Educación
Salario docente: el Gobierno impone un mínimo de $500.000 sin consenso gremial
La decisión unilateral del Ejecutivo, que establece un aumento del 19%, ha generado tensiones con los sindicatos docentes, quienes denuncian que la suba queda por debajo de la inflación y no responde a las necesidades del sector.
El Gobierno nacional, a través de la Resolución 381/2025 publicada en el Boletín Oficial, estableció un nuevo salario mínimo docente de $500.000 para el cargo testigo de maestro de grado común, jornada simple y sin antigüedad. Este incremento, que rige desde el 1 de febrero de 2025, representa una suba del 19% respecto al monto anterior de $420.000, fijado en agosto de 2024. Sin embargo, la medida fue tomada de manera unilateral, tras el fracaso de las negociaciones con los gremios en la Comisión Negociadora del Convenio Marco.
El texto oficial reconoció que, pese a un «extenso intercambio de opiniones», no se logró consenso entre las partes. Los sindicatos, representados por organizaciones como CTERA, SADOP, UDA, AMET y CEA, rechazaron la propuesta del Ejecutivo, argumentando que el aumento no compensa la pérdida del poder adquisitivo frente a una inflación que, según estimaciones privadas, superó el 120% interanual en 2024.
Un aumento insuficiente, sin acuerdo y tensiones en la negociación
La decisión del Gobierno se enmarca en un contexto de alta inflación y creciente malestar social. Según datos del INDEC, el índice de precios al consumidor acumuló un 113,8% en 2024, lo que dejó a los salarios docentes muy por detrás del costo de vida. Este desfasaje ha sido una constante en los últimos años, con ajustes salariales que no logran equiparar la escalada inflacionaria.
El Programa Nacional de Compensación Salarial Docente, creado por la Ley 26.075, establece un piso salarial para garantizar que ningún docente perciba menos del monto fijado. Sin embargo, los gremios han señalado que este mecanismo resulta insuficiente en provincias con mayores dificultades económicas, donde los salarios suelen depender de las transferencias nacionales.
Sonia Alesso, secretaria general de CTERA, criticó la medida y afirmó que «el Gobierno no escucha las demandas del sector docente, que enfrenta una precarización creciente». Por su parte, el ministro de Educación, Jaime Perczyk, defendió la decisión al señalar que «es una muestra del compromiso del Estado para garantizar un salario digno en todo el país».
Impacto en las provincias y el sistema educativo
El nuevo salario mínimo también tiene implicancias directas en las provincias, muchas de las cuales dependen del Programa Nacional de Compensación Salarial Docente para cumplir con los pagos. En distritos como Formosa, Chaco y Santiago del Estero, donde los recursos propios son limitados, el aporte nacional resulta clave para sostener los sueldos.
Sin embargo, los gremios advierten que el aumento no solo es insuficiente, sino que también profundiza las desigualdades entre las jurisdicciones. «El salario mínimo no refleja las realidades regionales ni las necesidades de los docentes en contextos de mayor vulnerabilidad», señaló Jorge Kalinger, secretario general de SADOP.
Además, la falta de consenso en la negociación pone en evidencia la crisis de diálogo entre el Gobierno y los sindicatos, lo que podría derivar en nuevas medidas de fuerza. Desde CTERA no descartan convocar a un paro nacional en las próximas semanas, en reclamo de una recomposición salarial acorde a la inflación y mejores condiciones laborales.
Un conflicto que trasciende lo salarial
El debate sobre el salario docente no es solo una cuestión económica, sino también política y social. La educación pública, que ya enfrenta desafíos estructurales como la falta de infraestructura y la deserción escolar, se ve afectada por la precarización de los trabajadores del sector. Según un informe de la Universidad Nacional de General Sarmiento, el 40% de los docentes argentinos tiene al menos un empleo adicional para complementar sus ingresos, lo que impacta en su calidad de vida y en el tiempo disponible para la preparación de clases.
En este contexto, la decisión del Gobierno de fijar el salario mínimo sin acuerdo gremial no solo agrava las tensiones con los sindicatos, sino que también pone en jaque la estabilidad del sistema educativo. La falta de diálogo y la ausencia de políticas integrales para el sector amenazan con profundizar la crisis de la educación pública en Argentina.
Deja un comentario
Educación
Desfinanciamiento universitario: más de 10 docentes renuncian por día
En el Día del Docente Universitario, el sistema de educación superior pública argentina atraviesa su peor crisis desde 1989. Con salarios por debajo de los niveles de la poscrisis de 2001, un recorte presupuestario del 37,3% desde diciembre de 2023 y un Gobierno que se niega a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario, la deserción docente avanza a un ritmo de entre 10 y 12 renuncias diarias en todo el país.
La academia en éxodo: más de 10 docentes universitarios renuncian por día
La comunidad académica argentina eligió el 15 de mayo, Día del Docente Universitario, para volver a poner en el centro del debate la crisis estructural que atraviesa el sistema universitario público.
Lejos de los anuncios oficiales de «equilibrio macroeconómico», la realidad de más de 60 universidades nacionales distribuidas en todo el territorio revela un desmantelamiento sistemático que sus propios protagonistas describen, sin eufemismos, como un plan deliberado.
«Un plan de destrucción por goteo»
Rodrigo Quiroga, doctor en Ciencias Químicas y docente con 15 años de experiencia en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), cuantificó el fenómeno con datos concretos: entre 10 y 12 docentes renuncian por día a nivel nacional. La causa es, en todos los casos, la misma: la imposibilidad de sostenerse económicamente con los ingresos que ofrece la actividad académica.
