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Otro escándalo y más mentiras de Bullrich: nena gaseada y fake news

En una entrevista, Bullrich ofreció su renuncia al Presidente y defendió el accionar de la Policía, alegando que se enfrentaron a «militantes violentos».

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El Argentino-Patricia Bullrich.

Lo que tenés que saber

  • Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, desestimó las imágenes de un agente de la Policía Federal apuntando con gas a los ojos de una niña durante una represión.
  • A pesar de la evidencia visual, Bullrich insistió en que “nadie gaseó a una nena” y cuestionó la presencia de la niña en la manifestación.
  • En una entrevista, Bullrich ofreció su renuncia al Presidente y defendió el accionar de la Policía, alegando que se enfrentaron a «militantes violentos».
  • La ministra también trató de despejar la responsabilidad del Ministerio de Seguridad en la difusión de un video que trataba de incriminar a una militante de las organizaciones sociales.

Patricia Bullrich desmiente las pruebas y ofrece su renuncia

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, célebre por escándalos, mentiras y traiciones varias, se enfrentó a una creciente ola de críticas tras la difusión de un video que muestra a un agente de la Policía Federal apuntando con gas pimienta hacia una niña de diez años durante una represión en las cercanías del Congreso. A pesar de la contundencia de las imágenes, Bullrich sostuvo que “nadie gaseó a una nena”, argumentando que la Policía actuaba para despejar a los manifestantes que habían lanzado vallas y se habían vuelto violentos.

En una entrevista con LN+, Bullrich intentó explicar el incidente, pero sus declaraciones resultaron enredadas y contradictorias. Defendió a su secretaria de Seguridad y sugirió que los policías no pudieron ver claramente debido a sus cascos. “La policía está avanzando y lo que hace es poner atrás a la nena y está tirando gases contra aquellos que habían tirado las vallas”, declaró, mientras el periodista le recordaba la nitidez del momento en el que el oficial apunta hacia los ojos de la niña.

Bullrich continuó negando la responsabilidad de la Policía y subrayó que “para nosotros la realidad no es la Policía tirándole a una nena, sino que es un momento de tensión, donde en el medio había una mamá y una nena, que los policías seguramente no vieron”. A pesar de las evidencias, insistió en que “los nenes no pueden ir a una marcha, no se pueden meter en el medio de una situación violenta”.

En un giro inesperado, la ministra ofreció su renuncia al Presidente, aunque justificó la actuación policial como una respuesta a los “militantes violentos”. También negó que el Ministerio de Seguridad hubiera enviado o avalado el video que intentó responsabilizar a una militante de la agresión. “Desde el Ministerio de Seguridad no mandamos ningún video. Por eso, no voy a aceptar de ninguna manera que digan que somos mentirosos”, afirmó.

Sin embargo, Bullrich enfrentó más cuestionamientos cuando se reveló que su secretaria de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había dado credibilidad al video y lo usó para desviar la responsabilidad de la Policía. Bullrich intentó justificar esta discrepancia diciendo que el video fue visto por Monteoliva debido a su difusión en los medios.

Finalmente, la ministra defendió el accionar de la Policía, argumentando que “solo responde ante los violentos” y que se encuentran “bajo fuego en cada una de las manifestaciones, defendiendo el orden público y el Congreso”. “Ellos se pusieron violentos, y ahora resulta que nos quieren dar vuelta la cosa”, concluyó.

Cultura

“Un disparate fascista”: el Indio Solari, un sujeto político en la Argentina que él mismo cantó

Tomó partido en silencio durante años. Cuando habló, no se guardó nada. Llamó «régimen» al gobierno de Macri, calificó el avance de Milei de «disparate fascista», defendió la vacuna Sputnik con el mismo énfasis con que defendió la soberanía cultural, y recibió el Honoris Causa de la UBA mientras el gobierno nacional le recortaba el presupuesto a las universidades. La de Carlos Solari fue una posición política que no necesitó de militancia para ser inequívoca.

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Las declaraciones políticas del Indio Solari: de llamar “régimen” a Macri a calificar a Milei de “disparate fascista”

Carlos Alberto Solari murió sin haber militado nunca en el sentido estricto del término. Él mismo lo aclaró con precisión cuando aún hablaba en público: «El artista tiene que manifestar a través de su obra y en el estilo está su posición sobre la sociedad. No creo que deba militar. Cuando el artista milita, forma su obra en panfletos, y eso no es rico para nadie en la sociedad.» Lo dijo en mayo de 2023, en una entrevista con La Garganta Poderosa en Nacional Rock. Y a continuación, sin contradicción alguna para él, fue completamente explícito sobre dónde estaba parado.

Esa tensión entre la no militancia formal y la postura política nítida fue una de las marcas más características del Indio Solari en su última etapa pública. Y también fue la que lo convirtió en una voz que el campo popular reivindicó con orgullo y que el establishment mediático observó con incomodidad.

«No vi a nadie de ese régimen complicado con la cana»

La primera gran intervención política de sus años de retiro forzado ocurrió durante la pandemia. En junio de 2021, el Indio dialogó con el periodista Marcelo Figueras en Radio Provincia en el marco de la presentación de su libro «La vida es una misión secreta.» La entrevista, que duró casi dos horas, circuló de inmediato como una declaración de principios.

