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Tedeum del 25 de Mayo: lapidario sermón contra el Gobierno libertario

Javier y Karina Milei, junto a gran parte de su Gabinete, asistieron al Tedeum en la Catedral de Buenos Aires, donde monseñor Jorge García Cuerva pronunció un sermón con fuertes crítico en el marco del 214º aniversario de la Revolución de Mayo.

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El Argentino Diario-Monseñor Jorge García Cuerva.

Durante la homilía del Tedeum del 25 de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, brindó un lapidario sermón contra el Gobierno de Javier Milei y arremetió contra los recientes autoaumentos de sueldo de los funcionarios del Gobierno y los legisladores del Congreso, en un contexto de extrema pobreza, que alcanza al 50% de la población.

«Siguen doliendo las acciones de la dirigencia, divorciadas de la ciudadanía de a pie, como los tan comentados autoaumentos de sueldos”, sostuvo García Cuerva. Esta crítica se produce en un contexto de creciente descontento social por las políticas económicas y salariales implementadas por el Gobierno.

La Presencia del Presidente y su Gabinete

El presidente Javier Milei, acompañado por su hermana Karina y varios miembros de su Gabinete, asistió a la ceremonia con un semblante serio. Las palabras de García Cuerva resonaron en la histórica catedral, marcando una clara postura de la Iglesia frente a las decisiones del actual Gobierno.

Un Mensaje de Reflexión en un Día Patrio

El Tedeum del 25 de Mayo, una tradición que conmemora el inicio de la independencia argentina, se convirtió en un escenario de reflexión sobre el estado actual del país. La Iglesia, representada por monseñor García Cuerva, utilizó la ocasión para cuestionar el distanciamiento entre la clase dirigente y el pueblo. La crítica se centró en los autoaumentos salariales, una medida que genera indignación en la ciudadanía, especialmente en un momento de dificultades económicas.

El Contexto Político y Social

Las palabras del arzobispo reflejan un sentir generalizado de descontento hacia las políticas del Gobierno libertario de Javier Milei. Los autoaumentos de sueldo, que benefician a los funcionarios en un contexto de austeridad para el resto de la población, se perciben como una muestra de desconexión y falta de empatía con las necesidades del pueblo.

Una Iglesia que No Calla

La Iglesia, tradicionalmente vista como un pilar de moral y ética, asumió una postura crítica frente a la completa ausencia de políticas sociales por parte del Gobierno de Javier Milei, esto, percibido como un alejamiento de las necesidades del pueblo, fue el foco de la homilía que buscó despertar una reflexión profunda en quienes tienen en sus manos el rumbo del país.

Entre las frases destacadas, García Cuerva sostuvo, sin dar nombres, que el Gobierno debe «tomarse en serio las parálisis del pueblo» y no postergarlas «en nombre de un futuro prometedor».

«El mensaje que compartiré quiere ser un aporte a la luz de la palabra de Dios para la reflexión de todos los actores de la sociedad argentina, convencido de que entre todos construimos la Patria, más allá de saber que, luego, puedan ser tomadas algunas frases aisladas para querer alimentar la fragmentación», aseguró el cardenal primado de la Argentina durante la ceremonia eclesiástica.

Y continuó: “Hoy nos ponemos delante de Dios como nación y le pedimos que nos cure, porque parecemos tener las manos paralizadas para el encuentro que construye fraternidad, las manos paralizadas para abrazar a los heridos por la soledad y la tristeza, las manos paralizadas para ser solidarios con los que menos tienen”.

«Y también le pedimos a Dios que nos preserve de las manos manchadas de sangre por el narcotráfico, de las manos sucias de la corrupción y la coima, de las manos en el bolsillo del egoísmo y la indiferencia», señaló García Cuerva.

El arzobispo también expresó: «Tenemos que tomarnos en serio las parálisis de nuestro pueblo. Sabemos que hay parálisis que no se pueden procrastinar: su postergación en nombre de un futuro prometedor generarían consecuencias nefastas e irreversibles en la vida de las personas y por lo tanto de toda la sociedad, un precio muy alto a pagar que no nos podemos permitir: la malnutrición en la primera infancia, la falta de escolarización y accesibilidad a los servicios de salud, los ancianos y jubilados incapaces de sostenerse diariamente con un mínimo de dignidad, son algunos de esos ejemplos impostergables».

