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Kicillof lanza el Movimiento Derecho al Futuro en la UBA

En un acto en Ciudad Universitaria, el gobernador bonaerense presentará el Movimiento Derecho al Futuro para consolidar una estructura nacional y distanciarse de la conducción de La Cámpora.

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Lanzamiento de Derecho al Futuro: Kicillof busca heredar el tablero peronista desde la UBA

★ El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezará este jueves 9 de abril el lanzamiento oficial del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Universidad de Buenos Aires. El evento, programado para las 16 en el Aula Magna del Pabellón 2 de Ciudad Universitaria, representa un paso formal en la construcción de su candidatura presidencial para 2027; según informaron fuentes del ámbito provincial.

El quiebre con el núcleo duro

El surgimiento del MDF se remonta a febrero de 2025, cuando Kicillof buscó establecer una identidad política que lo diferenciara del kirchnerismo tradicional y, fundamentalmente, de la figura de Cristina Kirchner. Esta estrategia de autonomía política se profundizó tras las internas del Partido Justicialista (PJ) bonaerense en marzo pasado, donde el gobernador logró imponerse en 10 de los 16 distritos en disputa; este resultado marcó un retroceso en el control territorial de Máximo Kirchner y la organización La Libertad Avanza.

Aunque el mandatario mantiene una postura de defensa pública hacia la ex presidenta frente a los procesos judiciales de Comodoro Py, su entorno ratificó que la prioridad es edificar una «alternativa federal» capaz de disputar el liderazgo nacional sin los condicionamientos de la estructura partidaria previa.

La construcción de la alternativa

El objetivo central de la convocatoria en la UBA es captar el respaldo de los sectores académicos, científicos y estudiantiles para robustecer un espacio político que enfrente la gestión de Javier Milei. En el actual contexto de creciente confrontación con el Gobierno Nacional, Kicillof se posicionó como el referente principal de la oposición peronista; según coinciden diversos sondeos de opinión realizados durante el primer trimestre de 2026.

De acuerdo a consultoras privadas, el gobernador bonaerense aparece como el competidor con mayor intención de voto frente a La Libertad Avanza, con proyecciones que incluso le otorgan una victoria en un escenario de balotaje dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires.

Tensiones internas y herencias

La reconfiguración del mapa peronista tiene como antecedente las tensiones generadas por la frase de Kicillof sobre la necesidad de «componer nuevas canciones», expresión que en 2023 provocó fuertes cruces con la dirigencia de La Cámpora. Aquel episodio fue el germen de la actual estructura que hoy intenta nacionalizar su gestión.

Para los próximos 18 meses, el desafío del Movimiento Derecho al Futuro consistirá en transformar la base de apoyo bonaerense en un despliegue nacional que logre aglutinar a los sectores del peronismo que no se ven representados por la conducción actual del PJ Nacional.

Puntos clave:

  • Axel Kicillof presenta el Movimiento Derecho al Futuro este jueves a las 16 en la UBA.
  • El lanzamiento busca consolidar su perfil como candidato presidencial para las elecciones de 2027.
  • El gobernador se impuso recientemente en las internas del PJ bonaerense frente a la conducción de Máximo Kirchner.
  • El espacio intenta diferenciarse del kirchnerismo tradicional y construir una alternativa con alcance federal.
  • Sondeos de 2026 lo ubican como el principal opositor a la gestión de Javier Milei.

Elecciones

¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia

A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.

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El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.

No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.

Una lealtad que se conjuga en presente

Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.

El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.

Un Gobierno que no respeta la democracia

Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.

Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.

Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.

No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.

El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición

El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.

Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.

Las mujeres y disidencias van al centro del poder

Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.

La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.

Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.

Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.

2027: la lealtad es organizarse

Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.

Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.

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