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Opinión

La improvisación al poder

El único responsable más allá de la búsqueda de chivos expiatorios será el propio Milei.

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El-Argentino-Javier Milei.

Por Ariel Basteiro*

En apenas cuatro meses de Gobierno de Javier Milei en Argentina ha provocado un nivel alto de desastres, improvisaciones, mostrando ignorancia de lo que es la cosa pública, actitudes erráticas en políticas a implementar, desconocimientos de cómo manejar las relaciones diplomáticas o las comerciales con otros países, claramente esta puesta de manifiesto en la gestión Milei.

La suma de continuos papelones llevados adelante en las relaciones internacionales de nuestro país, aparte de poner de manifiesto desubicación y desaprensión de como relacionarse con cualquier persona que no piense o actué en coincidencia con la ideología conservadora reaccionaria bautizada hoy como libertaria.

Los dichos y declaraciones del presidente Milei en este corto período de gobierno generaron malestar, respuestas, pedidos de explicaciones o directamente rotura de relaciones diplomáticas del amplio marco de presidente y gobiernos del mundo, solo un reducido grupo de sionistas fanáticos religiosos acompañaron o festejaron su presencia en oscuros y desconocidos ámbitos para recibir desconocidos y oscuros premios .

En ese camino triunfal hacia el aislamiento internacional con el solo reconocimiento de los EE.UU e Israel , mientras el mundo ve atónito como se enfrenta y genera todo tipo de rispideces con presidentes de Latinoamérica y referentes internacionales. Así es que el maltrato e insultos al presidente Lula Da Silva tratándolo de corrupto, de representante del maligno en la tierra y comunista al jefe de la iglesia católica, a su connacional el Papa Francisco, al Presidente Andrés Lopez Obrador lo categorizó de ignorante, despotricó y llamó asesino y terrorista a Gustavo Petro, a Nicolás Maduro aparte de primero llamarlo dictador le robó el avión de la empresa venezolana Emtrasur para que terminara desguazado en los EE.UU.

Milei provoca un conflicto diplomático con uno de sus socios comerciales más importantes, China, quien solicitó explicaciones al gobierno argentino por declaraciones inexactas de acuerdos económicos y financieros y la desafortunada relación de la canciller Diana Mondino al recibir en su despacho a representantes de Taiwan (algo que Argentina nunca hizo antes) territorio reclamado por China, conflictos con Rusia y colaboración con Ucrania en una guerra donde lo que se debería hacer es ayudar a lograr la paz y el gobierno de Milei dona material bélico a Ucrania, y hace silencio sobre el genocidio palestino por parte de Israel y solo reconoce el ataque de Hamas a colonos israelitas poniendo en práctica una doble vara muy utilizadas en las filas libertarias, irrumpir en las políticas internas en otros países como en España, Brasil o la propia EE.UU participando dentro de esos países en actos partidarios de la oposición.

Y como si esto fuera poco esta semana declaraciones de Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad del gobierno de Milei que genera un conflicto diplomático con Bolivia y Chile al acusar presencia de grupos armados del Hezbollah en el norte de Chile, y casi un ejército iraní en la frontera boliviana-argentina, lo que provocó un fuerte y lógico reclamo de ambos países a la Argentina pidiendo retractación y las disculpas del caso.

Mientras tanto la Ministra Bulrrich, seguramente recibió esa teorías conspirativa, de la presencia de lo que ella llama “grupos terroristas” en ambos países, desde alguna fuente o usinas de información e inteligencia que buscan generar desestabilización entre los países de la región. Y a las que el gobierno de Milei de manera obediente cumple solícitamente los deseos de sus mandantes.

Todo esto demuestra cómo entiende el mundo y las relaciones diplomáticos el gobierno de Milei es decir entiende poco y mal , sin darse cuenta que todo esto es perjudicial desde el punto de vista comercial , político y económico para los intereses de Argentina y su pueblo.

Por eso es que desde el parlamento argentino es necesario e imperioso pedir las explicaciones llamando a una interpelación a la canciller con el objetivo de advertir y si es posible explicarle cuál es su función y como debe hacerla, toda vez que está claro que no lo sabe ni ella ni ningún ministro del gabinete mileista y obvio ni el mismísimo Milei.

Es de lamentar que en tan poco tiempo se tire por la borda la política de estado que se tuvo hasta el momento con el reclamo de soberanía en Malvinas, que se ponga en peligro la presencia de Argentina en el G20 logro alcanzado en la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, negarse a participar de los BRICS, el acuerdo comercial de las grandes economías que más comercializan con Argentina, desconocer Mercosur, Unasur y toda estructura existente y que permitía a la región de la cual somos parte trabajar y negociar en función del bienestar de nuestros pueblos.

