Política 📢
Milei y el conflicto iraní: un bravucón entre la “batalla cultural” y la guerra real
El Gobierno le bajó el tono a las amenazas del Teherán Times contra Argentina y tomó distancia de Waldo Wolff, quien declaró que el país «ya está en guerra» con Irán. Pero el canciller Quirno no descartó enviar buques al Estrecho de Ormuz, aunque fuentes oficiales reconocen que el país no tendría capacidad operativa para hacerlo.
★ El Gobierno Nacional intentó este jueves administrar con pinzas su posición ante la escalada del conflicto en Medio Oriente: por un lado, relativizó las amenazas que el diario iraní Teherán Times dirigió contra Argentina en un artículo titulado «Milei, Quo Vadis?», en el que acusó al país de haberse «presentado oficialmente como enemiga de Irán» y de haber cruzado «una línea roja imperdonable»; por el otro, tomó distancia pública del legislador porteño del PRO, Waldo Wolff, quien afirmó que Argentina «ya está en guerra» con la República Islámica.
El resultado es un mensaje oficial que busca simultáneamente no escalar, no retroceder y mantener el alineamiento con Donald Trump, tres objetivos que no siempre apuntan en la misma dirección.
El Teherán Times y la relativización oficial
Fuentes con acceso al despacho presidencial consultadas por este medio explicaron la postura del Gobierno con un argumento que minimiza el peso de las amenazas: el artículo del Teherán Times sería una posición editorial del medio, cercano al régimen de Teherán, que «puede no reflejar la postura del gobierno iraní». La distinción entre el diario y el Estado iraní fue el principal recurso oficial para bajar la temperatura.
«Es como si cualquier editorialista acá escriba que Irán cruzó una línea roja. Igual, hablamos del Estado que nos puso dos bombas», graficó la misma fuente, en una frase que condensa la tensión interna del oficialismo: reconoce la hostilidad histórica de Irán hacia Argentina (en referencia a los atentados de 1992 contra la Embajada de Israel y de 1994 contra la AMIA), pero al mismo tiempo le resta entidad institucional a las amenazas actuales.
Esa lectura convive con las declaraciones públicas del propio Javier Milei, quien en el acto por el 34.º aniversario del ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires, ocurrido el 17 de marzo de 1992, afirmó que no retrocederá «ni un milímetro» ante el régimen iraní. Fuentes oficialistas atribuyeron esa postura a la necesidad de dar «la batalla cultural» y de ordenarse detrás de la política exterior que encarna Trump, más que a una definición estratégica en términos militares.
El cortocircuito con Wolff
La frase que le generó el mayor ruido interno al Gobierno no vino de Teherán sino de la Ciudad de Buenos Aires. Waldo Wolff, legislador porteño del PRO y referente histórico de la comunidad judía en el espacio político de centroderecha, fue más lejos que cualquier funcionario del Ejecutivo: «Nosotros ya estamos en guerra, aunque no nos guste, y celebro la honra de plantarnos en frente en esta guerra», declaró.
La respuesta del oficialismo fue rápida y con nombre y apellido. «No tenemos coincidencia. Estar en guerra es un acto formal de Gobierno que involucra una declaración del Congreso, el envío de tropas. Algo que no está pasando. Lo que plantea el Presidente va en sentido de la batalla cultural», explicó un estrecho colaborador de Milei consultado por este medio.
La distinción es jurídicamente correcta: una declaración de guerra en Argentina requiere, efectivamente, intervención del Congreso. Pero también es políticamente reveladora: el Gobierno necesita contener el relato bélico dentro de los límites de la retórica, porque las consecuencias reales de una declaración formal de guerra con Irán excederían con creces cualquier cálculo de «batalla cultural».
Quirno y los buques: entre el rumor y la incapacidad operativa
El episodio más llamativo de la jornada lo protagonizó el canciller Pablo Quirno. Durante la tarde del jueves, el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto no descartó el eventual envío de buques de la Armada Argentina a la zona de conflicto, en particular al Estrecho de Ormuz, cuya libre navegación el Gobierno viene reclamando junto a las potencias occidentales desde el inicio de la «Operación Furia Épica». «En la medida que lo necesite, está claro de qué lado vamos a estar», afirmó.
