Región
Elecciones en Venezuela: el “fraude” las encuestas fake
Hay habilitadas para votar 21 millones de personas, de las cuales 5 millones se encuentran fuera del país.
Por Fernando Buen Abad Domínguez
Saquemos cuentas. Para ilusionarse de manera rentable las derechas compran, y venden, los números de sus predicciones más exóticas. Es un mercado aritmético que cuenta con expertos en retruécanos metodológicos variopintos, casi siempre adosados con silogismos insustentables para operaciones ilusionistas.
El problema no son las encuestas (si son científicas) el problema son las emboscadas de falacias a las que sirven, a sabiendas o no. Como ya no tienen ideas creen que les quedan los números… y los manipulan. La casa del ahorcado.
Por cierto, en pleno proceso electoral pesan 950 sanciones imperiales contra Venezuela.
Así obran las derechas para propiciar el declive político del gobierno. En su desesperación, la derecha que ha rogado de rodillas por intervenciones imperiales, agita y financia proyectos de desmoralización inducida. Siembran en las cabezas, de no pocos despistados, todo tipo de incertidumbres. Fabrican cuentos sobre elagotamiento moral del pueblo, protagonizan ficciones económicas y morales para inyectar golpes de estado recetados por sus laboratorios de guerra psicológica, que también venden encuestas y que no son baratas. Como en Miami.
Con su circo de números “fake” despliegan, también, operaciones psicológicas cuyos relatos estratégicos sirven principalmente como “globos de ensayo” para medir tolerancia e ignorancia sobre una diversidad de temas. Y exhiben porcentajes a placer.
Algunos despliegan gráficas que se dicen habilitadas paramedir el “enojo” popular contra Maduro, el “chavismo”, Simón Bolívar y todo lo que suene a Socialismo. Echan mano del manual elemental de las falacias mercantiles para regimentar “datos verdaderos” en su guerra de estadísticas. Sin pudor exhiben muestras sesgadas, preguntas tendenciosas, inferencias de“causalidad inversa”; confusión sobre el “punto de referencia”; falsificación del “sesgo de respuesta”; “inferencias indebidas”; y “precisión ilusoria”. Todo un arsenal de emboscadas fabricadas por los laboratorios de guerra psicológica para hacer creer que su “numererío” es exacto y significativo y que no conocen márgenes de error ni limitaciones de sus encuestas a pedido.
Ahora la derecha abrió una batalla contradictoria y aberrante en la que, además de anunciar fraude adelantado, es decir exhibir su descrédito sobre la salud democrática de Venezuela, exhibe números fabricados para diagnosticar tal salud. Un interés de verdad bizarro cuando no parte de alguna dramaturgia surrealista.
Sus encuestas electorales, como instrumento para desnudar la realidad electoral, provocan un gran debate que debería tener ribetes judiciales por la dimensión de las falacias exhibidas,impúdica e impunemente, a nivel nacional e internacional, con grado de calumnia y difamación agravadas por ser difundidas conencuestadoras poco confiables.
Distorsionan la voluntad democrática del pueblo venezolano, sus contextos, tradiciones, aportes y padecimientos bajo el agobio imperial norteamericanos y sus 950 sanciones económicas, políticas y culturales. Repitámoslo.
Sin olvidar que sus instituciones electorales han merecido copiosos reconocimientos internacionales por su transparencia y eficiencia.
En Venezuela la derecha pontifica su fanatismo imperialista alineada con cuatro frentes:
1) odio de clase militarizadoimperialmente, 2) saqueo furibundo de materia prima y mano de obra, 3) dictadura financiero-inflacionaria, y 4) Guerra Cognitiva infestada con tsunamis ideológicos burgueses.
Todos ellos subordinados al odio de clase que les impide entender la realidad de un pueblo en revolución, que no abandona la crítica ni la autocrítica, que no está contento con sus logros ni con sus agobios y que ya probó las mieles de la revolución desde abajo, incluyendo la revolución en marcha desde sus bases electorales.
Mientras el paisaje mundial del capitalismo se pudre aceleradamente y no logra recuperar su “prestigio” la realidad se encarga, cotidianamente, de desnudar las perversiones de sus intereses y la maldad de sus consecuencias contra la especie humana que padece estragos infernales en las condiciones de vida más elementales.