Como en la economía, la educación, la salud, ciencia y tecnología, derechos sociales y civiles, la política exterior argentina se vio afectada y en proceso de descomposición, lo que se tardara en reconstruir lo destruido en estos meses puede llegar a hacer eterno, hacia adelante es posible que muchos de los votantes de Milei castigado por lo brutal del ajuste se sumen a los millones que ya empiezan a reclamar y la gobernabilidad para un gobierno sin prácticamente presencia parlamentaria será extremadamente dificultosa. En definitiva el único responsable más allá de la búsqueda de chivos expiatorios será el propio Milei.

*Diputado Nacional (MC), ex Embajador de la Argentina en Bolivia.

Opinión

Banderazo en el Obelisco por las Malvinas y la Soberanía

La agrupación Peronismo por la Soberanía convoca a un banderazo por la Soberanía. Con Gabriel Berrozpe y otros referentes, piden mantener vivo el espíritu de Malvinas defendiendo la Soberanía nacional.​

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Este 2 de abril, nos convoca una causa que atraviesa generaciones: la memoria, el respeto y la lucha por la soberanía argentina sobre nuestras queridas Islas Malvinas. Estamos construyendo una unidad. Un Encuentro por la Soberanía entre muchas organizaciones y ciudadanos libres y concientes de los duros y desafiantes tiempos que vivimos.

Pero no estaremos en el Obelisco solo para recordar. Nos reuniremos, flameando banderasargentinas, para reafirmar con firmeza y sin ambigüedades, que la causa Malvinas está viva. Más viva que nunca. Y que defenderla hoy implica mucho más que una consigna: implica enfrentar, con claridad, todos los factores que debilitan nuestra soberanía nacional.

Porque Malvinas no es una causa aislada. Es el símbolo más profundo de una disputa que atraviesa toda nuestra historia: la disputa entre liberación o dependencia, entre colonia o nación.

Porque es símbolo, es bandera. Decimos que nadie es libre en una Nación que no se realiza, por loque resaltamos que nuestra querida Nación Argentina se realizará, cuando ondee la bandera celestey blanca en su suelo e imperen el trabajo y la justicia social en todo el territorio. Seremos sujetos libres, cuando nuestra Nación sea definitivamente libre.

También vamos por las empresas que abusan de nuestra riqueza compartiéndola con los usurpadores. Con cada uno calcularemos cuánto nos deben. Es un delito imprescriptible el que cometen.

En ese camino, la doctrina de no alineamiento con los países poderosos, sigue siendo una guía vigente y necesaria. Una Argentina que no se subordine a potencias ni a intereses financierosinternacionales. Una Argentina que planifique su desarrollo y decida su destino con autonomía. Sin embargo, en los últimos años hemos visto avanzar decisiones que van en sentido contrario.

La llamada “Ley Bases” ha significado un retroceso profundo en la capacidad del Estado para administrar la economía y proteger el interés nacional. Bajo el argumento de la modernización, se habilitan privatizaciones, se debilitan controles y se entrega soberanía en áreas estratégicas. La ley Bases derogó el autoabastecimiento de hidrocarburos que establecía la anterior ley, y se retiró la intervención del Estado en los precios del combustible, sujetandolos al precio internacional a pesar de que somos productores y tenemos reservas importantes.

Este gobierno impone, a fuerza de dádivas a las administraciones provinciales y represión a los trabajadores, un modelo de flexibilización laboral que no genera trabajo digno, sino precariedad. Se ataca al sistema previsional, debilitando el derecho de nuestros jubilados. Se desarticulan lasconvenciones colectivas, que son una herramienta histórica de defensa de los trabajadores.

Y así, se debilita el corazón mismo de la soberanía popular: el trabajo. Un Pueblo sin trabajo, mal remunerado, vive la tristeza de no encontrar el rumbo necesario. Porque no hay patria soberana con un pueblo empobrecido. No hay nación libre sin cumplir las premisas levantadas por nuestro Papa Francisco de “paz, pan, tierra, techo y trabajo”.

También vemos con preocupación el avance sobre nuestros bienes comunes. La presión sobre normas de protección ambiental, como la ley de glaciares, abre la puerta a la explotación indiscriminada de recursos estratégicos. La tierra, el agua, el litio, la energía, están siendo subordinados a intereses externos mediante concesiones y beneficios impositivos, para las empresasextranjeras, mientras aquí se burlan de las empresas nacionales que quiebran porque dicen que no tienen “competitividad”. Ayudan a las empresas extranjeras que vienen a saquear los recursos naturales estratégicos y aplastan a las empresas argentinas que producen en la industria y generan trabajo.