Sin embargo, el propio Quirno se encargó minutos después de relativizar sus dichos, aclarando que todo se trataba de «rumores» circulados en las últimas horas. La aclaración llegó acompañada de un dato de fondo que fuentes del sector de defensa consultadas por este medio conocen bien: Argentina no cuenta con la capacidad operativa necesaria para destinar unidades navales al Estrecho de Ormuz. La Armada Argentina acumula años de desinversión estructural que hacen de esa posibilidad, por el momento, más un gesto discursivo que una opción militar concreta.
Un alineamiento con costos que el Gobierno empieza a calcular
El cuadro que emerge de la jornada es el de un Gobierno que apostó fuerte al alineamiento con Trump y con Israel desde el primer día de la «Operación Furia Épica», pero que ahora enfrenta las consecuencias de esa posición sin haber calibrado del todo su alcance real.
Las amenazas del Teherán Times, que el oficialismo intenta descartar como una opinión periodística, se producen en el marco de un conflicto que en diecinueve días dejó más de 1.230 muertos en Irán y 826 en Líbano, que llevó al debut en combate del misil balístico Sejil, que generó amenazas iraníes contra Ucrania y que llevó a Francia a advertir que no tolerará ser blanco de Teherán. En ese contexto, la distinción entre lo editorial y lo estatal se vuelve cada vez más difusa.
Mientras tanto, los efectos locales de la guerra siguen siendo tangibles: los combustibles superaron los $2.000 por litro en la Ciudad de Buenos Aires, la AMIA y el Congreso recibieron amenazas el mismo jueves 12 de marzo y la Fórmula 1 canceló sus Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita. El alineamiento tiene un costo que Argentina paga en el surtidor, en los protocolos de seguridad y, potencialmente, en su posición ante actores regionales con los que históricamente mantuvo vínculos más complejos que los que el relato libertario admite.
Puntos clave
- El Gobierno relativizó las amenazas del Teherán Times contra Argentina al atribuirlas a una postura editorial del medio, no necesariamente al Estado iraní; pero reafirmó el alineamiento con Trump.
- Milei afirmó en el acto por el 34.º aniversario del atentado a la Embajada de Israel que no retrocederá «ni un milímetro» ante Irán; fuentes oficiales atribuyen esa postura a la «batalla cultural», no a una definición militar.
- El Gobierno tomó distancia de Waldo Wolff (PRO), quien declaró que Argentina «ya está en guerra» con Irán; un colaborador de Milei aclaró que la guerra es «un acto formal de Gobierno que involucra una declaración del Congreso».
- El canciller Pablo Quirno no descartó enviar buques al Estrecho de Ormuz, pero minutos después lo calificó de «rumores»; fuentes del sector de defensa señalan que Argentina no tiene capacidad operativa para esa misión.
- La tensión entre retórica bélica y realidad operativa define la posición del Gobierno ante un conflicto cuyos efectos locales ya son concretos: combustibles a más de $2.000, amenazas institucionales y dos GP de F1 cancelados. ★
Buenos Aires
Mientras Milei recorta, Morón apuesta por el Estado presente frente a la violencia escolar
El municipio que conduce Lucas Ghi convocó a la Provincia, las fuerzas de seguridad y el sistema de salud para articular respuestas frente a la ola de violencia que sacude las aulas de todo el país.
Morón toma la iniciativa: acción conjunta con la Provincia para blindar las escuelas
★ En un contexto marcado por una preocupante escalada de amenazas y hechos de violencia en escuelas de todo el país, el municipio de Morón tomó la iniciativa y convocó una reunión de trabajo junto a representantes del área de Educación de la Provincia de Buenos Aires, fuerzas de seguridad bonaerenses y distintas áreas del gabinete local, con el objetivo de fortalecer las estrategias de prevención y abordaje en el ámbito escolar.
La jornada, impulsada por el intendente Lucas Ghi, fue encabezada por la inspectora jefa regional Eliana González Di Martino; la inspectora jefa regional de la Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP), Elva Pereira; y la inspectora jefa distrital Natalia Díaz. Del encuentro también participaron el secretario de Seguridad Damián Cardoso, el secretario de Salud Jacobo Netel, el concejal José María Ghi y la subsecretaria de Educación municipal Lorelei Arnaudin, junto a otros miembros del gabinete.
