síntoma de algo más profundo: «El problema no son sólo los chicos que difundieron, es la cultura que lo habilita». Desde la Guía Ema, el documento pedagógico que lleva el nombre de su hija y está diseñado para abordar la violencia digital en el ámbito escolar, Sánchez propone que las instituciones adopten «un convenio de corresponsabilidad digital firmado por estudiantes, institución y familias», con un trabajo que involucre a toda la comunidad educativa.
Un fenómeno que no para de crecer
La alteración de imágenes reales mediante IA para producir contenido de desnudez no consentida es una modalidad de deepfake que se expande a nivel global. En Argentina, el caso del Nacional y el Pellegrini se suma a una serie de denuncias similares que se acumulan en fiscalías, escuelas y organizaciones de acompañamiento a víctimas de violencia digital. La UFEDyCI ya viene procesando este tipo de planteos de manera recurrente, según confirmó la propia fiscal Dupuy.
El marco normativo vigente en Argentina incluye la Ley Olimpia, aprobada en 2023, que reconoció la violencia digital como modalidad específica de violencia de género. Sin embargo, la tipificación de los deepfakes pornográficos como delito autónomo aún espera tratamiento legislativo en el Congreso Nacional, donde iniciativas como la denominada Ley Belén buscan avanzar en esa dirección. La demora tiene un costo concreto y humano: cada día que transcurre sin legislación específica, las víctimas quedan desprotegidas y los responsables se mueven en un limbo jurídico que facilita la impunidad.
Lo que revelan las aulas del Nacional y el Pellegrini
Que esto haya ocurrido en dos de las escuelas con mayor nivel académico del país no es un dato menor. No porque las instituciones sean las responsables directas, sino porque desmiente el argumento de que la violencia digital es un problema vinculado exclusivamente a la marginalidad o a la falta de educación formal. Ocurre en cualquier entorno donde la cultura patriarcal no sea confrontada explícitamente y donde el cuerpo de las mujeres y adolescentes siga siendo tratado como un bien apropiable, transable y punible.
Las organizaciones especializadas en la materia, entre ellas Faro Digital, Ley Olimpia Argentina y Defensoras Digitales, vienen advirtiendo desde hace tiempo que el abordaje de la violencia digital en las escuelas no puede limitarse a reaccionar ante los casos sino que debe integrar la educación digital con perspectiva de género como contenido curricular obligatorio. La urgencia es hoy más evidente que nunca.
Puntos clave
- Alumnos varones del Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini circularon y vendieron imágenes de compañeras «desnudadas» con inteligencia artificial.
- La fiscal Daniela Dupuy confirmó que la UFEDyCI recibe este tipo de denuncias de manera constante y alertó sobre el vacío legal existente.
- Los protocolos de violencia de género se activaron en ambas instituciones, pero las estudiantes debieron seguir compartiendo espacios con los denunciados.
- La Ley Olimpia (2023) reconoce la violencia digital como modalidad de género, pero la tipificación de deepfakes pornográficos aún no tiene legislación específica en Argentina.
- Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk, advirtió que «la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».
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