Conectate con El Argentino

Región

Basteiro se reúne con autoridades bolivianas por abandono y muerte de argentino accidentado

El embajador argentino en Bolivia abordará el caso del docente salteño Alejandro Benítez, que murió por no recibir atención médica, a causa de una serie de irregularidades en las que se quebrantó el acuerdo de reciprocidad con la Argentina.

Publicado hace

#

El embajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro, se reunirá este miércoles con autoridades de la Cancillería de Bolivia para «pedir explicaciones» sobre el caso del docente argentino Alejandro Benítez que murió por no recibir atención médica tras sufrir un accidente vial en el vecino país.

«Tenemos fijada una reunión con Cancillería de Bolivia para pedir un informe sobre la situación sucedida con Alejandro Benítez. Seguramente se sumarán por la plataforma Zoom funcionarios de la Cancillería argentina y del Ministerio de Salud», informó ayer Basteiro en declaraciones radiales.

La Cancillería argentina, por intermedio de su embajada en La Paz, tenía previsto elevar una nota de protesta oficial ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, «reclamando explicaciones y manifestando su profunda preocupación» por el abandono, la falta de atención médica y la muerte del docente argentino.

La medida se produce luego de que el Gobierno de Salta presentara un pedido ante la Cancillería para que se realicen las gestiones necesarias ante el Estado Plurinacional de Bolivia a fin de que informe sobre las circunstancias que envolvieron el fallecimiento del docente argentino.

Según explicó Basteiro, la ciudad boliviana de Ivirgarzama -donde ocurrió el accidente vial- es «un pueblo muy chico que solo tiene una sala de primeros auxilios» y explicó que “el sistema de salud boliviano es muy deficiente» y «no se puede comparar con el argentino».

El embajador argentino recordó que «hay un acuerdo firmado en 2018 entre ambos estados para reciprocidad en los temas de atención médica» y agregó: «Hay un error de Bolivia de no informar de este acuerdo de reciprocidad a toda su estructura de salud y en todos lados porque estoy seguro que esto no pasaba si el accidente sucedía en un centro urbano».

«Cuando esto ocurrió en el centro urbano, el sistema hospitalario de Bolivia respondió y atendió a los ciudadanos argentinos sin cobro ninguno», advirtió.

Basteiro señaló que «lamentablemente, este caso ocurrió en un pueblito muy chico que tiene una sala de primeros auxilios sin una parte administrativa, por lo que quizás no estaban enterados del acuerdo que tiene vigencia».

Seguir leyendo
El Argentino
1 Comentario

1 Comentario

  1. Miguel

    14.07.2022 at 09:06

    Como primera medida, el Embajador Argentino debe renunciar por no atender como corresponde a su obligación a sus conciudadanos. Esto no es la primera ves que ocurre, ya falleció en Bolivia otro Argentino sin atención y todo termina con un par de notas entre Cancillerías. La Solución es mucho más simple. Argentina es el único Pais del mundo que atiende gratis a todo extranjero o turista que lo requiere y eso redunda en malos servicios a los locales. Ahora bien, Bolivia nos vende Gas, sigamos atendiendo gratis a los Bolivianos haciéndoles firmar un Acta de Atención y, cuando llegue el momento de abonar el Gas, de allí se descuentan las atenciones médicas. Un poco de imaginación…………….

Deja un comentario

Región

Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista

Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.

Publicado hace

#

Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite

★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.

«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva

Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.

Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.

La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.

Residente, no turista: una distinción clave

Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.

La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.

Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.

El caso Páez: un antecedente que no cerró

El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.

Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.

El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.

Una pauta que se instala

La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.

Puntos clave:

  • José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
  • El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
  • La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
  • A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
  • Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo