CABA
Fuerte repudio a Villarruel por su acto negacionista en la Legislatura
Se presentaron 13 cuestiones de privilegio.
Legisladores de la Ciudad de Buenos Aires presentaron hoy, durante la sesión, unas 13 cuestiones de privilegio, que son aquellas que afectan los derechos del cuerpo colectivamente, vinculadas a lo ocurrido con el homenaje de La Libertad Avanza (LLA) a las “víctimas del terrorismo”, que fue calificado como una actividad de “reivindicación” a la última dictadura.
Los pedidos fueron girados a la Junta de Ética para su análisis y pusieron el foco en el acto organizado el lunes por la diputada nacional y compañera de fórmula de Javier Milei, Victoria Villarruel, así como también en el operativo de seguridad y la organización del evento que estuvieron bajo la directiva de la legisladora libertaria Lucía Montenegro.
Tres días después de la actividad, los legisladores y las legisladoras de todos los bloques, a excepción de los libertarios, colocaron delante de sus bancas, durante la sesión, carteles con la leyenda “Nunca Más”, una frase que se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos humanos.
Una de las mociones fue impulsada por el diputado de Unión por la Patria (UXP) Claudio Morresi que llamó a Villarruel como “una hija ideológica de los genocidas y de los asesinos”.
“La consigna del ‘Nunca Más’ nace de los organismos de derechos humanos, que fueron un faro de nuestra historia y que junto a ellos vamos a hacer que los sueños de estos locos fascistas no lleguen al destino que pretenden”, sentenció.
Alejandrina Barry, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), también a través de una cuestión de privilegio, afirmó que lo del lunes “fue una reivindicación de la dictadura militar genocida y una verdadera provocación”, tras lo cual advirtió que “’los fachos’ no pasarán porque van a encontrar la resistencia del pueblo argentino”.
El legislador radical Martín Ocampo, por su parte, evaluó que LLA montó un “ardid para engañar a toda la Legislatura” con la organización del evento y sostuvo que “tras esa fachada, hizo un acto de reivindicación de la dictadura y negacionista”.
A su vez, el diputado de UXP Javier Andrade dijo que lo ocurrido el lunes “horadó la institucionalidad de la Legislatura” dado que “fue una actividad que intentó volver a instalar la teoría de los dos demonios”.
Desde LLA, la diputada Montenegro defendió el acto negacionista al señalar que “orgullosamente” fue parte del “homenaje a las víctimas de terrorismo”.
“Si por este acto se me tilda de genocida, golpista o asesina, no solo es una absurda mentira, sino que tampoco guarda relación con el evento en particular”, aclaró.
De acuerdo al reglamento interno del Parlamento porteño, las cuestiones de privilegio son aquellas que “que afectan los derechos de la Legislatura colectivamente, su seguridad, dignidad y la integridad de su actuación y sus procedimientos, considerados desde la perspectiva de órgano representativo de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires”.
Durante toda la jornada del lunes, la Legislatura permaneció bloqueada y custodiada por vallados de la Policía de la Ciudad por orden de los dirigentes de LLA, mientras que en cercanías se desarrolló una masiva movilización de organismos de derechos humanos en repudio.
“Aquí vivimos en un relato eterno, sin embargo, en la década del 70 organizaciones armadas causaron miles de víctimas”, dijo Villarruel durante su exposición en la que agregó que “durante años, las víctimas del terrorismo fueron desaparecidas de la memoria, se las negó”.
Remarcó que el acto tuvo como fin “reivindicar esas víctimas, darles voz”, y afirmó que quienes se opusieron a su realización “son cómplices de los que asesinaban y derramaban la sangre de inocentes y sólo quieren la democracia para ellos y los derechos humanos con exclusividad”.
“Después de 40 años de una visión amputada de la historia, de arrancarnos a nuestros seres queridos, de demonizarnos y tratar de ponernos una mordaza en la boca, decimos que no les tenemos miedo”, aseveró.
CABA
Multitud en Balvanera: la fe urgente ante la crisis que desborda la ciudad
Cada 19 de abril, el barrio porteño de Balvanera se transforma en un punto de peregrinación masiva. Este domingo no fue la excepción: miles de fieles colmaron la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera para rendir culto a San Expedito, en una jornada atravesada por la devoción, la crisis social y la necesidad.
Miles de fieles visitaron a San Expedito en Balvanera
Desde la medianoche, cuando se abrieron las puertas del templo, comenzaron a formarse filas que, en las primeras horas del día, ya superaban las dos horas de espera. La escena se repitió durante toda la mañana: velas encendidas, estampitas, promesas y rostros marcados por la urgencia.
Una convocatoria que crece en tiempos difíciles
El cronograma incluyó misas, bendiciones y momentos de oración, con un punto central en la procesión de la tarde, encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. La convocatoria volvió a mostrar el peso de la religiosidad popular en contextos de incertidumbre económica y social.
El párroco Walter Marchetti lo sintetizó en una frase que resonó entre los presentes: el pedido de este año fue “fuerza en la adversidad y paz que sane”, en un escenario global y local atravesado por conflictos, violencia y precariedad.
Historias mínimas, urgencias compartidas
Entre los peregrinos, las historias se multiplicaron con matices propios, pero con un hilo común: la necesidad de respuestas inmediatas.
- Llegaron familias enteras desde el interior del país para agradecer o pedir trabajo.
- Mujeres mayores repitieron el ritual de cada año, con promesas cumplidas y nuevas súplicas por la salud.
- Jóvenes se acercaron por primera vez, empujados por situaciones límite.
“Venimos a pedir por paz y trabajo”, resumió una peregrina. Otro fiel agradeció por la recuperación de su hijo. Los relatos, breves y cargados de emoción, expusieron una trama social donde la fe aparece como refugio ante la falta de certezas.
El peso simbólico de lo urgente
La figura de San Expedito (un mártir romano convertido al cristianismo) quedó asociada a las causas impostergables, a esas decisiones que no admiten demora. En ese sentido, su culto dialoga con una época marcada por la inmediatez, pero también por la fragilidad de las condiciones de vida.
La parroquia permanecerá abierta durante toda la jornada. Afuera, las filas continúan. Adentro, las velas siguen encendiéndose. En el medio, una postal que combina tradición religiosa y crisis de Milei: miles de personas que, en pleno corazón de la ciudad, buscan respuestas urgentes donde el Estado no llega o no alcanza.
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