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Honduras: con el aval de Trump y el festejo de Milei, proclaman a Asfura en medio de denuncias de fraude

El Consejo Nacional Electoral confirmó el triunfo del dirigente del Partido Nacional tras más de tres semanas de escrutinio marcadas por cuestionamientos técnicos y denuncias de irregularidades. La victoria profundiza el giro conservador en la región y genera tensiones con sectores opositores que exigen un recuento.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras proclamó este miércoles a Nasry Juan Asfura Zablah como presidente electo para el período 2026-2030, poniendo fin a más de tres semanas de incertidumbre política en el país centroamericano. El candidato del Partido Nacional obtuvo el 40,27% de los votos, superando por escaso margen a Salvador Nasralla, del Partido Liberal, quien alcanzó el 39,39%.

La ajustada diferencia entre ambos candidatos —apenas 0,88 puntos porcentuales— mantuvo en vilo a Honduras durante un proceso de escrutinio atravesado por denuncias de irregularidades, fallas técnicas y detenciones. Mientras simpatizantes de Asfura celebraban en su sede de campaña, sectores opositores cuestionaban la transparencia del resultado y exigían un recuento especial de las actas observadas.

Un proceso electoral bajo cuestionamiento

El conteo de votos estuvo marcado por múltiples irregularidades que alimentaron la desconfianza de los partidos opositores. El CNE reportó 16.178 actas correctas y 2.749 que debieron ser verificadas por contener errores de digitación, discrepancias numéricas, sumas incorrectas o incidentes reportados por las Juntas Receptoras de Votos.

La fase más conflictiva del proceso se produjo cuando el sistema de transmisión de resultados, operado por la empresa colombiana Grupo ASD, se detuvo durante tres días. Según las consejeras del CNE, la compañía interrumpió la divulgación de datos alegando necesidades de mantenimiento, pese a que el sistema debía funcionar de manera continua. Esta paralización generó sospechas sobre la seguridad tecnológica del proceso en unas elecciones caracterizadas por la mínima diferencia entre los dos principales contendientes.

El respaldo de Trump y la reacción de Milei

La victoria de Asfura adquiere particular relevancia en el contexto regional, donde se registra un avance de fuerzas conservadoras en varios países. El dirigente del Partido Nacional contó con el respaldo público del presidente estadounidense Donald Trump, expresado días antes de la votación, lo que según denunciaron opositores influyó en el resultado final.

Horas antes de la proclamación oficial, Salvador Nasralla cuestionó la legitimidad del proceso en un mensaje dirigido directamente a Trump a través de la red social X: «Señor presidente, su candidato respaldado en Honduras es cómplice de silenciar los votos de nuestros ciudadanos. Si no tiene nada que temer, ¿por qué no permite que se cuente cada voto?».

El presidente argentino Javier Milei celebró el resultado en sus redes sociales y posteó: «La victoria de Tito Asfura es una derrota contundente del narcosocialismo y una señal clara de que la libertad vuelve a imponerse en Honduras». El mensaje del mandatario libertario se inscribe en su estrategia de alineamiento con líderes conservadores de la región.

El fin del ciclo progresista en Honduras

La victoria de Asfura representa un revés para el partido gobernante Libertad y Refundación (Libre), de orientación progresista, cuya candidata quedó en tercer lugar. El resultado marca el fin del mandato de la presidenta Xiomara Castro, electa en 2021 con una agenda centrada en la lucha contra la corrupción y la reducción de la violencia.

Según analistas consultados, los objetivos centrales del gobierno de Castro no lograron consolidarse de forma sostenida durante su gestión, lo que habría incidido en la derrota electoral del oficialismo. La elección hondureña se suma a otros triunfos recientes de la derecha en América Latina, incluida la victoria de José Antonio Kast en Chile, configurando un nuevo mapa político regional.

Incertidumbre sobre la fase final del proceso

Pese a la proclamación oficial, la fase final del proceso electoral se mantiene abierta debido a la necesidad de verificar miles de actas con errores. Los partidos opositores continúan cuestionando la transparencia del escrutinio y exigen un recuento especial que incluya todas las actas observadas.

La tensión persiste entre sectores que reclaman garantías de limpieza en el proceso y los simpatizantes del presidente electo, quienes defienden la legitimidad del resultado anunciado por el CNE. Honduras enfrenta así un período de transición atravesado por dudas sobre la transparencia electoral y el futuro del diálogo político entre las fuerzas en disputa.

Puntos clave:

• Nasry Asfura fue proclamado presidente electo de Honduras con el 40,27% de los votos, superando por escaso margen a Salvador Nasralla (39,39%)

• El proceso de escrutinio se extendió por más de tres semanas y estuvo marcado por fallas técnicas, detenciones y denuncias de irregularidades

• El sistema de transmisión de resultados operado por la empresa colombiana Grupo ASD se detuvo durante tres días, generando cuestionamientos sobre la seguridad tecnológica

• Salvador Nasralla denunció públicamente al presidente Trump, cuyo respaldo público a Asfura habría influido en el resultado electoral

• La victoria marca el fin del gobierno progresista de Xiomara Castro y se suma al avance conservador en América Latina

Región

Perú en vilo: el empate técnico entre Sánchez y Fujimori puede durar hasta el 15 de julio

El conteo rápido de Ipsos y Transparencia Internacional ubicó al centroizquierdista Roberto Sánchez con el 50,3% de los votos frente al 49,7% de la derechista Keiko Fujimori, una diferencia de apenas 0,6 puntos dentro del margen de error. El escrutinio definitivo, voto por voto, culmina el 15 de julio, y la proclamación del ganador dependerá del resultado de ese proceso exhaustivo.

