CABA
Plenario del FDT: Máximo exhortó «a definir un programa de gobierno»
Luego de que el presidente Alberto Fernández anunciara ayer su decisión de declinar presentarse a la reelección en los comicios de este año, el plenario cobró especial relevancia en medio del llamado «operativo clamor» que busca que la candidata del FdT sea la Vicepresidenta.
El plenario de la militancia cerró hoy con las palabras del diputado nacional y presidente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, Máximo Kirchner, quien convocó a todos los sectores del Frente de Todos (FdT) a discutir, debatir y construir «un programa de gobierno».
Con la consigna «La Ciudad con Cristina», el encuentro inició cerca de las 11:30 en el microestadio del club Ferro, donde los asistentes entonaron al ritmo de la batucada diferentes temas del cancionero peronista y de apoyo a la vicepresidenta.
«Creo que de cara a lo que viene debemos tener un programa claro que tenga 10, 15, 20 puntos y el compromiso inquebrantable de cada una de las partes del (FdT) de llevarlo adelante definitivamente para no después tener dolores de cabeza», afirmó Kirchner al cerrar el plenario y la militancia lo despidió con el cántico de «Cristina presidenta».
Luego de que el presidente Alberto Fernández anunciara ayer su decisión de declinar presentarse a la reelección en los comicios de este año, el plenario cobró especial relevancia en medio del llamado «operativo clamor» que busca que la candidata del FdT sea la Vicepresidenta.
El encuentro se organizó en seis comisiones donde diferentes referentes debatieron con los militantes y fue inaugurado con las palabras de bienvenida del senador y presidente del Partido Justicialista (PJ) de la Ciudad de Buenos Aires, Mariano Recalde, y la diputada nacional Paula Penacca, ambos miembros de la agrupación La Cámpora.
«Es un día más que importante, sobre todo con el anuncio del Presidente porque se despejó una incógnita y ahora estamos con la expectativa y ansiedad de las definiciones sobre quién va a ser nuestro candidato o candidata», dijo el senador y titular del PJ porteño, Mariano Recalde a la prensa.
«Este acto es un apoyo claro y explícito a Cristina, a quien conduce nuestra fuerza política, quien diseñó la estrategia en el 2019 que tuvo éxito electoral y que queremos repetir para poder llevar adelante las transformaciones que no pudimos hacer en esta etapa y avanzar con las cosas que están pendientes y no volver al macrismo», sostuvo Recalde.
Para el senador, «lo que necesitamos ahora es saber qué es lo que va a hacer Cristina. Ella es la mejor candidata y vamos a acompañar lo que defina».

Penacca, en tanto, consideró que «es central que Cristina pueda definir con libertad lo que quiere hacer y es la mejor candidata. Si ella finalmente decide serlo en función de que está garantizado que no la prescriban, entendemos que las PASO tendrían poco sentido» y añadió que ella «ha demostrado que puede construir una alternativa para que el pueblo sea feliz».
El clásico color de la liturgia kirchnerista se adueñó de las calles aledañas a Ferro, en el barrio porteño de Caballito, que amanecieron con carteles que decían «100% lealtad a Cristina» convocando al plenario firmados por La Cámpora de Caballito, y pasacalles con la consigna «La ciudad con Cristina», «CFK 2023» y «No a la proscripción a Cristina»
En ese marco, el intendente de Ensenada, Mario Secco, afirmó que «adonde vayamos, la gente canta ‘Cristina Presidenta’ y expresan ese amor».

«La esperanza es Cristina», destacó y agregó que en caso de haber un «plan B» eso, dijo, «lo decidirá Cristina, que es quien conduce», a la vez que sostuvo que el gobernador Axel Kicillof «es nuestro candidato» para ir por la relección en la provincia de Buenos Aires.
«El 80 por ciento de los intendentes se ha pronunciado a favor de Axel gobernador. Ha hecho muchas cosas para ganarse eso y tiene mucho mérito. Por eso, le saca 15 puntos al candidato de Cambiemos», sentenció.
A la hora de opinar de la decisión de Alberto Fernández de declinar su candidatura a la reelección, el intendente consideró que «fue un gesto muy bueno del Presidente para que nos podamos ordenar».
Por su parte, el diputado Daniel Gollan consideró que el Presidente «se ha dado cuenta que el mejor aporte que él pueda hacer al movimiento, es seguir trabajando fuertemente estos meses que quedan de este año para lograr el objetivo central de nuestro gobierno que es empezar un proceso de acomodamiento de la inflación para recuperar el salario».
Y ratificó que «estamos seguros y convencidos» de que en la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof tiene que tener un segundo mandato».
