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Negacionismo en acción: a un día del 24 de marzo, el Gobierno destruyó un homenaje a Osvaldo Bayer

La demolición del monumento a Bayer se suma a una serie de decisiones oficiales que refuerzan un discurso negacionista y atacan los símbolos de la memoria histórica en la Argentina.

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A un día de un nuevo 24 de marzo, el gobierno de Javier Milei ordenó la demolición de un monumento al historiador, periodista y escritor Osvaldo Bayer, ubicado en la Ruta Nacional 3, en el ingreso a la ciudad de Río Gallegos, Santa Cruz. La medida generó un fuerte repudio en redes sociales y entre organismos de derechos humanos.

Un ataque simbólico a la Memoria

• El monumento había sido inaugurado en 2023 durante el gobierno de Alicia Kirchner en Santa Cruz.

• La demolición estuvo a cargo de Vialidad Nacional, el organismo estatal encargado de la construcción y mantenimiento de rutas.

• Se dio en un contexto donde trabajadores viales denuncian el abandono de rutas nacionales.

¿Quién fue Osvaldo Bayer?

Fue un intelectual anarquista comprometido con las luchas de los obreros y los pueblos originarios.

Su investigación más importante estuvo centrada en los hechos de La Patagonia Rebelde (1920-1921), cuando 1.500 trabajadores fueron fusilados por orden del presidente Hipólito Yrigoyen.

Su trabajo histórico fue clave para la reivindicación de los obreros y la denuncia de la violencia estatal.

Repudio en redes y organismos de derechos humanos

La demolición del monumento provocó una ola de rechazo en redes sociales:

La Garganta Poderosa denunció: “Buscan ocultar su verdad. Pura hipocresía del Gobierno, de la mano de Vialidad Nacional”.

El abogado Alejandro Rúa señaló: “El odio que los mueve. Un anarquista tan amoroso como Bayer frente a estos fachos ignorantes que nos gobiernan”.

El periodista Javier Romero escribió: “La brutalidad avanza: el Gobierno de Milei demolió un monumento a Osvaldo Bayer a un día del 24 de marzo y en el Día del Trabajador de Prensa”.

Negacionismo y desconfianza en la desclasificación de archivos

Organismos de derechos humanos desconfían de que el Gobierno desclasifique los archivos de la dictadura, como anunció recientemente.

Denunciaron el ajuste y la represión de la gestión de Milei, reclamando Memoria, Verdad y Justicia.

La demolición del monumento a Bayer se suma a una serie de decisiones oficiales que refuerzan un discurso negacionista y atacan los símbolos de la memoria histórica en la Argentina.

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

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El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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