Región
Al menos 20 muertos en incendio de una escuela de Guyana
El fuego se produjo en una residencia estudiantil de Mahdia, una ciudad minera del centro de ese pequeño país, ubicado al norte de Brasil y que tiene fronteras además con Venezuela y Surinam.
Al menos 20 personas, al parecer niños en su mayoría, murieron en el incendio de un dormitorio de una escuela del centro de Guyana, informaron esta madrugada autoridades gubernamentales.
El fuego se produjo en una residencia estudiantil de Mahdia, una ciudad minera del centro de ese pequeño país, ubicado al norte de Brasil y que tiene fronteras además con Venezuela y Surinam, reportó la agencia de noticias AFP.
«Con gran tristeza informamos una desgarradora actualización sobre el incendio en el dormitorio de la escuela secundaria de Mahdia. El número de muertos se eleva ya a 20, y hay varios heridos», informó el gobierno guyanés en un comunicado en la madrugada del lunes, sin precisar las causas del siniestro.
«Varias personas resultaron heridas», indicó el Ejecutivo, precisando que cinco aviones despegaron hacia Mahdia para ayudar a los responsables de salud regionales a repartir material médico adicional y realizar evacuaciones sanitarias.
«El presidente y otros funcionarios apoyan los esfuerzos desplegados en Ogle (aeropuerto de Georgetown, la capital) para recibir a los pacientes en estado crítico y coordinar un plan de acción de emergencia», indicó el gobierno, que instó a «seguir rezando por esos niños, sus familias y sus comunidades».
Al menos un avión con tres personas evacuadas llegó a Georgetown, constató un periodista de la AFP.
«Se trata de una gran catástrofe. Es terrible, doloroso», declaró el presidente, Irfaan Ali, en el aeropuerto.
«Hemos puesto en marcha servicios de rescate médicos a gran escala […], también ordené que se adopten disposiciones especiales» en los dos grandes hospitales de la capital «para que todos los niños que necesiten ayuda reciban los mejores cuidados posibles», agregó.
Una fuente de seguridad explicó, pidiendo el anonimato, que había «muchos muertos y heridos» y subrayó que las víctimas eran «niños».
Mahdia se encuentra a unos 200 kilómetros al sur de la capital de Guyana, y su región se vio afectada por unas intensas precipitaciones.
«Estamos de todo corazón con las familias y los familiares de quienes se vieron afectados por esta tragedia», declaró Natasha Singh-Lewis, una diputada de la oposición. «Pedimos a las autoridades que se realice una investigación profunda de las causas del incendio y un informe detallado de lo que realmente pasó», agregó.
«Debemos entender cómo se produjo este horrible y mortal suceso y tomar todas las medidas necesarias para evitar que una tragedia así vuelva a ocurrir», sostuvo.
Guyana, una pequeña nación anglohablante de 800.000 habitantes, excolonia neerlandesa y británica, cuenta con las mayores reservas mundiales per cápita de petróleo, cuya explotación todavía es incipiente.
Los especialistas calculan que en la cuenca de Guyana-Surinam hay unos 15.000 millones de barriles de reservas de petróleo e importantes yacimientos gasísticos.
Al finalizar la mañana, unas cincuenta personas se manifestaron en Chenapau, un pueblo cerca de Mahdia de donde son algunas de las víctimas, por la tragedia ocurrida.
«Necesitamos compensación por nuestras pérdidas», decía un cartel.
«Las rejas para ventanas y puertas son para los prisioneros», se leía en otra pancarta.
«El dolor puro, la agonía, el trauma. ¿Quién será responsable? ¿Qué les vamos a decir a los padres?», preguntó Michael McGarrell, activista de Amerindian People’s Association (APA), una ONG que a menudo está en desacuerdo con el gobierno por los derechos sobre la tierra, la extracción de oro y, más recientemente, la venta de créditos de carbono a la compañía petrolera estadounidense Hess.
McGarrell dijo que perdió a dos sobrinas en el incendio y tiene a otros tres familiares hospitalizados.
Mahdia se encuentra a unos 200 km al sur de la capital de Guyana, y su región se vio afectada por unas intensas precipitaciones.
Investigación 🔎
Un sicario habló: el objetivo del ataque a Beller era “un argentino”
Aldo Silva Peña, apodado «Juancho», reconoció su participación en el atentado del 17 de agosto pero dijo que no disparó y que la idea era darle «un susto» a la abogada, no matarla. Afirmó que quienes lo contrataron ahora lo quieren silenciar.
