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Milei profundiza su discurso de odio, está vez el exabrupto fue contra Cristina

“Me encantaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo, con Cristina adentro”, expresó el jefe de Estado y nuevamente dejó devaluada la investidura presidencial.

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Javier Milei volvió a protagonizar un fin de semana plagado de declaraciones polémicas y de mal gusto, lo que refuerza su discurso de odio y su estilo de confrontación y sin filtros. Durante una entrevista televisiva, el mandatario lanzó una frase cargada de violencia institucional y simbólica contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner: “Me encantaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo, con Cristina adentro”, sentenció.

Estas palabras no solo refuerzan su estilo violento y sin filtro, sino que avivan un clima de hostilidad política que ya tuvo consecuencias graves, como el intento de magnicidio contra la ex mandataria en 2022, justamente, impulsado por discursos de odio similares.

Lejos de retractarse o moderar su discurso, en cada aparición Milei redobla la apuesta. Esta vez el disparador fue la interna del peronismo y la influencia de Cristina Kirchner y Axel Kicillof dentro del espacio opositor. Al ser consultado sobre estos temas, el jefe de Estado lanzó su odio, para luego desestimar cualquier importancia que estos actores políticos puedan tener, al afirmar que «lo que hagan ellos es un problema de la oposición».

Gines González García también fue centro de su odio

El libertario parece dispuesto a alimentar la polarización, utilizando expresiones que rozan lo violento y contribuyen a un clima de hostilidad entre los distintos sectores políticos del país. Eso quedó en claro también en los últimos días, ya que además arremetió contra la figura del fallecido ex ministro de Salud, Ginés González García, a quien calificó como «siniestro», «impresentable» y «repugnante».

Con un tono más que agresivo, en todo su improperio contra Gines dijo que «fue un hijo de remil puta y será recordado como un hijo de puta». Palabras que no solo resultan inapropiadas, sino que subrayan su odio y la falta de tacto y empatía hacia quienes ya no están, e instalan un precedente de violencia verbal e institucional desde el lugar de más alta autoridad del país, devaluando aún más la investidura presidencial.

El PRO como socio estratégico

A pesar de su discurso de odio y su estilo violento, ofensivo y confrontativo, Milei continúa forjando alianzas políticas con el macrismo para fortalecer su gestión. En esta línea, durante la misma entrevista el presidente destacó su afinidad con el PRO y con el ex presidente Mauricio Macri, con quien afirmó tener «un alto grado de afinidad». Según el mandatario, ambos espacios comparten principios y es probable que para las elecciones legislativas de 2025 formen una alianza. «Imagino que hacia 2025 lo más probable es que nos encuentren juntos defendiendo las ideas de la libertad», declaró Milei.

Esta posible confluencia política también podría tener a Karina Milei, hermana del presidente y actual secretaria General de la Presidencia, como una de las figuras destacadas. El mandatario dejó entrever que su hermana podría encabezar la lista de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, aunque subrayó que será una decisión personal de ella. «No la veo con intenciones, creo que lo hace más por el hecho de que tengamos una estructura y no tengamos que ceder a extorsiones políticas», aclaró.

El costo de la violencia discursiva

Las declaraciones del presidente no solo provocan rechazo en los sectores opositores, sino que también generan preocupación por la normalización de la violencia en el debate público. En un contexto social y político ya marcado por tensiones, el uso de expresiones cargadas de odio y desprecio desde la presidencia refuerza un clima adverso para el diálogo democrático. Además, su actitud hacia figuras ya fallecidas, como Ginés González García, muestra un nivel de insensibilidad que resulta alarmante, incluso para sus propios aliados políticos.

El presidente Milei parece dispuesto a mantener y profundizar un estilo que no tolera la disidencia, y que busca silenciar a la oposición a través del odio, del desprecio y la confrontación verbal. La pregunta es hasta qué punto este tipo de discurso puede sostenerse sin generar una fractura aún más profunda en la sociedad argentina.

Buenos Aires

Chapadmalal vuelve a la Provincia: el Senado bonaerense le pone freno al negocio de Milei

El Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó por mayoría el proyecto de la senadora Fernanda Raverta para recuperar la Unidad Turística Chapadmalal, cedida originalmente por la Provincia a la Nación con destino exclusivo al turismo social. La iniciativa instruye a la Fiscalía de Estado a iniciar acciones judiciales contra el gobierno nacional por «desnaturalización del fin social» del complejo, mientras el gobierno de Javier Milei planea entregarlo en concesión a privados por 30 años.

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De más de 84.000 personas alojadas en 2023, el complejo de Chapadmalal pasó a cero turistas en 2025 y 2026. Ese dato brutal resume lo que el gobierno de Javier Milei hizo con uno de los emblemas históricos del turismo social argentino: un predio construido en los años 40 para que los trabajadores, los niños y los jubilados pudieran conocer el mar con hospedaje de calidad y pensión completa, ahora en camino a convertirse en un negocio privado.