El secretario de ATE, Daniel Catalano, aseguró que es «una necesidad que Cristina sea la candidata a a presidenta» y que se está «discutiendo un programa de un proyecto político», a la vez que la referente del feminismo y socióloga Dora Barracos afirmó que «hay un clamor por la figura de nuestra lideresa» y llamó a «una gran reflexión colectiva de entusiasmo, empatía y solidaridad que afiance los vínculos sororos que necesitamos».

Estuvieron presentes el ministro de Ciencia Daniel Filmus; la senadora Juliana Di Tullio; los diputados Paula Penacca, Gisella Marziotta, Eduardo Valdés, Victoria Montenegro, Mara Brawer, Gollan y Juan Marino; y los legisladores porteños Matías Barroetaveña, María Bielli, Claudio Morresi, Lucía Cámpora, Itaí Hagman, Javier Andrade y Ofelia Fernández.
Además, asistieron el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa; su par de Trabajo, Walter Correa; el secretario general de los Metrodelegados, Beto Pianelli; el exvicepresidente Amado Boudou; la exministra de Mujeres, Género y Diversidades Elizabeth Gómez Alcorta, Barrancos y el referente Pedro Rosemblat.
«A la proscripción la vamos a romper con militancia y organización», se tituló el documento que fue consensuado para este plenario y que repartieron entre los participantes de la jornada.
En el mismo se advierte que estamos ante «una nueva ofensiva del neoliberalismo sobre nuestra América», instrumentada a través del lawfare contra los líderes populares.
Además, al igual que en los otros plenarios kirchneristas, este documento evoca: «Ayer nada sin Perón, hoy nada sin Cristina», pero agrega un apartado especialmente dedicado a la Ciudad de Buenos Aires.
«La Ciudad de Buenos Aires es desde hace 15 años el laboratorio por excelencia del proyecto neoliberal en la Argentina», subrayaron al hacer referencia a las gestión del PRO en ese distrito, primero con el expresidente Mauricio Macri y actualmente con Horacio Rodríguez Larreta.
«Es hora de terminar con la insensibilidad y el gobierno de los CEOs en la Ciudad», subrayaron en el documento.
Se trata del tercer encuentro de este tipo: el primero se realizó el sábado 11 de marzo en el partido bonaerense de Avellaneda y el segundo tuvo lugar el 1 de abril en Resistencia, Chaco.
Acompañaron la jornada las organizaciones de La Cámpora, CTA, Movemos, La Bancaria, el gremio de Judiciales, Soberana, Dignidad, PCCE, FEDUN, Unidos y Descamisados, El Hormiguero, Nuevo Encuentro, CNCT, entre varias otras.
CABA
La K del afiche: Macri usa fondos públicos para hacer campaña contra los pobres
El alcalde de la Ciudad criminaliza a los sin techo mientras recorta vivienda al mínimo histórico de 14 años, 65.000 propiedades permanecen vacías y el crédito hipotecario excluye a la mayoría de los porteños.
El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desplegó una campaña publicitaria institucional con afiches en paradas de colectivos que muestran a efectivos antimotines de la Policía de la Ciudad y el lema «La ciudad sin Okupas con Ley y Orden», con la K deliberadamente elegida como operación de propaganda política.
La iniciativa del jefe de Gobierno, Jorge Macri, convive con un presupuesto para vivienda que según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) es el más bajo de los últimos 14 años, una crisis habitacional que afecta a decenas de miles de familias porteñas y un colapso en el acceso al crédito hipotecario que convierte la vivienda propia en un privilegio inalcanzable para la mayoría.
La K que no es un error ortográfico
El afiche no escribe «ocupas» con C. La elección de la K no es descuido ni tradición ortográfica alternativa, es un recurso político deliberado: asociar visualmente la palabra con el kirchnerismo, con la letra que identifica al espacio político adversario.
Se trata de una pieza de propaganda institucional financiada con dinero público que atribuye a los sectores más vulnerables, quienes no tienen acceso a la vivienda propia y deben recurrir a la ocupación de inmuebles, una filiación política específica. El mensaje subyacente es tan claro como brutal: los que no tienen casa son K, son el enemigo.
La campaña se inscribe en una secuencia de operaciones comunicacionales que Jorge Macri viene ejecutando desde su asunción con evidente orientación electoral de cara a 2027. Poco antes de este afiche, el propio Macri publicó en sus redes sociales la frase «Un muro de control contra la barbarie y el desgobierno de Kicillof«, al lanzar el denominado «Operativo Muro» sobre la General Paz. La retórica de la seguridad como divisa electoral no es nueva; lo que la vuelve particularmente grave es que se financia con presupuesto estatal y se despliega mientras la crisis habitacional de la Ciudad se profundiza sin respuesta.