Desde la Catedral Metropolitana, García Cuerva además señaló que la mirada de Jesús «alerta sobre la insensibilidad con los más desprotegidos, reclama mayor compromiso y cercanía con los que sufren».

Ante la atenta mirada del presidente Javier Milei, apeló a la «conciencia» de cada uno: «En estos tiempos difíciles, ¿qué estoy haciendo por los más pobres y los que sufren? ¿Podremos mirarnos y responder esa pregunta, sin echar culpa como adolescentes, sino desde la responsabilidad de hacernos cargos, incluso si es necesario realizando una autocrítica madura que tanto necesita escuchar alguna vez nuestro pueblo?».

«Nuestra gente está haciendo un esfuerzo muy grande y nosotros no podemos hacernos los tontos. Hay que acompañar con hechos y no sólo con palabras ese enorme esfuerzo de nuestra gente. Por eso siguen doliendo algunas acciones de la dirigencia divorciadas de la ciudadanía de a pie, como los tan comentados autoaumentos de sueldos de algunas semanas atrás», lanzó.

Frente al jefe de Estado y los miembros del Gabinete, García Cueva pidió «eliminar la doble vara» a la hora de juzgar a la política y remarcó: «No es lo mismo unirse que confabular; no es lo mismo fraternizar y forjar la cultura del acuerdo que ser cómplice del mal con el sólo ánimo de destruir al otro, de pensar estrategias para que al otro le vaya mal, creyendo que cuanto peor, mejor».

«Éso nos destruye a todos y carcome los cimientos de la Patria: es como un sismo que no nos permite nunca ponernos de pie», expresó el cardenal primado de la Argentina.

Y añadió: «El pasado nos enseña que todo lo que amamos se puede destruir en base a la instrumentalización y el odio, ya que priva al cuerpo social de las defensas naturales contra la desintegración y la fragmentación social, rédito instantáneo para los saqueadores de turno e incapacidad presente para pensarnos como Nación».

Antes de iniciar la oración del Padre Nuestro, García Cuerva expresó: «Pidamos para que no caigan en el esfuerzo todos los hermanos que están haciendo tanto esfuerzo para salir adelante», y una vez concluida la ceremonia, se acercó hasta el lugar donde se encontraba Milei y, tras el saludo, intercambió algunas palabras con el mandatario.

Luego, Milei y su hermana abandonaron la Catedral Metropolitana y, sin dar declaraciones a la prensa, se subieron a un vehículo oficial para continuar con su agenda de actividades en la provincia de Córdoba.

Tendrá Reacción del Gobierno

Hasta el momento, no se registraron declaraciones oficiales por parte del presidente Milei ni de su Gabinete en respuesta a las críticas de García Cuerva. La homilía del arzobispo seguramente generará debates y reacciones en los días venideros, destacando la tensión entre la Iglesia y el Gobierno en el actual panorama político y social de la Argentina.

El Tedeum del 25 de Mayo dejó en evidencia la tensión entre la Iglesia y el Gobierno de Javier Milei. Las críticas de monseñor Jorge García Cuerva hacia los funcionarios y el distanciamiento entre la clase dirigente y el pueblo. En un día que celebra la independencia y la lucha por los derechos, la homilía en la Catedral de Buenos Aires recordó la importancia de una dirigencia comprometida con las necesidades de la ciudadanía.

Economía 💲

Mora familiar al límite: 5,8 millones de argentinos no pueden pagar sus deudas

El endeudamiento de las familias en situación irregular trepó al 73% del saldo impago total del sistema financiero, según un informe del CEPA con datos del Banco Central a mayo de 2026. La morosidad con bancos alcanzó el 12,3% y con billeteras virtuales rozó el 30%, superando incluso los niveles de la pandemia. Más de 5,8 millones de personas no pueden cumplir con sus obligaciones.

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El endeudamiento de las familias en situación irregular trepó al 73% del saldo impago total del sistema financiero, según un informe del CEPA con datos del Banco Central a mayo de 2026. La morosidad con bancos alcanzó el 12,3% y con billeteras virtuales rozó el 30%, superando incluso los niveles de la pandemia. Más de 5,8 millones de personas no pueden cumplir con sus obligaciones.