En medio de este conflicto de intereses, hubo un récord de participación ciudadana y popular: Más de 100 mil personas se anotaron para la audiencia pública de la reforma de la Ley de Glaciares. Sólo habilitaron al 1% de los inscriptos. La ley favorece a las grandes mineras extranjeras, sin regalías ni beneficios destacables para la ciudadanía, en el marco de una creciente política de primarización de la economía.

La extranjerización de la tierra y la entrega de recursos no son hechos aislados: son parte de un modelo que concibe a la Argentina como proveedor de materias primas, no como una nación industrial y desarrollada. Denunciamos los incendios forestales intencionales de la Patagonia con el fines inmobiliarios, así como la entrega de las naciente de Ríos a Empresas de diversos Paises, de regalar el manejo del agua a la Empresa Mekorot, todas y muchas más acciones avaladas por el gobierno Nacional, gobiernos provinciales, políticos, jueces y medios de Comunicación. Eso es inconstitucional porque viola Los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos, Sociales, Culturales y Ambientales.

¿Cómo olvidar, en las canchas de fútbol y las calles del Mundial -que dentro de unos meses se desarrollará en el peligroso país del Norte en guerra-, cuando digamos «Y los pibes de Malvinas que jamás olvidaré», si en Argentina tenemos un Presidente que venera a la matadora de soldados argentinos Margaret Tatcher?; ¿Cómo negar que nuestra cancillería viola sistemáticamente el mandato de la sangre y la historia, omitiendo las declaraciones y acciones que requiere nuestra Patria?

Los usurpadores ingleses de Malvinas hacen ejercicios militares en nuestras aguas u otorgan licencias pesqueras y petroleras, sin hacerse los reclamos correspondientes por parte del gobierno nacional.

Es el mismo gobierno que quiere abrir bases militares norteamericanas en la Patagonia, ocupando militarmente nuestra región pivote hacia la Antártida, a la vez que uno de los mayores reservorios de petróleo y gas del mundo. Recursos por los que actualmente se libra la guerra imperialista en Irán y por los que los mismos norteamericanos secuestraron un Presidente en el principal país petrolero de Sudamérica: Venezuela.

Mientras este gobierno del saqueo, la usura, los dirigentes narcos y la especulación financiera es débil con los poderosos y les entregan en bandeja de plata nuestros recursos, en la Argentina cierran las fábricas, los comercios, crecen los despidos y los aumentos de precios de los consumos de nuestro Pueblo.

A esto se suma el crecimiento acelerado de la deuda externa, que condiciona cada vez más las decisiones soberanas. La dependencia de organismos como el Fondo Monetario Internacional no es solo económica: es política. Limita, condiciona y busca subordinar a las futuras generaciones. Pero todos sabemos que esta deuda externa ilegal, no podrá ser pagada. No tiene avales institucionales, ni pasó por el Congreso, además de utilizarse para especulación y fuga de dinero por las empresas de donde provienen los mismos funcionarios del gobierno, especialmente el banco JP Morgan.

Y mientras tanto, se instala un discurso peligroso: el de destruir el Estado desde adentro. El propio presidente Javier Milei se ha definido como un “topo” que viene a destruir el Estado. Pero el Estado no es un enemigo de la Nación. Van de la mano. No puede haber Nación sin Estado. El Estado es la herramienta que tiene el pueblo para organizarse, para protegerse, para desarrollarse. Destruir elEstado es debilitar la soberanía. Es dejar a la Nación indefensa frente a los intereses más concentrados del mundo.

También asistimos a un alineamiento internacional que nos aleja de una política exterior soberana. El acercamiento automático a potencias como Estados Unidos y el alineamiento en conflictos ajenos, como en Medio Oriente haciendo seguidismo de Israel, nos alejan de una inserción inteligente y autónoma en el mundo. Milei dijo que “vamos a ganar la guerra” y que es el “Presidente más sionista del mundo”, asumiendo la identidad política colonialista que hoy tiene en vilo al mundo con las masacres de Gaza, entre otras.

