Región
Unasur: 11 presidentes firmaron acuerdo por la integración
La meta final es convertir el subcontinente en un área de libre comercio y defender los derechos humanos, la paz y la cooperación y la defensa de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos.
Once presidentes de América del Sur acordaron este martes la creación de un grupo para evaluar cuál es el mejor mecanismo para la integración de la región, promovieron como meta final convertir el subcontinente en un área de libre comercio y defender los derechos humanos, la paz y la cooperación y la defensa de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos.
Así se desprende del Consenso de Brasilia firmado por los mandatarios y un representante del gobierno de Perú, en el cual no figura la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) como foro elegido por la mayoría, debido a que cinco países no adhirieron nuevamente al mecanismo.
Asimismo, el punto 2 había sido puesto en cuestionamiento por el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, crítico de la posición venezolana hacia los derechos humanos.
La declaración final de la cumbre, divulgada esta tarde, es la siguiente:
1. Por invitación del presidente de Brasil, los líderes de los países sudamericanos se reunieron en Brasilia, el 30 de mayo de 2023, para intercambiar puntos de vista y perspectivas para la cooperación e integración de Sudamérica.
2. Reafirmaron la visión común de que América del Sur constituye una región de paz y cooperación, basada en el diálogo y el respeto a la diversidad de nuestros pueblos, comprometida con la democracia y los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la justicia social, el estado de derecho y la estabilidad institucional, la defensa de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos.
3. Coincidieron en que el mundo se enfrenta a múltiples retos, en un escenario de crisis climática, amenazas a la paz y a la seguridad internacional, presiones sobre las cadenas de alimentos y energía, riesgos de nuevas pandemias, aumento de desigualdades sociales y amenazas a la estabilidad institucional y democrática.
4. Concordaron en que la integración regional debe ser parte de las soluciones para afrontar los desafíos compartidos en la construcción de un mundo pacífico; el fortalecimiento de la democracia; la promoción del desarrollo económico y social; la lucha contra la pobreza, el hambre y todas las formas de desigualdad y discriminación; la promoción de la igualdad de género; la gestión ordenada, segura y regular de migraciones; el enfrentamiento al cambio climático, incluso por medio de mecanismos innovadores de financiamiento de la acción climática, entre los cuales podría considerarse el canje, por parte de países desarrollados, de deuda por acción climática; la promoción de la transición ecológica y energética a partir de energías limpias; el fortalecimiento de las capacidades sanitarias; y el combate al crimen organizado transnacional.
5. Se comprometieron a trabajar por el incremento del comercio y de las inversiones entre los países de la región; la mejora de la infraestructura y logística; el fortalecimiento de las cadenas de valor regionales; la aplicación de medidas de facilitación del comercio e integración financiera; la superación de las asimetrías; la eliminación de medidas unilaterales; y el acceso a los mercados por medio de la red de acuerdos de complementación económica, incluso en el marco de la Aladi, teniendo como meta una efectiva área de libre comercio sudamericana.
6. Reconocieron la importancia de mantener el diálogo regular, con miras a impulsar el proceso de integración en América del Sur y proyectar la voz de la región en el mundo.
7. Decidieron establecer un grupo de contacto, encabezado por los cancilleres, para evaluación de las experiencias de los mecanismos sudamericanos de integración y la elaboración de una hoja de ruta para la integración de América del Sur, a ser sometida a la consideración de los jefes de Estado.
8. Acordaron promover, desde ahora, iniciativas de cooperación sudamericana, bajo un enfoque social y de género, en áreas que atañen a las necesidades inmediatas de los ciudadanos, en particular las personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo los pueblos indígenas, tales como salud, seguridad alimentaria, sistemas alimentarios basados en la agricultura tradicional, medio ambiente, recursos hídricos, desastres naturales, infraestructura y logística, interconexión energética y energías limpias, transformación digital, defensa, seguridad e integración de fronteras, combate al crimen transnacional organizado y ciberseguridad.
9. Acordaron volver a reunirse, en fecha y lugar a ser determinados, para repasar el curso de las iniciativas de cooperación sudamericana y determinar los próximos pasos a tomarse.
Región
Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista
Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.
Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite
★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva
Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.
Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.
La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.
Residente, no turista: una distinción clave
Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.
La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.
Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.
El caso Páez: un antecedente que no cerró
El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.
Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.
El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.
Una pauta que se instala
La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.
Puntos clave:
- José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
- El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
- La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
- A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
- Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
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