La deuda de las familias argentinas en situación de incumplimiento representa ya el 73% del total del saldo irregular del sector privado con el sistema financiero. Así lo indica el informe «Endeudamiento y mora en familias y empresas» del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) hasta mayo de 2026. El dato condensa con brutal claridad el efecto acumulado del ajuste sobre los hogares: el sector que más trabaja y menos cobra es también el que más debe y el que menos puede pagar.

Morosidad bancaria en máximos históricos tras 19 meses de subas

Según el CEPA, la morosidad con bancos alcanzó un máximo del 7,6% después de 19 meses de subas consecutivas, la racha alcista más prolongada desde la salida de la convertibilidad. El ratio de irregularidad de las familias pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026, mientras que el de las empresas, aunque también en alza, se mantuvo en niveles comparativamente bajos: del 0,7% al 3% en el mismo período.

La brecha entre ambos segmentos no es casual. Las empresas con posición dominante pueden trasladar costos a precios; las familias, en cambio, absorben esos incrementos con ingresos que no acompañaron la escalada inflacionaria. El informe del CEPA desglosa la mora familiar por producto: 12,5% en tarjetas de crédito y 14,9% en préstamos personales, los dos instrumentos de financiamiento masivo que millones de hogares utilizaron para sostener el consumo básico en el contexto del ajuste libertario.

Las billeteras virtuales: el pico que superó a la pandemia

Uno de los datos más alarmantes del informe es el comportamiento de la morosidad en las billeteras virtuales. Entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, el ratio saltó del 7,3% al 29,6%, un incremento de más de veintidós puntos porcentuales en apenas seis meses. Ese porcentaje supera el pico registrado durante la pandemia de Covid-19, cuando la mora en billeteras llegó al 27,1% en mayo de 2020, en un contexto de parálisis económica generalizada y restricciones sanitarias.

La diferencia es que la crisis de 2020 fue externa y coyuntural; la de 2026 es el resultado directo de políticas deliberadas: caída del poder adquisitivo del salario, aumento de la informalidad laboral, despidos masivos y deterioro constante de las condiciones de trabajo desde que asumió el gobierno de La Libertad Avanza. Las billeteras virtuales, que se expandieron como alternativa de crédito para sectores excluidos de la banca tradicional, se convirtieron en una trampa de deuda impagable.

5,8 millones de morosos y una irregularidad que recuerda al colapso de 2001

En términos absolutos, el universo de afectados es masivo. De un total de 20,9 millones de personas endeudadas con el sistema financiero, 5,8 millones se encuentran en mora: aproximadamente 3,4 millones con billeteras virtuales, 1,3 millones con bancos, y cerca de 1,1 millones con ambos tipos de prestadores simultáneamente. La mora total de las familias, sumando bancos y billeteras, alcanzó el 15,5% en mayo de 2026.

La irregularidad con los bancos es, según el CEPA, la más alta desde la poscrisis de 2001, cuando el pico ascendió al 32,7% en septiembre de 2003. La comparación es reveladora: ese porcentaje se alcanzó en los meses que siguieron a la mayor debacle económica de la historia argentina moderna. Que hoy el sistema se acerque a ese horizonte sin un colapso cambiario explícito evidencia hasta qué punto el ajuste de Milei deterioró silenciosamente la capacidad de pago de los sectores populares y de clase media.

El crédito como válvula y como trampa

El endeudamiento familiar no creció porque las familias argentinas se volvieron más imprudentes. Creció porque el crédito fue la única herramienta disponible para sostener el consumo frente a un ajuste que redujo drásticamente el gasto social, licuó jubilaciones y salarios, y encareció los servicios públicos por encima de cualquier pauta razonable. Los servicios acumularon una suba superior al 525% desde diciembre de 2023, el transporte rozó el 900% de incremento y la Canasta Básica Alimentaria registró variaciones interanuales del 32,8% a marzo de 2026, según datos del INDEC.

En ese contexto, tarjetas de crédito y préstamos personales dejaron de ser instrumentos de consumo discrecional para convertirse en financiamiento de supervivencia. Cuando ese financiamiento se agota, aparece la mora. Y cuando la mora se generaliza a la escala que documenta el CEPA, lo que emerge no es un problema individual de mala administración doméstica, sino una crisis sistémica con responsabilidad política directa.

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