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Perú sin ganador: el 0,6% de diferencia y muchas actas observadas alargan la incertidumbre hasta julio.

El escrutinio definitivo en Perú cerrará el 15 de julio tras un empate técnico en el balotaje

Perú amaneció este lunes sin presidente electo. La segunda vuelta presidencial del domingo 7 de junio entre el centroizquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori dejó un resultado tan ajustado que el país andino deberá esperar hasta mediados de julio para conocer quién ocupará la Casa de Pizarro. El escrutinio definitivo, que procesa las actas voto por voto, cerrará el 15 de julio, apenas dos semanas antes de la transferencia de mando prevista para el 28 de ese mes, según confirmó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

El conteo rápido y la guerra de cifras

Los boca de urna conocidos al cierre de la votación indicaban que Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, marchaba al frente con el 50,7% contra el 49,3% de Sánchez, exministro del depuesto expresidente Pedro Castillo. Sin embargo, el conteo rápido posterior de Ipsos y Transparencia Internacional, realizado sobre una muestra estadística de más de 1.000 actas tanto en mesas del Perú como del exterior, invirtió los resultados: Sánchez quedó con el 50,3% y Fujimori con el 49,7%.

El presidente de Ipsos Perú, Alfredo Torres, calificó la situación como un «empate técnico», dado que la diferencia de 0,6 puntos se encuentra dentro del margen de error del 1,9% del instrumento. El conteo rápido, por tratarse de una muestra sobre actas y no de declaraciones a la salida del cuarto oscuro, se considera metodológicamente más preciso que el boca de urna tradicional.

Reacciones inmediatas: victoria anticipada y cautela opositora

Ante sus seguidores, Sánchez afirmó que «recuperaremos el gobierno para el pueblo», en un mensaje que sus adversarios interpretaron como una declaración de victoria prematura. Desde el espacio fujimorista, Keiko Fujimori respondió con cautela táctica: «Nadie ha ganado en Perú», señaló, y exigió que se cuente el cien por ciento de las actas antes de sacar conclusiones. En paralelo, advirtió que sería «irresponsable» atribuir una victoria a partir de los datos del conteo rápido, en una posición que sus críticos leyeron como una apertura a disputar el resultado si el escrutinio final no le es favorable.

La historia reciente da motivos para esa cautela. En la segunda vuelta de 2021, Pedro Castillo derrotó a la propia Keiko Fujimori por menos de 44.000 votos, en un proceso que la candidata derechista intentó impugnar durante semanas antes de que el JNE proclamara al ganador.

El nuevo proceso de recuento y el calendario electoral

La demora hasta el 15 de julio responde a un cambio procedimental concreto. La vocera del JNE, Grecia Rentería, explicó que la proclamación de los resultados se extenderá por la introducción de un proceso obligatorio de recuento de votos en las mesas impugnadas o con observaciones. «La proclamación para la segunda vuelta es a mediados de julio, debido a que hay todo un proceso nuevo, que es el recuento de votos», precisó Rentería, quien además advirtió que durante estas elecciones las actas con observaciones se incrementaron en más del 50% en relación a comicios anteriores, lo que complejiza aún más el cuadro.

El contexto de una democracia en tensión permanente

El resultado incierto se produce en un país que acumula ocho presidentes en una sola década y donde ninguno de los dos candidatos del balotaje logró superar el techo de adhesiones que marca a una democracia consolidada. En la primera vuelta del 12 de abril, más del 70% del electorado no votó por ninguno de los dos finalistas, lo que convierte al ganador en un presidente con legitimidad de origen limitada en términos de representación popular.

Sánchez, exministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Castillo, llegó al balotaje desde el quinto lugar en las encuestas previas a la primera vuelta, con un caudal electoral fuertemente anclado en el interior del país y las zonas rurales. Fujimori, en su cuarta candidatura presidencial, mantuvo su base tradicional en Lima y la costa, pero cargó durante toda la campaña con el peso del legado autoritario de su padre y sus tres procesos penales previos.

La fractura territorial entre una Lima que favoreció al fujimorismo y un interior que se inclinó por Sánchez reprodujo, con matices, la misma geografía política de la elección de 2021. Ese mapa de la desigualdad peruana, que divide al país entre la capital modernizada y las provincias históricamente relegadas, es el verdadero telón de fondo de un empate que no es solo estadístico, sino profundamente político y social.

Puntos clave:

– El conteo rápido de Ipsos y Transparencia Internacional ubicó a Sánchez con 50,3% y a Fujimori con 49,7%, dentro del margen de error del 1,9%.
– El JNE confirmó que el escrutinio definitivo cerrará el 15 de julio, dos semanas antes de la transferencia de mando prevista para el 28 de julio.
– Las actas con observaciones se incrementaron en más del 50% respecto a comicios anteriores, lo que explica la demora en el escrutinio.
– Fujimori rechazó declarar derrota y exigió el conteo del 100% de las actas.
– Más del 70% del electorado peruano no votó por ninguno de los dos finalistas en la primera vuelta del 12 de abril.

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