El martes, el Senado bonaerense respondió con una decisión política concreta. El bloque peronista Fuerza Patria impulsó y logró la media sanción del proyecto de ley presentado por la senadora marplatense Fernanda Raverta, que declara la voluntad del Estado provincial de recuperar la titularidad y la administración de la Unidad Turística Chapadmalal (UTC) e instruye a la Fiscalía de Estado bonaerense a iniciar las acciones judiciales necesarias para exigirle a la Nación la devolución del predio. El expediente, registrado como E 120 2026-2027, pasa ahora a la Cámara de Diputados provincial para completar su tratamiento legislativo.

Un predio cedido con una condición que Milei ignoró

El origen jurídico del conflicto es claro: la Provincia de Buenos Aires cedió originalmente los terrenos de Chapadmalal al Estado nacional con un fin específico e irremplazable, el turismo social. Construido entre 1948 y 1949 durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo como parte de una política de democratización del descanso, el complejo fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2013. La administración de Javier Milei ignoró ese mandato de origen y avanzó en dos movimientos concretos: el Decreto 216/2025 eliminó la obligación del Estado de prestar servicios de turismo social, y la Resolución 129/2026, publicada en el Boletín Oficial, oficializó el pase a disponibilidad de la totalidad del personal de las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse, en Córdoba.

El plan del gobierno nacional es concesionar el complejo de Chapadmalal a privados por un plazo de 30 años y subastar el complejo de Embalse. Para el ministerio de Gobierno bonaerense, encabezado por Carlos Bianco, se trata de una «trampa administrativa»: primero se declara que el predio está «subutilizado», luego se quita el personal y finalmente se habilita la venta o la concesión directa. Bianco ya formalizó ante la administración nacional el pedido de transferencia inmediata del complejo a la órbita provincial.

La ley que activa la Fiscalía de Estado

El proyecto aprobado en el Senado bonaerense va más allá de una declaración de intenciones. La norma declara «la voluntad» del Estado provincial de «recuperar la titularidad de dominio y asumir la administración de los inmuebles que integran la Unidad Turística Chapadmalal debido a la desnaturalización del fin social para el cual fueron afectados» e instruye a la Fiscalía de Estado a «interponer las acciones judiciales y medidas cautelares necesarias ante las jurisdicciones competentes, a fin de obtener la reivindicación, restitución o retrocesión de los inmuebles que integran la UTC fundadas en la desviación de su finalidad pública, el incumplimiento del cargo de uso social originario y la defensa del patrimonio histórico y social».

Durante el debate, Raverta colocó el conflicto en términos de modelo de país: «Chapadmalal no es solamente un complejo hotelero, es un modelo de país. Para algunos, es un activo que puede venderse al mejor postor. Para nosotros, es parte de la historia de la Argentina, del derecho de los trabajadores al descanso y de una política pública que permitió que miles de familias fueran al mar por primera vez». La senadora también recordó que «cuando esta provincia decidió ceder su tierra a un gobierno nacional para que construyera ese complejo, fue con ese objetivo, y ahora el Gobierno nacional no lo está cumpliendo».

La oposición apoyó la privatización

El proyecto fue aprobado por mayoría, con la votación en contra del senador del PRO y exintendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, quien avaló el modelo de Milei para la concesión privada del predio. Montenegro sostuvo que «la única forma de progreso no puede ser siempre el Estado», un argumento que el peronismo bonaerense rechazó de plano en el recinto. La postura del PRO y de La Libertad Avanza significó, en los hechos, respaldar que un complejo declarado Monumento Histórico Nacional y construido para los trabajadores quede en manos de empresarios privados durante tres décadas.

Kicillof: «Marcha a un negocio inmobiliario»

El gobernador Axel Kicillof ya había trazado el diagnóstico con precisión. «Me parece que, como ha hecho con todo, marcha a un negocio inmobiliario», declaró durante una visita a Mar del Plata, al ser consultado sobre el futuro del complejo. «La onda viene de demolición y destrucción», agregó el mandatario bonaerense, quien exigió que, si la Nación decide desprenderse del predio, la administración sea transferida en forma inmediata a la Provincia. El ministro de Turismo bonaerense, Augusto Costa, sintetizó el impacto con un dato que no admite interpretación: «De alojar a más de 84.000 personas en 2023, pasamos a cero turistas en 2025 y 2026».

En el Congreso nacional, los senadores peronistas Juliana di Tullio y Eduardo «Wado» de Pedro presentaron un proyecto paralelo para transferir Chapadmalal a la provincia de Buenos Aires, con la condición de que el predio mantenga su destino de turismo social y que su venta o cambio de uso quede prohibida sin autorización del Poder Legislativo nacional. La pinza legislativa, en la Cámara alta bonaerense y en el Congreso nacional, marca una estrategia coordinada del peronismo para bloquear judicialmente y políticamente la entrega del complejo.

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