Para Quiroga, la situación no es producto de la inercia ni de una mala coyuntura. «El Gobierno está poniendo excusas para no cumplir la ley porque efectivamente lo que buscan, creo, es un plan de destrucción de las universidades nacionales por goteo«, declaró el investigador. En esa línea, advirtió que son los propios docentes quienes vienen subsidiando el déficit de financiamiento con mayor dedicación personal, aunque ese esfuerzo tiene un límite humano y económico infranqueable.
El cargo docente más bajo del sistema universitario nacional, el de Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación simple, percibe actualmente apenas 260.000 pesos mensuales, una cifra que, en la Argentina de mayo de 2026, no alcanza siquiera para cubrir los gastos de transporte y alimentación necesarios para asistir al trabajo.
El peor momento en décadas
Pablo Bolcatto, doctor en Física y profesor con 38 años de trayectoria en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), describió el presente como «el peor momento de mi vida profesional«. El testimonio de Bolcatto permite comprender la dimensión humana de una crisis que las estadísticas no alcanzan a capturar por sí solas.
«Ahora lo que se está dando es que un investigador o un profesor lo que hace es hacer Uber o empezar a vender empanadas», señaló Bolcatto, en alusión directa al fenómeno de pluriempleo al que se ven empujados quienes eligieron la docencia universitaria como vocación. Para este profesor, la elección de seguir en las aulas es un acto de convicción: «dar clases es una vocación; de enseñar, transmitir conocimiento y correr la frontera un poquito más allá», en referencia a la actividad científica que la crisis también amenaza.
La actitud del Gobierno Nacional fue caracterizada por Bolcatto como «profundamente ideológica», lo que para el docente explica la persistencia de la crisis más allá de cualquier argumento técnico.
Los números del desmantelamiento
Los datos recopilados por el grupo EPC y difundidos por Quiroga en redes sociales trazan un mapa preciso del ajuste:
- Las universidades nacionales acumulan una caída presupuestaria del 37,3% desde diciembre de 2023.
- En 2026 se proyecta el presupuesto universitario más bajo desde 1989 en relación al PBI, con apenas el 0,428%.
- Los salarios docentes perdieron 33,7 puntos de poder adquisitivo desde noviembre de 2023, acumulando 17 meses consecutivos de caída.
- Días antes de la última Marcha Federal Universitaria, el Gobierno recortó más de 5.300 millones de pesos destinados a infraestructura en la UNLP, UNSAM, UNL y UNNE, entre otras casas de altos estudios.
- El salario real docente es actualmente más bajo que el que tenían en la poscrisis de 2001.
Estas cifras se inscriben en un contexto más amplio que ya documentamos en esta redacción: desde el inicio de la gestión libertaria, las transferencias a universidades acumularon un recorte real superior al 20%, según datos del Foro Economía y Trabajo; y el propio organismo de verificación Chequeado señaló que el financiamiento universitario sufrió recortes reales de hasta el 31,6% en los primeros tramos de la gestión Milei.
Un dato adicional que aporta dimensión social al conflicto: según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), dos tercios de los estudiantes de la universidad pública pertenecen al 60% más pobre de la sociedad. El ajuste sobre la educación superior no golpea a una élite; golpea, en su inmensa mayoría, a los sectores populares.
La ley existe, el Gobierno no la cumple
El reclamo del sector docente tiene un núcleo jurídico concreto: la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya vigencia los propios tribunales ratificaron con fallos favorables al sector. Si esa norma se aplicara, un docente que hoy cobra 260.000 pesos pasaría a percibir 400.000 pesos, lo que equivaldría a pasar de 6.800 pesos a 10.200 pesos por hora de clase, según los cálculos difundidos por Quiroga.
Frente a las excusas esgrimidas por la administración Milei, como la exigencia de auditorías previas a cualquier recomposición salarial, Quiroga recordó que las auditorías ya existen y funcionan: las facultades de Económicas, Derecho y Medicina de la UBA fueron auditadas en 2024 y sus informes aprobados por unanimidad. Además, «muchas otras universidades firmaron convenios con SIGEN», precisó el investigador.
El argumento del cobro de aranceles a estudiantes extranjeros también fue desactivado con datos: los estudiantes extranjeros representan aproximadamente 83.000 personas, apenas el 4% de la matrícula total. La cifra es marginal frente al déficit estructural de financiamiento.
Un punto central que los propios docentes subrayan para despejar confusiones es el siguiente: no son las universidades las que pagan los sueldos, sino el Estado Nacional. Y los salarios representan el 90% del presupuesto total de las universidades. Quien decide los aumentos, quien los frena, es el Gobierno de Javier Milei.
-
Goles! ⚽5 díasScaloni eligió a sus 55: sorpresas, caras nuevas y la gran ausencia que sacude al fútbol argentino
-
Política 📢5 díasEl Gobierno que no quiere Ficha Limpia: la interna que expone el doble discurso anticorrupción de LLA
-
Geopolítica 🌎7 díasHondurasgate: audios filtrados vinculan a Milei con una presunta red continental de desinformación
-
Deportes ⚽3 díasCentral eliminó a Racing con polémico arbitraje y pasó a semifinales del Apertura
-
Política 📢6 díasRadiografía de la desesperación: el salto crítico de los suicidios en la era Milei
-
Economía 💲6 díasLa economía destrozada: Delivery récord, bolsillos vacíos y un salario que ya no alcanza para pedir comida
-
Política 📢3 díasMilei usó datos reales para construir una mentira: lo que no dijo al comparar su sueldo con el de rectores
-
Judiciales ⚖️6 díasEl periodista que creó la causa Cuadernos declaró y se hundió: habló de “licencias literarias” y “ficción”

Pingback: “No vamos a dejar pasar este avasallamiento”: el rechazo estudiantil a la resolución de Patricia Bullrich - El Argentino Diario