Sobre el gobierno de Mauricio Macri, fue directo: «No vi a nadie de ese régimen complicado con la cana. Está este Pepín…», dijo en referencia al asesor judicial macrista Fabián Rodríguez Simón, quien en ese momento transitaba un pedido de detención internacional. La palabra «régimen» no fue un desliz: fue la elección de alguien que conoce el peso de las palabras.

Sobre la vacuna Sputnik V y quienes la cuestionaban, fue igualmente categórico: «Hay un montón de gente implicada en delirio. Son casi genocidio esta pelea contra la vacunación y la pelea contra el Gobierno para que sea lo menos riesgosa la pandemia. No puedo entender con qué cara dicen esas cosas.» El hombre que había dedicado décadas a denunciar el totalitarismo mediático en sus canciones, aquí señalaba con nombre propio los medios que, según él, «ponían palos en la rueda» a la gestión sanitaria: «los noticieros de los canales adictos a la locura.»

Esa misma noche de la entrevista, el Indio también completó la frase sobre la vacuna rusa que había esbozado meses antes, en diciembre de 2020, cuando había dicho: «¿Alguien preguntó alguna vez de dónde venían otras vacunas que nos pusimos? Desconfiar de la ciencia rusa es realmente un atrevimiento.»

«Un disparate fascista»: el Indio frente al avance de Milei

Dos años después, en mayo de 2023, con las elecciones presidenciales en el horizonte y Javier Milei acelerando en las encuestas, el Indio volvió a hablar. El escenario fue otro programa afín, La Garganta Poderosa en Nacional Rock. Esta vez no se limitó a criticar al pasado: también nombró el presente y el peligro que veía en el futuro.

«Del otro lado veo un peligro muy grande. Sigo apoyando al kirchnerismo y al peronismo», declaró. Y sobre las dos gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, fue cálido y directo: «Yo confío en esta gente en la que en los últimos dos gobiernos la gente vivió mejor y rescató a la clase media de la zanja.» Sobre Milei, la frase que quedó para el archivo fue lapidaria: «El contrincante es una locura, un disparate fascista.»

La calificación no era improvisada. Para el Indio, que había rastreado en sus letras durante décadas los mecanismos del totalitarismo mediático y la alienación social, el ascenso de un discurso de odio organizado representaba algo concreto y reconocible. «Gente que se deja llevar por esas ideas, esa actitud y estilo de vida que tienen. Hacen las macanas, aparecen los Panamá Papers, pero del otro lado no, la chorra es la señora», agregó con ironía, en referencia a la persecución judicial que consideraba fabricada contra Cristina Kirchner.

Su posición sobre la Justicia fue constante a lo largo de esas intervenciones: «Es un disparate todo lo que sucede. Tienen un régimen de amparo social casi parecido al que tenían las Cortes imperiales.»

La coherencia larga: de «Divina TV Führer» a Milei

Lo que el Indio dijo en esas entrevistas no fue una novedad de la vejez. Fue la continuación natural de lo que había cantado durante décadas. «Divina TV Führer», de 1986, describía el totalitarismo de los medios de comunicación de masas. «Preso en mi ciudad» denunciaba que el rock estaba «atrapado en libertad», domesticado por el sistema que juraba combatir. «Todo preso es político» era una declaración que en los noventa nadie leía como metáfora. Las ciudades imaginarias del capitalismo tardío que construyó en «Luzbelito» y «Último bondi a Finisterre» eran cartografías del mismo sistema al que luego, en voz alta, llamó «régimen.»

La coherencia era de fondo, no de forma. El Indio nunca marchó, nunca firmó solicitadas, nunca fue a una conferencia de prensa política. Pero sus canciones describían exactamente el mundo que sus declaraciones repudiaban. Y cuando habló, lo hizo desde ese mismo lugar: el de alguien que observa la sociedad con paciencia y sin eufemismos.

El Honoris Causa como síntesis política

El último acto público de su vida fue, en ese sentido, una síntesis perfecta. El 15 de mayo de 2026, la Universidad de Buenos Aires le entregó el Doctorado Honoris Causa mientras el gobierno de Javier Milei acumulaba un recorte real del 31,6% en el presupuesto de las universidades nacionales, según datos del IIEP (UBA-CONICET). El rector Ricardo Gelpi presidió la ceremonia. El vicerrector Emiliano Yacobitti lo definió como «un referente que hizo de la originalidad una ética.»

La institución que resistía el desfinanciamiento libertario eligió ese momento para reconocer al artista que había llamado «disparate fascista» al gobierno que la asfixiaba. No era solo un homenaje cultural. Era también una declaración política. Y el Indio, que no pudo estar presente pero envió un mensaje grabado, lo sabía.

Con su muerte, la Argentina de Milei pierde la voz del artista popular más convocante de su historia, que no escondió dónde estaba parado. Un hombre que creyó que los de abajo vivían mejor con el peronismo, que el macrismo fue un régimen, que el avance de la ultraderecha era un disparate fascista, y que la universidad pública era un bien que valía la pena defender. Lo dijo en entrevistas escasas, con la misma economía con que manejó toda su vida pública. No necesitó más.

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