Educación
Aula Segura: las 6 claves del protocolo para volver a clases
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, junto a los titulares de las carteras nacionales de Salud, Carla Vizzotti, y de Educación, Jaime Perczyk, presentaron “Aula Segura”, el “protocolo para la prevención y control de Covid-19 en establecimientos educativos de los niveles inicial, primario y secundario”.
Asistencia cuidada, vacunación, ventilación cruzada, uso de barbijo, higiene y limpieza y distancia social son los seis pilares en los que basaron el protocolo de prevención y control del coronavirus de cara el inicio del ciclo lectivo de este año elaborado por los ministerios de Salud y Educación, con el aporte de organismos internacionales.
Este mediodía el presidente de la Nación, Alberto Fernández, junto a los titulares de las carteras nacionales de Salud, Carla Vizzotti, y de Educación, Jaime Perczyk, presentaron “Aula Segura”, el “protocolo para la prevención y control de Covid-19 en establecimientos educativos de los niveles inicial, primario y secundario”.
“Tenemos un desafío para el inicio de ciclo lectivo que lo vamos a encarar como hasta ahora, evaluando la evidencia científica, dialogando y mirando para adelante», aseguró la ministra de Salud durante el acto que se llevó a cabo en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada.
La funcionaria, que previamente participó del encuentro conjunto de los Consejos Federales de Salud (Cofesa) y de Educación (CFE), destacó la campaña de vacunación masiva contra el coronavirus y precisó que el 92% del personal docente completó el esquema de inmunización, mientras 43% ya recibió dosis de refuerzo.
En este marco, el próximo 21 de febrero comienza un nuevo ciclo lectivo en la ciudad de Buenos Aires y en Mendoza, el 2 de marzo en el resto de las provincias, para ello, las áreas técnicas de la cartera sanitaria elaboraron un protocolo con aportes del Ministerio de Educación, Unicef, la Organización Panamericana de Salud (OPS), la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la Defensoría Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes.
Dicho documento plantea una “asistencia cuidada” en la que, “ante la presencia de síntomas o malestar general -asociado o no a Covid-19-, el personal y los alumnos no deben acudir a la escuela y deben permanecer en aislamiento siguiendo los criterios vigentes”.
“Si los síntomas no son compatibles con Covid-19, luego de 24 horas sin ellos puede volver a la escuela”, en tanto, de confirmarse algún caso positivo de coronavirus “se debe cumplir el aislamiento previsto de los mismos, así como de las medidas ante contactos estrechos según condición de vacunación”.
Asimismo, el protocolo vigente para todos los establecimientos educativos de los distintos niveles eliminó la modalidad de “burbujas”, y afirma que “la sospecha y confirmación de casos no implica necesariamente el cierre del aula ni la interrupción de las clases presenciales”.
En cuanto al uso del barbijo, el protocolo presentado hoy establece que, en los espacios cerrados, los estudiantes “desde el nivel primario” y todos los adultos que trabajen en los establecimientos educativos deberán utilizar barbijo, y que este debe “tapar nariz, boca y mentón” y estar “bien ajustado a la cara”.
El documento también hace hincapié en la necesidad de mantener una correcta ventilación cruzada y constante en las aulas, reforzar las medidas de higiene y desinfección, recordar y promover el lavado de manos y mantener distancia social en aquellos sectores donde no se utilice el barbijo.
Durante la presentación en la que también estuvieron representantes de las carteras educativas y sanitarias provinciales y autoridades de gremios que nuclean a maestros y profesores, Perczyk agradeció al personal docente y no docente que «bancaron a la escuela» pese a las restricciones generados por la pandemia y a los trabajadores de la Salud por la campaña de vacunación.
El funcionario destacó el acuerdo «unánime» logrado con los representantes de todas las provincias para el retorno presencial a clases, y marcó la importancia de que «vuelvan todos y todas a la escuela», incluidos aquellos estudiantes que dejaron los estudios durante la pandemia y que aún no regresaron.
«La escuela es el mejor lugar para todas las chicas y todos los chicos, indiscutiblemente», señaló Perczyk durante el acto, y destacó que este año se trabajará para que sea «un ciclo lectivo que repare, que reconstruya, que reencuentre y que recupere» luego de dos años de pandemia.
Además, el funcionario remarcó que habrá una inversión importante en obras de infraestructura y equipamientos para establecimientos de las 24 provincias, compra de computadoras y libros, becas para estudiantes, capacitación docente y mejoras salariales en el marco de los acuerdos paritarios, entre otras medidas.
CABA
Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo
La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.
Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.
En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.
Criminalizar la infancia, una respuesta ligera
Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?
- Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
- Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
- Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.
El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.
El fantasma de las redes y la coartada perfecta
La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.
En la Ciudad, docentes vienen denunciando:
- Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
- Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
- Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.
Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.
Protocolos sin comunidad
El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.
Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.
Lo que no se dice
Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:
- ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
- ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
- ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?
La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.
Entre el control y el abandono
El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.
En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.
La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?
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