El Estado municipal frente a una crisis que el Gobierno nacional ignora
La reunión se inscribe en un momento de alta tensión en las escuelas argentinas. El tiroteo del 3 de abril en la Escuela Normal Superior N°40 «Mariano Moreno» de San Cristóbal, Santa Fe, donde un alumno de 15 años mató a su compañero Ian Cabrera e hirió a otros ocho estudiantes, abrió una crisis que desde entonces se propagó como un reguero de pólvora: en las semanas siguientes, se multiplicaron las amenazas en escuelas de Tucumán, Mendoza, Córdoba, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y otras provincias.
Frente a ese escenario, el gobierno de Axel Kicillof instruyó a las autoridades escolares bonaerenses para que intervengan ante hechos graves y pidió a estudiantes y docentes que no viralicen los mensajes intimidatorios. La Dirección General de Cultura y Educación provincial reconoció la existencia de una comunidad digital que exalta este tipo de ataques y señaló que el Ministerio de Seguridad la mantiene bajo monitoreo.
En Morón, la respuesta fue dar un paso más: en lugar de limitarse a instrucciones protocolares, el municipio convocó una mesa de articulación interinstitucional con actores concretos, capaz de generar «respuestas rápidas y efectivas ante situaciones de conflicto», según informó el propio municipio.
«Mi Escuela Segura»: convivencia, diálogo y responsabilidad comunitaria
El encuentro se enmarca en la campaña municipal «Mi Escuela Segura», una iniciativa que apunta a generar conciencia sobre la importancia de la convivencia, el diálogo y la responsabilidad en la comunidad educativa, y que busca dotar a docentes, familias y estudiantes de herramientas concretas de intervención ante situaciones de conflicto.
Durante la jornada se compartieron recursos de intervención y se avanzó en la articulación de acciones conjuntas entre el nivel municipal y el provincial. El enfoque adoptado contrasta con las propuestas que circularon desde el Gobierno nacional, que en los últimos años privilegió el recorte presupuestario en áreas de contención escolar por sobre la inversión en equipos de salud mental, orientación y acompañamiento en las aulas.
El gremio docente SUTEBA ya había alertado, en el pico de la crisis posterior al tiroteo de San Cristóbal, que «estos hechos son la expresión de un clima social atravesado por la violencia, el corrimiento del Estado nacional de sus responsabilidades y el debilitamiento de las políticas destinadas a las niñeces y adolescencias». La articulación que pone en marcha Morón responde, al menos en el plano local, exactamente a ese reclamo.
Un municipio que apuesta por el Estado presente
La iniciativa de Morón refuerza una concepción de la gestión pública que privilegia la intervención temprana y el trabajo conjunto sobre la respuesta punitiva. Mientras el debate nacional oscila entre propuestas de mayor seguridad física en los edificios escolares y proyectos que elevan penas para delitos cometidos en instituciones educativas, el municipio del oeste bonaerense elige el camino de la prevención con base comunitaria.
La articulación con la Provincia, la presencia de fuerzas de seguridad con un rol de coordinación y no solo de control, y la incorporación del área de salud como parte de la respuesta dan cuenta de un abordaje integral que reconoce la complejidad del problema.
Puntos clave:
- El municipio de Morón convocó una reunión interinstitucional con la Provincia de Buenos Aires, fuerzas de seguridad y áreas de salud para fortalecer la prevención de la violencia escolar.
- La iniciativa fue impulsada por el intendente Lucas Ghi y se enmarca en la campaña «Mi Escuela Segura».
- El encuentro se produce en un contexto de ola de amenazas de tiroteos en escuelas de todo el país, tras el trágico caso de San Cristóbal, Santa Fe.
- El gobierno de Kicillof instruyó a autoridades bonaerenses para actuar ante hechos graves y monitorear comunidades digitales que exaltan este tipo de ataques.
- El SUTEBA denunció que la violencia escolar es consecuencia del «corrimiento del Estado nacional de sus responsabilidades» en materia de niñeces y adolescencias.
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