Uno de los presuntos sicarios identificados por la Fiscalía de Bolivia en el ataque contra la abogada Nadia Beller rompió el silencio y publicó un video en redes sociales en el que reveló que el verdadero objetivo de la operación no era la expareja de Fernando Cerimedo sino, según sus propias palabras, «una personalidad gaucha, argentina» cuyo nombre no precisó. La declaración agrega una nueva capa de opacidad a una causa que ya involucra a un asesor clave de la campaña de Javier Milei, una red de intermediarios en Cochabamba y posibles vínculos con estructuras del Estado boliviano.
«La intención no era rematarla»
Aldo Silva Peña, identificado por la Policía boliviana junto a E. D. J., alias «Don Fiti», como uno de los participantes directos del ataque ocurrido el 17 de agosto en Santa Cruz de la Sierra, grabó y difundió por su cuenta un video en el que admitió haber brindado «cierta logística» para el operativo, aunque negó haber sido quien disparó y también haber conducido la motocicleta utilizada en el hecho.
En su relato, Silva Peña sostuvo que «el objetivo principal no era matar a esa señora» y precisó que la consigna era pegarle un susto a Beller, robarle la cartera y retirarse. «La intención no era, después que estuviera en el piso, rematarla», indicó, y aclaró que tampoco estaba previsto quitarle los teléfonos, aunque uno de los dispositivos terminó en manos de los atacantes, según consta en las actuaciones judiciales previas.
La versión de «Juancho» contrasta con la gravedad de las heridas que sufrió Beller: impactos de bala en el pecho, el costado y el brazo. La abogada sobrevivió fingiendo estar muerta y desde su internación en el Hospital Las Américas de Santa Cruz señaló a Cerimedo como el autor intelectual del ataque.
La cadena de mando: «Toño» y la Gobernación de Cochabamba
Uno de los elementos más relevantes del video es la descripción que Silva Peña hizo de la cadena de órdenes. Según afirmó, por encima de él había tres personas que «fueron los que pagaron y mandaron a hacer esto». Entre ellas mencionó a un hombre al que identificó como «Toño», quien lo habría contactado por teléfono y, según indicó, trabajaría en la Gobernación de Cochabamba. También nombró a «un tal Chino», a quien le atribuyó haber realizado tareas de seguimiento e inteligencia sobre Beller.
Silva Peña relató que fue enviado en dos oportunidades a Bulo Bulo, localidad del departamento de Cochabamba: la primera para recibir teléfonos e información sobre el caso y la segunda para buscar dinero y nuevas instrucciones. La mención de un vínculo con la Gobernación provincial abre una línea de investigación que los fiscales bolivianos deberán verificar, dado que hasta el momento las pesquisas se concentraron en el entorno inmediato de Cerimedo.
«Me quieren silenciar»
La decisión de hacer pública su versión antes de entregarse a la Justicia respondería, según el propio Silva Peña, al temor a ser eliminado. «Las personas que me contrataron en estos momentos me quieren silenciar, me quieren matar, me quieren callar», afirmó, y advirtió que esos individuos no quieren que hable ni con la Policía ni con los medios de comunicación. Dijo estar dispuesto a entregarse, pero exigió garantías previas para hacerlo.
La Fiscalía boliviana ya tiene detenidos con prisión preventiva a Paola A. V. A., pareja de Silva Peña, y a Roger A. C., identificado como quien habría provisto el arma. Además, los investigadores emitieron una orden de captura contra una exfuncionaria de la Aduana boliviana, cuya identidad no fue divulgada. El expediente contempla también a «Don Fiti» como partícipe directo, sin que hasta el cierre de esta edición se informara su detención.
Cerimedo, con segunda preventiva de 180 días
Fernando Cerimedo permanece detenido en Bolivia bajo una segunda prisión preventiva de 180 días, dictada por la Justicia de Santa Cruz de la Sierra en el marco de la investigación por tentativa de feminicidio. El consultor político, figura clave en la construcción de la imagen digital de Milei y fundador de La Derecha Diario, se negó a declarar ante los fiscales en instancias previas del proceso; su defensa adoptó la estrategia del silencio. Las nuevas revelaciones de Silva Peña podrían reorientar la investigación hacia actores hasta ahora no identificados formalmente en el expediente.
Puntos clave
- Aldo Silva Peña, apodado «Juancho», reconoció haber brindado logística en el ataque pero negó haber disparado o conducido la moto.
- Afirmó que el objetivo real era «una personalidad argentina» y que la consigna sobre Beller era darle un susto y robarle la cartera.
- Mencionó a «Toño», supuestamente vinculado a la Gobernación de Cochabamba, como uno de los tres mandantes del operativo.
- Dijo temer por su vida y exigió garantías antes de entregarse a las autoridades bolivianas.
- La Justicia boliviana mantiene a Cerimedo con una segunda prisión preventiva de 180 días por tentativa de feminicidio.
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