Hambrunas, miseria, intemperie, insalubridad, desempleo, ignorancia… y humillaciones sin límite minuto a minuto. La riqueza que produce la mano de obra global está secuestrada por unos cuantos terratenientes, industriales, faranduleros, militares… que ejercen con impudicia, e impunidad, la lógica salvaje del capitalismo. En Venezuela el pueblo vota históricamente contra eso. Hay pruebas a raudales.
Las encuestas que fabrican las derechas, con sedes también en Miami, son máquinas de guerra ideológica. Unos se llaman “thinktanks”, “agencias de publicidad”, “asesores de imagen” e incluso les llaman “fundaciones” o “centros de investigación”. Invierten fortunas en la preparación, las pruebas, los “focus group”, los “paper” académicos, los estudios de mercado, las segmentaciones, los análisis psicológicos y semióticos… todo lo que uno pueda imaginar, y lo que no también, para martillarnos en la cabeza las maravillas del modelo de explotación que se les pudre en las manos. Nos quieren engañados, ignorantes y agradecidos a cualquier costo.
Ya podríamos escribir la enciclopedia del horror comunicacional con las aventuras de los vendedores de encuestasfalsas que desfilan a diario ante las cámaras y los micrófonos de los monopolios informativos desplegando hoy su nueva “operación cóndor mediática” para desestabilizar gobiernos elegidos democráticamente, para calumniar a los líderes sociales de los pueblos, para generar falacias informativas, para confundir a los ciudadanos y, especialmente, para expandir basura ideológica burguesa y hacernos creer que su proyecto de vida es lo mejor que pudo pasarnos, que es lo único y que más nos vale resignarnos. Eso anhelan las derechas mientras pagan fortunas a sus encuestadoras con nuestro dinero. Pero, cuando ellos canten fraude, el pueblo estará en las calles con su fuerza cualitativa y cuantitativa. Saquen sus cuentas.
Elecciones
Colombia: De la Espriella se adjudicó una ajustada victoria, pero el resultado sigue abierto por impugnaciones
La diferencia entre ambos candidatos es inferior al 1%. El oficialismo cuestionó decenas de miles de mesas y las autoridades electorales insistieron en que el preconteo no define al ganador.
La elección presidencial de Colombia quedó envuelta en la incertidumbre tras una segunda vuelta extremadamente ajustada entre el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella y el postulante del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda.
Según los datos preliminares del preconteo difundidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil, De la Espriella obtenía 12,8 millones de votos, equivalentes al 49,7% de los sufragios, mientras que Cepeda reunía cerca de 12,6 millones de apoyos, con el 48,6%. La diferencia entre ambos candidatos se ubicaba por debajo de un punto porcentual.
Sin embargo, las autoridades electorales y el propio gobierno colombiano pidieron cautela frente a los resultados difundidos durante la noche electoral, ya que el preconteo tiene únicamente carácter informativo y carece de validez legal para definir una elección.
El presidente del Consejo Nacional Electoral, Cristian Quiroz, remarcó que será necesario aguardar el escrutinio oficial para conocer los resultados verificados. Ese procedimiento contempla la revisión de actas, el análisis de reclamos, la corrección de eventuales errores y, en algunos casos, el recuento de votos.
La tensión política aumentó luego de que el comando de campaña de Cepeda anunciara la impugnación de unas 33.000 mesas de votación en todo el país. Desde el oficialismo sostuvieron que miles de fiscales, abogados y apoderados electorales ya comenzaron a presentar los recursos correspondientes.
“El preconteo lo reconocemos como un dato que aún no es oficial ni vinculante”, afirmó Cepeda al dirigirse a sus seguidores, al tiempo que insistió en la necesidad de esperar el resultado definitivo del escrutinio.
En la misma línea se expresó el presidente Gustavo Petro, quien evitó reconocer un ganador y llamó a respetar los tiempos institucionales del proceso electoral. El mandatario recordó que el escrutinio es el único mecanismo legal para establecer quién resulta electo.
Pese a ello, De la Espriella se proclamó vencedor y presidente electo durante un discurso brindado ante sus simpatizantes. Además, aseguró haber mantenido una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump, quien, según afirmó, le expresó su respaldo y reconocimiento.
La situación mantiene en vilo a Colombia debido a la estrechísima diferencia entre ambos candidatos. En antecedentes recientes de la región, procesos de escrutinio posteriores al conteo preliminar modificaron tendencias observadas durante la noche electoral, especialmente en elecciones definidas por márgenes muy reducidos.
Mientras avanza la revisión de las actas y las impugnaciones presentadas, el país permanece a la espera de la confirmación oficial sobre quién asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto para gobernar durante el período 2026-2030.
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