Argentina no debe ser satélite de nadie. Debe ser protagonista de su propio destino. Y en este contexto, la causa Malvinas adquiere aún mayor profundidad. Porque no se puede reclamar soberanía sobre nuestras islas mientras se resigna soberanía en el continente. No se puede defender el Atlántico Sur mientras se entregan nuestros ríos, nuestros puertos, nuestro comercio exterior. El Canal Magdalena, la soberanía fluvial, el control de nuestras exportaciones, son parte de la misma lucha.

Mientras este 2 de abril recordaremos a nuestros héroes de Malvinas, que lucharon por defender nuestro territorio, se cocina en los despachos del Ministerio de Economía la entrega de nuestros ríos De la Plata y Paraná. Quieren privatizar las vías navegables entregandolas a sus amigos, en una concesión amañada. Quieren hacer de nuestros ríos superautopistas de un comercio exterior por donde se llevan nuestra leche, nuestra carne y nuestros alimentos, horadando su lecho hasta profundidades que generarán una catástrofe ambiental, para los grandes barcos de las multinacionales.

Las empresas extranjeras que patrocina Milei y buena parte de la dirigencia vendepatria, controlan el comercio exterior y favorecen la dolarización que hace que aquí sea más caro comer los alimentos que producimos y que en otras partes del mundo gozan.

El Estado debe ejercer el comercio exterior, siendo parte del mismo y participando de la disputa de la renta, para redistribuirla. La flota mercante fluvial y de ultramar nacionales, son una prioridad.

La ciencia, la tecnología, la energía nacional, son parte de la misma lucha. Defender los trenes, los satélites, la energía nuclear, la industria siderúrgica, por decir algunas otras áreas donde los poderosos decidieron atacar, son parte de esa misma lucha, para lo que pretendemos estar hermanados.

Denunciamos la política de privatizaciones, de entrega del patrimonio público a las corporaciones internacionales y socios internos, que quieren quedarse con AySA, principal empresa del servicio de agua y saneamiento, así como enajenar Núcleo eléctrica argentina, empresa estatal encargada de generar energía eléctrica a través de la operación de las centrales nucleares en el país.

Este año también tienen en carpeta privatizar Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión S.A.) la empresa líder en Argentina dedicada al servicio público de transmisión de energía eléctrica en extra alta tensión. La empresa Belgrano Cargas, línea ferroviaria estatal argentina de carga, estratégica para el noroeste y noreste del país y SOFSE (Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado), encargada de operar el transporte de pasajeros.

Y por supuesto, la defensa nacional. La desmalvinización luego de la guerra de Malvinas en los años 80 y 90, incluyó el desarme y el achicamiento de nuestras capacidades militares, típico de una dirigencia derrotada y sometida para administrar la dependencia. Las torturas a los conscriptos durante la guerra fueron solo un ejemplo de una cúpula militar preparada para reprimir a su Pueblo.

Los Tratados de Madrid I y II fueron el correlato del Consenso de Washington a nivel mundial y delPacto de Olivos que dejó esta Constitución, antesala de la estrategia actual de fractura del territorio nacional. Sin fuerzas armadas sanmartinianas, no puede haber defensa real de la soberanía nacional.

Malvinas, el Atlántico Sur, la plataforma continental, son territorios estratégicos en disputa, con una parte usurpada, como usurpada están la economía, la administración del Estado, las partidas del presupuesto para la educación, las ciencias, la seguridad y los Estados provinciales.

Este 2 de abril, levantando las banderas argentinas en el obelisco, queremos resaltar que Malvinas es pensamiento estratégico, elaborado por nuestro Pueblo a lo largo de la historia; una suerte de alma de lo “argentino” que nos une por mucho más que sus valorables recursos y proyección geopolítica. Malvinas nos une.

Por eso jamás nuestro Pueblo será derrotado definitivamente, aunque vivamos estos momentos donde gobiernan los vendepatrias. El Pueblo vencerá, porque tiene esa fuerza que da la identidad argentina y malvinera, que nos guía a tiempos de gloria.

Por eso hoy, al recordar a nuestros héroes, no podemos quedarnos sólo en la emoción, que es saludable y necesaria. Tenemos que asumir la responsabilidad histórica que nos toca. Defender la soberanía en todas sus dimensiones. Defender el trabajo, la producción y la industria nacional. Defender el Estado como herramienta del pueblo. Defender nuestros recursos, nuestra tierra y nuestro futuro. Porque la soberanía no se declama: se construye. Y también se defiende. Con memoria. Con conciencia. Y con compromiso.

Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Este jueves 2 de abril, a las 13 hs, te esperamos con tu bandera argentina y tu camiseta celeste y blanca, a luchar para que Argentina gane.

¡Patria si!, ¡Colonia no!

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