El presupuesto para vivienda: el más bajo en 14 años
Según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el Presupuesto 2026 de la Ciudad prevé que las partidas destinadas a organismos de vivienda representen menos del 1% del gasto total porteño, con una caída real del 22,9% respecto de 2025, alcanzando su nivel más bajo desde al menos 2012. Mientras tanto, el mismo presupuesto asigna el 15,4% del gasto total a seguridad, unos 2,6 billones de pesos, según datos del propio Gobierno de la Ciudad.
El contraste es obsceno: Macri multiplica los recursos para policías y operativos de imagen mientras destroza la política habitacional. El propio jefe de Gobierno lo expresó sin eufemismos al anunciar en abril de 2026 la construcción de viviendas en un predio de Parque Chacabuco: «Vamos a construir viviendas para policías y familias de clase media en un terreno que recuperamos de los okupas. Con la plata que antes se usaba para regalar viviendas en las villas. Ley y orden.» La declaración resume con claridad el cambio de paradigma: el Estado porteño deja de atender a los que menos tienen para premiar a quienes ya tienen acceso a ingresos formales y estables.
Ese giro lo confirma el propio Macri al declarar que las gestiones anteriores «fracasaron» por concentrarse en villas y asentamientos. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad documentó que más de 65.000 viviendas en condiciones de ser habitadas permanecen vacías o deshabitadas en CABA, en contraste con el número de familias con situación habitacional deficitaria. El problema no es la falta de inmuebles; es la concentración de esos inmuebles en pocas manos y la ausencia de políticas que intervengan sobre esa concentración.
El crédito que nadie puede pagar
El Gobierno porteño anunció en marzo de 2026 una línea de créditos hipotecarios con tasa subsidiada del 7,5% más UVA para primera vivienda, destinada a unidades de hasta 80 metros cuadrados con un valor máximo de 2.800 dólares el metro cuadrado. La cuota inicial, según los propios ejemplos del Banco Ciudad, requiere ingresos familiares formales y documentados desde los 322.000 pesos por cada 10 millones solicitados. A eso se agrega la exigencia de aportar entre el 20 y el 30% del valor del inmueble como anticipo.
En la práctica, ese crédito está diseñado para quienes ya tienen ahorros, empleo en relación de dependencia con antigüedad, historial crediticio limpio y capacidad de endeudarse en UVA, es decir, un instrumento que se ajusta por inflación y que puede disparar la cuota ante cualquier salto de precios.
La enorme mayoría de los trabajadores informales, monotributistas de categorías bajas, desocupados y familias con ingresos inestables, que son precisamente quienes más necesitan acceso a la vivienda, quedan directamente excluidos del sistema. El crédito no resuelve el déficit habitacional; atiende a quienes ya están cerca de la solución y abandona a quienes están lejos.
La concentración que nadie nombra
El debate sobre la vivienda en CABA no puede separarse de la estructura de concentración del mercado inmobiliario porteño. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad advirtió que la Ciudad registra un importante déficit habitacional y duplicó su población en villas y asentamientos en paralelo al incremento del parque de viviendas ociosas. El suelo urbano y los alquileres presentan valores que las políticas públicas no logran contrarrestar, en un contexto de ausencia de regulación efectiva sobre la especulación inmobiliaria.
Entre 2017 y 2019 las partidas de vivienda porteña llegaron a representar alrededor del 4% del presupuesto, con procesos de integración sociourbana en barrios como el Mugica, Villa 20, Rodrigo Bueno y el Playón de Chacarita.
En la gestión Macri esos procesos se suspendieron, las licitaciones se paralizaron y las obras se retomaron de manera muy lenta sin finalizarse, según consignó la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). La parálisis de la integración urbana beneficia al mercado inmobiliario concentrado; la criminalización de los ocupantes sin recursos sirve para tapar esa parálisis con imágenes de escudos antimotines.
Represión como espectáculo, derechos como gasto
Organizaciones de DDHH cuestionaron el modelo securitario de la gestión Macri. Matías Busso, de la Asociación contra la Violencia Institucional (ACVI), señaló que el Gobierno porteño se caracteriza por utilizar las fuerzas de seguridad para violar todo tipo de derechos humanos, y advirtió que operativos como el «Tormenta Negra» pueden llevarse a cabo sin control jurisdiccional ni intervención de un juez. Integrantes de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) denunciaron que esas intervenciones son discriminatorias y racistas, aplicadas sobre barrios vulnerados bajo una presunción de sospecha permanente.
Los afiches con antimotines, el operativo muro, la retórica de la K usurpadora: todo es parte de la misma operación política. Una Ciudad que gasta 2,6 billones en seguridad y apenas el 1% de su presupuesto en vivienda no tiene un problema de ocupaciones ilegales. Tiene un problema de concentración de la riqueza, de exclusión estructural y de voluntad política para atender a los que quedan afuera del mercado. El afiche en la parada del colectivo no es una política de vivienda. Es una declaración de quiénes importan y quiénes no.
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