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Opinión

El Esequibo, un resabio del colonialismo

El 3 de diciembre será una demostración masiva de todo un pueblo, reclamando la defensa territorial de esta parte soberana de Venezuela.

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El-Argentino-Lois Pérez Leira

Por Lois Pérez Leira

El conflicto que esta sucediendo por el territorio del Esequibo, entre Venezuela y Guyana pone al descubierto algunas de las deudas pendientes en Nuestra América.

La OEA y las Naciones Unidas han permitido que el colonialismo del siglo XXI mantenga estos territorios coloniales, que quedan a miles de kilómetros de las capitales dominantes. Son los ingleses y franceses los que mantienen el mayor número de colonias.

El Esequibo fue, desde la independencia Venezolana, una parte del territorio de la Gran Colombia. Los diálogos para resolver el conflicto fueron con Inglaterra país colonial. Luego heredado por el gobierno de Guyana.

El actual gobierno de Guyana dependiente de la política norteamericana mete una cuña provocadora en América del sur, que puede producir un conflicto de mayor envergadura.

Por otro lado, las empresas monopólicas especialmente petroleras, son parte de los operadores que trabajan para poder explotar las riquezas minerales de este territorio.Son varias las colonias aún existentes en nuestro continente.

La Isla de Martinica colonia francesa. Puerto Rico, colonia de los EEUU, lo mismo que Guantánamo en el propio territorio cubano.

Las Islas Vírgenes Británicas: Territorio de ultramar del Reino Unido en el mar Caribe. Fueron colonizadas por los británicos en el siglo XVII.

Las Islas Caimán: Territorio de ultramar del Reino Unido en el mar Caribe. Fueron colonia británica desde principios del siglo 18.

Las Islas Turcas y Caicos: Territorio de ultramar del Reino Unido en el mar Caribe. Fueron colonizadas por los británicos también desde principios del siglo XVIII.

Montserrat: Territorio de ultramar del Reino Unido en el Caribe. Colonizado por británicos desde 1632.

También Anguila. Territorio de ultramar del Reino Unido en el Caribe. Es colonia británica desde principios del siglo XVII.

La lucha contra el colonialismo es una materia pendiente no solamente en el continente americano como en el resto del mundo

El propio Lenin apoyó las luchas anti colonialistas. Analizó el imperialismo y el capitalismo monopolista como la fase superior que expandía la dominación colonial y la explotación de países dependientes. El capitalismo necesitaba controlar colonias.

La lucha del pueblo y el gobierno Venezolano, están dando una batalla histórica contra los últimos resabios del neocolonialismo en el Esequibo.

Por ello, el 3 de diciembre será una demostración masiva de todo un pueblo, reclamando la defensa territorial de esta parte soberana de Venezuela.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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