Personajes
Roberto García Moritán: separación, deudas y una carrera política en jaque
El funcionario porteño ya no es “el marido de Pampita”, la separación habría sido causada por infidelidades y denuncias de corrupción. Tras dejar la casa conyugal de Barrio Parque se mudó al Hotel Faena.
Roberto García Moritán, hasta hace poco más conocido como «el marido de Pampita», ha pasado a ser protagonista de una serie de eventos que combinan el ámbito privado y el público. El actual ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un difícil momento personal y financiero, luego de separarse de la modelo Carolina «Pampita» Ardohain. Además, se conoció que el vehículo con el que Moritán se retiró de la vivienda de su expareja acumula una millonaria deuda.
La deuda millonaria de su vehículo
Al abandonar la casa que compartía con Pampita en Barrio Parque, García Moritán lo hizo a bordo de una camioneta negra. Sin embargo, lo que llamó la atención no fue solo su partida, sino la importante deuda que acarrea el vehículo. Según información obtenida en el portal de la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP), el auto del funcionario debe $1.719.172,22 en multas y otros conceptos.
De ese total, $1.206.452,52 corresponden a deudas vencidas y $573.064,94 a conceptos próximos a vencer. Esta situación se reveló justo después de su separación de Pampita, lo que ha dado pie a especulaciones sobre el impacto personal y financiero de su ruptura.
Separación de Pampita: Rumores y escándalos
La crisis entre García Moritán y Pampita habría comenzado el año pasado, cuando la modelo se enteró de una presunta infidelidad del funcionario. Según trascendió en diversos medios, este no fue un hecho aislado, sino el inicio de un distanciamiento que incluyó acusaciones de corrupción en contra de Moritán, lo cual habría afectado aún más la relación.
Días atrás, cámaras del programa Intrusos captaron el momento en que García Moritán abandonó el domicilio familiar. «Nada para decir, te agradezco mucho», manifestó el ministro, esquivando las preguntas de los cronistas antes de retirarse en su camioneta. Poco después, un camión de mudanzas llegó al lugar para retirar las pertenencias del empresario, quien ya no convivirá con Pampita ni con Ana, la hija que tienen en común.
El nuevo hogar del ministro
Desde su separación, García Moritán se ha instalado en el exclusivo Hotel Faena, ubicado en Puerto Madero. Mientras tanto, Pampita prefirió recluirse en su casa de Nordelta, evitando estar presente durante la retirada de las pertenencias del ministro. Según fuentes cercanas, este viernes la modelo viajará al extranjero junto a su hija, buscando algo de distancia en medio de la turbulenta situación.
Impacto en la carrera de Moritán
Además del escándalo personal, la crisis ha puesto el foco sobre la figura política de García Moritán. Su desempeño como ministro de Desarrollo Económico no ha estado exento de críticas, y las denuncias de corrupción que pesan sobre él complican aún más su imagen pública. La deuda de su vehículo, que se descubrió tras su salida de la casa de Pampita, suma un nuevo golpe a su reputación.
Personajes
Murió Ramiro Agulla, el genio creativo que reinventó la publicidad argentina
El publicista falleció este jueves 9 de julio a los 62 años, luego de que una neumonía derivara en un shock séptico. Fue el cerebro detrás de «La llama que llama», el spot «Dicen que soy aburrido» de la campaña de Fernando de la Rúa y algunas de las piezas más memorables de la televisión y la política argentinas.
La publicidad argentina perdió este jueves a su figura más disruptiva. Ramiro Agulla murió a los 62 años en el sanatorio donde permanecía internado, luego de que un cuadro de neumonía se complicara y derivara en un shock séptico. Su fallecimiento conmocionó a toda la industria de la comunicación, el marketing y la política, ámbitos en los que dejó una marca indeleble a lo largo de tres décadas de trabajo.
Nacido en 1964 en Río Gallegos, Agulla se radicó desde pequeño en la ciudad de Buenos Aires, donde cursó el secundario en el Colegio Champagnat y estudió en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. Su historia familiar estuvo marcada desde temprano por la tragedia: su padre, Horacio Agulla, abogado, diputado por el Partido Federal y periodista de vocación que dirigía la revista Confirmado, fue asesinado de cinco tiros en el barrio porteño de Recoleta en 1978, cuando Ramiro tenía apenas 14 años. Aunque nunca militó en la izquierda, Agulla sostuvo siempre que el crimen fue cometido por un grupo de tareas vinculado con la dictadura militar. «Traté de convertir mi bronca en algo positivo», repitió en numerosas entrevistas a lo largo de su vida.
La dupla que transformó una industria
Agulla dio sus primeros pasos en León Chocrón, una pequeña agencia vinculada a distribuidoras de cine. Pero fue la sociedad con Carlos Baccetti la que lo catapultó al centro de la escena. Juntos fundaron Agulla & Baccetti, una agencia que revolucionó la manera de comunicar marcas en la Argentina. Su estilo rompió con los moldes tradicionales del rubro: apostaron por el humor inteligente, la construcción de personajes memorables y relatos de formato cinematográfico que lograron instalarse en la conversación cotidiana de millones de personas.
Entre sus creaciones más recordadas figuran «La llama que llama», la serie de comerciales para Telecom que se convirtió en un fenómeno cultural y que, décadas más tarde, siguió generando nuevas entregas; «Gueropa» para el Renault Clio; y «El Oso» para Quilmes, entre otras piezas que marcaron el imaginario popular de los años noventa. También trabajaron para Coca-Cola, OCA, Banco Itaú e YPF. La dupla recibió múltiples premios en el ámbito local e internacional y consolidó el prestigio de la publicidad argentina en el exterior.
«Dicen que soy aburrido»: el momento en que la publicidad entró en la historia política
Si un trabajo define la dimensión política de la carrera de Agulla, ese es la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999. En un contexto donde la imagen del candidato radical era percibida como gris e inexpresiva, Agulla tomó esa crítica y la transformó en fortaleza: el recordado spot «Dicen que soy aburrido» invirtió el defecto en virtud y acompañó el triunfo que llevó a De la Rúa a la Casa Rosada. La pieza es considerada hasta hoy uno de los hitos del marketing político en la democracia argentina.
A partir de ese momento, Agulla consolidó una trayectoria en la comunicación política que lo llevó a asesorar a dirigentes de los más diversos signos ideológicos. Entre ellos, Carlos Menem, Francisco de Narváez y Sergio Massa en la Argentina; y a nivel internacional, a los ex presidentes Vicente Fox (México), Michelle Bachelet y Sebastián Piñera (Chile) y al senador estadounidense John McCain. Frente a quienes cuestionaban esa amplitud de arco ideológico, Agulla respondía siempre con la misma frase: «Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery.»
Los últimos años y el regreso de «La llama»
En sus últimos años, Agulla se mantuvo activo como consultor estratégico y referente creativo desde su agencia Roma, aunque alejado de la exposición pública que había tenido en los noventa. En los meses previos a su muerte, había revelado en una entrevista que toda su familia arrastraba «el mismo problema de la válvula del corazón» y que él mismo había sido sometido hace poco tiempo a un reemplazo de válvula cardíaca. Ese antecedente agravó su cuadro durante la internación.
Paradójicamente, sus últimas semanas estuvieron marcadas por un renacimiento creativo: el ciclo de «La llama que llama» había regresado en 2026 con un spot donde los personajes «revivían», seguido de una campaña de alcance mundial. Su última pieza se emitió el 7 de julio, apenas dos días antes de su muerte, en el marco de la victoria de la selección argentina ante Egipto en el Mundial FIFA 2026.
Al conocerse la noticia, Carlos Baccetti lo despidió con una frase que capturó la carga simbólica del momento: «Un prócer que se fue un 9 de julio. Hasta eligió bien la fecha.»
Puntos clave
- Ramiro Agulla falleció el jueves 9 de julio de 2026 a los 62 años, a causa de un shock séptico provocado por complicaciones de una neumonía.
- Fue cofundador de la agencia Agulla & Baccetti junto a Carlos Baccetti, responsable de las campañas publicitarias más memorables de la televisión argentina de los años noventa.
- Su trabajo más recordado en la política fue el spot «Dicen que soy aburrido», clave en la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999.
- En sus últimas semanas había lanzado una nueva entrega de «La llama que llama» vinculada al Mundial FIFA 2026, con su última pieza emitida apenas dos días antes de su muerte.
- Baccetti lo despidió en redes sociales con la frase: «Un prócer que se fue un 9 de julio. Hasta eligió bien la fecha.»
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